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Ante el odio emergente, Rabia Disidente

¿Por qué marchamos el 22 de julio en la marcha del orgullo LGBTQIA+ internacionalista? 

La derecha avanza en Alemania, en Europa y en muchos lugares de América Latina-Abya Yala. Nosotres nos encontramos, una vez más, preguntándonos cómo reagrupar nuestras fuerzas para hacerle frente a esta polarización que amenaza nuestra existencia y nuestra dignidad. 

Cada día, observamos cómo el sistema neoliberal falla en dar respuesta a nuestra necesidad de emancipación. Ante la enorme indiferencia del Estado y de muchos sectores de la sociedad, y ante la apropiación de nuestras luchas por parte de empresas racistas y explotadoras; decimos: basta. Aunque las multinacionales vistan nuestra bandera todos los años en el mes del orgullo, aunque se beneficien económicamente de esto, no nos cansamos y no nos cansaremos de gritarles: NO EN NUESTRO NOMBRE.

Las personas queer y las mujeres* somos les primeres en padecer los efectos de las crisis cíclicas del capitalismo. Nuestros cuerpos sufren y son objeto, de manera desproporcionada, de las violencias simbólicas, estructurales y materiales que mantienen funcionando la sociedad desigual en la que vivimos. 

La rabia y la impotencia que emanan de estas situaciones son el motor de nuestra resistencia: queremos transformar las estructuras que soportan este mundo indiferente e individualista. 

Nuestro deseo más profundo es construir una sociedad radicalmente libre, donde la imposición de un sexo asignado al nacer, un género a performar y una orientación sexual heteronormada no limiten nuestras identidades y nuestras posibilidades en el mundo. No queremos tener miedo. No queremos vivir marginades.

Tenemos muy presente que no hay salida si las demandas se hacen solamente en el marco del consumo individualista. Nuestra liberación no se compra ni se vende: se conquista.

Y esa conquista política se hace cambiando las estructuras sociales que nos conforman, transformando de raíz este sistema político, liberándonos de la alienación y la explotación en todas sus formas. Estamos hartes, hastiades, de las políticas liberales y de la socialdemocracia, que nos dicen que las luchas queer son solamente por el reconocimiento de una identidad: para nosotres, una verdadera libertad sexual implica también que se garanticen condiciones de vida digna para todes.

Para nosotres, la lucha queer está íntimamente ligada a nuestro derecho a la vivienda, y a la lucha contra la precarización laboral, el extractivismo y la dependencia colonial que sostienen los países imperialistas en el centro global. Como personas queer, feminizadas, racializadas y migrantes, exigimos tener acceso al trabajo en condiciones dignas, a un techo seguro bajo el cual vivir y a la implementación de políticas que dejen de destruir nuestro medio ambiente. 

(-) Indiferencia (+) Resistencia: Memoria Queer Latinoamericana 

El discurso neoliberal quiere hacernos creer que siempre partimos de cero, que nuestras luchas son siempre individuales y están aisladas de las de otros grupos y comunidades. Sin embargo, nosotres nos entendemos como parte de una lucha colectiva que viene de mucho tiempo atrás.

Hemos heredado de América Latina-Abya Yala una pelea histórica por construir un mundo libre de opresiones. Día a día, nuestro quehacer político es la acumulación de experiencias de resistencia indígenas, obreras, campesinas y transfeministas de la cuál queremos hoy hacer memoria, resaltando algunos de sus nombres individuales y colectivos. para potenciar nuestra práctica política. 

Nos paramos sobre los hombros de activistas que participaron activamente en la construcción de proyectos políticos emancipadores donde el transfeminismo y la lucha antirracista y decolonial estaban en el centro de la agenda. Resaltamos, entre otros, el ejemplo de Marielle Franco en Brasil, así como el trabajo comunitario desde la Educación Popular que adelantó Lohana Berkins en Argentina.

Tampoco podemos olvidar a Rummie Quintero en Venezuela, quien organizó al colectivo trans y puso sobre la mesa la deuda histórica con este colectivo que tuvieron muchos procesos de transformación social en Latinoamérica. Y, en ese espíritu de confrontación, no podemos dejar de nombrar a nuestro querido Pedro Lemebel en Chile quien, “apestado de la injusticia” y “sospechando de esta cueca democrática”, nos abrió a les maricas “un pedacito de cielo rojo” para que podamos volar. 

Somos herederes también del trabajo de muchas organizaciones y colectivos de quienes seguimos aprendiendo constantemente. Ejemplo de esto son el Frente de Liberación Homosexual, impulsado por Carlos Monsiváis en México, o su edición Argentina que también ha sabido mostrar cómo “Sexo” y “Revolución” son dos palabras que no pueden dejar de venir de la mano.

Asimismo, resaltamos las experiencias de resistencia como la del Colectivo Ayuquelén, en Chile que, a pesar del contexto de la dictadura pinochetista, una de las más sangrientas de la historia, seguía sosteniendo la necesidad de la organización social.

¿Cómo no sentirse inspirades a querer transformar el mundo, cuando nuestra historia latinoamericana nos muestra que cada paso que hemos dado ha sido gracias a la organización colectiva de cada une de elles? 

Porque, además de su ejemplo, nos han dejado una enseñanza muy importante: que la elaboración de demandas políticas no se hace solamente desde lo intelectual. La lucha política implica también ampliar los horizontes de la emoción colectiva, para construir una sociedad en la que la rabia y la solidaridad, la alegría y el orgullo constituyan modos de resistencia creativa en la lucha por un mundo diferente. 

Organizar la rabia y defender la alegría: La realidad queer latinoamericana en Berlín

El cambio climático y las políticas extractivistas del centro imperial (Estados Unidos, Europa, etc.) profundizan la precarización de nuestras vidas y nos empujan cada vez más a migrar.

Sin embargo, al hacerlo nos encontramos con que nuestros cuerpos siguen siendo vulnerados por nuestra condición migratoria y nuestra disidencia sexual, inclusive con marcos legislativos que muchas veces estigmatizan nuestros cuerpos y deseos mucho más que en nuestros territorios de origen. La falta de una ley de identidad de género, la patologización y exclusión de las personas trans del sistema de salud y la falta de una ley de educación sexual integral; son tan solo algunos ejemplos que visibilizan este problema en Alemania. 

Por eso, nos organizamos contra las políticas que precarizan nuestras condiciones laborales y nuestras posibilidades de acceso a la vivienda, al mismo tiempo que luchamos contra la dependencia imperial que imponen los países del centro global. 

Disidencia y residencia, nuestrxs cuerpxs y la vivienda en resistencia: El problema de la vivienda para las personas queer en Berlín

El problema del acceso a la vivienda es un hecho para el conjunto de la sociedad. En Berlín, los movimientos sociales desarrollaron algunas respuestas como la de la campaña Deutsche Wohnen & co. enteignen que planteaba la expropiación de 240mil casas para controlar la especulación inmobiliaria con una política pública desde el Estado. 

Dicha campaña impulsó un proyecto de ley que fue plebiscitado solamente en la sociedad alemana. Si bien les migrantes somos casi un cuarto de la sociedad Berlinesa, nuestra voz no fue y no es tomada en cuenta por las instituciones supremacistas del Estado alemán. 

A pesar de eso, la presión social ejercida por los movimientos sociales y de derecho a la vivienda hizo que el 59% de les alemanes votaran por el sí a esta expropiación. Sin embargo, hoy día la democracia cristiana (CDU) y la socialdemocracia (SPD) se siguen negando a escuchar la voz del pueblo. 

A todo esto le sumamos que, como personas migrantes, nuestra capacidad de acceso a la vivienda es aún menor. La falta de redes al llegar a la ciudad nos dificulta la posibilidad de hacer un Anmeldung (registro), lo cual es el prerrequisito fundamental, no solo para conseguir una casa, sino también para acceder al mercado laboral y al sistema de salud. 

Si a esto le sumamos la violencia que vivimos por nuestras identidades sexo-genéricas, tanto al habitar el espacio público como en el acceso a la vivienda, vemos como los sistemas racistas, homo-lesbo-transodiantes y la xenofobia nos arrojan a una situación de especial peligro. 

No en nuestro nombre: Las mismas empresas que nos precarizan por ser latines se ponen la bandera del orgullo en Junio

Conseguir trabajo está a la orden de sufrir violencia, es un hecho: Las mujeres y hombres trans sufrimos mayores niveles de discriminación a la hora de intentar conseguir trabajo (87% y 58% más que la media) en Alemania.*

Sin embargo, cada año Berlín se viste con los colores del arcoíris. Esas mismas empresas multinacionales que saquean nuestros territorios, profundizan la dependencia imperialista y nos precarizan y discriminan en nuestras vidas en Berlín protagonizan los desfiles.

A su vez, el gobierno federal (encabezado por la socialdemocracia -SPD-, los verdes y los liberales -FDP-) sigue poniendo trabas para que se apruebe una ley de identidad de género en el parlamento, obligando a las personas trans no solo a vivir situaciones humillantes y patologizantes a la hora de transicionar, sino también a tener que pagar fortunas para poder tener un acceso igualitario a la salud. 

Para nosotres, es fundamental visibilizar, además, que las personas migrantes y LGBTQIA+ nos vemos relegadas a los trabajos en las peores condiciones, como lo puede ser la economía de plataformas para las que hacemos trabajos de cuidado, delivery o limpieza, así como la precariedad y violencia homo-lesbo-trans odiante que se vive también en los trabajos en gastronomía y cuidados. 

Por todo esto, este 22 de Julio de 2023 marchamos, alzando la voz y exigiendo al Estado alemán: 

¡Ley de identidad de género en Alemania!

¡Ley de acceso igualitario al trabajo y de cupo trans!

¡Abajo el Anmeldung restrictivo y xenófobo!

¡Implementación YA del voto migrante!

¡Por una ley de educación sexual integral!

¡Por salud pública, gratuita y de calidad para todes, libre de violencia!

¡Todos los cuerpos merecen una casa segura!

¡Calles libres de acoso, hogares libres de violencia!

¡Disidencia y residencia, nuestrxs cuerpxs y la vivienda en resistencia!

¡Que el orgullo disidente también sea residente!

¡Que se junten las disidencias para una digna residencia!

¡Ciudad migrante (kein Pronom, keine Anmeldung)!

¡Ni mi cuerpo ni la vivienda son tus mercancías: la ciudad será queer o no será!

¿De qué sirve habitar nuestros cuerpos si no podemos habitar la ciudad?

¡Pride Berlín: Tu Anmeldung anula nuestra diversidad!

¡La ciudad será incluyente solo cuando el derecho a la vivienda sea igual para todes!

¡Que vivan nuestras cuerpas!