Publicamos íntegro el discurso que iba a leerse frente a la embajada estadounidense, en el plantón Hände weg von Venezuela, el 9.01.26 (suspendido por alerta meteorológica)

Querides compañeres de lucha,
Las amenazas imperiales se han concretado. Las bombas han caído sobre tierra venezolana el 3 de enero mientras nuestres niñes dormían. Los misiles han asesinando a más de 40 personas entre civiles y militares, en al menos 3 ciudades de Venezuela, han destrozado cuarteles, casas residenciales y aeropuertos.
El imperio yanqui, una vez más, ha mostrado su rostro más destructivo y soberbio, invadiendo militarmente el Caribe y Venezuela, secuestrando a su presidente y a su esposa, acusándolo de narcotraficante sin prueba alguna, haciendo de policía del mundo bajo el silencio de la unión europea y las organizaciones internacionales. El objetivo es claro, robar el petróleo venezolano, doblegar a su pueblo y avanzar hacia la conquista de todo el continente.
Estamos ante uno de los peores momentos de injerencia imperial en la historia de América Latina de los últimos dos siglos. Se nos ha declarado una guerra, para robar nuestros recursos naturales y dominarnos como una colonia. Acá el problema no es si nos gusta o no el gobierno de Nicolás Maduro, estamos acá porque el destino y la autodeterminación de nuestros pueblos están en riesgo total. La carrera por dominar los recursos del mundo y continuar las guerras es explícita y clara, hoy es Gaza y Venezuela, mañana puede ser Colombia, México, Groenlandia, mañana las bombas pueden caer también sobre nuestras casas, no hay puntos medios, o defendemos la vida ahora o nos hacemos cómplices del exterminio de la humanidad y del planeta.
Nosotres queremos decir hoy, con todo el dolor y la solidaridad hacia el pueblo venezolano, con todo el odio contra el imperialismo y sus defensores, y con toda la dignidad que heredamos de más de 500 años de resistencia, que no nos han vencido! Que los pueblos de nuestra América nos hemos liberado de nuestros opresores en el pasado y lo volveremos a hacer todas las veces que sea necesario para defender nuestra autodeterminación y nuestro futuro.
Queremos decirle al imperio yanqui, nosotres hemos forjado nuestro destino resistiendo al colonialismo europeo, a la esclavitud, a la burguesía nacional cipaya y genocida y al imperialismo. Somos pueblos valientes, hemos demostrado la fuerza inquebrantable de nuestra determinación a ser libres ante los más grandes enemigos. Hoy nos acompañan acá también les héroes del pueblo, Guaicaipuro, Bolivar y Chávez hoy viven en la esperanza indomable de las calles de Caracas, en la solidaridad de las comunidades que ante el horror de la guerra se cuidan y se organizan, en las banderas alzadas de nuestros compañeros y compañeras en cada rincón del mundo, unidos en el amor internacionalista, en la convicción antimperialista y en el camino hacia otra sociedad de justicia y verdadera liberación.
En estos términos hacemos nuestro primer llamado: ¡Que viva Latinoamérica unida y soberana contra el imperialismo! Fuera yanquis de Venezuela!
Nuestro segundo llamado es a los gobiernos europeos y a alemania en particular, para condenar los ataques bélicos completamente ilegales contra la soberanía y libre determinación del pueblo venezolano. Ya basta de ser cómplices de genocidios y conflictos bélicos para beneficiarse de las ganancias de la guerra. Venezuela no es un tema complicado, tampoco lo es Palestina. Si no detenemos esta avanzada imperial hoy estamos a un paso de una guerra global.
Nuestro tercer llamado es a cambiar la perspectiva de una supuesta división del mundo entre el eje del mal: con dictaduras, terroristas, narcotraficantes y el eje del bien: con democracias salvadoras. Proponemos dividir el mundo según el interés de las mayorías contra las minorías, el 99% contra 1%, la vida contra la destrucción. Por lo tanto llamamos a la resistencia popular en todo el mundo. ¡Que viva el internacionalismo!
Nuestro cuarto y último llamado es a seguir organizándonos, este tiempo nos exige consolidar una unidad más allá de nuestras diferencias, nos exige ser coherentes y valientes. Hoy más que nunca tenemos la tarea de no perder la esperanza, de demostrar en cada gesto colectivo, en cada acción de solidaridad la siembra de una sociedad verdaderamente justa y libre de la opresión imperial capitalista. Hagámoslo por quienes ya no están.
¡Abajo el imperialismo!
¡Fuera yanquis de Nuestra América!
¡Viva el internacionalismo!
De Gaza a Venezuela ¡Venceremos!
