Migrar y trabajar en Berlín

Migrar no tiene que ser sinónimo de explotación y precariedad. 

El día Sábado 17 de Julio nos reunimos para profundizar, conocer y buscar alternativas a la precariedad laboral que vivimos cotidianamente como migrantes. 

Junto a compañerxs de diversos ámbitos, procedencias y experiencias, discutimos las condiciones y las posibles respuestas en tres ejes: la precariedad del trabajo migrante, el trabajo en plataformas/aplicaciones y las respuestas ante el vaciamiento.  

Pudimos ver como las nuevas formas de migración (por ejemplo la visa Working Holiday) son formas de precariedad que reproducen y profundización la asimetría entre trabajadorxs alemanxs, europexs y migrantes. 

Escuchamos por un lado la experiencia de lxs trabajadorxs de Helpling, en donde la situación de explotación no es solo laboral sino que reviste formas neocoloniales en donde lxs trabajadorxs deben vender su amor por el modo de vida berlines y aceptar ponerse en condiciones de vulnerabilidad. Esto redunda en situaciones de acoso y violencia simbólica.   

Por su parte las compañeras migrantes de Polonia organizadas en Initiative der Betreuer*innen nos dejaron en claro que la precariedad no está solo reservada para lxs latinxs, sino que también la sufren lxs migrantes del este europeo. La mayoría de ellas se dedican a realizar tareas de cuidado en la informalidad y bajo condiciones laborales muy por debajo de los convenios alemanes. Y sufren también del estigma que recae sobre lxs migrantes del Este en un país colonial como Alemania. 

De esta forma seguimos organizándonos en el territorio que hoy habitamos para luchar por nuestros derechos, para desenmascarar la propaganda oficial que oculta las profundas desigualdades e injusticias que son la base del sistema económico de este país y del sistema mundo. Sabemos que no habrá fin a la injusticia en un solo país, por eso  para construir sociedades sin explotadxs ni explotadores debemos continuar construyendo espacios de resistencia, de creación y de solidaridad en todos los lugares que habitamos.

Essen ist politisch

«Ökologie ohne sozialen Kampf, ist einfach nur Gärtnern» ♥ 

Chico Mendes

Eine der ersten Sachen, die uns lateinamerikanische Migrant*innen in Deutschland überrascht, sind die Supermarktregale voll mit Produkten aus unseren Herkunftsgebieten. Gleichzeitig beobachten wir eine wachsende Sensibilität für die Auswirkungen der Nahrungsmittelproduktion auf das Klima, für die Verschlechterung der Lebensqualität durch den Einsatz von Düngemitteln und Pestiziden und für die Zerstörung der Lebensräume von Mensch und Tier. Diese Bedenken wurden jedoch in eine Marktnische verwandelt, die von Konzernen kapitalisiert wird. Sie monopolisieren den Markt, indem sie Produkte vermarkten, die als «ökologischer» oder «gesünder» gelten. So bruhigen die Sorgen ihrer lokalen Verbraucher auf Kosten einer  Ausbeutungsstruktur.

Es fehlt also eine Reflexion über die Auswirkungen des derzeitigen agroindustriellen Produktionssystems auf Leben, Gesellschaft und Natur.

Der globale Lebensmittelmarkt funktioniert nach einer Dynamik, die für exportorientierte Regionen wie Lateinamerika schwerwiegende Folgen hat: Entwaldung und das Verschwinden kleiner und mittlerer ländlicher Ökonomien. Auch in Europa fördert das Produktionssystem die Zerstörung von Wäldern und das Vordringen von Monokulturen, wodurch Kleinbauer*innen verdrängt und der Klimawandel vorangetrieben wird.

Wie wird unsere Nahrung produziert?

In Berlin weiß man wenig über die Bedingungen, unter denen die Lebensmittel, die wir konsumieren, produziert werden. Damit meinen wir nicht nur die Verhältnisse in Lateinamerika oder Afrika, sondern auch jene auf diesem Kontinent und sogar ein paar Kilometer von Berlin entfernt, in den ländlichen Gebieten Brandenburgs.

Die Pandemie hat deutlicher denn je gezeigt, wie fragil die Nahrungsmittelkette in Deutschland ist, die zu einem großen Teil von Importen und der Arbeit von Migrant*innen aus Osteuropa und Lateinamerika, um nur einige zu nennen, abhängig ist, welche in prekären Verhältnissen bei den saisonalen Ernten arbeiten. 

Wie kommt das Essen nach Berlin?

Die Konzentration findet nicht nur in der Produktion statt, sondern auch im Vertrieb und in der Vermarktung, wo Unternehmen wie Lidl und Edeka ein Oligopol über den Vertrieb von Lebensmitteln haben und die Erzeuger*innen zwingen, zu niedrigen Preisen an ihre Franchises zu verkaufen.

Kleine und mittlere Produzent*innen, die an «bewusstere» Supermärkte wie Bio-Company und LPG verkaufen, müssen ihre Produkte oft wegwerfen, weil die Ästhetik der Lebensmittel nicht den Anforderungen der Verbraucher*innen entspricht. 

Bio-Supermärkte oder Supermärkte mit Regalen voller vermeintlich gesunder Produkte bieten keine Lösung für die Probleme der Bevölkerung und der Erzeuger*innen, und ihre Preise machen sie für Menschen mit geringem Einkommen unzugänglich.

Die Alternative ist nicht in «Bio»-Supermärkten zu kaufen.

Bei unserer Suche nach Alternativen dürfen wir nicht dazu beitragen, die gleichen Logiken von Produktion und Konsum aufrechtzuerhalten. Stattdessen sollten wir kollektive Wege der Ernährung entwickeln und fördern, die im Einklang mit der natürlichen und sozialen Umwelt stehen.

In Lateinamerika, aber auch in Deutschland, gibt es viele Beispiele, wie dies erreicht werden kann.

Die «Unión de Trabajadores de la Tierra» [etwa: Vereinigung der Arbeiter*innen der Erde] in Argentinien oder das Movimiento de los Trabajadores sin Tierra [etwa: Bewegung landloser Arbeiter*innen] in Brasilien sind ikonische Beispiele dafür, wie es möglich ist, nachhaltige Produktion in den Händen von Kleinproduzent*innen mit urbanem Konsum zu verbinden, der sich der aktuellen sozialen und ökologischen Probleme bewusst ist. Internationale Netzwerke wie Via Campesina [etwa: der bäuerliche Weg] zeigen, wie globale Alternativen geschaffen werden können, indem sie Ernährungssouveränität als Vorschlag für Autonomie und Dekommodifizierung von Nahrung ins Zentrum stellen. 

In Berlin und Brandenburg gibt es hunderte von solidarischen Wirtschaftskernen (SoLaWi) und Produktionsketten. Diese verteilen ihre Produkte einzeln, wodurch die Kosten der Verteilung in jeder SoLaWi internalisiert werden. Es ist mehr Koordination und Solidarität zwischen den Betrieben erforderlich. Auch in Berlin und anderen urbanen Zentren ist es notwendig, kooperative Formen des lokalen und regionalen Konsums zu organisieren.

Vom Bloque Latinoamericano glauben wir, dass es ohne alternative Formen des Landbesitzes, der Produktion und des Konsums keine wirkliche Veränderung geben kann. Wir bauen Verbindungen der Solidarität und des Austauschs zwischen dem Land und der Stadt auf, durch einen fließenden Kontakt mit ländlichen Produzent*innen, die um die ABL (Arbeitsgemeinschaft bäuerliche Landwirtschaft) assoziiert sind, und durch die Förderung von Punkten solidarischen Konsums im Rahmen des SolaWi-Netzwerks. Schließ dich uns an, um kollektive Formen zu finden, uns zu ernähren!

Comer es político

«la ecologia sin lucha social, es simplimente jardineria» ♥ 

Chico Mendes

Una de las primeras cosas que nos sorprenden a lxs migrantes latinoamericanxs al llegar a Alemania es ver las góndolas de los supermercados repletas de productos provenientes de nuestros territorios. Al mismo tiempo, observamos una creciente sensibilidad por el impacto climático de la producción de alimentos, por el deterioro de la calidad de vida, consecuencia del uso de fertilizantes y pesticidas y la destrucción del hábitat de animales y personas. Sin embargo, estas preocupaciones se han transformado en un nicho que es capitalizado por corporaciones que monopolizan el mercado comerciando productos catalogados como más «ecológicos» o «saludables», calmando las sensibilidades de sus consumidores locales a expensa de una estructura de explotación planetaria. 

Hay pues una reflexión ausente acerca de las consecuencias que el actual sistema productivo agroindustrial tiene sobre la vida, la crisis ecológica y las clases sociales que lo sostienen.

 El mercado global de alimentos funciona de acuerdo a dinámicas que tienen graves consecuencias para regiones con una matriz exportadora, como lo es América Latina: la deforestación y la desaparición de economías rurales de pequeña y mediana escala. También en Europa el sistema de producción fomenta la destrucción de los bosques y el avance de la monocultura, eliminando a lxs agricultorxs pequeñxs y facilitando el cambio clímatico.

¿Cómo se producen los alimentos que comemos?

Poco se sabe en Berlín acerca de las condiciones de producción de los alimentos que consumimos. Con esto no hablamos sólo de las condiciones en América Latina o África, sino también en este continente e incluso a pocos kilómetros de la ciudad, en las zonas rurales de Brandenburgo. 

La pandemia mostró más claramente que nunca la fragilidad de la cadena de alimentos en Alemania, dependiente en gran medida de la importación y del trabajo de personas migrantes de Europa del Este y Latinoamérica, para nombrar algunxs, quienes trabajan de forma precaria en las cosechas de forma estacional. 

¿Cómo llegan los alimentos a Berlín?

La concentración no solo se da en el proceso de producción sino también en la distribución y la comercialización, en donde empresas como Lidl y Edeka tienen el oligopolio sobre la distribución de alimentos, imponiendo a productorxs a venderle a sus franquicias, pagando precios bajos.

Lxs productorxs pequeñxs y medianxs que le venden a supermercados «más conscientes» como el Bio company y LPG muchas veces tienen que tirar su producto por que la estética del alimento no cumple los requisitos de sus consumidorxs. El alimento es bueno y comestible, pero no en términos de belleza para los altos precios que pagan las clases sociales media altas y altas en Alemania.

Los supermercados BIO o con góndolas llenas de productos supuestamente saludables no aportan una solución a los problemas de la población y lxs productorxs, además de tener precios que los hacen inaccesibles para las personas de bajos ingresos.

La alternativa no es comprar en supermercados «bio»

Nuestra búsqueda de alternativas debe intentar desarrollar y potenciar formas colectivas de alimentarse, en armonía con el entorno natural y también social. 

En América Latina, pero también en Alemania, existen multiples ejemplos de como conseguirlo.

 La Unión de Trabajadores de la Tierra en la Argentina o el Movimiento de los Trabajadores sin Tierra en Brasil son ejemplos icónicos de cómo es posible vincular producciones sustentables, en manos de pequeñxs productorxs, con un consumo urbano consciente de las problematicas sociales y ambientales actuales. Redes internacionales como la Vía Campesina muestran cómo se pueden generar alternativas planetarias, poniendo en el centro a la Soberanía Alimentaria como una propuesta de autonomía y desmercantilización de los alimentos. 

 En Berlín y Brandenburgo existen cientos de núcleos de economía solidaria (Solidarische Landwirtschaft – SoLaWi) y cadenas de producción que resisten al sistema concentrado actual en una dirección similar. Estas se ven forzadas a distribuir su producto individualmente, internalizando el costo de distribución en cada SoLaWi. Más coordinación y solidaridad entre las granjas es necesaria. Asimismo, en Berlin y otros centros urbanos, es necesario organizar formas cooperativas de consumo local y regional.

Desde el Bloque Latinoamericano creemos que no puede haber cambio verdadero sin una formas alternativas de propiedad de la tierra, de producción y de consumo.  Estamos construyendo vínculos de solidaridad e intercambio entre el campo y la ciudad, a través de un contacto fluido con productorxs rurales asociados en torno de ABL (Arbeitsgemeinschaft bäuerliche Landwirtshcaft, organización vinculada a la Via Campesina) y a través del impulso de núcleos de consumo solidario en el marco de la red SolaWi. Sumate a construir formas colectivas de alimentarnos!

El cupo laboral travesti trans ya es una realidad en Argentina

Por Ryan della Sala

El 24.06.2021 Argentina se convirtió en uno de los primeros países en el mundo (si no es el primero) en establecer  un cupo travesti-trans del 1% en la administración pública, así como también, incentivar la integración de personas travesti-trans en el ámbito privado. Esto implica un avance gigante en materia de derechos. Estamos hablando de poner en crisis a un sistema que arroja a las travestis-trans a la prostitución como única salida para sustentarse. Estamos hablando que a partir de la aprobación de esta ley podamos comenzar a ver y a pensar en personas trans en las oficinas de impuestos, en las recepciones, en más noticieros, atendiendo consultorios, manejando un bus….

¿Cómo llegamos a conquistar esta ley?

No podemos pensar en el movimiento travesti-trans en Argentina sin que se nos venga a la mente la imagen de Lohana Berkins o de Diana Sacayan, dos referentes del movimiento trava con una fuerte militancia comunista y abolicionista.

En la incansable lucha por los derechos de las personas travesti-trans, una anécdota que se conoce de Diana en espacios de educación popular, cuenta sobre un ejercicio pedagógico con personas cis donde las invitaba a hacer un dibujo sobre como se imaginaban a una persona trans. La gran mayoría respondía a los dibujos con personas hiper sexualizadas, polleras cortas, curvas exuberantes, cuerpos a los que se imaginaban ejerciendo la prostitución.

Cuando Diana invitaba a las mismas personas a dibujar a una persona trans masculina, estas personas quedaban anonadadas. No sabían qué dibujar, cómo dibujar, no tenían una representación simbólica, esas personas para ellxs no existían.

Con este pequeño ejercicio pedagógico se demostraba algo que sucede en la sociedad Argentina: la invisibilización y negación de ciertas identidades travesti-trans y que otros grupos sociales definidos por la identidad social y de género se ven con pocas sino un asola posibilidad de inserción laboral: la prostitución.

Es esta idea de la prostitución como única salida laboral asociada a una identidad sexo-genérica a lo que se denomina, en parte, al “sistema prostituyente”.

A su vez, sabemos que la prostitución y el trabajo sexual están fuertemente criminalizados (a nivel social y, en Argentina, contravencional). Esta criminalización se suma al estigma, el no reconocimiento institucional, la violencia policial y el muchas veces tener que huir de los hogares para poder siquiera existir por la violencia intrafamiliar. Además, para poder acceder a tratamientos médicos para transformar su cuerpo según como se autoperciben muchas personas travesti-trans entran un círculo donde el único trabajo que consiguen es la prostitución en las peores condiciones, acceden a tratamientos muchas veces precarios  y una muchas veces no pueden esperar a terminar de recuperarse sin tener que volver a salir a “hacer la calle” para poder pagar también su hogar, su día a día, los tratamientos.

Como si todo esto fuese poco, se suma la violencia callejera y policial que sufren,generando que la expectativa de vida en Argentina de una persona travesti-trans ronde los 35 años.

A toda esta violencia estructural, el movimiento de disidencias sexuales le hizo frente con auto-organización política, cooperativas, espacios de cuidados y protección mutua al mismo tiempo de un programa de reivindicaciones políticas muy claras: una ley que reconozca las identidades sexo-genéricas en todo su espectro, una ley de Educación Sexual Integral, la posibilidad de salir del sistema prostituyente así como el desmantelamiento de los códigos contravencionales que criminalizan la prostitución y al trabajo sexual.

Luchar sirve: las conquistas históricas de los últimos 15 años

La ley de identidad de género -aprobada en Argentina en el 2013-reconoce al género de las personas como el que autoperciben, esto implica además, la posibilidad de poder tener  salud pública que respalde los tratamientos (si se necesitase) que acompañen la autopercepción sin una mirada patologizante.

La ley de Educación Sexual Integral -aprobada en el 2006- para dejar de naturalizar la violencia sistemática que viven las identidades LGBT+ en la sociedad así como la posibilidad de poder educar a nuestres niñes en libertad y como política de vanguardia para la prevención de abusos sexuales.

Una ley de cupo laboral travesti trans -aprobada en el día de ayer-que de acceso a las personas trans a puestos de trabajo en contra de la sociedad prostituyente, para poder intentar que las personas trans tengan reales posibilidades de inserción laboral más allá de la prostitución.

El desmantelamiento de los códigos contravencionales que penalizan la prostitución para que tanto trabajadorxs sexuales como personas en situación de prostitución dejen de enfrentarse a la violencia policial. A su vez, que esta sea acompañada por la desmantelación efectiva de las redes de trata y el reconocimiento de los derechos de las personas que se nombran como trabajadoras sexuales.

Todas estas leyes no son menos que Derechos Humanos. Es el piso mínimo que intenta hacer frente desde los marcos legislativos a la profunda y estructural desigualdad a la que arroja el sistema hetero-cis-capitalista y patriarcal.

Es hora de reconocer el trabajo político de las travas y trans de Argentina, es hora a nivel global de conocer los métodos de organización que venimos construyendo  las disidencias sexuales en nuestro trabajo de hormiga, día a día, de los  colectivos desde abajo y a la izquierda, de manera independiente a los gobiernos y a los estados pero entendiendo que hay una disputa institucional necesaria y, sobre todas las cosas, tejiendo alianzas con otros sectores oprimidos… ¡No hay que olvidar que en las revueltas populares del 2001 fueron las travestis-trans las que estuvieron a la vanguardia del argentinazo junto a muchas mujeres cis! Es una lucha de género, de clase y contra la xenofobia y el racismo.

Berlín, Europa y la mentira de la libertad

Si bien el reconocimiento de derechos humanos básicos a personas travesti-trans, como el derecho a la autopercepción y el acceso a la medicina pública y gratuita para acompañarla, la inserción laboral, la educación sexual integral para romper con la estigmatización y la no violencia policial está legislado en Argentina (aunque no realmente implementado) no quiere decir que en el mundo la realidad sea igual.

En la Unión Europea así como muchos otros países de América Latina y el mundo- para poder acceder al “cambio de sexo” en un documento, las personas trans deben someterse a procesos absolutamente patologizantes donde psiquiatras afirmen que tienen “disforia de género”, donde la única posibilidad sexo-genérica que existe es la de este sistema binario varón-mujer. Donde las derechas fascistas siguen ganando escaños en los parlamentos y quieren atentar contra la existencia del colectivo LGBT+.

Además, es importante mencionar el hecho de que las empresas y la burocracia LGBT+ nos hacen creer que la libertad sexual es poder acceder a bienes de consumo, a cruceros, hoteles, clubes y drogas. Es divertirnos en una gran orgía capitalista donde los cuerpos delgados, blancos y europeos son la aspiración máxima de nuestras identidades.

Nos quieren hacer creer que las reivindicaciones de nuestros colectivos solo pasan por un documento, una fiesta o la hormonización. Mientras que las disidencias sexuales luchamos por una verdadera libertad. Porque la libertad implica poder acceder al trabajo, a la vivienda, a la salud y a la autodeterminación tanto sexual como corporal que incluyen por supuesto, el derecho a la fiesta, el documento y la hormonización ¡Pero no son nuestro eje!

En esta picadora de carne llamada la Unión Europea nos venden la mentira de una sociedad “abierta” a nuestras existencias cuando la única forma que tienen de darnos libertad es la libertad que conoce el neoliberalismo: La libertad de comprarnos y vendernos en el mercado, la libertad de ser objetos de consumo.

Para las disidencias sexuales, la libertad sexual no es solamente decidir con quienes tener sexo sino también cuestionarnos e intentar deconstruir los sistemas de deseo racistas, xenofóbicos, transfóbicos, gordofóbicos, etc inculcados en nuestras matrices.

Libertad sexual es que dejen de categorizarnos y asignarnos sexo según nuestros genitales o performatividad.

Libertad sexual es que mi única salida laboral no sea transformar mi sexualidad en un objeto de consumo del mercado.

Libertad sexual no es someterme a un sistema médico que me violente cuestionando mi autopercepción.

Libertad sexual es también poder vivir libre y en legalidad a donde quiera que quiera estar en el mundo.


Libertad sexual es vivir, follar, abortar y morir como cada unx quiera.

Libertad sexual es lo que vamos a conquistar una vez que nos libremos de este sistema capitalista y hetero-cis-patriarcal y, solo lo vamos a conquistar tomando a grandes referentes de nuestro movimiento como Diana y Lohana, que nos demostraron algo muy clarito: Luchar sirve y organizarse da frutos.

Contra el ALC Mercosur-EU

[Discurso pronunciado frente a BMWi, mayo de 2021]

Buenos días a todxs,


Los saludo en nombre del Bloque Latinoamericano Berlín, una organización migrante que se considera antirracista, antiimperialista y anticapitalista.
Estamos aquí para manifestarnos en contra del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE, porque sabemos lo que implica para nuestros pueblos y países.

El acuerdo profundiza no sólo la destrucción de la economía de nuestros países, sino también la destrucción de la producción campesina en Alemania y en Europa.

Por esta razón debemos enlazar y conectar las luchas. Las de aquí y las de allá. En Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil contra el acuerdo junto con los agricultores de ambos continentes.  

Como Latinxs sabemos lo que significa la explotación, la precariedad y la pobreza. Todos resultados de la desindustrialización y el estractivismo ocurrido durante décadas en nuestros territorios. Y también sabemos que esta situación empeorará si el acuerdo entra en vigor.

Para nosotros el resultado de la firma de este acuerdo está muy claro: la desigualdad entre América Latina y Europa se agravaría.

Debemos dejar muy en claro, que en nuestros países el problema no es sólo la deforestación de la selva, sino también la destrucción de los medios de vida de millones de personas.

Por eso tenemos que detener el acuerdo y al mismo tiempo desarrollar una nueva forma de economía. Aquí en Alemania y en América Latina.


¡Abajo el tratado de libre comercio entre EU-Mercosur!¡Arriba lxs que luchan!¡Venceremos!

Gegen das Freihandelsabkommen Mercosur-EU

[Rede vor dem BMWi, Mai 2021]

Guten Morgen an Alle

Ich grüße euch alle vom Bloque Latinoamericano, einer Organisation von Migranten*innen, die sich als antirassistisch, antiimperialistisch und antikapitalistisch versteht.

Wir sind hier gegen das Mercosur-EU Abkommen, weil wir wissen was es für unsere Leute und Länder bedeutet. Das Abkommen bedeutet nicht nur die Zerstörung der Ökonomie unserer Länder, sondern auch die Zerstörung der bäuerlichen Produktion in Deutschland und in Europa.

Wir müssen die Kämpfe vernetzen – hier und dort; in Argentinien, Paraguay, Uruguay und Brasilien gegen das Abkommen, zusammen mit den Bauern und Bäuerinnen.  

Als Latinxs wissen wir, was Ausbeutung, Prekarität und Armut bedeuten. Sie alle sind Ergebnisse von Deindustrialisierung und Extraktivismus. Und wir wissen auch, dass diese Situation verschlimmert werden würde, wenn das Abkommen in Kraft tritt.

Es ist für uns ganz klar:  Die Ungleichheit zwischen Lateinamerika und Europa würde verschärft werden.

Wir müssen laut sagen, dass in unseren Länder das Problem nicht nur die Regenwaldabholzung ist, sondern auch die Zerstörung der Lebensgrundlagen von Millionen von Menschen.

Deswegen müssen wir das Abkommen stoppen und gleichzeitig eine neue Form der Wirtschaft entwickeln. Hier in Deutschland und in Lateinamerika.

¡Abajo el tratado de libre comercio entre EU-Mercosur!¡Arriba lxs que luchan!¡Venceremos!

Seamos un río y no una isla. Resistencias migrantes en Berlin y Brandenburgo.

Bloque Latinoamericano Berlín – Grupo de trabajo territorial

El siguiente texto es nuestra cotribución desde el grupo de trabajo territorial del Bloque Latinoamericano al períodico Die Kommunne, editado por Kiezkommune con ocasión del 1ro de mayo, con reflexiones acerca de las potencialidades de la auto-organización local.  Para quienes lean alemán, les invitamos a leer el períodico completo, que se encuentra disponible para descargar acá https://lowerclassmag.com/2021/04/14/print-die-kommune-kommunaler-widerstand-gegen-die-krise/ En papel se puede conseguir en el Kiezkommune Wedding (Stadtteilbüro Kommune65, Buttmannstr. 1a) los Viernes de 14 a 18hs o en la demo del 1ro de mayo.

La crisis desatada por el Covid19 nos mostró la cara oculta de Alemania. Puso de manifiesto que, lejos de tratarse de una economía tecnificada donde «el capitalismo funciona bien», basa su desarrollo en la explotación del trabajo migrante. Como activistas en Berlín nos vimos ante la tarea de seguir articulando resistencias en una ciudad que más que nunca nos coloca entre la precarización y la expulsión. Encontramos que «quedarse en casa» nos era imposible frente a la precarización que sufrimos les migrantes en la gastronomía, delivery, limpieza, cuidados, o la producción y distribución de alimentos.

Berlin no es una isla

Quizás esta crisis le haya recordado a muchxs que Alemania no está al margen de la destrucción impuesta por el sistema capitalista. Quizás incluso hasta haya dejado claro que Berlín no es una isla, aislada del resto del país. Ninguna ciudad es una isla. Mientras en Alemania veíamos vaciarse los supermercados por las prácticas de «hamsterkaufen», vimos cómo en muchos lugares de América Latina se activaron aún más las redes de consumo local y solidario. Un ejemplo claro lo ofrecen las ferias y redes de distribución organizadas por trabajadorxs agrícolas en distintos puntos de América Latina para hacer llegar alimentos agroecológicos a precios justos directo de lxs productores a lxs consumidores, como las ferias de la Central de cooperativias de Servicios Sociales Lara (Cecosesola) en Venezuela o las iniciativas de la Unión de Trabajadores de la Tierra en Argentina, que se realizan a lo largo y ancho del país. Estas prácticas nos invitan a repensar nuestro rol como migrantes organizadxs desde la ciudad, pero sin aislarnos del entorno que nos rodea. Como migrantes organizadxs en el Bloque Latinoamericano queremos ser la corriente que conecte las luchas en América Latina con las que tienen lugar en Alemania.

Latinxs en Brandenburgo?

Podría parecer sorpresivo que migrantes latinoamericanxs pensemos nuestro trabajo político (también) en las zonas rurales de Brandenburgo, pero no lo es: uno de nuestros objetivos como Bloque Latinoamericano es construir vínculos entre las luchas progresivas de las áreas rurales de Brandenburgo con luchas en Berlín, a la vez que tender puentes entre estas y las luchas populares en América Latina.  Es por eso que nos hacemos presentes allí como migrantes e internacionalistas, conversamos e intercambiamos con productorxs agropecuarixs en Brandenburgo. En conjunto con el Ernährungsrat de Brandenburgo organisamos un encuentro en Müncheber, para discutir acerca de los problemas de la producción y distirbución de alimentos en Berlín y sus alrededores.

Queremos derribar los mitos que existen sobre Brandenburgo. Por eso compartimos lo que aprendemos de las luchas de lxs productores de la región con compañerxs en la ciudad.

En Brandenburgo también hay un ojo que mira hacia Latinoamérica. El tratado de libre comercio entre la Unión Europea y el MERCOSUR significa el aumento del hambre, la desocupación y la concentración de tierras en América Latina, al tiempo que generaría la pérdida de producción campesina en Brandenburgo y con ella la destrucción de sus modos de vida. Es de esta manera una oportunidad para el diálogo entre iniciativas populares en los dos continentes y la búsqueda de alternativas frente a las formas de producción que despojan el medioambiente y concentran la riqueza. Mediante la construcción de redes transatlánticas en contra del tratado de libre comercio, ayudamos a construir este diálogo.

Seamos un río: por un internacionalismo local

Uno de nuestros horizontes como Bloque Latinoamericano es apoyar, conectar y visibilizar luchas en los territorios de América Latina. Pero esto lo hacemos siempre desde nuestra presencia física en Alemania. Pensamos que la política está donde está el cuerpo. Migramos con nuestras historias, experiencias y luchas. Somos internacionalistas en el territorio que habitamos, y sabemos que solo apostando a reforzar las luchas aquí y ahora podemos construir alianzas y movimientos que constituyan alternativas emancipatorias a ambos lados del Atlántico. 

La seguridad del margen

Por Tamara Urquizo y Max Telias

Este fin de semana se llevarán a cabo en Chile las elecciones que definirán a les representantes de la Convención Constitucional para la redacción de una nueva carta magna. Un evento histórico para un país que nunca ha gozado de una asamblea constituyente elegida democráticamente, pero que no ha estado exento de controversias y críticas. 


Resultado de una negociación a puertas cerradas entre el gobierno y la oposición, el proceso constitucional ha sido puesto en cuestión desde sus inicios por un sector de la izquierda que no ve en estas elecciones más que un salvavidas a lo que fuera el inminente hundimiento de Piñera en plena revuelta social en noviembre de 2019. La tesis opositora es clara: la actual convención constitucional no es un reflejo del poder constituyente originario y popular, por lo que debe ser rechazada y reemplazada por un nuevo volcamiento a las calles en post de un proceso revolucionario y transformador real.


Frente a los momentos de definición que se avecinan, es indudable que las transformaciones que nos imaginamos van a ser puestas en cuestión. No sólo por el evidente interés de actores que con el estatus quo mantienen sus condiciones de reproducción, sino por quienes deciden que, frente a un escenario de dificultades a las que nos enfrentamos por primera vez, recorren los contornos para vaticinar el desastre. Qué más fácil, qué más cómodo, que asumir desde ya la derrota y definir desde ese lugar que todo esfuerzo es fútil, insensato y, por tanto, sólo ayuda a la consolidación de los vicios que han dominado la acción política de los últimos 30 años.


Evidentemente el escenario es difícil. A pesar de ello, y sin ánimo de interpretaciones abstractas, les invitamos a pronunciar lo siguiente: se redactará una nueva Constitución en Chile, definida por personas electas, que se ajustará por paridad de género, que exige la presencia de personas con discapacidad en las listas de candidates, y que tendrá cupos para todos los pueblos que cohabitan el territorio. Lógico, un proceso de democratización no es un “check list”. El mecanismo de selección tiene sesgos, hay pueblos no representados y, como es sencillo de reconocer a simple vista, ni la paridad de género ni las exigencias en torno a las discapacidades aseguran por sí mismas un proceso más democrático. Por si fuera poco, el quorum de dos tercios para la aprobación de normas y reglamentos impuesto por la derecha es un claro freno para un ejercicio popular y de mayorías. Resulta ingenuo pensar que el pinochetismo soltaría tan fácilmente su férrea defensa del modelo transicional de un día para otro.


A pesar de dichas trabas, la elección que se desarrollará este fin de semana dará inicio a una reconfiguración del mapa que organizará de una manera desconocida el marco de acción política en Chile. Es probable que la derecha conservadora goce de una sobre representación en la Asamblea, pero también es cierto que el liberalismo está viviendo su propia crisis. Por una parte, se verá enfrentado a la posibilidad de sacar definitivamente su lastre dictatorial, quizás algo esperado por muches dentro de las corrientes más liberales. Por otro lado, la conveniencia de avanzar junto a la coyuntura nacional hace bastante impredecible el comportamiento en bloque de la derecha (el apoyo transversal a los retiros del 10% son una prueba de ello). Por su parte, a la crisis de la propia derecha se suma la irrupción de independientes en el proceso, la desfiguración del centro político comandado por la alianza Concertacionista (DC , PPD, PS y PR) con el Partido Comunista, la constante crisis dentro del conglomerado de izquierda del Frente Amplio, y la gran experiencia de diferentes movimientos sociales que después de años de articulación han construido organización territorial. Así, es de esperar que este escenario deje las puertas abiertas a nuevos espacios de construcción colectiva, en el que actores del mundo social y político puedan articular horizontes comunes a través de proyectos que partan desde una posición anti-neoliberal.


Es difícil asegurar que la elección de este fin de semana será el evento político más importante de la historia de Chile. Es más, resulta ingenuo creer que un proceso electoral pueda ocupar dicho título. La ya famosa frase «nuestros sueños no caben en sus urnas» es una tautología en sí. Quien de una elección espera una revolución siempre se llevará decepciones. Sin embargo, lo que acontecerá este fin de semana sea quizás el proceso institucional más importante de nuestra época, pues definirá en gran medida la forma en que se organizará la política de nuestro período. No es revolucionario, pero dará espacio, tanto dentro como fuera de la Convención, a la construcción de alianzas y visiones de mundo e ideales de sociedad. No extirpará al legado fascista de Pinochet de raíz, pero permitirá articular espacios de formación política a generaciones que fuimos amputadas, primero por la dictadura y luego por la devoción al tecnicismo liberal, de pensar y construir la sociedad que queremos habitar. 


Todo ello requiere que entendamos el espíritu de época. Actores como Pamela Jiles o Julio César Rodríguez, fieles representantes de la farándula nacional, no aparecen corriendo con ventaja en las encuestas ni por sus virtudes ni por nuestras debilidades. Son el producto de años de individualismo neoliberal, de ignorancia estratégica, de consumo puramente estético de la política. Son, en otras palabras, síntoma de la renuncia a la construcción de un proyecto político que fue dejado a la deriva de las relaciones instrumentales que resultan de la hegemonía de la libertad individual y el interés por el bienestar personal. Por desgracia para muches, esto no se resuelve desde el margen, desde el panfletarismo twittero o la publicación sagaz. Se resuelve desde dentro, y no nos referimos sólo a la Convención. Se resuelve volviendo a esa actividad tan denostada por el establishment neoliberal como por quienes practican una radicalidad sectorial: se resuelve volviendo a hacer política, política entendida como la acción pública orientada a la convivencia, cuestión ineludible de la diferencia. Política que, sin lugar a dudas, es difícil, incómoda y llena de ripios, como es de esperar cuando diversos mundos buscan encontrarse en sus disensos y diferencias.


Este fin de semana son las elecciones para los representantes de la Convención Constitucional. ¿Cómo dialogará el proceso constituyente con los territorios? ¿Cuál será el rol de los movimientos sociales en el espacio de discusión? ¿Será posible reconstruir una política con horizontes hacia una democracia radical? Por más que a muches les sea cómodo tomar una posición periférica y derrotista, el devenir que soñamos requiere de la incomodidad que implica estar dentro.

Rede zum 1.5.21: Bloque Latinoamericano

Liebe Genossinnen und Genossen!

Wir, der Lateinamerikanische Block und die Arbeiter_innenversammlung von Helpling begrüßen euch ganz herzlich.

Als lateinamerikanische Migrant_innen spüren wir die Konsequenzen kapitalistischer Nekropolitik am eigenen Körper: jene Politik, die uns hier, ebenso wie unsere Geschwister in unseren Territorien, in prekären Beschäftigungen ausbeutet. Die Politik des Todes ist das, was die Waffen-, Pharma- und Rohstoffunternehmen des Nordens dem Globalen Süden gewaltsam aufzwingen.Während die Eliten unsere Länder skrupellos dem IWF ausliefern, richten die neoliberalen Sparmaßnahmen unsere Völker mehr und mehr zu Grunde.

In Lateinamerika hat die Taktik der verbrannten Erde zu Unmengen überschüssiger Arbeitskraft geführt.Leider leben wir in einer Zeit, in der sich diese perverse Dynamik des Kapitals in jeder Ecke der Welt festgesetzt hat, so dass Unterdrückung und eine permanente Krisensituation vorherrschen. Es schmerzt uns zu sehen, wie die Corona-Krise seit einem Jahr die brutalen Ungleichheiten verschlimmert, die der Kapitalismus verursacht. Diese turbulente Zeit ähnelt jener, die auch unsere liebe Rosa erlebte und die sie mit ihrem berühmten Satz „Sozialismus oder Barbarei“ bezeichnete. Es bleiben keine Zweifel mehr: Wir leben in einer Zeit der Barbarei, die vom Kapital diktiert wird.

Aus diesem Grund sind wir heute hier zusammen: um einen breiten Widerstand aufzubauen, der sich auf der Straße kämpferisch manifestiert!

Warum tolerieren wir weiterhin, dass Krisen auf dem Rücken der Arbeiter_innen getragen werden? Warum müssen Kleinhändler_innen, Künstler_innen und Selbstständige ihre Geschäfte schließen, während die Minen, Agrarunternehmen und Fabriken weiterhin auf Hochtouren laufen? Warum waren die Profite von Großunternehmen wie Amazon noch nie so hoch wie jetzt?

Was wir gerade erleben ist keine Solidarität für die globale Gesundheit, nein! Es ist ein neuer Prozess der Kapitalakkumulation und der Ausbeutung, die keine Grenzen kennt.

Wir dürfen nicht vergessen, dass wir alle, die von unserer Arbeit leben, im Gegensatz zu den großen Unternehmern, Teil der Arbeiter_innenklasse sind.

Deshalb ist es unsere Pflicht, die erzwungene Proletarisierung aufgrund der Pandemie klar zu benennen und anzuprangern.

Those of us who have migrated know that we are not considered essential, and that we are always the last ones to be taken into account, since we do not even have minimal working conditions.

It is us who come asap into your house to clean, but Helpling does not provide any kind of preventive measures for our health! Apparently, we are only essential to maintain the profits of these “digital” companies, but not essential enough to have a work contract or social security. We also know that the most precarious jobs are the ones that have been developed the most during the pandemic. These jobs are largely feminized tasks performed by migrants, especially women and LGBTI people. Against this background, staying at home and doing home office is a class privilege.

Faced with these conditions, we have found it necessary to organize in the workplace in order to raise our demands.

We strongly condemn that Helpling has always done everything possible to prevent us from mobilizing! They have persecuted and fired comrades who were politically active, while selling a “migration friendly” face to society. We reject that we are treated as mere disposable workforce by these companies!

They exploit us, because they know that the migratory flow is not going to stop thanks to the unequal distribution of global wealth. We know that many people who have come to Europe do so in search of better working conditions and a happy life for their families, but they find a harsh reality here. We must perform the tasks that Germans do not want to. And we do so in a brutal context where wealth has been historically accumulated at the expense of our peoples!

What was sold to us as labor inclusion for women in the «first world», in reality means the exploitation of others to perform the necessary care work for the reproduction of capital.

It is not only a question of gender, but also of inequalities because of class and race! Therefore, we believe that patriarchy cannot be defeated without ending imperialism and capitalism altogether!!

Wir träumen von einer Gesellschaft, in der ein Leben in Würde nicht zu viel verlangt ist. Einer Gesellschaft, in der, Wohnraum ein grundlegendes Recht ist und kein Spekulationsgegenstand von Immobilienhaien wie Deutsche Wohnen!

Der Plan der Mächtigen ist klar: Sie wollen, dass wir arm und unterwürfig bleiben, dass wir ständig gegeneinander ums Überleben kämpfen, anstatt dass wir uns gemeinsam gegen sie richten. Aber auch WIR haben einen klaren Plan: denn es ist der soziale Widerstand, durch den wir mögliche Alternativen verwirklichen werden! 

Dafür schaffen wir politische Werkzeuge, mit denen wir den nekropolitischen Krieg gegen uns beenden und eine neue gerechte Gesellschaft aufbauen werden. Doch für diese Aufgabe benötigen wir jede und jeden einzelnen von euch!

Wir brauchen ein breites Bündnis, um die kapitalistische Politik des Todes zu besiegen. Es ist diese Allianz, die wir heute auf den Straßen bilden und es wird eben diese Allianz sein, die das Unterdrückungssystem erschüttern wird!!

So wie sie uns täglich angreifen, wenn sie uns rassistisch fragen: „Wo kommst du eigentlich her?“, nehmen viele unsere organisatorischen Prozesse als Migrant_innen nicht ernst und infantilisieren uns. Diesen Menschen antworten wir laut und deutlich: Als Migrant_innen sind wir uns sehr bewusst darüber, dass wir uns dort, wo wir leben, aktiv und kämpferisch organisieren müssen!

Wir haben unsere Träume von einer Veränderung weder zurückgelassen noch vergessen, als wir den Atlantik überquerten. Deswegen akzeptieren wir auf keinen Fall, zu Demonstrationen eingeladen zu werden, um diese „bunter“ zu machen und zur „Diversitätsquote“ beizutragen! Wir wollen und fordern gleichberechtigt in der Küche des Widerstands zu sein!

Wir verschwenden keine Zeit mit den oberflächlichen Moden einiger Linken und sind Null daran interessiert, uns in Subkulturen abzukoppeln, die isoliert von der Gesellschaft für sich selbst existieren. Wir sind hierhergekommen, um die Welt weiter zu verändern!

Wir sind gekommen, um starke linke Organisationen aufzubauen, die um den Alltagsverstand kämpfen und sich mit den populären Sektoren zusammenschließen.

Nur somit werden wir eine gegenhegemoniale Macht in dieser Gesellschaft verfestigen können. Gerade in Zeiten, in denen rechte Kräfte auf den Straßen, in Parlamenten und Regierungen voranschreiten, können wir nicht erlauben, dass unsere Mitmenschen aus den Mittel und Arbeiter_innenklassen von ihren ausschließenden Diskursen beeinflusst werden.

Dabei müssen wir die Empörung der Menschen verstehen, denn nur so können wir ihre und unsere Wut auf diejenigen da oben lenken, welche die wahren Verantwortlichen für die neoliberale Prekarität sind. Wir wissen, dass es keine Revolution ohne eine kämpferische, widerständige Praxis geben kann. Aus diesem Grund begrüßen wir im Lateinamerikanischen Block diese pluralistische aber einheitliche Revolutionäre Erste Mai Demo mit großer Freude.

Deshalb, Genossinnen und Genossen, feiern wir diesen Zusammenschluss auf der Straße zwischen linken migrantischen und deutschen Kollektiven. Es ist ein historischer Moment und wir reagieren auf den Ruf unserer Zeit. Hier und heute bauen wir zusammen eine massive Bewegung und internationalistische Solidarität auf.

Jeder Schritt, den wir heute Abend unternehmen, eröffnet kollektive Wege der Befreiung für ein würdiges Leben!

Ein Hoch auf alle, die kämpfen! Es lebe der internationalistische, migrantische Block! ¡Que viva el bloque migrante internacionalista! ¡Hasta la victoria siempre!

Discurso del 1 de Mayo 2021

¡Buenas tardes, compañerxs!

Les saludamos desde el Bloque Latinoamericano en Berlín y desde la asamblea de trabajadorxs de Helpling.

Como migrantes latinoamericanxs podemos decirles que conocemos en carne propia las consecuencias de la necropolítica capitalista, que es la que nos explota en trabajos precarios, a nosotrxs aquí y a nuestrxs hermanxs en los territorios. La política de la muerte es la que las empresas armamentísticas, farmacéuticas y extractivistas del Norte imponen violentamente en el Sur Global. La política de austeridad ahorca a nuestros pueblos cuando las élites los entregan al FMI sin piedad; venimos de países donde la táctica de la tierra arrasada es la ley y ha dado como resultado ejércitos enteros de mano de obra excedente.

Lamentablemente para todxs, vivimos un tiempo histórico donde esta dinámica perversa del capital se ha impuesto en cada uno de los rincones del mundo. Nos han arrebatado nuestras formas de vida y han querido destrozar nuestros lazos comunitarios. Las élites globales nos han impuesto una sociedad de la muerte, una sociedad donde lo que impera es el reino salvaje del capital, la represión y la crisis permanente.

Desde hace un año, nos duele cómo la crisis del coronavirus solo exacerba las brutales desigualdades causadas por el capitalismo neoliberal, mientras las fuerzas vivas y colectivas de la sociedad están siendo destruidas masiva y descontroladamente. La etapa turbulenta que vivimos es similar a la que le tocó vivir a nuestra querida Rosa, expresando el momento histórico con su célebre: “socialismo o barbarie”.

Pues ya no quedan dudas, vivimos en una barbarie conducida por el capital. Por eso salimos a la calle a construir resistencia popular. Nos inspiran las luchas de nuestros pueblos, que han sabido enfrentar la crisis combativa y creativamente. 

Mientras vemos horrorizadxs cómo este proceso de barbarie se acelera, nos preguntamos: ¿Por qué seguimos tolerando que las crisis sean cargadas sobre las espaldas de lxs trabajadorxs? ¿Por qué son lxs pequeñxs comerciantes, lxs artistas, lxs trabajadorxs autónomxs lxs que tienen que cerrar sus negocios mientras las minas, los negocios agropecuarios y las fábricas siguen funcionando a toda velocidad? ¿Por qué las cadenas de distribución como Amazon han lucrado más que nunca?

Lo que vivimos no es una preocupación global por la salud, sino un nuevo proceso de concentración y de explotación que no conoce limites.

No podemos olvidar que, a diferencia de las grandes empresas, todxs lxs que vivimos de nuestro trabajo somos integrantes de la clase trabajadora. Por eso es nuestro deber denunciar el proceso de proletarización forzada que estamos viviendo a nivel global producto de la pandemia. Extender nuestra solidaridad, ya que millones de personas tendrán mañana que migrar, tendrán que dejar de lado sus formas de vida y sus familias para buscar un futuro digno.

Y las que hemos migrado sabemos que no somos esenciales, y que seremos las ultimas en ser tenidas en cuenta, ya que no contamos con las condiciones mínimas de trabajo. Porque somos nosotras las que entramos a tu casa a limpiar pero a quienes Helpling no garantiza ningún tipo de medida de prevención o cuidado para nuestra salud. Al parecer somos solo esenciales para mantener las ganancias de estas empresas (porque lamentablemente todas las apps funcionan de maneras similares), pero no lo suficientemente esenciales para tener un contrato laboral o seguridad social.

Tambien sabemos que los trabajos mas precarizados son los que mas se han desarrollado durante la pandemia, y que son en gran parte tareas feminizadas realizadas por migrantes. También sabemos que quedarse casa y hacer homeofice es un privilegio de clase.

Ante estas condiciones hemos encontrado que es necesario organizarnos en los lugares de trabajo y ademas establecer vínculos con otrxs trabajadorxs para poder concretar nuestras demandas. Desde siempre Helpling ha hecho todo lo posible para evitar nuestra organización, persiguiendo y dejando sin trabajo a companerxs que intentaron organizarse mientras vende una cara de migration friendly ante la sociedad. Sabemos que somos personas descartables para estas empresas porque saben que el flujo migratorio esta asegurado gracias a la desigual distribución de la riqueza a nivel global.

Sabemos que muchas personas que han llegado a estas tierras lo hacen en busca de mejores condiciones laborales pero se encuentran aquí ante una dura realidad en donde deben realizar las tareas que lxs alemanes no quieren, y que en gran parte son producto de la riqueza acumulada a expensas de nuestros pueblos.

Lo que nos vendieron como la inclusión laboral de las mujeres en el “primer mundo”, en realidad implica la explotación de otras para realizar las tareas de cuidado. Aquí no solo es una cuestión de genero sino también de clase y de raza. Por eso, creemos que no se puede terminar con el patriarcado sin terminar con el imperialismo y el capitalismo.

Soñamos con una sociedad donde la vida digna sea el centro de nuestras relaciones. Donde la vivienda sea un derecho, no un objeto de especulación de aves de rapiña como Deutsche Wohnen; donde la salud no sea un negocio para Bayer, sino una propiedad social y comunitaria. Queremos una sociedad donde el trabajo sea autogestivo y donde todos los trabajos y las vidas cuenten por igual.

El plan de lxs de arriba está claro: Nos quieren pobres, sumisxs y en constante lucha entre nosotrxs para sobrevivir. Pero nuestro plan también lo tenemos muy claro, y de la resistencia popular nacen las alternativas posibles. Lo que debemos hacer es relanzar el ciclo de luchas que permitan organizar a estas fuerzas y cuerpos que el capital descarta por considerarlos residuales. Estamos potenciando las resistencias, creando herramientas políticas que nos permitan no solo parar la guerra necropolítica contra nosotrxs, sino también construir una nueva sociedad basada en la vida.

Que nadie se confunda, necesitamos de todxs para esta tarea: ustedes estudiantes, trabajadorxs, comerciantes, migrantes, jóvenes… Aquí el enemigo es muy poderoso, se disfraza para confundirnos y usa todo tipo de estrategias para frenar la solidaridad de lxs de abajo. Por eso, precisamos de una gran alianza para derrotar al proyecto de muerte del capital. Esa alianza es la que estamos forjando hoy en las calles y es la que hará temblar al sistema.

De la misma forma que nos acribillan cotidianamente cuando nos preguntan Wo kommst du eigentlich her?, muchxs no toman en serio nuestros procesos organizativos como migrantes y nos infantilizan. A esa gente le respondemos fuerte y claro: ¡lxs migrantes tenemos claro que militamos donde vivimos, y que nuestros sueños de transformación no se quedaron en el placard cuando cruzamos el Atlántico! ¡No aceptamos que nos inviten a las marchas solo para “darles color”, queremos ser parte de la cocina de las resistencias!

Nosotrxs no perdemos tiempo con las modas fatuas de la izquierda y no nos interesa encerrarnos en subculturas aisladas de la sociedad. Nosotrxs vinimos acá a seguir cambiando el mundo. Vinimos a construir organizaciones de izquierda fuertes que logren disputar el sentido común, conectar con los sectores populares y consolidar un poder contrahegemónico en la sociedad en la que vivimos.

No habrá liberación en un solo país o región. Por eso debemos dar y hermanar las luchas en todos los lugares que están en pie de resistencia. Creemos que una de la tareas urgentes es revivir el ciclo de luchas en el Norte Global. Mientras las derechas carroñeras se instalan cómodamente en gobiernos, parlamentos y calles a nivel global, es fundamental que las izquierdas no permitamos que estas fuerzas racistas sean quienes interpelen a los sectores populares con discursos excluyentes. Tenemos que comprender la indignación de la gente para canalizar su rabia hacia lxs verdaderxs responsables de la precarización neoliberal: lxs de arriba.

Solo así podremos un día dejar de discutir cuánto avanza la derecha, para volver a emocionarnos por cuánto hemos avanzado las izquierdas, cómo ocupamos más y más las calles y plazas y cuánto poder popular construimos.

Sabemos que sin pueblo no hay revolución. Y sin praxis revolucionaria tampoco. Es la tarea de nuestra época y de nuestra generación. Por eso, compañerxs, saludamos con mucha alegría esta movilización plural, pero unificada. Por eso, festejamos la unidad en la calle entre las organizaciones de izquierda alemanas y las organizaciones migrantes. Es un momento histórico y estamos respondiendo al llamado de nuestro tiempo, construyendo poder popular y solidaridad internacionalista. Cada paso que damos esta tarde va abriendo caminos colectivos de liberación por la vida digna.

¡Arriba lxs que luchan! ¡Que viva el bloque migrante internacionalista! ¡Hasta la victoria siempre!