Essen ist politisch

«Ökologie ohne sozialen Kampf, ist einfach nur Gärtnern» ♥ 

Chico Mendes

Eine der ersten Sachen, die uns lateinamerikanische Migrant*innen in Deutschland überrascht, sind die Supermarktregale voll mit Produkten aus unseren Herkunftsgebieten. Gleichzeitig beobachten wir eine wachsende Sensibilität für die Auswirkungen der Nahrungsmittelproduktion auf das Klima, für die Verschlechterung der Lebensqualität durch den Einsatz von Düngemitteln und Pestiziden und für die Zerstörung der Lebensräume von Mensch und Tier. Diese Bedenken wurden jedoch in eine Marktnische verwandelt, die von Konzernen kapitalisiert wird. Sie monopolisieren den Markt, indem sie Produkte vermarkten, die als «ökologischer» oder «gesünder» gelten. So bruhigen die Sorgen ihrer lokalen Verbraucher auf Kosten einer  Ausbeutungsstruktur.

Es fehlt also eine Reflexion über die Auswirkungen des derzeitigen agroindustriellen Produktionssystems auf Leben, Gesellschaft und Natur.

Der globale Lebensmittelmarkt funktioniert nach einer Dynamik, die für exportorientierte Regionen wie Lateinamerika schwerwiegende Folgen hat: Entwaldung und das Verschwinden kleiner und mittlerer ländlicher Ökonomien. Auch in Europa fördert das Produktionssystem die Zerstörung von Wäldern und das Vordringen von Monokulturen, wodurch Kleinbauer*innen verdrängt und der Klimawandel vorangetrieben wird.

Wie wird unsere Nahrung produziert?

In Berlin weiß man wenig über die Bedingungen, unter denen die Lebensmittel, die wir konsumieren, produziert werden. Damit meinen wir nicht nur die Verhältnisse in Lateinamerika oder Afrika, sondern auch jene auf diesem Kontinent und sogar ein paar Kilometer von Berlin entfernt, in den ländlichen Gebieten Brandenburgs.

Die Pandemie hat deutlicher denn je gezeigt, wie fragil die Nahrungsmittelkette in Deutschland ist, die zu einem großen Teil von Importen und der Arbeit von Migrant*innen aus Osteuropa und Lateinamerika, um nur einige zu nennen, abhängig ist, welche in prekären Verhältnissen bei den saisonalen Ernten arbeiten. 

Wie kommt das Essen nach Berlin?

Die Konzentration findet nicht nur in der Produktion statt, sondern auch im Vertrieb und in der Vermarktung, wo Unternehmen wie Lidl und Edeka ein Oligopol über den Vertrieb von Lebensmitteln haben und die Erzeuger*innen zwingen, zu niedrigen Preisen an ihre Franchises zu verkaufen.

Kleine und mittlere Produzent*innen, die an «bewusstere» Supermärkte wie Bio-Company und LPG verkaufen, müssen ihre Produkte oft wegwerfen, weil die Ästhetik der Lebensmittel nicht den Anforderungen der Verbraucher*innen entspricht. 

Bio-Supermärkte oder Supermärkte mit Regalen voller vermeintlich gesunder Produkte bieten keine Lösung für die Probleme der Bevölkerung und der Erzeuger*innen, und ihre Preise machen sie für Menschen mit geringem Einkommen unzugänglich.

Die Alternative ist nicht in «Bio»-Supermärkten zu kaufen.

Bei unserer Suche nach Alternativen dürfen wir nicht dazu beitragen, die gleichen Logiken von Produktion und Konsum aufrechtzuerhalten. Stattdessen sollten wir kollektive Wege der Ernährung entwickeln und fördern, die im Einklang mit der natürlichen und sozialen Umwelt stehen.

In Lateinamerika, aber auch in Deutschland, gibt es viele Beispiele, wie dies erreicht werden kann.

Die «Unión de Trabajadores de la Tierra» [etwa: Vereinigung der Arbeiter*innen der Erde] in Argentinien oder das Movimiento de los Trabajadores sin Tierra [etwa: Bewegung landloser Arbeiter*innen] in Brasilien sind ikonische Beispiele dafür, wie es möglich ist, nachhaltige Produktion in den Händen von Kleinproduzent*innen mit urbanem Konsum zu verbinden, der sich der aktuellen sozialen und ökologischen Probleme bewusst ist. Internationale Netzwerke wie Via Campesina [etwa: der bäuerliche Weg] zeigen, wie globale Alternativen geschaffen werden können, indem sie Ernährungssouveränität als Vorschlag für Autonomie und Dekommodifizierung von Nahrung ins Zentrum stellen. 

In Berlin und Brandenburg gibt es hunderte von solidarischen Wirtschaftskernen (SoLaWi) und Produktionsketten. Diese verteilen ihre Produkte einzeln, wodurch die Kosten der Verteilung in jeder SoLaWi internalisiert werden. Es ist mehr Koordination und Solidarität zwischen den Betrieben erforderlich. Auch in Berlin und anderen urbanen Zentren ist es notwendig, kooperative Formen des lokalen und regionalen Konsums zu organisieren.

Vom Bloque Latinoamericano glauben wir, dass es ohne alternative Formen des Landbesitzes, der Produktion und des Konsums keine wirkliche Veränderung geben kann. Wir bauen Verbindungen der Solidarität und des Austauschs zwischen dem Land und der Stadt auf, durch einen fließenden Kontakt mit ländlichen Produzent*innen, die um die ABL (Arbeitsgemeinschaft bäuerliche Landwirtschaft) assoziiert sind, und durch die Förderung von Punkten solidarischen Konsums im Rahmen des SolaWi-Netzwerks. Schließ dich uns an, um kollektive Formen zu finden, uns zu ernähren!

Comer es político

«la ecologia sin lucha social, es simplimente jardineria» ♥ 

Chico Mendes

Una de las primeras cosas que nos sorprenden a lxs migrantes latinoamericanxs al llegar a Alemania es ver las góndolas de los supermercados repletas de productos provenientes de nuestros territorios. Al mismo tiempo, observamos una creciente sensibilidad por el impacto climático de la producción de alimentos, por el deterioro de la calidad de vida, consecuencia del uso de fertilizantes y pesticidas y la destrucción del hábitat de animales y personas. Sin embargo, estas preocupaciones se han transformado en un nicho que es capitalizado por corporaciones que monopolizan el mercado comerciando productos catalogados como más «ecológicos» o «saludables», calmando las sensibilidades de sus consumidores locales a expensa de una estructura de explotación planetaria. 

Hay pues una reflexión ausente acerca de las consecuencias que el actual sistema productivo agroindustrial tiene sobre la vida, la crisis ecológica y las clases sociales que lo sostienen.

 El mercado global de alimentos funciona de acuerdo a dinámicas que tienen graves consecuencias para regiones con una matriz exportadora, como lo es América Latina: la deforestación y la desaparición de economías rurales de pequeña y mediana escala. También en Europa el sistema de producción fomenta la destrucción de los bosques y el avance de la monocultura, eliminando a lxs agricultorxs pequeñxs y facilitando el cambio clímatico.

¿Cómo se producen los alimentos que comemos?

Poco se sabe en Berlín acerca de las condiciones de producción de los alimentos que consumimos. Con esto no hablamos sólo de las condiciones en América Latina o África, sino también en este continente e incluso a pocos kilómetros de la ciudad, en las zonas rurales de Brandenburgo. 

La pandemia mostró más claramente que nunca la fragilidad de la cadena de alimentos en Alemania, dependiente en gran medida de la importación y del trabajo de personas migrantes de Europa del Este y Latinoamérica, para nombrar algunxs, quienes trabajan de forma precaria en las cosechas de forma estacional. 

¿Cómo llegan los alimentos a Berlín?

La concentración no solo se da en el proceso de producción sino también en la distribución y la comercialización, en donde empresas como Lidl y Edeka tienen el oligopolio sobre la distribución de alimentos, imponiendo a productorxs a venderle a sus franquicias, pagando precios bajos.

Lxs productorxs pequeñxs y medianxs que le venden a supermercados «más conscientes» como el Bio company y LPG muchas veces tienen que tirar su producto por que la estética del alimento no cumple los requisitos de sus consumidorxs. El alimento es bueno y comestible, pero no en términos de belleza para los altos precios que pagan las clases sociales media altas y altas en Alemania.

Los supermercados BIO o con góndolas llenas de productos supuestamente saludables no aportan una solución a los problemas de la población y lxs productorxs, además de tener precios que los hacen inaccesibles para las personas de bajos ingresos.

La alternativa no es comprar en supermercados «bio»

Nuestra búsqueda de alternativas debe intentar desarrollar y potenciar formas colectivas de alimentarse, en armonía con el entorno natural y también social. 

En América Latina, pero también en Alemania, existen multiples ejemplos de como conseguirlo.

 La Unión de Trabajadores de la Tierra en la Argentina o el Movimiento de los Trabajadores sin Tierra en Brasil son ejemplos icónicos de cómo es posible vincular producciones sustentables, en manos de pequeñxs productorxs, con un consumo urbano consciente de las problematicas sociales y ambientales actuales. Redes internacionales como la Vía Campesina muestran cómo se pueden generar alternativas planetarias, poniendo en el centro a la Soberanía Alimentaria como una propuesta de autonomía y desmercantilización de los alimentos. 

 En Berlín y Brandenburgo existen cientos de núcleos de economía solidaria (Solidarische Landwirtschaft – SoLaWi) y cadenas de producción que resisten al sistema concentrado actual en una dirección similar. Estas se ven forzadas a distribuir su producto individualmente, internalizando el costo de distribución en cada SoLaWi. Más coordinación y solidaridad entre las granjas es necesaria. Asimismo, en Berlin y otros centros urbanos, es necesario organizar formas cooperativas de consumo local y regional.

Desde el Bloque Latinoamericano creemos que no puede haber cambio verdadero sin una formas alternativas de propiedad de la tierra, de producción y de consumo.  Estamos construyendo vínculos de solidaridad e intercambio entre el campo y la ciudad, a través de un contacto fluido con productorxs rurales asociados en torno de ABL (Arbeitsgemeinschaft bäuerliche Landwirtshcaft, organización vinculada a la Via Campesina) y a través del impulso de núcleos de consumo solidario en el marco de la red SolaWi. Sumate a construir formas colectivas de alimentarnos!

Contra el ALC Mercosur-EU

[Discurso pronunciado frente a BMWi, mayo de 2021]

Buenos días a todxs,


Los saludo en nombre del Bloque Latinoamericano Berlín, una organización migrante que se considera antirracista, antiimperialista y anticapitalista.
Estamos aquí para manifestarnos en contra del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE, porque sabemos lo que implica para nuestros pueblos y países.

El acuerdo profundiza no sólo la destrucción de la economía de nuestros países, sino también la destrucción de la producción campesina en Alemania y en Europa.

Por esta razón debemos enlazar y conectar las luchas. Las de aquí y las de allá. En Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil contra el acuerdo junto con los agricultores de ambos continentes.  

Como Latinxs sabemos lo que significa la explotación, la precariedad y la pobreza. Todos resultados de la desindustrialización y el estractivismo ocurrido durante décadas en nuestros territorios. Y también sabemos que esta situación empeorará si el acuerdo entra en vigor.

Para nosotros el resultado de la firma de este acuerdo está muy claro: la desigualdad entre América Latina y Europa se agravaría.

Debemos dejar muy en claro, que en nuestros países el problema no es sólo la deforestación de la selva, sino también la destrucción de los medios de vida de millones de personas.

Por eso tenemos que detener el acuerdo y al mismo tiempo desarrollar una nueva forma de economía. Aquí en Alemania y en América Latina.


¡Abajo el tratado de libre comercio entre EU-Mercosur!¡Arriba lxs que luchan!¡Venceremos!

Rede zum 1.5.21: Bloque Latinoamericano

Liebe Genossinnen und Genossen!

Wir, der Lateinamerikanische Block und die Arbeiter_innenversammlung von Helpling begrüßen euch ganz herzlich.

Als lateinamerikanische Migrant_innen spüren wir die Konsequenzen kapitalistischer Nekropolitik am eigenen Körper: jene Politik, die uns hier, ebenso wie unsere Geschwister in unseren Territorien, in prekären Beschäftigungen ausbeutet. Die Politik des Todes ist das, was die Waffen-, Pharma- und Rohstoffunternehmen des Nordens dem Globalen Süden gewaltsam aufzwingen.Während die Eliten unsere Länder skrupellos dem IWF ausliefern, richten die neoliberalen Sparmaßnahmen unsere Völker mehr und mehr zu Grunde.

In Lateinamerika hat die Taktik der verbrannten Erde zu Unmengen überschüssiger Arbeitskraft geführt.Leider leben wir in einer Zeit, in der sich diese perverse Dynamik des Kapitals in jeder Ecke der Welt festgesetzt hat, so dass Unterdrückung und eine permanente Krisensituation vorherrschen. Es schmerzt uns zu sehen, wie die Corona-Krise seit einem Jahr die brutalen Ungleichheiten verschlimmert, die der Kapitalismus verursacht. Diese turbulente Zeit ähnelt jener, die auch unsere liebe Rosa erlebte und die sie mit ihrem berühmten Satz „Sozialismus oder Barbarei“ bezeichnete. Es bleiben keine Zweifel mehr: Wir leben in einer Zeit der Barbarei, die vom Kapital diktiert wird.

Aus diesem Grund sind wir heute hier zusammen: um einen breiten Widerstand aufzubauen, der sich auf der Straße kämpferisch manifestiert!

Warum tolerieren wir weiterhin, dass Krisen auf dem Rücken der Arbeiter_innen getragen werden? Warum müssen Kleinhändler_innen, Künstler_innen und Selbstständige ihre Geschäfte schließen, während die Minen, Agrarunternehmen und Fabriken weiterhin auf Hochtouren laufen? Warum waren die Profite von Großunternehmen wie Amazon noch nie so hoch wie jetzt?

Was wir gerade erleben ist keine Solidarität für die globale Gesundheit, nein! Es ist ein neuer Prozess der Kapitalakkumulation und der Ausbeutung, die keine Grenzen kennt.

Wir dürfen nicht vergessen, dass wir alle, die von unserer Arbeit leben, im Gegensatz zu den großen Unternehmern, Teil der Arbeiter_innenklasse sind.

Deshalb ist es unsere Pflicht, die erzwungene Proletarisierung aufgrund der Pandemie klar zu benennen und anzuprangern.

Those of us who have migrated know that we are not considered essential, and that we are always the last ones to be taken into account, since we do not even have minimal working conditions.

It is us who come asap into your house to clean, but Helpling does not provide any kind of preventive measures for our health! Apparently, we are only essential to maintain the profits of these “digital” companies, but not essential enough to have a work contract or social security. We also know that the most precarious jobs are the ones that have been developed the most during the pandemic. These jobs are largely feminized tasks performed by migrants, especially women and LGBTI people. Against this background, staying at home and doing home office is a class privilege.

Faced with these conditions, we have found it necessary to organize in the workplace in order to raise our demands.

We strongly condemn that Helpling has always done everything possible to prevent us from mobilizing! They have persecuted and fired comrades who were politically active, while selling a “migration friendly” face to society. We reject that we are treated as mere disposable workforce by these companies!

They exploit us, because they know that the migratory flow is not going to stop thanks to the unequal distribution of global wealth. We know that many people who have come to Europe do so in search of better working conditions and a happy life for their families, but they find a harsh reality here. We must perform the tasks that Germans do not want to. And we do so in a brutal context where wealth has been historically accumulated at the expense of our peoples!

What was sold to us as labor inclusion for women in the «first world», in reality means the exploitation of others to perform the necessary care work for the reproduction of capital.

It is not only a question of gender, but also of inequalities because of class and race! Therefore, we believe that patriarchy cannot be defeated without ending imperialism and capitalism altogether!!

Wir träumen von einer Gesellschaft, in der ein Leben in Würde nicht zu viel verlangt ist. Einer Gesellschaft, in der, Wohnraum ein grundlegendes Recht ist und kein Spekulationsgegenstand von Immobilienhaien wie Deutsche Wohnen!

Der Plan der Mächtigen ist klar: Sie wollen, dass wir arm und unterwürfig bleiben, dass wir ständig gegeneinander ums Überleben kämpfen, anstatt dass wir uns gemeinsam gegen sie richten. Aber auch WIR haben einen klaren Plan: denn es ist der soziale Widerstand, durch den wir mögliche Alternativen verwirklichen werden! 

Dafür schaffen wir politische Werkzeuge, mit denen wir den nekropolitischen Krieg gegen uns beenden und eine neue gerechte Gesellschaft aufbauen werden. Doch für diese Aufgabe benötigen wir jede und jeden einzelnen von euch!

Wir brauchen ein breites Bündnis, um die kapitalistische Politik des Todes zu besiegen. Es ist diese Allianz, die wir heute auf den Straßen bilden und es wird eben diese Allianz sein, die das Unterdrückungssystem erschüttern wird!!

So wie sie uns täglich angreifen, wenn sie uns rassistisch fragen: „Wo kommst du eigentlich her?“, nehmen viele unsere organisatorischen Prozesse als Migrant_innen nicht ernst und infantilisieren uns. Diesen Menschen antworten wir laut und deutlich: Als Migrant_innen sind wir uns sehr bewusst darüber, dass wir uns dort, wo wir leben, aktiv und kämpferisch organisieren müssen!

Wir haben unsere Träume von einer Veränderung weder zurückgelassen noch vergessen, als wir den Atlantik überquerten. Deswegen akzeptieren wir auf keinen Fall, zu Demonstrationen eingeladen zu werden, um diese „bunter“ zu machen und zur „Diversitätsquote“ beizutragen! Wir wollen und fordern gleichberechtigt in der Küche des Widerstands zu sein!

Wir verschwenden keine Zeit mit den oberflächlichen Moden einiger Linken und sind Null daran interessiert, uns in Subkulturen abzukoppeln, die isoliert von der Gesellschaft für sich selbst existieren. Wir sind hierhergekommen, um die Welt weiter zu verändern!

Wir sind gekommen, um starke linke Organisationen aufzubauen, die um den Alltagsverstand kämpfen und sich mit den populären Sektoren zusammenschließen.

Nur somit werden wir eine gegenhegemoniale Macht in dieser Gesellschaft verfestigen können. Gerade in Zeiten, in denen rechte Kräfte auf den Straßen, in Parlamenten und Regierungen voranschreiten, können wir nicht erlauben, dass unsere Mitmenschen aus den Mittel und Arbeiter_innenklassen von ihren ausschließenden Diskursen beeinflusst werden.

Dabei müssen wir die Empörung der Menschen verstehen, denn nur so können wir ihre und unsere Wut auf diejenigen da oben lenken, welche die wahren Verantwortlichen für die neoliberale Prekarität sind. Wir wissen, dass es keine Revolution ohne eine kämpferische, widerständige Praxis geben kann. Aus diesem Grund begrüßen wir im Lateinamerikanischen Block diese pluralistische aber einheitliche Revolutionäre Erste Mai Demo mit großer Freude.

Deshalb, Genossinnen und Genossen, feiern wir diesen Zusammenschluss auf der Straße zwischen linken migrantischen und deutschen Kollektiven. Es ist ein historischer Moment und wir reagieren auf den Ruf unserer Zeit. Hier und heute bauen wir zusammen eine massive Bewegung und internationalistische Solidarität auf.

Jeder Schritt, den wir heute Abend unternehmen, eröffnet kollektive Wege der Befreiung für ein würdiges Leben!

Ein Hoch auf alle, die kämpfen! Es lebe der internationalistische, migrantische Block! ¡Que viva el bloque migrante internacionalista! ¡Hasta la victoria siempre!

Mietendeckel: ¿El final o el comienzo?

Con las particularidades que les da ser metrópolis del poder mundial, la precarización social y la explotación laboral son también en Berlín y Europa el motor que mueve los capitales empresariales hegemónicos. La semana pasada, miles salimos a las calles a mostrar nuestra rabia contra la anulación de la ley de control de precios de alquileres, que protegía, en primera línea, a la clase trabajadora y a la población migrante. A propósito de esta coyuntura, que pone en entredicho el mito del estado de bienestar alemán, presentamos un análisis del compañero Dario Farcy.

Por Dario Farcy

El jueves 15 de abril del 2021 fue un día de contrapuntos. Un día de injusticia, un día en donde los que gobiernan al mundo dejaron en claro quién gobierna, pero también fue un día de furia y de esperanza para lo que viene. Fue un día de esos que no abundan en Berlín. 

Ese día la Corte Suprema de Alemania (Bundesverfassungsgericht) decidió que la ley que imponía un límite al aumento irregular de alquileres (Mietendeckelgesetz) en Berlín es inconstitucional. Ningún valor tiene, al parecer, que esta medida afecte a más de 1.5 millones de habitantes de la ciudad capital[1]. Tampoco parece importar que la Ley fue aprobada en enero de 2020 en el Senado de Berlín con votos de la mayoría de lxs diputadxs elegidxs por el pueblo. Quedó claro que el Estado sigue manteniendo esa variable escrita en piedra desde sus orígenes: defender los intereses de los que más tienen.   

«Desde Latinoamérica sabemos muy claramente lo que significa la colusión entre el poder judicial y los partidos defensores del estatus quo. En nuestras tierras el llamado lawfare ha logrado destruir leyes ampliamente debatidas por el pueblo y votadas por una gran mayoría de lxs diputadxs y senadorxs, como la Ley de Medios en Argentina, o han logrado perseguir y encarcelar a líderes populares como Lula en Brasil.»

La decisión judicial reabre la posibilidad para que los grandes jugadores del sector (entre ellos la gigante inmobiliaria “Deutsche Wohnen” que tiene un total de 110.000 departamentos solo en la capital alemana y es la segunda empresa más importante del sector a nivel nacional, por debajo de “Vonovia”)[2] impongan condiciones y precios con el único límite de su imaginación, al mismo tiempo que puedan cobrar retroactivamente los alquileres desde diciembre hasta la fecha.

Es un día triste para la gran mayoría de lxs habitantes de Berlín, incluso para esxs que hoy en día piensan que esta medida no los afecta pero que más rápido que tarde verán su nivel de vida decaer ante el aumento generalizado de precios (desde el año 2009 los alquileres han aumentado un 40% en Berlín, mientras que la inflación acumulada en esos años fue de solo 14,1%)[3]. No es menor tener en cuenta que la medida afecta a 9 de cada 10 departamentos en alquiler en la ciudad[4]. Pocas veces quedo tan claro el efecto negativo directo de una medida sobre las mayorías, también pocas veces ha quedado más claro la connivencia entre partidos políticos de derecha y el poder judicial. 

Desde Latinoamérica sabemos muy claramente lo que significa la colusión entre el poder judicial y los partidos defensores del estatus quo. En nuestras tierras el llamado lawfare ha logrado destruir leyes ampliamente debatidas por el pueblo y votadas por una gran mayoría de lxs diputadxs y senadorxs, como la Ley de Medios en Argentina, o han logrado perseguir y encarcelar a líderes populares como Lula en Brasil. Son solo algunos ejemplos de cómo la supuesta imparcialidad de la justicia y la división de poderes solo funcionan cuando se trata de defender los intereses de las grandes corporaciones.

En el caso alemán esta alianza entre grupos empresarios, partidos de derecha y sistema judicial quedó demostrada sin sutilezas en el proceso contra la Mietendeckel. Desde la aplicación de la normativa los partidos representantes de las corporaciones, es decir la CDU y el FDP, comenzaron una campaña en contra de la misma, llegando al extremo de que 284 diputadxs de estas fuerzas presentaron la demanda sobre la cual se expidió la Bundesverfassungsgericht.[5]

Como si esto no fuera suficiente, el presidente de la Bundesverfassungsgericht es un miembro reconocido de la CDU y fue diputado en el Bundestag por más de diez años en representación de ese partido. Así el actual partido gobernante, que posiblemente también lo será en el futuro, cierra el círculo de intereses privados. Haciendo lobby, presentando la demanda y teniendo entre sus filas al   juez “imparcial” definen públicamente, lo que ya han decidido de espaldas al pueblo: defender los intereses de los empresarios del negocio inmobiliario. Razones de sobra tienen para accionar de esta manera: el 80% de los aportes económicos de la CDU provienen de las empresas inmobiliarias.[6]

No hay que olvidarse de esta terrible historia, ya que los grandes medios de comunicación, de la mano de los partidos de las inmobiliarias, están lanzando una campaña para desligar de la culpa que les compete a esos partidos por empeorar significativamente los niveles de vida de la población. A nadie se le escapa que la decisión de la Bundesverfassungsgericht es una de las más controversiales de los últimos años, y que implica un gran costo político para los partidos que la apoyan. En septiembre de este año habrá elecciones nacionales, y allí se encuentra la razón para intencionalmente confundir a la opinión pública sobre quien tiene la responsabilidad política de esta decisión. 

Enfrente del poder judicial está el pueblo

Al mismo tiempo ese día fue uno de lucha y de expresión de rabia popular frente a estas medidas en contra de millones de personas. Espontáneamente entre 15.000 y 20.000 se movilizaron en contra de la resolución de la corte suprema. Se movilizaron diferentes sectores que habitualmente no comparten consignas o banderas en común, pero que entienden claramente que la lucha contra la especulación financiera es uno de los puntos centrales de la situación actual. En una ciudad y en una sociedad donde lo espontaneo no abunda y las formas de intervenir en la escena pública se encuentran hiper-reglamentadas, es algo que vale la pena remarcar.

A su vez, existen diferentes propuestas para lanzar una campaña a nivel nacional similar a la que llevó a la ley de Mietendeckel en Berlín. 

En un contexto en donde la vida social y política debido a las medidas tomadas ante la pandemia global han quedado fuertemente restringidas, y donde ha quedado al descubierto quienes son los que efectivamente gobiernan nuestros Estados, esto puede ser la chispa que inicie un nuevo ciclo ascendente de luchas populares.

«Al mismo tiempo ese día fue uno de lucha y de expresión de rabia popular frente a estas medidas en contra de millones de personas. Espontáneamente entre 15.000 y 20.000 se movilizaron en contra de la resolución de la corte suprema.»

Hasta ahora, el Estado alemán ha dejado claro que defenderá los intereses privados por sobre el de las mayorías; con pandemia, o sin ella. Y la perspectiva de un nuevo gobierno de la CDU liderado por su ala más extrema parece configurar un escenario de mayor debate, unidad y organización de los sectores progresistas y de izquierda en pos de encontrar respuestas colectivas a esta pandemia llamada capitalismo. 

La decisión de las elites de ir en contra de la Mietendeckel puede haber sido el punto de inflexión para que muchxs ya no depositen sus confianzas en los partidos tradicionales y en el sistema en general. Podemos estar asistiendo a un aumento de la desconfianza que las mayorías tienen frente a las instituciones públicas, y eso implica una tarea ardua para la izquierda en búsqueda de respuestas innovadoras y creativas en aras de construir mayorías que permitan transformar la realidad.


[1]https://www.sueddeutsche.de/politik/berlin-mietendeckel-karlsruhe-1.5265936

[2]https://www.tagesspiegel.de/berlin/deutsche-wohnen-in-berlin-110-000-wohnungen-110-000-renditeobjekte/20425844.html

[3] https://www.inflationsrate.com

[4]Bundesverfassungsgericht: Berliner Mietendeckel verfassungswidrig | tagesschau.de

[5]https://www.tagesschau.de/inland/innenpolitik/mietendeckel-klage-101.html

[6]https://www.spiegel.de/politik/deutschland/lobbyismus-immobilienwirtschaft-ist-groesster-cdu-spender-a-e7fb0d5d-28a0-4532-b4a4-a3a8bbab75f4-amp?fbclid=IwAR0CayI-EsATvLCxlG_ia4BKcLJD8q6Zdbe1CetykcBGqSJi3fD-k-ifnu8

Intervención del 8M 2021

El pasado día internacional de la mujer*, lxs compañerxs de diferentes grupos feministas cercanos a Abya Yala participamos en la movilización «Nuestra vida, nuestra resistencia. Rompamos el silencio, rompamos el sistema.» visibilizando las luchas de las mujeres* en nuestros distintos territorios y de mujeres* migrantes en Alemania y Europa. Acá les compartimos el discurso que fue leído allí:

Como todos los años, nos unimos una vez más al paro del 8m. Las políticas de muerte y exclusión en las que estamos sumergidxs se agravan en tiempos de pandemia y la crisis global golpea doble a mujeres* y disidencias sexuales, y aún con mayor fuerza a lxs migrantes, empobrecidxs, racializadxs e ilegalizadxs. La Pandemia ha dejado visible que el sistema en que vivimos es un sistema que transgrede los derechos humanos y la naturaleza. Los Estados fingen detener un virus, pero a quienes detienen y limitan es a la población que siempre ha sido marginada. Los estados patriarcales y neoliberales, en su infinita mezquindad, boicotean y criminalizan nuestra lucha feminista.Los estados han obligado a millones de mujeres y niñas a estar encerradas con sus abusadores, soportando la sobrecarga del trabajo doméstico y de cuidados reproductivos. Han obligado a refugiadxs a estar encerradxs en condiciones miserables, con frío y hambre, sin agua potable ni la mínima protección sanitaria. El problema no es la pandemia. Es el sistema.Este sistema que nos ha demostrado que existen „buenxs“ y „malxs“ migrantes. „Buenxs“ porque podemos migrar y „malxs“ porque tuvimos que hacerlo. En la estadística somos “diversidad”, “integración” y “multiculturalidad”, pero en la realidad nos enfrentamos al estigma hacia ciertas nacionalidades, culturas y costumbres; a trabajos precarizados, un sistema con migrantes de «primera» y «segunda» clase. Escuchamos discursos de bienvenida, y sin embargo no tenemos derecho a voz, a voto ni representación, a muchxs se nos ilegaliza, y deporta en la mitad de la noche para que nadie se entere; como mal dijo Seehofer ”la madre de todos los problemas es la migración”… Somos coloridxs y ruidosxs, y lo somos también acá para exigir nuestros derechos. ¡La migración es un derecho humano!Con furia latina también denunciamos las prácticas colonialistas que se renuevan para mantenerse intactas.

El estado alemán es cómplice de los asesinatos a luchadorxs sociales de Abya Yala, sabemos que sus balas mataron a Marielle Franco y muchxs más, y que brindan entrenamiento a las policías corruptas que cada día son más fascistas.Gritamos BASTA DE AGRANDAR SUS RIQUEZAS EXPLOTANDO NUESTRAS TIERRAS Y NUESTRAS CUERPAS! Nos cansamos de su cinismo ecológico con políticas extractivistas, el litio para sus autos eléctricos nos mata, la industria papelera y forestal nos seca y destruye, Bayer-Monsanto nos envenena, sus sellos Fair Trade no tienen nada de justos!Repudiamos la apropiación cultural que solo exotizan nuestra existencia, NI LA TIERRA NI LAS CUERPAS SOMOS TERRITORIO DE CONQUISTA. Volvemos a nuestras cosmovisiones rechazando sus categorías binarias y heteronormadas impuestas a punta de violencia y despojo hace más de 500 años.Desde la conquista occidental el abuso sexual y la violación se han usado como métodos de opresión y castigo a la insurrección. El adoctrinamiento e imposición de los roles de género es utilizado por gobiernos con instrumentos que se oponen a los avances de la lucha feminista, como el de la marea verde que legalizó el aborto libre y gratis en Argentina. Además invisibilizan los feminicidos tanto en Abya Yala como en Alemania, como si no fuera un problema. Es indespensable tematizar el sesgo de género, el abuso y acoso sexual hacia mujeres, niñas y disidencias, los cuales no se limitan a espacios conservadores o de derecha. Tenemos que tratar el problema desde la raíz, erradicando la mentalidad de castigo que no fomenta la autoreflexión y cambio de conducta sexista, racista, lesbofóbica y transfóbica. Nuestra respuesta es una lucha colectiva, de autocuidado, de denuncia, rompiendo el silencio para quebrar el sistema patriarcal. Las mujeres y disidencias luchamos internacionalmente para un nuevo orden mundial, y nuestra lucha feminista tiene que ser también antiracial y anticolonial.Luchamos por la liberación de los territorios, lxs cuerpxs y los afectos. Solidarizamos con la lucha y resistencia antipatriarcal y anticapitalista en Palestina, Sudán, Kurdistan, India, Vietnam, Polonia, España, Turquía, estamos con nuestrxs hermanxs por sobre todas las fronteras.

Si el cuerpo es lo que nos queda, si el cuerpo es lo que nos quitan y nos violan, es el cuerpo con el que nos vamos a cuidar, vamos a gritar por justicia, vamos a llorar y vamos a resurgir de las cenizas. Es lo único que nos queda, es lo último que nos quitan, es todo con lo que sabemos sanar.

Asamblea de Mujeres* y disidencias sexuales/Bloque Latinoamericano

Ni Una Menos Berlin

Sor Juanas

Kabilda- Berlin

Lafi

Xochicuicatl e.V.

Sorora

Sobre Hanau

El 19 de febrero de 2021, se realizó en Berlín una marcha impulsada por diferentes grupos migrantes para conmemorar a las víctimas del atentado terrorista y racista de Hanau, acontecido hace un año. Les compartimos la intervención leída por compañerxs del Bloque durante la manifestación:

No existe el capitalismo sin racismo!

No existe el imperialismo sin racismo!

No existe el patriarcado sin racismo!

No existe el colonialismo sin racismo!

Hoy, el racismo continúa afectando estructuralmente la vida y muerte de nuestras comunidades. El racismo nace aquí en Europa, nace con el colonialismo europeo como instrumento deshumanizador a mano del capitalismo y se convierte en una estructura de poder, legitimada hoy por los Estados-Nación, entidades responsables por la aniquilación de la vida.
La historia del racismo nunca dejó de estar ligada con el despojo colonial, ni con las geografías del capital construídas bajo régimenes raciales que aún pretenden eliminar la soberanía de nuestras vidas y nuestros territorios. Esta es la verdadera cara de la ilustración europea. 


Aquí y ahora, vemos también como la violencia racista es un problema estructural y no es solo parte de su pasado. El racismo continua oprimiendo a las comunidades racializadas, diferenciadas a partir de la construcción de una supremacía blanca, como un lugar de poder. Pero el funcionamiento del racismo solo es posible a partir de sus poderes políticos, de todo su aparato estatal, incluída la naturaleza de la violencia y represión policial, el régimen migratorio y la criminalización de la migración. El Estado es donde se cristaliza la realidad de su sistema político y económico que mantiene las estructuras de dominación racial, reflejadas en la ideología social, la violencia y el terrorismo supremacista blanco. Ante esta historia, se hace cada vez más urgente articular respuestas más amplias, colectivas, autónomas, democráticas y radicalmente transformadoras. Es momento de de cambiarlo todo!

Hoy, estamos aquí porque nos negamos a que la violencia sobre nuestros cuerpxs continue siendo normalizada. Nos negamos a que las relaciones estructurales del racismo sigan siendo encubiertas y se siga ocultando su origen colonial y esclavista. Nos negamos a recibir como respuesta reformas neoliberales que banalizan el racismo y lo perpetúan. Estamos aqui para cuestionar por qué a los cuerpos racializados se les imponen fronteras mientras que al capital no.
 

Desde el Bloque Latinoamericano nos sumamos al acto de memoria del atentado racista en Hanau. Hanau es hoy también parte de nuestra memoria colectiva. Lo acontecido en Hanau evidencia la decadencia de un sistema colonial, capitalista y patriarcal que da forma a esta sociedad. Atentados como Hanau nos llaman siempre a auto-organizarnos colectivamente desde nuestro territorio-cuerpo, para crear nuevos mundos, transformar y sanar relaciones sociales, construir nuevas geografías decoloniales, antipatriarcales, que defiendan la vida, aqui y ahora. Creemos que los cuerpos y las comunidades racializadas, migrantes y diaspóricas, también somos territorios en resistencia, interconectadas por una historia similar de colonización y por un presente en común. Cuando matan a unx, nos matan a todxs. El dolor de sus familias es el nuestro. Su lucha por la dignidad es nuestra lucha. Es ahí donde radica la fuerza y la importancia de tejer nuestras alianzas. Desde el Bloque estamos creando espacios colectivos de reflexión y acción directa, que nos ayuden a construir relaciones que confronten todas las formas y todos los símbolos del racismo estructural, en donde no exista un valor diferenciado de nuestras vidas y nuestros mundos, ni las “inmigraciones ilegales”, ni la violencia policial, y donde creemos comunidad en contraposición a la individualidad de un sistema moderno y neoliberal. Nos acuerpamos en la lucha. Llamamos a la resistencia, a la acción y a la agitación. Llamamos a no olvidar Hanau. Recordar a Hanau colectivamente significa sanar los traumas de esta sociedad racista. Hanau es parte de nuestra memoria colectiva y vive para siempre en nuestros cuerpos!

Por una minga popular, plurinacional y antineoliberal: ¿Cómo entender el rompecabezas de las elecciones en Ecuador?

por Ecuadorminka

Collage: Diana Almeida/Fotografía: Lucas Bustamante

La minka

Después de una semana convulsa y saturada de información, llegamos el viernes a una minka virtual para compartir nuestras lecturas sobre las elecciones del domingo 7 de febrero en Ecuador. Cada quien trajo sus análisis, dudas, miedos y esperanzas para ponerlas en común. Poner en común, para nosotrxs, no significa homogeneizar nuestros puntos de vista. Lo lindo de espacios colectivos como Ecuadorminka es que confluimos seres con diversas miradas e historias. Con nuestros pensares y sentires entrelazados, sin aplanar las diferencias, vamos interpretando el rompecabezas político. ¿Nuestro horizonte común? Simple, un país en el cual la oligarquía deje de atentar contra el pueblo y una sociedad que luche contra el neoliberalismo hasta que la dignidad se haga costumbre. Las demandas históricas de justicia social, que ruedan y se acumulan como una gran bola de nieve, nos inspiran a honrar de dónde venimos y a pincelar hacia dónde queremos caminar.     

El viernes por la noche, también llegamos a la minga emocionadxs. Nuestrxs compañerxs de otros rincones de América Latina/Abya Yala han latido con nosotrxs en estos días queriendo entender qué está pasando y cómo será la segunda vuelta en Ecuador. De primera, algo nos queda muy claro: Perdieron las derechas tradicionales. Fracasó la sagrada alianza entre las rancias oligarquías banqueras-agroexportadoras y los intereses fondomonetaristas. La marea popular sintió en carne propia y entendió bien quiénes vulneran sus derechos, quiénes precarizan el trabajo e imponen inhumanamente despidos sin liquidación, quiénes entregaron a Julian Assange al imperio, quiénes privatizaron los bienes públicos, quiénes prefirieron pagar anticipadamente la deuda externa en vez de invertir en salud, quiénes organizaron la repartición de hospitales a usurerxs del dolor…La indolencia mayor: Toda esta embestida antipopular se dio ¡en medio de la pandemia! Con memoria y decisión gritamos NO a la precarización de la vida, en las calles y en las urnas.

Las derechas fondomonetaristas derrotadas

En el 2017, Lenín Moreno asume la presidencia desconociendo rápidamente el proyecto progresista por el que fue electo y se vuelca a (des)gobernar ilegítimamente de la mano de Jaime Nebot, jerarca del socialcristianismo, y de Guillermo Lasso, artífice del «feriado bancario» cuando fue ministro de economía del gobierno de Jamil Mahuad en 1999. Dicha crisis económica, política y social sin precedentes expulsó del país a cientos de miles de compatriotas. Hoy, a pesar del bombardeo mediático apoyando su candidatura, la memoria histórica del pueblo venció en las urnas a la alianza entre estos actores nefastos encabezada por el candidato de la banca (19,74%, cifra sujeta al reconteo actual). El pueblo también rechazó el vergonzoso desfile de representantes pírricos de la clase política en decadencia (13 candidatos que no llegaron ni al 2% individualmente).

No era para menos, la masiva movilización popular e indígena de octubre de 2019 contra la imposición de la agenda de austeridad del FMI vive y nos inculca la urgencia de combatir a las élites político-económicas que, armadas hasta los dientes, no tuvieron reparos en masacrar a los sectores populares. Mientras las fuerzas represoras asesinaban a ocho manifestantes, herían gravemente a más de 1500 personas y detenían irregularmente a 1228 movilizadxs en las calles, la ministra de gobierno María Paula Romo y el ministro de defensa Oswaldo Jarrín, tildaban de vándalos y terroristas a miembros de la CONAIE, correístas, estudiantes, feministas, transportistas y comunicadorxs de medios alternativos. Con la maquinaria mediática hegemónica a su favor, intentaron imponer el odio a un supuesto enemigo interno que, según ellxs, era comandado por el «correísmo» y el «castro-chavismo», mientras en las calles, en realidad, se articulaba una lucha común por los derechos sociales y la vida digna. Los resultados del sufragio del domingo 7 de febrero demuestran que el co-gobierno de las derechas no logró martillar el libreto «anticomunista», cuyas infames consecuencias conocemos bien a raíz de la sangrienta historia de nuestro continente. 

Las izquierdas y la lucha por la vida digna

El candidato progresista de la Unión por la Esperanza, Andrés Arauz, quedó en primer lugar con el 32,70% de votos. Por su parte, Yaku Pérez Guartambel, candidato de Pachakutik, alcanzó una votación histórica para el brazo electoral del movimiento indígena con el 19,38% (cifra sujeta al reconteo). Para la Asamblea Nacional compuesta por 137 curules, fueron elegidxs 49 candidatxs de la Unión por la Esperanza, 27 de Pachakutik y 18 de la Izquierda Democrática, frente a las fuerzas de derecha con 18 asambleístas del Partido Social Cristiano y 12 de CREO. Desde las organizaciones sociales exigiremos que este apoyo mayoritario a las fuerzas desde el centro hacia la izquierda se traduzca en alianzas antineoliberales que trabajen en pos de la vida digna y no en pactos antipopulares a favor del capital. 

Al llegar a este punto de la minga para descifrar las elecciones, entramos en las arenas políticas movedizas que caracterizan la disputa por el estado. Entender lo que está en juego demanda de nosotrxs suma honestidad intelectual. Por un lado, Arauz deberá profundizar su agenda progresista de ampliación de derechos sociales, alejándose firmemente del conservadurismo machista y la arremetida extractivista de Rafael Correa, y planteando diálogos respetuosos con los sectores que luchan por la defensa de los territorios. Por el otro lado, Yaku Pérez deberá retractarse de propuestas como la eliminación del impuesto a la salida de divisas —que pondría en riesgo la estabilidad monetaria y el flujo de circulante al interior del país, facilitando la fuga de capitales— y acatar el mandato antineoliberal de las bases para respetar el proyecto colectivo histórico del movimiento indígena. En ambos casos, será vital que los sectores más a la izquierda impulsen la radicalización de los proyectos de cambio y no se dejen amilanar. Desde Ecuadorminka, hacemos eco de las palabras de Leonidas Iza, presidente del Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi y líder del paro de octubre de 2019: «¡Combatiremos a la derecha venga de donde venga!»

Únicamente el respeto a la voluntad antineoliberal, de la que octubre 2019 fue el más reciente y combativo episodio, puede asegurarles legitimidad a las organizaciones políticas que, sin duda, necesitarán apoyo popular para enfrentar el potencial bloqueo político y económico por parte de las élites oligárquicas y los países del llamado «primer mundo». No olvidemos que la dolarización hace al Ecuador dependiente de Estados Unidos, sin capacidad para definir soberanamente su política monetaria. Ante este escenario, la radicalización de un proyecto de cambio nos exige mantenernos movilizadxs y tejer lazos fuertes de solidaridad internacional. ¿Está la sociedad preparada para transformaciones estructurales más profundas, existe acumulación de fuerzas revolucionarias? ¿Cómo organizarnos para caminar en esta dirección? 

Un proceso electoral lleno de turbulencias

La primera vuelta tomó un giro inesperado cuando la diferencia de votos entre los candidatos que disputan el segundo lugar se tornó muy estrecha y Lasso superó a Pérez por 0,36% el viernes 12 de febrero. Ante esta situación, ambos pidieron el reconteo de votos. Es de vital importancia que se respete la voluntad del pueblo ecuatoriano depositada en las urnas. Para ello, el Consejo Nacional Electoral tiene el deber de revisar y corregir cualquier tipo de irregularidades que se hayan podido dar, siempre guiándose según el Código de la Democracia. Sin embargo, el extenso debate público entre Lasso y Pérez, promovido por el CNE en sus instalaciones el 12 de febrero, desconoce toda ley. La función del máximo organismo de sufragio del país no es facilitar un acuerdo entre dos candidatos particulares, cual «pacto entre caballeros»,[1] sino garantizar la voluntad de todo un pueblo expresada en un proceso electoral del que participaron dieciséis candidatos. Es por esto que debió convocarse al Consejo Consultivo de Organizaciones Políticas para decidir cómo proceder con la posible revisión de las actas y reconteo de votos. 

La observación electoral, de igual manera, deberá estar salvaguardada para lxs veedores de todas las siglas políticas, lxs observadorxs ciudadanxs y todas las delegaciones internacionales. Las organizaciones sociales nos declaramos en máxima alerta ante el rol prominente que el CNE le atribuye a la Organización de Estados Americanos para la observación electoral en el «Acuerdo de diálogo entre candidatos Yaku Pérez y Guillermo Lasso» del 12 de febrero. No olvidamos la repudiable actuación antidemocrática y antisoberana que tuvo la OEA en provocar y luego avalar el golpe de estado en Bolivia en octubre de 2019. Asimismo, condenamos los intereses intervencionistas e intimidatorios que se esconden detrás de la llegada del fiscal general de Colombia en estos momentos de alta tensión con supuestas pruebas de apoyo económico del ELN a la campaña de Arauz. Hacemos un llamado a lxs compañerxs internacionalistas a estar pendientes de que se respete la voluntad popular en Ecuador sin ningún tipo de injerencia desestabilizadora. 

Tejiendo sueños colectivos de colores y dignidad

Estamos conscientes de que los procesos electorales son solo una parcela en la colorida montaña de las luchas por la transformación social. Sin embargo, sabemos que las elecciones marcan la cancha donde expresaremos y profundizaremos nuestras luchas y procesos organizativos desde abajo. El camino es empinado y está lleno de desafíos. Por eso, apostamos por juntar las fuerzas sociales movilizadoras de las organizaciones populares: indígenas, afrodescendientes, estudiantiles, feministas, ecologistas, antirracistas, contrahegemónicas, entre otras. Es hora de ejercitar el diálogo tolerante y (auto)crítico para superar dicotomías inútiles que únicamente nos dividen. Solo así podremos impulsar la unidad y renovación de las izquierdas, con bases sociales fortalecidas que legitimen la construcción de un proyecto político antineoliberal, sin sectarismos ni egos. Desde Ecuadorminka, les invitamos a soñar y acompañarnos en una gran minka popular, plurinacional y antineoliberal para experimentar nuevas prácticas políticas y dibujar nuevos horizontes del Sumak Kawsay, tanto en Ecuador como más allá: un horizonte que se extienda por toda Abya Yala.

«Nosotrxs somos como los granos de quinua, si estamos solxs, el viento lleva lejos. Pero si estamos unidos en un costal, nada hace el viento. Bamboleará, pero no nos hará caer. Somos como la paja de páramo que se arranca y vuelve a crecer…y de paja de páramo sembraremos el mundo.»

Dolores Cacuango (1881-1971, lideresa indígena, dirigenta del Partido Comunista Ecuatoriano)


[1] Los acontecimientos de los siguientes días se han sucedido vertiginosamente. El encuentro entre Pérez y Lasso terminó convirtiéndose en desencuentro. Los candidatos al segundo lugar emitieron cartas unilaterales al CNE durante el fin de semana pidiendo modificaciones del «acuerdo» y han incurrido en descalificaciones mutuas en redes sociales.

May 1, 2020: The pandemic is a matter of class!

Statement from the Bloque Latinoamericano Berlin (Latin American Block)

This year May 1st is commemorated and celebrated in the midst of a global state of emergency. All over the world, many different activities and marches have been modified or cancelled. In the case of Berlin the so-called «Myfest», created by the capital with state complicity to cancel and depoliticize this day of worker struggle, will have to be cancelled.

However, not everyone loses with the pandemic: worldwide, the mega companies have continued to profit from this unfortunate situation. Amazon, one of the most evident expressions of the inhumane and exploitative character of digital capitalism, reports huge profits while its founder, tycoon Jeff Bezos, resists to provide his employees with minimum sanitary conditions to have a safe working environment. Zoom Video is another company that has taken advantage of the current situation, offering free video conference services for a limited time, while making use of its users’ data to profil them and then share said information with other mega-companies such as Facebook. The capital continues to violate the rights of both precarious workers and the average worker. Other companies in the gastronomy area for example are still active in the most delicate period of COVID-19 without even guaranteeing their workers health and safety measures. Who hasn’t seen food distributors working without protective masks?

The working class is at the centre of the devastation of the pandemic: unsanitary housing, overcrowding, scarce resources, miserable wages, collapsed public services, precarious work and living conditions imposed by working in unsafe conditions. And if there is any doubt, we ask: What groups make up the majority of the infected besides the elderly, if not the working and migrant class? And on whom do the most serious concerns fall in the case of infection? On people without access to medical treatment and without financial conditions to survive unemployment while they recover. Just through the news about people affected by COVID-19 in places such as the United States, Mexico, or England it is clear that the lack of necessary equipment (such as respirators and stretchers in hospitals) potentiates hegemonic systems of categorization, through which it is decided who will have access to treatment. One of the criteria for exclusion is pre-existing health conditions. However, this institutional ableism does not affect everyone equally, but rather those who are precarised in the first place.

These examples are enoughe to reflect the obvious: the global pandemic crisis is also, and above all, a question of class. This is experienced throughout Latin America, and in the most stark way in Guayaquil (Ecuador), where it was the members of the exploiting and privileged class who (once again) brought an epidemic from Europe to irresponsibly infect their employees, who attended residential and condominiums to serve them. The ensuing health disaster is a clear consequence of cuts in public spending imposed by neoliberalism in recent years, a trend in most Latin American countries. The liberal discourse of celebrating health workers and other «essential workers» as heroes is only an expression of the hypocrisy of a system that permanently disregards and discards peasants, educators, nurses, doctors, cleaners, caregivers and other proletarians in favor of those who produce nothing but exploitation and inequality.

We, from the Latin American Block, recognize the multiple meanings that May 1st has for so many people, situated in their identities and oppressed by different systems of patriarchal, racist, ableist and class inequality. Aware of this intersectionality, we commemorate Labour Day, saluting it as a global symbol of struggle against capital, against exploitation and against discrimination, also (and even more so) in times of COVID-19.

This new turning point in history gives us another argument for urging the need to change the world order: the capitalist order. There can no longer be any doubt that it is the essential and invisible jobs that actually sustain life on the planet: the work of peasants to obtain food, the work of the service sector such as supermarkets to continue providing many basic needs, the health sector despite cut or stagnant budgets, the education sector, the care services sector which continued working 24/7, even online. Also at the household level, reproductive work has not stopped, most of which falls on feminized bodies, and which in these times is exacerbated by the indispensability of care and support for people and housing. How much of the productive work really depend on the reproductive work (paid or unpaid) which is often not taken into account and which the capitalist system has taken advantage of?

Social struggles must always take place (also) in the streets. On this occasion we do not celebrate May 1st by marching, aware both of the need to take care of ourselves and of the fact that the system is using this situation as an opportunity to promote its truly authoritarian and repressive character. However, we continue to question this labor system and seek ways for our collective actions to promote radical change in it. And to the streets, we shall return!

1. Mai 2020: Die Pandemie ist eine Klassenfrage!

Pressemitteilung des Bloque Latinoamericano Berlin (Lateinamerikanischen Blocks Berlin)

In diesem Jahr wird der 1. Mai inmitten eines globalen Ausnahmezustands begangen. Überall auf der Welt werden die verschiedenen Aktivitäten und Demonstrationen geändert oder abgesagt. Im Falle Berlins musste auch das sogenannte «Myfest» abgesagt werden, welches von der Hauptstadt mit staatlicher Komplizenschaft ins Leben gerufen wurde, um diesen Tag des Kampfes der Arbeiter*innen zu entpolitisieren.

Doch nicht jeder verliert inmitten der Pandemie: Die Megakonzerne haben weltweit weiterhin von dieser unglücklichen Situation profitiert. Amazon, eine der offenkundigsten Ausdrucksformen des unmenschlichen und ausbeuterischen Charakters des digitalen Kapitalismus, berichtet von riesigen Profiten, während sein Gründer, der Magnat Jeff Bezos, sich dagegen wehrt, seinen Angestellten die minimalen sanitären Bedingungen für eine sichere Arbeitsumgebung zu bieten. Zoom Video ist ein weiteres Unternehmen, das sich dies zunutze gemacht hat, indem es für eine begrenzte Zeit kostenlose Videokonferenzdienste anbietet und gleichzeitig die Daten seiner Nutzer*innen verwendet, um Profile zu erstellen und diese mit anderen Mega-Konzernen wie Facebook zu teilen. Das Kapital verletzt nach wie vor die Rechte sowohl der prekär Beschäftigten als auch der Durchschnittsarbeiter*innen. Andere Unternehmen, im Lebensmittelbereich beispielsweise, sind in der heikelsten Phase von COVID-19 immer noch aktiv, ohne ihren Arbeitnehmer*innen die grundlegenden Gesundheits- und Sicherheitsmaßnahmen zu garantieren. Oder hat jemand noch keine Lebensmittelkuriere ohne Maske gesehen?

Die Arbeiterklasse steht im Zentrum der Verwüstungen dieser Pandemie: unhygienische und überbelegte Wohnungen, knappe Ressourcen, miserable Löhne, zusammengebrochene öffentliche Dienste, prekäre Arbeit und ein durch unsichere Arbeitsbedingungen verpfuschtes Leben. Und wenn es irgendwelche Zweifel gibt, fragen wir nach: Welche Gruppe machtneben den älteren Menschen die Mehrheit der Infizierten aus, wenn nicht die Arbeiter- und Migrantenklasse? Und auf wen fallen im Rahmen einer Infektion die größten Sorgen? Menschen ohne Zugang zu medizinischer Behandlung und ohne finanzielle Bedingungen, um arbeitslos zu werden, während sie sich erholen. Allein durchs Lesen der Nachrichten über die COVID-19-Betroffenen in den Vereinigten Staaten, Mexiko und England wird deutlich, dass der Mangel an notwendiger Ausrüstung (wie Beatmungsgeräte und Tragen in Krankenhäusern) hegemoniale Kategorisierungssysteme bestärkt, anhandderer selektiert wird, wer Zugang zu medizinischer Behandlung erhält. Eines der Ausschlusskriterien sind bereits bestehende Krankheitszustände. Dieser institutionelle Ableismus betrifft jedoch nicht alle in gleicher Weise, sondern vielmehr diejenigen, die von vornherein prekarisiert sind.

Diese Beispiele genügen, um das Offensichtliche widerzuspiegeln: Die globale Pandemiekrise ist auch und vor allem eineKlassenfrage. Dies wird in ganz Lateinamerika erlebt, und am schärfsten in Guayaquil (Ecuador), wo es die ausbeutende und privilegierte Klasse war, die (einmal mehr) eine Epidemie aus Europa mitbrachte, um ihre Angestellt*innen auf unverantwortliche Weise anzustecken. Die daraus resultierende Gesundheitskatastrophe ist eine klare Folge der, durch den Neoliberalismus in den letzten Jahren auferlegten, Kürzungen der öffentlichen Ausgaben, ein Trend, der in den meisten lateinamerikanischen Ländern zu beobachten ist. Der liberale Diskurs, Gesundheitspersonal und andere «unentbehrliche Arbeitskräfte» als Held*innen zu feiern, ist nur ein Ausdruck der Heuchelei eines Systems, das Bauern und Bäuerinnen, Erzieher*innen, Krankenschwestern, Ärzt*innen, Putzfrauen, Pfleger*innen und andere Proletarier*innenpermanent missachtet und zu Gunsten derer ausrangiert, die nichts anderes als Ausbeutung und Ungleichheit produzieren.

Wir, vom Lateinamerikanischen Block, erkennen die vielfältigen Bedeutungen an, die der 1. Mai für so viele Menschen hat, die von verschiedenen Systemen patriarchaler, rassistischer, kapazitärer und klassenspezifischer Ungleichheit unterdrückt werden. Im Bewusstsein dieser Intersektionalität gedenken wir des Tages der Arbeiter*innen und würdigen ihnals globales Symbol des Kampfes gegen das Kapital, gegen Ausbeutung und gegen Diskriminierung, auch (und noch mehr) in Zeiten von COVID-19.

Dieser neue Wendepunkt in der Geschichte gibt uns ein weiteres Argument, um auf die Notwendigkeit einer Änderung der Weltordnung zu drängen: die kapitalistische Ordnung. Es kann kein Zweifel mehr daran bestehen, dass es die wesentlichen und unsichtbaren Arbeitssektoren sind, die das Leben auf dem Planeten tatsächlich erhalten: die Arbeit der Bauern und Bäuerinnen, um Lebensmittel zu beschaffen, die Arbeit des Dienstleistungssektors, wie z.B. der Supermärkte, um den Verbraucher*innen weiterhin mit vielen ihrer Bedürfnisse zu versorgen, der Gesundheitssektor mit gekürztem oder stagnierendem Lohn, der Bildungssektor, der Sektor der Pflegedienstleistungen, der rund um die Uhr und sogar onlineweiterarbeitet. Auch auf der Haushaltsebene hat die reproduktive Arbeit nicht aufgehört, die größtenteils auf diefeminisierten Körper fällt und die in diesen Zeiten durch die Unverzichtbarkeit der Betreuung und Unterstützung von Menschen und Wohnungen noch verschärft wird. Wie viel der produktiven Arbeit hängt wohl von dieser reproduktiven Arbeit (ob bezahlt oder unbezahlt) ab, die oft nicht berücksichtigt wird und die sich das kapitalistische System zunutze gemacht hat?

Soziale Kämpfe müssen immer (auch) auf der Straße stattfinden. In diesem Jahr begehen wir den 1. Mai zwar nicht mit einer Demonstration, wohl wissend, dass wir auf alle aufpassen müssen und dass das System diese Situation als Anlass nutzt, um seinen echten autoritären und repressiven Charakter voranzutreiben. Wir stellen dieses Arbeitssystem jedoch weiterhin in Frage und suchen weiter nach Wegen für unser kollektives Handeln, um einen radikalen Wandel zu bewirken.Und auf die Straßen werden wir zurückkehren!