Registro mes anticolonial 2021: Luchas contra la precarización de la vida migrante en Berlin

El viernes 22 nos encontramos en el marco de la actividad del Mes Anticolonial 2021 “Luchas contra la precarización de la vida migrante en Berlin”. Allí realizamos conjuntamente una cartografía critica de Berlín, donde pudimos identificar las luchas que suceden en nuestra ciudad, los espacios de resistencia, de encuentro y los lugares que habitamos cotidianamente. Hacer este ejercicio nos permitió ver la ciudad que el poder no quiere que veamos, esa ciudad de resistencia y solidaridad que múltiples organizaciones construyen día a día con sus luchas.  

La jornada tuvo como eje la precarización de la vida migrante, profundizando en torno al acceso a la vivienda, la precariedad laboral, la política migratoria del estado alemán y cómo estas esferas están atravesadas por las violencias racistas y patriarcales. Al escuchar las experiencias de lucha lxs trabajadorxs de Gorillas, la experiencia de lucha de mujeres refugiadas para romper el aislamiento y las fronteras de la mano de International Women Space y la inmensa campaña de Deutsche Wohnen &Co Enteignen nos llenamos de fuerza para seguir construyendo poder popular en nuestros espacios de intervención territorial. Del intercambio con otros colectivos migrantes pudimos identificar que la red de experiencias que fuimos construyendo en estos años no ha parado de crecer, cruzando diferentes formas de entender la política y la construcción organizativa.  

Habitar un espacio político internacionalista implica entender el lugar que ocupamos como migrantes en la división mundial del trabajo, sobre todo viviendo en el centro mundial, al mismo tiempo que implica conocer los problemas y las carencias de los sectores populares que se auto-perciben como alemanes. El Mes Anticolonial es un paso más para construir alianzas entre las distintas comunidades migrantes y todos los sectores oprimidos de esta sociedad. Es un espacio para contar nuestras propias historias y dibujar los mapas de nuestras luchas y resistencias en todos los territorios.

Migrar y trabajar en Berlín

Migrar no tiene que ser sinónimo de explotación y precariedad. 

El día Sábado 17 de Julio nos reunimos para profundizar, conocer y buscar alternativas a la precariedad laboral que vivimos cotidianamente como migrantes. 

Junto a compañerxs de diversos ámbitos, procedencias y experiencias, discutimos las condiciones y las posibles respuestas en tres ejes: la precariedad del trabajo migrante, el trabajo en plataformas/aplicaciones y las respuestas ante el vaciamiento.  

Pudimos ver como las nuevas formas de migración (por ejemplo la visa Working Holiday) son formas de precariedad que reproducen y profundización la asimetría entre trabajadorxs alemanxs, europexs y migrantes. 

Escuchamos por un lado la experiencia de lxs trabajadorxs de Helpling, en donde la situación de explotación no es solo laboral sino que reviste formas neocoloniales en donde lxs trabajadorxs deben vender su amor por el modo de vida berlines y aceptar ponerse en condiciones de vulnerabilidad. Esto redunda en situaciones de acoso y violencia simbólica.   

Por su parte las compañeras migrantes de Polonia organizadas en Initiative der Betreuer*innen nos dejaron en claro que la precariedad no está solo reservada para lxs latinxs, sino que también la sufren lxs migrantes del este europeo. La mayoría de ellas se dedican a realizar tareas de cuidado en la informalidad y bajo condiciones laborales muy por debajo de los convenios alemanes. Y sufren también del estigma que recae sobre lxs migrantes del Este en un país colonial como Alemania. 

De esta forma seguimos organizándonos en el territorio que hoy habitamos para luchar por nuestros derechos, para desenmascarar la propaganda oficial que oculta las profundas desigualdades e injusticias que son la base del sistema económico de este país y del sistema mundo. Sabemos que no habrá fin a la injusticia en un solo país, por eso  para construir sociedades sin explotadxs ni explotadores debemos continuar construyendo espacios de resistencia, de creación y de solidaridad en todos los lugares que habitamos.

Essen ist politisch

«Ökologie ohne sozialen Kampf, ist einfach nur Gärtnern» ♥ 

Chico Mendes

Eine der ersten Sachen, die uns lateinamerikanische Migrant*innen in Deutschland überrascht, sind die Supermarktregale voll mit Produkten aus unseren Herkunftsgebieten. Gleichzeitig beobachten wir eine wachsende Sensibilität für die Auswirkungen der Nahrungsmittelproduktion auf das Klima, für die Verschlechterung der Lebensqualität durch den Einsatz von Düngemitteln und Pestiziden und für die Zerstörung der Lebensräume von Mensch und Tier. Diese Bedenken wurden jedoch in eine Marktnische verwandelt, die von Konzernen kapitalisiert wird. Sie monopolisieren den Markt, indem sie Produkte vermarkten, die als «ökologischer» oder «gesünder» gelten. So bruhigen die Sorgen ihrer lokalen Verbraucher auf Kosten einer  Ausbeutungsstruktur.

Es fehlt also eine Reflexion über die Auswirkungen des derzeitigen agroindustriellen Produktionssystems auf Leben, Gesellschaft und Natur.

Der globale Lebensmittelmarkt funktioniert nach einer Dynamik, die für exportorientierte Regionen wie Lateinamerika schwerwiegende Folgen hat: Entwaldung und das Verschwinden kleiner und mittlerer ländlicher Ökonomien. Auch in Europa fördert das Produktionssystem die Zerstörung von Wäldern und das Vordringen von Monokulturen, wodurch Kleinbauer*innen verdrängt und der Klimawandel vorangetrieben wird.

Wie wird unsere Nahrung produziert?

In Berlin weiß man wenig über die Bedingungen, unter denen die Lebensmittel, die wir konsumieren, produziert werden. Damit meinen wir nicht nur die Verhältnisse in Lateinamerika oder Afrika, sondern auch jene auf diesem Kontinent und sogar ein paar Kilometer von Berlin entfernt, in den ländlichen Gebieten Brandenburgs.

Die Pandemie hat deutlicher denn je gezeigt, wie fragil die Nahrungsmittelkette in Deutschland ist, die zu einem großen Teil von Importen und der Arbeit von Migrant*innen aus Osteuropa und Lateinamerika, um nur einige zu nennen, abhängig ist, welche in prekären Verhältnissen bei den saisonalen Ernten arbeiten. 

Wie kommt das Essen nach Berlin?

Die Konzentration findet nicht nur in der Produktion statt, sondern auch im Vertrieb und in der Vermarktung, wo Unternehmen wie Lidl und Edeka ein Oligopol über den Vertrieb von Lebensmitteln haben und die Erzeuger*innen zwingen, zu niedrigen Preisen an ihre Franchises zu verkaufen.

Kleine und mittlere Produzent*innen, die an «bewusstere» Supermärkte wie Bio-Company und LPG verkaufen, müssen ihre Produkte oft wegwerfen, weil die Ästhetik der Lebensmittel nicht den Anforderungen der Verbraucher*innen entspricht. 

Bio-Supermärkte oder Supermärkte mit Regalen voller vermeintlich gesunder Produkte bieten keine Lösung für die Probleme der Bevölkerung und der Erzeuger*innen, und ihre Preise machen sie für Menschen mit geringem Einkommen unzugänglich.

Die Alternative ist nicht in «Bio»-Supermärkten zu kaufen.

Bei unserer Suche nach Alternativen dürfen wir nicht dazu beitragen, die gleichen Logiken von Produktion und Konsum aufrechtzuerhalten. Stattdessen sollten wir kollektive Wege der Ernährung entwickeln und fördern, die im Einklang mit der natürlichen und sozialen Umwelt stehen.

In Lateinamerika, aber auch in Deutschland, gibt es viele Beispiele, wie dies erreicht werden kann.

Die «Unión de Trabajadores de la Tierra» [etwa: Vereinigung der Arbeiter*innen der Erde] in Argentinien oder das Movimiento de los Trabajadores sin Tierra [etwa: Bewegung landloser Arbeiter*innen] in Brasilien sind ikonische Beispiele dafür, wie es möglich ist, nachhaltige Produktion in den Händen von Kleinproduzent*innen mit urbanem Konsum zu verbinden, der sich der aktuellen sozialen und ökologischen Probleme bewusst ist. Internationale Netzwerke wie Via Campesina [etwa: der bäuerliche Weg] zeigen, wie globale Alternativen geschaffen werden können, indem sie Ernährungssouveränität als Vorschlag für Autonomie und Dekommodifizierung von Nahrung ins Zentrum stellen. 

In Berlin und Brandenburg gibt es hunderte von solidarischen Wirtschaftskernen (SoLaWi) und Produktionsketten. Diese verteilen ihre Produkte einzeln, wodurch die Kosten der Verteilung in jeder SoLaWi internalisiert werden. Es ist mehr Koordination und Solidarität zwischen den Betrieben erforderlich. Auch in Berlin und anderen urbanen Zentren ist es notwendig, kooperative Formen des lokalen und regionalen Konsums zu organisieren.

Vom Bloque Latinoamericano glauben wir, dass es ohne alternative Formen des Landbesitzes, der Produktion und des Konsums keine wirkliche Veränderung geben kann. Wir bauen Verbindungen der Solidarität und des Austauschs zwischen dem Land und der Stadt auf, durch einen fließenden Kontakt mit ländlichen Produzent*innen, die um die ABL (Arbeitsgemeinschaft bäuerliche Landwirtschaft) assoziiert sind, und durch die Förderung von Punkten solidarischen Konsums im Rahmen des SolaWi-Netzwerks. Schließ dich uns an, um kollektive Formen zu finden, uns zu ernähren!

Comer es político

«la ecologia sin lucha social, es simplimente jardineria» ♥ 

Chico Mendes

Una de las primeras cosas que nos sorprenden a lxs migrantes latinoamericanxs al llegar a Alemania es ver las góndolas de los supermercados repletas de productos provenientes de nuestros territorios. Al mismo tiempo, observamos una creciente sensibilidad por el impacto climático de la producción de alimentos, por el deterioro de la calidad de vida, consecuencia del uso de fertilizantes y pesticidas y la destrucción del hábitat de animales y personas. Sin embargo, estas preocupaciones se han transformado en un nicho que es capitalizado por corporaciones que monopolizan el mercado comerciando productos catalogados como más «ecológicos» o «saludables», calmando las sensibilidades de sus consumidores locales a expensa de una estructura de explotación planetaria. 

Hay pues una reflexión ausente acerca de las consecuencias que el actual sistema productivo agroindustrial tiene sobre la vida, la crisis ecológica y las clases sociales que lo sostienen.

 El mercado global de alimentos funciona de acuerdo a dinámicas que tienen graves consecuencias para regiones con una matriz exportadora, como lo es América Latina: la deforestación y la desaparición de economías rurales de pequeña y mediana escala. También en Europa el sistema de producción fomenta la destrucción de los bosques y el avance de la monocultura, eliminando a lxs agricultorxs pequeñxs y facilitando el cambio clímatico.

¿Cómo se producen los alimentos que comemos?

Poco se sabe en Berlín acerca de las condiciones de producción de los alimentos que consumimos. Con esto no hablamos sólo de las condiciones en América Latina o África, sino también en este continente e incluso a pocos kilómetros de la ciudad, en las zonas rurales de Brandenburgo. 

La pandemia mostró más claramente que nunca la fragilidad de la cadena de alimentos en Alemania, dependiente en gran medida de la importación y del trabajo de personas migrantes de Europa del Este y Latinoamérica, para nombrar algunxs, quienes trabajan de forma precaria en las cosechas de forma estacional. 

¿Cómo llegan los alimentos a Berlín?

La concentración no solo se da en el proceso de producción sino también en la distribución y la comercialización, en donde empresas como Lidl y Edeka tienen el oligopolio sobre la distribución de alimentos, imponiendo a productorxs a venderle a sus franquicias, pagando precios bajos.

Lxs productorxs pequeñxs y medianxs que le venden a supermercados «más conscientes» como el Bio company y LPG muchas veces tienen que tirar su producto por que la estética del alimento no cumple los requisitos de sus consumidorxs. El alimento es bueno y comestible, pero no en términos de belleza para los altos precios que pagan las clases sociales media altas y altas en Alemania.

Los supermercados BIO o con góndolas llenas de productos supuestamente saludables no aportan una solución a los problemas de la población y lxs productorxs, además de tener precios que los hacen inaccesibles para las personas de bajos ingresos.

La alternativa no es comprar en supermercados «bio»

Nuestra búsqueda de alternativas debe intentar desarrollar y potenciar formas colectivas de alimentarse, en armonía con el entorno natural y también social. 

En América Latina, pero también en Alemania, existen multiples ejemplos de como conseguirlo.

 La Unión de Trabajadores de la Tierra en la Argentina o el Movimiento de los Trabajadores sin Tierra en Brasil son ejemplos icónicos de cómo es posible vincular producciones sustentables, en manos de pequeñxs productorxs, con un consumo urbano consciente de las problematicas sociales y ambientales actuales. Redes internacionales como la Vía Campesina muestran cómo se pueden generar alternativas planetarias, poniendo en el centro a la Soberanía Alimentaria como una propuesta de autonomía y desmercantilización de los alimentos. 

 En Berlín y Brandenburgo existen cientos de núcleos de economía solidaria (Solidarische Landwirtschaft – SoLaWi) y cadenas de producción que resisten al sistema concentrado actual en una dirección similar. Estas se ven forzadas a distribuir su producto individualmente, internalizando el costo de distribución en cada SoLaWi. Más coordinación y solidaridad entre las granjas es necesaria. Asimismo, en Berlin y otros centros urbanos, es necesario organizar formas cooperativas de consumo local y regional.

Desde el Bloque Latinoamericano creemos que no puede haber cambio verdadero sin una formas alternativas de propiedad de la tierra, de producción y de consumo.  Estamos construyendo vínculos de solidaridad e intercambio entre el campo y la ciudad, a través de un contacto fluido con productorxs rurales asociados en torno de ABL (Arbeitsgemeinschaft bäuerliche Landwirtshcaft, organización vinculada a la Via Campesina) y a través del impulso de núcleos de consumo solidario en el marco de la red SolaWi. Sumate a construir formas colectivas de alimentarnos!

Rede zum 1.5.21: Bloque Latinoamericano

Liebe Genossinnen und Genossen!

Wir, der Lateinamerikanische Block und die Arbeiter_innenversammlung von Helpling begrüßen euch ganz herzlich.

Als lateinamerikanische Migrant_innen spüren wir die Konsequenzen kapitalistischer Nekropolitik am eigenen Körper: jene Politik, die uns hier, ebenso wie unsere Geschwister in unseren Territorien, in prekären Beschäftigungen ausbeutet. Die Politik des Todes ist das, was die Waffen-, Pharma- und Rohstoffunternehmen des Nordens dem Globalen Süden gewaltsam aufzwingen.Während die Eliten unsere Länder skrupellos dem IWF ausliefern, richten die neoliberalen Sparmaßnahmen unsere Völker mehr und mehr zu Grunde.

In Lateinamerika hat die Taktik der verbrannten Erde zu Unmengen überschüssiger Arbeitskraft geführt.Leider leben wir in einer Zeit, in der sich diese perverse Dynamik des Kapitals in jeder Ecke der Welt festgesetzt hat, so dass Unterdrückung und eine permanente Krisensituation vorherrschen. Es schmerzt uns zu sehen, wie die Corona-Krise seit einem Jahr die brutalen Ungleichheiten verschlimmert, die der Kapitalismus verursacht. Diese turbulente Zeit ähnelt jener, die auch unsere liebe Rosa erlebte und die sie mit ihrem berühmten Satz „Sozialismus oder Barbarei“ bezeichnete. Es bleiben keine Zweifel mehr: Wir leben in einer Zeit der Barbarei, die vom Kapital diktiert wird.

Aus diesem Grund sind wir heute hier zusammen: um einen breiten Widerstand aufzubauen, der sich auf der Straße kämpferisch manifestiert!

Warum tolerieren wir weiterhin, dass Krisen auf dem Rücken der Arbeiter_innen getragen werden? Warum müssen Kleinhändler_innen, Künstler_innen und Selbstständige ihre Geschäfte schließen, während die Minen, Agrarunternehmen und Fabriken weiterhin auf Hochtouren laufen? Warum waren die Profite von Großunternehmen wie Amazon noch nie so hoch wie jetzt?

Was wir gerade erleben ist keine Solidarität für die globale Gesundheit, nein! Es ist ein neuer Prozess der Kapitalakkumulation und der Ausbeutung, die keine Grenzen kennt.

Wir dürfen nicht vergessen, dass wir alle, die von unserer Arbeit leben, im Gegensatz zu den großen Unternehmern, Teil der Arbeiter_innenklasse sind.

Deshalb ist es unsere Pflicht, die erzwungene Proletarisierung aufgrund der Pandemie klar zu benennen und anzuprangern.

Those of us who have migrated know that we are not considered essential, and that we are always the last ones to be taken into account, since we do not even have minimal working conditions.

It is us who come asap into your house to clean, but Helpling does not provide any kind of preventive measures for our health! Apparently, we are only essential to maintain the profits of these “digital” companies, but not essential enough to have a work contract or social security. We also know that the most precarious jobs are the ones that have been developed the most during the pandemic. These jobs are largely feminized tasks performed by migrants, especially women and LGBTI people. Against this background, staying at home and doing home office is a class privilege.

Faced with these conditions, we have found it necessary to organize in the workplace in order to raise our demands.

We strongly condemn that Helpling has always done everything possible to prevent us from mobilizing! They have persecuted and fired comrades who were politically active, while selling a “migration friendly” face to society. We reject that we are treated as mere disposable workforce by these companies!

They exploit us, because they know that the migratory flow is not going to stop thanks to the unequal distribution of global wealth. We know that many people who have come to Europe do so in search of better working conditions and a happy life for their families, but they find a harsh reality here. We must perform the tasks that Germans do not want to. And we do so in a brutal context where wealth has been historically accumulated at the expense of our peoples!

What was sold to us as labor inclusion for women in the «first world», in reality means the exploitation of others to perform the necessary care work for the reproduction of capital.

It is not only a question of gender, but also of inequalities because of class and race! Therefore, we believe that patriarchy cannot be defeated without ending imperialism and capitalism altogether!!

Wir träumen von einer Gesellschaft, in der ein Leben in Würde nicht zu viel verlangt ist. Einer Gesellschaft, in der, Wohnraum ein grundlegendes Recht ist und kein Spekulationsgegenstand von Immobilienhaien wie Deutsche Wohnen!

Der Plan der Mächtigen ist klar: Sie wollen, dass wir arm und unterwürfig bleiben, dass wir ständig gegeneinander ums Überleben kämpfen, anstatt dass wir uns gemeinsam gegen sie richten. Aber auch WIR haben einen klaren Plan: denn es ist der soziale Widerstand, durch den wir mögliche Alternativen verwirklichen werden! 

Dafür schaffen wir politische Werkzeuge, mit denen wir den nekropolitischen Krieg gegen uns beenden und eine neue gerechte Gesellschaft aufbauen werden. Doch für diese Aufgabe benötigen wir jede und jeden einzelnen von euch!

Wir brauchen ein breites Bündnis, um die kapitalistische Politik des Todes zu besiegen. Es ist diese Allianz, die wir heute auf den Straßen bilden und es wird eben diese Allianz sein, die das Unterdrückungssystem erschüttern wird!!

So wie sie uns täglich angreifen, wenn sie uns rassistisch fragen: „Wo kommst du eigentlich her?“, nehmen viele unsere organisatorischen Prozesse als Migrant_innen nicht ernst und infantilisieren uns. Diesen Menschen antworten wir laut und deutlich: Als Migrant_innen sind wir uns sehr bewusst darüber, dass wir uns dort, wo wir leben, aktiv und kämpferisch organisieren müssen!

Wir haben unsere Träume von einer Veränderung weder zurückgelassen noch vergessen, als wir den Atlantik überquerten. Deswegen akzeptieren wir auf keinen Fall, zu Demonstrationen eingeladen zu werden, um diese „bunter“ zu machen und zur „Diversitätsquote“ beizutragen! Wir wollen und fordern gleichberechtigt in der Küche des Widerstands zu sein!

Wir verschwenden keine Zeit mit den oberflächlichen Moden einiger Linken und sind Null daran interessiert, uns in Subkulturen abzukoppeln, die isoliert von der Gesellschaft für sich selbst existieren. Wir sind hierhergekommen, um die Welt weiter zu verändern!

Wir sind gekommen, um starke linke Organisationen aufzubauen, die um den Alltagsverstand kämpfen und sich mit den populären Sektoren zusammenschließen.

Nur somit werden wir eine gegenhegemoniale Macht in dieser Gesellschaft verfestigen können. Gerade in Zeiten, in denen rechte Kräfte auf den Straßen, in Parlamenten und Regierungen voranschreiten, können wir nicht erlauben, dass unsere Mitmenschen aus den Mittel und Arbeiter_innenklassen von ihren ausschließenden Diskursen beeinflusst werden.

Dabei müssen wir die Empörung der Menschen verstehen, denn nur so können wir ihre und unsere Wut auf diejenigen da oben lenken, welche die wahren Verantwortlichen für die neoliberale Prekarität sind. Wir wissen, dass es keine Revolution ohne eine kämpferische, widerständige Praxis geben kann. Aus diesem Grund begrüßen wir im Lateinamerikanischen Block diese pluralistische aber einheitliche Revolutionäre Erste Mai Demo mit großer Freude.

Deshalb, Genossinnen und Genossen, feiern wir diesen Zusammenschluss auf der Straße zwischen linken migrantischen und deutschen Kollektiven. Es ist ein historischer Moment und wir reagieren auf den Ruf unserer Zeit. Hier und heute bauen wir zusammen eine massive Bewegung und internationalistische Solidarität auf.

Jeder Schritt, den wir heute Abend unternehmen, eröffnet kollektive Wege der Befreiung für ein würdiges Leben!

Ein Hoch auf alle, die kämpfen! Es lebe der internationalistische, migrantische Block! ¡Que viva el bloque migrante internacionalista! ¡Hasta la victoria siempre!

Discurso del 1 de Mayo 2021

¡Buenas tardes, compañerxs!

Les saludamos desde el Bloque Latinoamericano en Berlín y desde la asamblea de trabajadorxs de Helpling.

Como migrantes latinoamericanxs podemos decirles que conocemos en carne propia las consecuencias de la necropolítica capitalista, que es la que nos explota en trabajos precarios, a nosotrxs aquí y a nuestrxs hermanxs en los territorios. La política de la muerte es la que las empresas armamentísticas, farmacéuticas y extractivistas del Norte imponen violentamente en el Sur Global. La política de austeridad ahorca a nuestros pueblos cuando las élites los entregan al FMI sin piedad; venimos de países donde la táctica de la tierra arrasada es la ley y ha dado como resultado ejércitos enteros de mano de obra excedente.

Lamentablemente para todxs, vivimos un tiempo histórico donde esta dinámica perversa del capital se ha impuesto en cada uno de los rincones del mundo. Nos han arrebatado nuestras formas de vida y han querido destrozar nuestros lazos comunitarios. Las élites globales nos han impuesto una sociedad de la muerte, una sociedad donde lo que impera es el reino salvaje del capital, la represión y la crisis permanente.

Desde hace un año, nos duele cómo la crisis del coronavirus solo exacerba las brutales desigualdades causadas por el capitalismo neoliberal, mientras las fuerzas vivas y colectivas de la sociedad están siendo destruidas masiva y descontroladamente. La etapa turbulenta que vivimos es similar a la que le tocó vivir a nuestra querida Rosa, expresando el momento histórico con su célebre: “socialismo o barbarie”.

Pues ya no quedan dudas, vivimos en una barbarie conducida por el capital. Por eso salimos a la calle a construir resistencia popular. Nos inspiran las luchas de nuestros pueblos, que han sabido enfrentar la crisis combativa y creativamente. 

Mientras vemos horrorizadxs cómo este proceso de barbarie se acelera, nos preguntamos: ¿Por qué seguimos tolerando que las crisis sean cargadas sobre las espaldas de lxs trabajadorxs? ¿Por qué son lxs pequeñxs comerciantes, lxs artistas, lxs trabajadorxs autónomxs lxs que tienen que cerrar sus negocios mientras las minas, los negocios agropecuarios y las fábricas siguen funcionando a toda velocidad? ¿Por qué las cadenas de distribución como Amazon han lucrado más que nunca?

Lo que vivimos no es una preocupación global por la salud, sino un nuevo proceso de concentración y de explotación que no conoce limites.

No podemos olvidar que, a diferencia de las grandes empresas, todxs lxs que vivimos de nuestro trabajo somos integrantes de la clase trabajadora. Por eso es nuestro deber denunciar el proceso de proletarización forzada que estamos viviendo a nivel global producto de la pandemia. Extender nuestra solidaridad, ya que millones de personas tendrán mañana que migrar, tendrán que dejar de lado sus formas de vida y sus familias para buscar un futuro digno.

Y las que hemos migrado sabemos que no somos esenciales, y que seremos las ultimas en ser tenidas en cuenta, ya que no contamos con las condiciones mínimas de trabajo. Porque somos nosotras las que entramos a tu casa a limpiar pero a quienes Helpling no garantiza ningún tipo de medida de prevención o cuidado para nuestra salud. Al parecer somos solo esenciales para mantener las ganancias de estas empresas (porque lamentablemente todas las apps funcionan de maneras similares), pero no lo suficientemente esenciales para tener un contrato laboral o seguridad social.

Tambien sabemos que los trabajos mas precarizados son los que mas se han desarrollado durante la pandemia, y que son en gran parte tareas feminizadas realizadas por migrantes. También sabemos que quedarse casa y hacer homeofice es un privilegio de clase.

Ante estas condiciones hemos encontrado que es necesario organizarnos en los lugares de trabajo y ademas establecer vínculos con otrxs trabajadorxs para poder concretar nuestras demandas. Desde siempre Helpling ha hecho todo lo posible para evitar nuestra organización, persiguiendo y dejando sin trabajo a companerxs que intentaron organizarse mientras vende una cara de migration friendly ante la sociedad. Sabemos que somos personas descartables para estas empresas porque saben que el flujo migratorio esta asegurado gracias a la desigual distribución de la riqueza a nivel global.

Sabemos que muchas personas que han llegado a estas tierras lo hacen en busca de mejores condiciones laborales pero se encuentran aquí ante una dura realidad en donde deben realizar las tareas que lxs alemanes no quieren, y que en gran parte son producto de la riqueza acumulada a expensas de nuestros pueblos.

Lo que nos vendieron como la inclusión laboral de las mujeres en el “primer mundo”, en realidad implica la explotación de otras para realizar las tareas de cuidado. Aquí no solo es una cuestión de genero sino también de clase y de raza. Por eso, creemos que no se puede terminar con el patriarcado sin terminar con el imperialismo y el capitalismo.

Soñamos con una sociedad donde la vida digna sea el centro de nuestras relaciones. Donde la vivienda sea un derecho, no un objeto de especulación de aves de rapiña como Deutsche Wohnen; donde la salud no sea un negocio para Bayer, sino una propiedad social y comunitaria. Queremos una sociedad donde el trabajo sea autogestivo y donde todos los trabajos y las vidas cuenten por igual.

El plan de lxs de arriba está claro: Nos quieren pobres, sumisxs y en constante lucha entre nosotrxs para sobrevivir. Pero nuestro plan también lo tenemos muy claro, y de la resistencia popular nacen las alternativas posibles. Lo que debemos hacer es relanzar el ciclo de luchas que permitan organizar a estas fuerzas y cuerpos que el capital descarta por considerarlos residuales. Estamos potenciando las resistencias, creando herramientas políticas que nos permitan no solo parar la guerra necropolítica contra nosotrxs, sino también construir una nueva sociedad basada en la vida.

Que nadie se confunda, necesitamos de todxs para esta tarea: ustedes estudiantes, trabajadorxs, comerciantes, migrantes, jóvenes… Aquí el enemigo es muy poderoso, se disfraza para confundirnos y usa todo tipo de estrategias para frenar la solidaridad de lxs de abajo. Por eso, precisamos de una gran alianza para derrotar al proyecto de muerte del capital. Esa alianza es la que estamos forjando hoy en las calles y es la que hará temblar al sistema.

De la misma forma que nos acribillan cotidianamente cuando nos preguntan Wo kommst du eigentlich her?, muchxs no toman en serio nuestros procesos organizativos como migrantes y nos infantilizan. A esa gente le respondemos fuerte y claro: ¡lxs migrantes tenemos claro que militamos donde vivimos, y que nuestros sueños de transformación no se quedaron en el placard cuando cruzamos el Atlántico! ¡No aceptamos que nos inviten a las marchas solo para “darles color”, queremos ser parte de la cocina de las resistencias!

Nosotrxs no perdemos tiempo con las modas fatuas de la izquierda y no nos interesa encerrarnos en subculturas aisladas de la sociedad. Nosotrxs vinimos acá a seguir cambiando el mundo. Vinimos a construir organizaciones de izquierda fuertes que logren disputar el sentido común, conectar con los sectores populares y consolidar un poder contrahegemónico en la sociedad en la que vivimos.

No habrá liberación en un solo país o región. Por eso debemos dar y hermanar las luchas en todos los lugares que están en pie de resistencia. Creemos que una de la tareas urgentes es revivir el ciclo de luchas en el Norte Global. Mientras las derechas carroñeras se instalan cómodamente en gobiernos, parlamentos y calles a nivel global, es fundamental que las izquierdas no permitamos que estas fuerzas racistas sean quienes interpelen a los sectores populares con discursos excluyentes. Tenemos que comprender la indignación de la gente para canalizar su rabia hacia lxs verdaderxs responsables de la precarización neoliberal: lxs de arriba.

Solo así podremos un día dejar de discutir cuánto avanza la derecha, para volver a emocionarnos por cuánto hemos avanzado las izquierdas, cómo ocupamos más y más las calles y plazas y cuánto poder popular construimos.

Sabemos que sin pueblo no hay revolución. Y sin praxis revolucionaria tampoco. Es la tarea de nuestra época y de nuestra generación. Por eso, compañerxs, saludamos con mucha alegría esta movilización plural, pero unificada. Por eso, festejamos la unidad en la calle entre las organizaciones de izquierda alemanas y las organizaciones migrantes. Es un momento histórico y estamos respondiendo al llamado de nuestro tiempo, construyendo poder popular y solidaridad internacionalista. Cada paso que damos esta tarde va abriendo caminos colectivos de liberación por la vida digna.

¡Arriba lxs que luchan! ¡Que viva el bloque migrante internacionalista! ¡Hasta la victoria siempre!

Sobre Hanau

El 19 de febrero de 2021, se realizó en Berlín una marcha impulsada por diferentes grupos migrantes para conmemorar a las víctimas del atentado terrorista y racista de Hanau, acontecido hace un año. Les compartimos la intervención leída por compañerxs del Bloque durante la manifestación:

No existe el capitalismo sin racismo!

No existe el imperialismo sin racismo!

No existe el patriarcado sin racismo!

No existe el colonialismo sin racismo!

Hoy, el racismo continúa afectando estructuralmente la vida y muerte de nuestras comunidades. El racismo nace aquí en Europa, nace con el colonialismo europeo como instrumento deshumanizador a mano del capitalismo y se convierte en una estructura de poder, legitimada hoy por los Estados-Nación, entidades responsables por la aniquilación de la vida.
La historia del racismo nunca dejó de estar ligada con el despojo colonial, ni con las geografías del capital construídas bajo régimenes raciales que aún pretenden eliminar la soberanía de nuestras vidas y nuestros territorios. Esta es la verdadera cara de la ilustración europea. 


Aquí y ahora, vemos también como la violencia racista es un problema estructural y no es solo parte de su pasado. El racismo continua oprimiendo a las comunidades racializadas, diferenciadas a partir de la construcción de una supremacía blanca, como un lugar de poder. Pero el funcionamiento del racismo solo es posible a partir de sus poderes políticos, de todo su aparato estatal, incluída la naturaleza de la violencia y represión policial, el régimen migratorio y la criminalización de la migración. El Estado es donde se cristaliza la realidad de su sistema político y económico que mantiene las estructuras de dominación racial, reflejadas en la ideología social, la violencia y el terrorismo supremacista blanco. Ante esta historia, se hace cada vez más urgente articular respuestas más amplias, colectivas, autónomas, democráticas y radicalmente transformadoras. Es momento de de cambiarlo todo!

Hoy, estamos aquí porque nos negamos a que la violencia sobre nuestros cuerpxs continue siendo normalizada. Nos negamos a que las relaciones estructurales del racismo sigan siendo encubiertas y se siga ocultando su origen colonial y esclavista. Nos negamos a recibir como respuesta reformas neoliberales que banalizan el racismo y lo perpetúan. Estamos aqui para cuestionar por qué a los cuerpos racializados se les imponen fronteras mientras que al capital no.
 

Desde el Bloque Latinoamericano nos sumamos al acto de memoria del atentado racista en Hanau. Hanau es hoy también parte de nuestra memoria colectiva. Lo acontecido en Hanau evidencia la decadencia de un sistema colonial, capitalista y patriarcal que da forma a esta sociedad. Atentados como Hanau nos llaman siempre a auto-organizarnos colectivamente desde nuestro territorio-cuerpo, para crear nuevos mundos, transformar y sanar relaciones sociales, construir nuevas geografías decoloniales, antipatriarcales, que defiendan la vida, aqui y ahora. Creemos que los cuerpos y las comunidades racializadas, migrantes y diaspóricas, también somos territorios en resistencia, interconectadas por una historia similar de colonización y por un presente en común. Cuando matan a unx, nos matan a todxs. El dolor de sus familias es el nuestro. Su lucha por la dignidad es nuestra lucha. Es ahí donde radica la fuerza y la importancia de tejer nuestras alianzas. Desde el Bloque estamos creando espacios colectivos de reflexión y acción directa, que nos ayuden a construir relaciones que confronten todas las formas y todos los símbolos del racismo estructural, en donde no exista un valor diferenciado de nuestras vidas y nuestros mundos, ni las “inmigraciones ilegales”, ni la violencia policial, y donde creemos comunidad en contraposición a la individualidad de un sistema moderno y neoliberal. Nos acuerpamos en la lucha. Llamamos a la resistencia, a la acción y a la agitación. Llamamos a no olvidar Hanau. Recordar a Hanau colectivamente significa sanar los traumas de esta sociedad racista. Hanau es parte de nuestra memoria colectiva y vive para siempre en nuestros cuerpos!

Explorando el potencial contrahegemónico de la migración

Para sobrevivir en la Frontera
debes vivir sin fronteras
ser un cruce de caminos

Gloria Anzaldúa

Como migrantes nos cuestionamos y problematizamos diversos aspectos del migrar, desde lo que vivimos en las calles, las interminables burocracias para obtener nuestros papeles, pasando por tener que escuchar y leer discursos ¨antimigración¨ en la prensa, hasta -en otros extremos- encarnar el potencial de conectar luchas desde los más remotos lugares del mundo. Sentimos y atestiguamos el potencial contrahegemónico de la migración.

Queremos compartir algunas breves reflexiones sobre cómo problematizamos la ¨crisis¨ migratoria, los mensajes confusos que entrega Alemania en términos de su apertura y a la vez necesidad de la migración, qué tipo de migración sería ésta y cómo las políticas migratorias se tornan prácticas racistas. Luego, de qué forma en este escenario el migrar se convierte en un acto político, y qué potencial vemos en ello. Presentamos estas ideas en una modalidad de entrevista, en conversación con Alex, compañera que activa también en el Bloque Latinoamericano.

Se habla en general de la ¨crisis¨ Migratoria, suponiendo y estigmatizando de por sí el ejercicio de migrar. Sabemos que una crisis en sí misma no es necesariamente algo negativo, puede ser una ruptura que posibilite nuevas oportunidades, pero entendemos también que cuando se habla de ¨la crisis migratoria¨ se le está enmarcando como una problemática en sí misma, posicionando a migrantes en un rincón indeseado y complicado de la sociedad. Frente a esto, el problema no vendría siendo la migración, sino la apertura y capacidad que tienen los estados frente a esto. ¿Cómo ves el manejo de este discurso, el de la supuesta ¨crisis migratoria¨ en Alemania?

Primero, es importante contextualizar el momento actual, el proceso de globalización neoliberal está reconfigurando un nuevo régimen de fronteras que permite la libre circulación de capitales y a la vez regula el flujo de fuerza de trabajo para los intereses políticos, económicos y sociales que exigen países del norte global en estos momentos.

Hay que tener claro, que la llamada crisis migratoria fue y es producida mediáticamente, sobre todo en torno a lo acontecido en el Mediterráneo en años pasados.  Aunque vemos un agravamiento los efectos de las políticas de la muerte provocadas por las fronteras sobre todo en cuerpos y personas racializadas, quienes por motivos del despojo quieren llegar a tierras del norte; en el 2015 esos hechos recibieron la atención de los medios occidentales, lo cual fue manipulado para crear una situación de emergencia que requeriría de la intervención de la UE para frenar una supuesta ola masiva de refugiades por tierra y por mar. El discurso liberal humanitarista que nace en este marco de “crisis” permitió que se implementen de manera justificada nuevas políticas aún más conservadoras de control de fronteras y que se dé paso a la privatización de su administración, es decir la vieja administración por parte de los estados nación se ve suplantada por empresas contratadas por la UE por sumas millonarias, el más claro ejemplo de ello es la agencia Frontex.

Hay que tener claro que las regulaciones de la migración surgen sobre todo como reacción a la fuerza incontenible que tiene ésta, misma que para el sistema actual es altamente amenazante por su potencialidad. La forma en que se regula ese flujo es mediante regímenes de fronteras que son siempre procesos que responden a determinados contextos, es decir, no son homogéneos ni estáticos, aunque siempre llevan el sello del racismo, sexismo, clasismo, etarismo y habilismo por nombrar algunos. Entonces respondiendo a tu pregunta, no es un problema de capacidad o apertura sino de control sobre la movilidad de cuerpos, lo cual es un acto político de dominación. ¨

En términos de cifras, Alemania vendría siendo un país de migración, entran más personas de las que salen. El sistema necesita de migrantes para sostener la vida a la que están acostumbrades. Entonces, en lugar de regularizar la situación migratoria de miles de personas que ya están viviendo y trabajando en el país, se observa cómo se realizan nuevos convenios de visas para que lleguen ciertes migrantes, que se correspondan a un perfil bien específico de criterios económicos y académicos. ¿Qué te parecen estas señales del gobierno alemán, que se presentan por un lado con una supuesta apertura migratoria, pero por otro, con fuertes trabas a migrantes y a residentes en el país que necesitan resolver su situación migratoria?

Al tener que responder a un mercado laboral “formal” específico que demanda por un lado de mano de obra calificada y clasificada; el mercado laboral “informal” necesita justamente de mano de obra ilegalizada de la que pueda usufructuar de forma intensiva sin tener que garantizar ningún tipo de derecho. Al estado, como aparato de dominación de clase por decirlo de alguna manera, no le conviene la regularización de personas indocumentadas, al contrario, la implementación de la visa Shengen por ejemplo muestra cómo la visa de turismo para ciertos países del sur global, fortalecieron los mecanismos de ilegalización de personas para la explotación laboral, pues muches logran cruzar “legalmente” la frontera y luego son ilegalizades.

Escuchamos que migrantes deben integrarse en la sociedad alemana, se cuestiona y se habla sobre cómo personas de ciertos lugares del mundo se integran ¨mejor¨ y cómo a otras personas les cuesta más trabajo. Pero ¿cuál es la visión que tenemos de esto si consideramos que hay un ¨elles¨ que deben comportarse como ¨nosotres¨? No se trata de que un invitade siga las reglas de la casa, estamos hablando de encuentros de personas y mundos. Ante este encuentro aparecen miradas y discursos fuertemente racistas y xenófobos, escuchamos que hay migrantes de ¨primera¨ y ¨segunda¨ categoría. ¿Qué opinión tienes respecto a este asunto de que migrantes deben integrarse a la sociedad alemana y cómo aparece el racismo en esa lógica?

Respecto al tema integración, este resulta aún polémico y complicado, soy de la idea de que la integración parte del presupuesto de la nación y su cultura en singular, lo cual es como tal una narrativa ficticia. Debes integrar al extraño a la cultura alemana, pero ¿qué es la cultura alemana, se refiere al idioma o a qué? El punto central es que la diversidad en esta lógica de asimilación e integración es vista como una amenaza, por ende, como algo que administrar y/o combatir.

Para abordar el tema de racismo y xenofobia, los cuales son temas enormes y muy importantes de tematizar, lo que puedo señalar en relación a la migración, es que desde una perspectiva decolonial podemos afirmar que Europa consolida una y mil veces dispositivos coloniales para fijar la otredad y así forjar la supremacía blanca; le migrante en este sentido, es lo otro, lo extraño, lo ajeno. En sus figuras en tanto refugiades, ilegalizades se construyen y se adscriben determinadas narrativas que crean una identidad muchas veces amenazante, vemos cómo a partir de ésta se construyen subjetividades del terrorista o del violador racializado, así como de la víctima cuando hablamos de cuerpos feminizados o de refugiades. El racismo y la xenofobia se basan, en este sentido, en un régimen de fronteras que no sólo es territorial sino también simbólico pues nos marca o nos etiqueta de tal o cual manera, lo que en principio es necesario para luego legitimar en orden violento de discriminación, opresión al que día a día nos enfrentamos como migrantes, de diferentes formas por supuesto, pues nos afecta de diferentes maneras según nuestras materialidades e identidades. Estas violencias están sin duda muy presentes en este contexto reaccionario de claros rasgos fascistas, pero así mismo las formas de resistencia por parte de cuerpo colectivo migrante se fortalecen y se reinventan permanentemente y eso nos da esperanza.

Justamente, en todo este escenario es que una vez más la organización colectiva y los entrelazados de luchas y resistencias, nos inundan de solidaridad, creación y aprendizajes. Tenemos en común la necesidad de visibilizar y problematizar injusticias que ocurren aquí y en otros territorios, para poder también aportar en las demandas de los cambios estructurales que nos urgen. ¿Qué rol consideras que tienen las resistencias y organización de cuerpos migrantes?

En términos generales la migración como fuerza social – incontenible- es de por sí un acto político, el movernos por el mundo con nuestros cuerpos es un acto político altamente potente que frente a la lógica del control se torna en una lucha constante.  Ante los regímenes de fronteras instalados, les migrantes reinventamos nuevas formas de movilidad (y reconocimiento de nuestra existencia) en busca de supervivencia, lo que trae como consecuencia que desafiemos permanentemente elementos de esos regímenes, eso implica también luchas cotidianas. En el contexto global, las luchas de les migrantes son expresiones directa o indirectamente anti racistas pues están cuestionando a un orden impuesto por la supremacía blanca y a sus reglas del juego; vale decir que cuando esas luchas se intencionan también como anti-sexistas, anticapitalistas están con ello cuestionando el carácter colonial y las relaciones de poder que se han consolidado desde entonces. En estos momentos estamos como movimiento migrante tematizando el carácter anticolonial de nuestras luchas: las luchas por la legalización de personas, por la abolición de los campos de refugiades, contra la precarización de la vida, etc. Esto implica activar redes en cada rincón de Europa y nuestros territorios de origen para evidenciar ese orden neo colonial, derribar la fortaleza europea y re apropiarnos de nuestra movilidad cueste lo que nos cueste, por supuesto como migrantes estamos aún más expuestos a la violencia del estado pues se nos impide la participación política plena e “igualitaria”, sin embargo, como cualquier otro movimiento político, la necesidad y búsqueda de justicia supera cualquier intento de desmovilización.

Descolonialidad del discurso y lucha política en el Sur: una charla con Noel Padilla-Fernández

En febrero y marzo de 2021, el Bloque Latinoamericano estará co-organizando un seminario con Noel Padilla-Fernández, intercambiando conocimientos sobre la teoría y práctica de la descolonialidad del saber. A manera de preparación, platicamos con Noel sobre sus intereses epistemológicos, su trayectoria, y la coyuntura política en Nuestra América. Acá les presentamos la charla. (Las inscripciones para el seminario están abiertas hasta el 27 de enero bajo semioticasdelsur@protonmail.com)

¿Cuáles han sido los enfoques más importantes de tu trabajo académico en los últimos años? ¿A qué se debe ese interés?

Antes de estar vinculado a la formación y la investigación en la academia, vengo de experiencias en el movimiento de la comunicación alternativa y popular (radio, fotografía, video, cine), allí en el trabajo popular surgió la preocupación por el estudio de los discursos;  por una parte el  análisis crítico de los medios masivos, y por otra la preocupación por la elaboración estética de discursos que representaran nuestras voces, nuestros cuerpos y territorios;  durante varios años estuve dedicado a la realización documental. Ello hizo que mi incorporación a la academia (hace 19 años), la hiciera con una pragmática semiótica devenida de la acción cotidiana en el movimiento popular.

Desde esa preocupación comienzo a transitar dimensiones reflexivas, diálogos con autores y autoras, en las que voy encontrando y construyendo categorías para comprender complejamente y nombrar la práctica colectiva desarrollada en la comunicación popular.  Ya en la academia, en el Centro de Experimentación para el Aprendizaje Permanente (CEPAP) de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, me incorporo a procesos de investigación y formación en educación popular y sistematización de experiencias como método para la generación de conocimiento, y en vínculo con estas metódicas, junto a profesores y profesoras desarrollamos procesos de formación e investigación en el área de la educomunicación (este es un campo que tiene importantes orígenes en las experiencias de comunicación alternativa y educación popular en América Latina, en los años 60, 70, 80, allí van a ser emblemáticos los aportes de Mario Kaplún y Paulo Freire). La educomunicación como campo da cuenta de los procesos de formación, de aprendizajes, vinculados o mediados con prácticas comunicacionales (consumos mediáticos, hábitos tecnoculturales, y al reconocimiento del carácter textual de los discursos simbólicos audiovisuales, sonoros, transmedia).

Podemos decir que este ha sido un enfoque importante del trabajo académico que he realizado, y otro es el relacionado de manera más focal con la semiótica cinematográfica, área de formación en la que me desempeño como profesor en la Universidad Nacional Experimental de las Artes; esta formación en semiótica comenzó a ser transversalizada con la perspectiva del pensamiento crítico descolonial y una preocupación investigativa por reconocer el lugar de enunciación del discurso, como un lugar ontoepistémico, es decir los discursos cinematográficos proyectan una forma de ser y pensar el mundo. En ese sentido, los discursos cinematográficos hegemónicos, van universalizando las formas de ser y pensar propias del sistema mundo/moderno/colonial/patriarcal/capitalista que van configurando los imaginarios de los públicos que asisten a esos discursos de manera acrítica o complaciente. La preocupación formativa que moviliza mi accionar docente es propiciar problematizaciones para develar las formas de ser y pensar el mundo proyectadas en los discursos, pero también problematizar las formas hegemónicas de ser y pensar que están en nuestras maneras de producir sentido.

En la puesta en práctica de estas reflexiones semióticas, comprendí que se trataba de una semiósis que transcendía el discurso cinematográfico y audiovisual, y que podía ser una práctica problematizadora para otros géneros discursivos, e inclusive para la vida cotidiana. Allí podría ubicar el interés de mi trabajo, desarrollar un practica semiótica como ejercicio cotidiano, para problematizar las marcas del poder y la dominación en los discursos, en la producción de sentido y en las formas de relacionarnos.    

Noel Padilla-Fernández es doctor en Artes y Culturas del Sur, profesor-investigador asociado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR) y Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE) en Venezuela, así como investigador externo de la Universidade do Vale do Rio dos Sinos (UNISINOS) en Brasil.

En tus aportes teóricos hablas de una semiótica del Sur. ¿Quién y cómo se construye una semiótica del Sur? 

Decía anteriormente que los discursos enuncian formas de ser y pensar el mundo, en nuestras experiencias hemos estado circundades por discursos, escolares, religiosos, mediáticos, institucionales, familiares, que han universalizado las formas de la vida moderna (me refiero a la ontogénesis y al episteme del sistema mundo/moderno/colonial/patriarcal/capitalista impuesto por los imperios europeos desde 1492 y continuado por las elites del eje del Atlántico Norte, siendo su hegemon más importante los Estados Unidos); estas formas de ser y pensar sexistas, patriarcales, racistas, individualistas, antropocéntricas, heteronormadas, se han impuesto secularmente por sobre otras maneras de relacionarse y de vivir que aún existen en vetas de resistencia en los pueblos ocupados, dominados, pero no vencidos, del sur global, y en los pueblos que resisten al capital en los países del norte; porque no se trata de un sur geográfico, se trata de un Sur ontoepistémico, de un sentipensar distinto y antagónico a la subjetividad moderna.  Una semiótica del sur implica promover el reconocimiento de epistemes y cosmogonías que hacen posible la solidaridad, la sororidad, lo comunitario como relación, la transubjetividad como condición existencial de la vida no posible sin el otro/otra, incluso con el otro no humano (el espacio vital del que formamos parte, y que el pensamiento fragmentador moderno nombró cosificadoramente como naturaleza); como referente  problematizador del poder y las jerarquías de dominación presentes en los discursos y en nuestras formas de producir sentido y relacionarnos.  

¿Quién puede hacer una semiótica del sur? Tode aquel que asuma la problematización y transformación de las formas de vida promovidas por el capitalismo. Considero que una semiótica del sur permite cuestionar lo que hemos dado por absoluto, lo que el sistema mundo moderno/colonial/patriarcal/capitalista impuso como natural. Una semiótica del sur puede contribuir a una reflexión transformadora y superadora de los lastres modernos que arrastramos en las maneras de relacionarnos jerárquicamente en la vida cotidiana y en las formas de hacer política desde las izquierdas y desde los movimientos.    

En el plano político continental, diferentes eventos colectivos con ejemplos en Chile, Bolivia, Ecuador aparentan una renovación y recuperación de fuerza de los movimientos sociales populares. ¿Se puede avizorar en esto un posible fin de la avanzada reaccionaria de derecha extrema que inicio a mediados de la década? ¿Cómo se reciben estas luchas frente a la memoria de los movimientos sociales de inicios del siglo, que fueron clave en la llegada al poder de la izquierda y/o mantenimiento del mismo en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Argentina? 

En América Latina vivimos profundos procesos de enfrentamiento con el capital, fueron fundamentales la llegada de gobiernos progresistas a países de la región. En el comienzo del siglo irrumpe un proceso importante de reivindicación de derechos, de justicia social y redistribución de las riquezas en Venezuela con la llegada a la presidencia del comandante Chávez, pudiéramos decir que esta irrupción inicia una ola de gobiernos de izquierda que cambia en esa primera década las condiciones geopolíticas a favor de nuestros pueblos. Este cambio geopolítico implicó el impulso de iniciativas de integración regional desde una perspectiva bolivariana promovidas en gran medida por el presidente Chávez.  La respuesta del imperialismo y las oligarquías regionales lograron reveses de esta ola progresista, retomando el poder en Paraguay, Argentina, Brasil, Ecuador y Bolivia, e implementando políticas coordinadas de agresión, de asedio y bloqueo económico hacia Venezuela. Sin duda alguna que las políticas de Washington y el coro de la oligarquía continental han sido efectivas para el reacomodo de la derecha neofascista. Sin embargo, no podemos perder de vista que la conducción de los gobiernos de izquierda se fue alejando, o no consideró la participación protagónica de los sectores del pueblo organizado en la toma de decisiones en la implementación y conducción de las políticas.

«Una semiótica del sur puede contribuir a una reflexión transformadora y superadora de los lastres modernos que arrastramos en las maneras de relacionarnos jerárquicamente en la vida cotidiana y en las formas de hacer política desde las izquierdas y desde los movimientos.»

Podemos decir que han persistido las formas modernas de hacer política, imposibilitando el ejercicio colectivo/comunitario del poder, la visión de la vanguardia ha prevalecido impidiendo que las demandas del pueblo organizado (campesinos, indígenas, mujeres, afrodescendientes, y otros) sean incorporadas a las agendas de las políticas nacionales. En algunos casos se incorporaron a las agendas gubernamentales las exigencias de los sectores financieros y empresariales, no así con el pueblo.  Las demandas que hoy se plantean colectivamente en las calles de nuestro continente, proponen saltos cuánticos para el hacer político, estas convocan a otras formas de relación, para la crisis civilizatoria que se evidencia, son insuficientes las transformaciones político-económicas que tradicionalmente han planteado las izquierdas. El problema no es solo la contradicción capital-trabajo. El problema no es solo el sistema económico capitalista, es fundamentalmente su modelo civilizatorio. Para detener la avanzada de la derecha neofascista, es fundamental colocar, promover, construir, desplegar en la acción política otras formas de ser, pensar y relacionarnos. Las agendas políticas de nuestros pueblos deben ser de carácter anticapitalista, antiimperialista, anticolonial y descolonial, antipatriarcal y despatriarcal, des-heterocentrada, reconfiguradora de la relación humanidad-naturaleza y subversiva a todas las formas jerárquicas del poder.    

 Siguiendo lo que acabas de decir: Venezuela se encuentra en una condición socioeconómica extrema, producida en gran medida por el asedio imperialista y criminal sobre el país, y empeorada por una serie de errores y conductas heredadas de la cultura capitalista en parte importante de la dirigencia de la revolución. Como académico comprometido, ¿cómo percibes la realidad y complejidad del proceso venezolano en la actualidad? 

 El proceso venezolano ha sido muy particular. En el año 1999 llega a la presidencia un militar nacionalista, que fue capaz de escuchar a los sectores históricamente explotados, porque de eso sectores venía, y vivir junto al pueblo que ha acompañado este proceso un proceso de radicalización hacia una perspectiva de izquierda antiimperialista. Ese fue el eje de la política de la revolución bolivariana en los últimos años de vida del presidente Chávez. A partir de este momento el imperialismo norteamericano agudizó sus políticas de asedio, ataque a la moneda nacional, cerco financiero que imposibilita la compra de alimentos, medicinas, repuestos para el mantenimiento y tecnificación de nuestras industrias básicas, compra de combustible, ataques y sabotajes terroristas a la industria petrolera y al sistema eléctrico nacional, explican en buena medida, el deterioro de las condiciones de vida del pueblo venezolano. Creo que este escenario político convoca a la participación del pueblo organizado en la conducción de las políticas de Estado. Sin embargo, los lastres modernos en las formas de hacer política por parte del gobierno actual impiden esta participación. Considero que las revoluciones son esencialmente ontoepistémicas, y ante la actual crisis del modelo civilizatorio un gobierno revolucionario debe avanzar estratégicamente hacia la construcción de otras formas de relación y de poder, unas que subviertan y trasformen el ejercicio moderno y de colonialidad del poder. Frente a esta necesidad, me parece fundamental que los gobiernos de izquierda o revolucionarios del continente escuchen el grito cosmogónico de Mandar Obedeciendo

Berlín-Hanóver-Caracas, Enero 2021. 

Anticolonial month – Berlin

October 10 and 11, 2020 

Last weekend, from the Anticolonial Coordination in Berlin, we commemorated Hermannplatz the beginning of centuries of struggles and resistance against colonialism in our territories. During the last years, different political, activist and artists  migrant organizations have built bridges of joint work, because we recognize that the struggle to overthrow capitalism is based on a history of colonial control by nation-states and European and North American companies. 


From there, this month we take to the streets of the German capital to demonstrate that the current injustices are a reflection and product of that colonial control, forms of relations that far from being obsolete, seek to perpetuate a system of oppression that generates profits for first world countries while expanding misery for the majorities that do not benefit from the world economic order. 


The «Plantón» and the «Caminatas anticoloniales» held last weekend, sought to make clear how this domination is expressed in Berlin itself. This territory bears both a deep history of decisions that have oppressed countless peoples throughout the history of humanity and the representation of a country in the current hegemonic order and the crises we experience today as a society. 


For these reasons, as Bloque Latinoamericano we see in the actions and meetings from the Anticolonialist month as a forms of manifestation of this struggle, since we raise our voice and our bodies for a radical transformation of the patriarchal and capitalist model. Our effort is to create new paths of reproduction and wealth through which the historically oppressed peoples can achieve their liberation and with it, guarantee the salvation of our planet as a common home.

Participating organizations

BiPoC Environmental & Climate Justice KollectivBlack Earth

Bloque Latinoamericano

Cabildo Berlin-Chile

Diego

EcuadorMinka

Frente Latinoamérica Unida

Kolumbienkampagne

Legalisierung Jetzt

MAWVN

Migrante – Antikoloniales Kollectiv aus den Philippinen

Palästina Spricht

Quilombo Invisível

Safrosura

Tarkas / Sikuris

TremoResistance

Unidos por la Paz (UPA)

Voces de Guatemala

Whipala