Essen ist politisch

«Ökologie ohne sozialen Kampf, ist einfach nur Gärtnern» ♥ 

Chico Mendes

Eine der ersten Sachen, die uns lateinamerikanische Migrant*innen in Deutschland überrascht, sind die Supermarktregale voll mit Produkten aus unseren Herkunftsgebieten. Gleichzeitig beobachten wir eine wachsende Sensibilität für die Auswirkungen der Nahrungsmittelproduktion auf das Klima, für die Verschlechterung der Lebensqualität durch den Einsatz von Düngemitteln und Pestiziden und für die Zerstörung der Lebensräume von Mensch und Tier. Diese Bedenken wurden jedoch in eine Marktnische verwandelt, die von Konzernen kapitalisiert wird. Sie monopolisieren den Markt, indem sie Produkte vermarkten, die als «ökologischer» oder «gesünder» gelten. So bruhigen die Sorgen ihrer lokalen Verbraucher auf Kosten einer  Ausbeutungsstruktur.

Es fehlt also eine Reflexion über die Auswirkungen des derzeitigen agroindustriellen Produktionssystems auf Leben, Gesellschaft und Natur.

Der globale Lebensmittelmarkt funktioniert nach einer Dynamik, die für exportorientierte Regionen wie Lateinamerika schwerwiegende Folgen hat: Entwaldung und das Verschwinden kleiner und mittlerer ländlicher Ökonomien. Auch in Europa fördert das Produktionssystem die Zerstörung von Wäldern und das Vordringen von Monokulturen, wodurch Kleinbauer*innen verdrängt und der Klimawandel vorangetrieben wird.

Wie wird unsere Nahrung produziert?

In Berlin weiß man wenig über die Bedingungen, unter denen die Lebensmittel, die wir konsumieren, produziert werden. Damit meinen wir nicht nur die Verhältnisse in Lateinamerika oder Afrika, sondern auch jene auf diesem Kontinent und sogar ein paar Kilometer von Berlin entfernt, in den ländlichen Gebieten Brandenburgs.

Die Pandemie hat deutlicher denn je gezeigt, wie fragil die Nahrungsmittelkette in Deutschland ist, die zu einem großen Teil von Importen und der Arbeit von Migrant*innen aus Osteuropa und Lateinamerika, um nur einige zu nennen, abhängig ist, welche in prekären Verhältnissen bei den saisonalen Ernten arbeiten. 

Wie kommt das Essen nach Berlin?

Die Konzentration findet nicht nur in der Produktion statt, sondern auch im Vertrieb und in der Vermarktung, wo Unternehmen wie Lidl und Edeka ein Oligopol über den Vertrieb von Lebensmitteln haben und die Erzeuger*innen zwingen, zu niedrigen Preisen an ihre Franchises zu verkaufen.

Kleine und mittlere Produzent*innen, die an «bewusstere» Supermärkte wie Bio-Company und LPG verkaufen, müssen ihre Produkte oft wegwerfen, weil die Ästhetik der Lebensmittel nicht den Anforderungen der Verbraucher*innen entspricht. 

Bio-Supermärkte oder Supermärkte mit Regalen voller vermeintlich gesunder Produkte bieten keine Lösung für die Probleme der Bevölkerung und der Erzeuger*innen, und ihre Preise machen sie für Menschen mit geringem Einkommen unzugänglich.

Die Alternative ist nicht in «Bio»-Supermärkten zu kaufen.

Bei unserer Suche nach Alternativen dürfen wir nicht dazu beitragen, die gleichen Logiken von Produktion und Konsum aufrechtzuerhalten. Stattdessen sollten wir kollektive Wege der Ernährung entwickeln und fördern, die im Einklang mit der natürlichen und sozialen Umwelt stehen.

In Lateinamerika, aber auch in Deutschland, gibt es viele Beispiele, wie dies erreicht werden kann.

Die «Unión de Trabajadores de la Tierra» [etwa: Vereinigung der Arbeiter*innen der Erde] in Argentinien oder das Movimiento de los Trabajadores sin Tierra [etwa: Bewegung landloser Arbeiter*innen] in Brasilien sind ikonische Beispiele dafür, wie es möglich ist, nachhaltige Produktion in den Händen von Kleinproduzent*innen mit urbanem Konsum zu verbinden, der sich der aktuellen sozialen und ökologischen Probleme bewusst ist. Internationale Netzwerke wie Via Campesina [etwa: der bäuerliche Weg] zeigen, wie globale Alternativen geschaffen werden können, indem sie Ernährungssouveränität als Vorschlag für Autonomie und Dekommodifizierung von Nahrung ins Zentrum stellen. 

In Berlin und Brandenburg gibt es hunderte von solidarischen Wirtschaftskernen (SoLaWi) und Produktionsketten. Diese verteilen ihre Produkte einzeln, wodurch die Kosten der Verteilung in jeder SoLaWi internalisiert werden. Es ist mehr Koordination und Solidarität zwischen den Betrieben erforderlich. Auch in Berlin und anderen urbanen Zentren ist es notwendig, kooperative Formen des lokalen und regionalen Konsums zu organisieren.

Vom Bloque Latinoamericano glauben wir, dass es ohne alternative Formen des Landbesitzes, der Produktion und des Konsums keine wirkliche Veränderung geben kann. Wir bauen Verbindungen der Solidarität und des Austauschs zwischen dem Land und der Stadt auf, durch einen fließenden Kontakt mit ländlichen Produzent*innen, die um die ABL (Arbeitsgemeinschaft bäuerliche Landwirtschaft) assoziiert sind, und durch die Förderung von Punkten solidarischen Konsums im Rahmen des SolaWi-Netzwerks. Schließ dich uns an, um kollektive Formen zu finden, uns zu ernähren!

Comer es político

«la ecologia sin lucha social, es simplimente jardineria» ♥ 

Chico Mendes

Una de las primeras cosas que nos sorprenden a lxs migrantes latinoamericanxs al llegar a Alemania es ver las góndolas de los supermercados repletas de productos provenientes de nuestros territorios. Al mismo tiempo, observamos una creciente sensibilidad por el impacto climático de la producción de alimentos, por el deterioro de la calidad de vida, consecuencia del uso de fertilizantes y pesticidas y la destrucción del hábitat de animales y personas. Sin embargo, estas preocupaciones se han transformado en un nicho que es capitalizado por corporaciones que monopolizan el mercado comerciando productos catalogados como más «ecológicos» o «saludables», calmando las sensibilidades de sus consumidores locales a expensa de una estructura de explotación planetaria. 

Hay pues una reflexión ausente acerca de las consecuencias que el actual sistema productivo agroindustrial tiene sobre la vida, la crisis ecológica y las clases sociales que lo sostienen.

 El mercado global de alimentos funciona de acuerdo a dinámicas que tienen graves consecuencias para regiones con una matriz exportadora, como lo es América Latina: la deforestación y la desaparición de economías rurales de pequeña y mediana escala. También en Europa el sistema de producción fomenta la destrucción de los bosques y el avance de la monocultura, eliminando a lxs agricultorxs pequeñxs y facilitando el cambio clímatico.

¿Cómo se producen los alimentos que comemos?

Poco se sabe en Berlín acerca de las condiciones de producción de los alimentos que consumimos. Con esto no hablamos sólo de las condiciones en América Latina o África, sino también en este continente e incluso a pocos kilómetros de la ciudad, en las zonas rurales de Brandenburgo. 

La pandemia mostró más claramente que nunca la fragilidad de la cadena de alimentos en Alemania, dependiente en gran medida de la importación y del trabajo de personas migrantes de Europa del Este y Latinoamérica, para nombrar algunxs, quienes trabajan de forma precaria en las cosechas de forma estacional. 

¿Cómo llegan los alimentos a Berlín?

La concentración no solo se da en el proceso de producción sino también en la distribución y la comercialización, en donde empresas como Lidl y Edeka tienen el oligopolio sobre la distribución de alimentos, imponiendo a productorxs a venderle a sus franquicias, pagando precios bajos.

Lxs productorxs pequeñxs y medianxs que le venden a supermercados «más conscientes» como el Bio company y LPG muchas veces tienen que tirar su producto por que la estética del alimento no cumple los requisitos de sus consumidorxs. El alimento es bueno y comestible, pero no en términos de belleza para los altos precios que pagan las clases sociales media altas y altas en Alemania.

Los supermercados BIO o con góndolas llenas de productos supuestamente saludables no aportan una solución a los problemas de la población y lxs productorxs, además de tener precios que los hacen inaccesibles para las personas de bajos ingresos.

La alternativa no es comprar en supermercados «bio»

Nuestra búsqueda de alternativas debe intentar desarrollar y potenciar formas colectivas de alimentarse, en armonía con el entorno natural y también social. 

En América Latina, pero también en Alemania, existen multiples ejemplos de como conseguirlo.

 La Unión de Trabajadores de la Tierra en la Argentina o el Movimiento de los Trabajadores sin Tierra en Brasil son ejemplos icónicos de cómo es posible vincular producciones sustentables, en manos de pequeñxs productorxs, con un consumo urbano consciente de las problematicas sociales y ambientales actuales. Redes internacionales como la Vía Campesina muestran cómo se pueden generar alternativas planetarias, poniendo en el centro a la Soberanía Alimentaria como una propuesta de autonomía y desmercantilización de los alimentos. 

 En Berlín y Brandenburgo existen cientos de núcleos de economía solidaria (Solidarische Landwirtschaft – SoLaWi) y cadenas de producción que resisten al sistema concentrado actual en una dirección similar. Estas se ven forzadas a distribuir su producto individualmente, internalizando el costo de distribución en cada SoLaWi. Más coordinación y solidaridad entre las granjas es necesaria. Asimismo, en Berlin y otros centros urbanos, es necesario organizar formas cooperativas de consumo local y regional.

Desde el Bloque Latinoamericano creemos que no puede haber cambio verdadero sin una formas alternativas de propiedad de la tierra, de producción y de consumo.  Estamos construyendo vínculos de solidaridad e intercambio entre el campo y la ciudad, a través de un contacto fluido con productorxs rurales asociados en torno de ABL (Arbeitsgemeinschaft bäuerliche Landwirtshcaft, organización vinculada a la Via Campesina) y a través del impulso de núcleos de consumo solidario en el marco de la red SolaWi. Sumate a construir formas colectivas de alimentarnos!

El cupo laboral travesti trans ya es una realidad en Argentina

Por Ryan della Sala

El 24.06.2021 Argentina se convirtió en uno de los primeros países en el mundo (si no es el primero) en establecer  un cupo travesti-trans del 1% en la administración pública, así como también, incentivar la integración de personas travesti-trans en el ámbito privado. Esto implica un avance gigante en materia de derechos. Estamos hablando de poner en crisis a un sistema que arroja a las travestis-trans a la prostitución como única salida para sustentarse. Estamos hablando que a partir de la aprobación de esta ley podamos comenzar a ver y a pensar en personas trans en las oficinas de impuestos, en las recepciones, en más noticieros, atendiendo consultorios, manejando un bus….

¿Cómo llegamos a conquistar esta ley?

No podemos pensar en el movimiento travesti-trans en Argentina sin que se nos venga a la mente la imagen de Lohana Berkins o de Diana Sacayan, dos referentes del movimiento trava con una fuerte militancia comunista y abolicionista.

En la incansable lucha por los derechos de las personas travesti-trans, una anécdota que se conoce de Diana en espacios de educación popular, cuenta sobre un ejercicio pedagógico con personas cis donde las invitaba a hacer un dibujo sobre como se imaginaban a una persona trans. La gran mayoría respondía a los dibujos con personas hiper sexualizadas, polleras cortas, curvas exuberantes, cuerpos a los que se imaginaban ejerciendo la prostitución.

Cuando Diana invitaba a las mismas personas a dibujar a una persona trans masculina, estas personas quedaban anonadadas. No sabían qué dibujar, cómo dibujar, no tenían una representación simbólica, esas personas para ellxs no existían.

Con este pequeño ejercicio pedagógico se demostraba algo que sucede en la sociedad Argentina: la invisibilización y negación de ciertas identidades travesti-trans y que otros grupos sociales definidos por la identidad social y de género se ven con pocas sino un asola posibilidad de inserción laboral: la prostitución.

Es esta idea de la prostitución como única salida laboral asociada a una identidad sexo-genérica a lo que se denomina, en parte, al “sistema prostituyente”.

A su vez, sabemos que la prostitución y el trabajo sexual están fuertemente criminalizados (a nivel social y, en Argentina, contravencional). Esta criminalización se suma al estigma, el no reconocimiento institucional, la violencia policial y el muchas veces tener que huir de los hogares para poder siquiera existir por la violencia intrafamiliar. Además, para poder acceder a tratamientos médicos para transformar su cuerpo según como se autoperciben muchas personas travesti-trans entran un círculo donde el único trabajo que consiguen es la prostitución en las peores condiciones, acceden a tratamientos muchas veces precarios  y una muchas veces no pueden esperar a terminar de recuperarse sin tener que volver a salir a “hacer la calle” para poder pagar también su hogar, su día a día, los tratamientos.

Como si todo esto fuese poco, se suma la violencia callejera y policial que sufren,generando que la expectativa de vida en Argentina de una persona travesti-trans ronde los 35 años.

A toda esta violencia estructural, el movimiento de disidencias sexuales le hizo frente con auto-organización política, cooperativas, espacios de cuidados y protección mutua al mismo tiempo de un programa de reivindicaciones políticas muy claras: una ley que reconozca las identidades sexo-genéricas en todo su espectro, una ley de Educación Sexual Integral, la posibilidad de salir del sistema prostituyente así como el desmantelamiento de los códigos contravencionales que criminalizan la prostitución y al trabajo sexual.

Luchar sirve: las conquistas históricas de los últimos 15 años

La ley de identidad de género -aprobada en Argentina en el 2013-reconoce al género de las personas como el que autoperciben, esto implica además, la posibilidad de poder tener  salud pública que respalde los tratamientos (si se necesitase) que acompañen la autopercepción sin una mirada patologizante.

La ley de Educación Sexual Integral -aprobada en el 2006- para dejar de naturalizar la violencia sistemática que viven las identidades LGBT+ en la sociedad así como la posibilidad de poder educar a nuestres niñes en libertad y como política de vanguardia para la prevención de abusos sexuales.

Una ley de cupo laboral travesti trans -aprobada en el día de ayer-que de acceso a las personas trans a puestos de trabajo en contra de la sociedad prostituyente, para poder intentar que las personas trans tengan reales posibilidades de inserción laboral más allá de la prostitución.

El desmantelamiento de los códigos contravencionales que penalizan la prostitución para que tanto trabajadorxs sexuales como personas en situación de prostitución dejen de enfrentarse a la violencia policial. A su vez, que esta sea acompañada por la desmantelación efectiva de las redes de trata y el reconocimiento de los derechos de las personas que se nombran como trabajadoras sexuales.

Todas estas leyes no son menos que Derechos Humanos. Es el piso mínimo que intenta hacer frente desde los marcos legislativos a la profunda y estructural desigualdad a la que arroja el sistema hetero-cis-capitalista y patriarcal.

Es hora de reconocer el trabajo político de las travas y trans de Argentina, es hora a nivel global de conocer los métodos de organización que venimos construyendo  las disidencias sexuales en nuestro trabajo de hormiga, día a día, de los  colectivos desde abajo y a la izquierda, de manera independiente a los gobiernos y a los estados pero entendiendo que hay una disputa institucional necesaria y, sobre todas las cosas, tejiendo alianzas con otros sectores oprimidos… ¡No hay que olvidar que en las revueltas populares del 2001 fueron las travestis-trans las que estuvieron a la vanguardia del argentinazo junto a muchas mujeres cis! Es una lucha de género, de clase y contra la xenofobia y el racismo.

Berlín, Europa y la mentira de la libertad

Si bien el reconocimiento de derechos humanos básicos a personas travesti-trans, como el derecho a la autopercepción y el acceso a la medicina pública y gratuita para acompañarla, la inserción laboral, la educación sexual integral para romper con la estigmatización y la no violencia policial está legislado en Argentina (aunque no realmente implementado) no quiere decir que en el mundo la realidad sea igual.

En la Unión Europea así como muchos otros países de América Latina y el mundo- para poder acceder al “cambio de sexo” en un documento, las personas trans deben someterse a procesos absolutamente patologizantes donde psiquiatras afirmen que tienen “disforia de género”, donde la única posibilidad sexo-genérica que existe es la de este sistema binario varón-mujer. Donde las derechas fascistas siguen ganando escaños en los parlamentos y quieren atentar contra la existencia del colectivo LGBT+.

Además, es importante mencionar el hecho de que las empresas y la burocracia LGBT+ nos hacen creer que la libertad sexual es poder acceder a bienes de consumo, a cruceros, hoteles, clubes y drogas. Es divertirnos en una gran orgía capitalista donde los cuerpos delgados, blancos y europeos son la aspiración máxima de nuestras identidades.

Nos quieren hacer creer que las reivindicaciones de nuestros colectivos solo pasan por un documento, una fiesta o la hormonización. Mientras que las disidencias sexuales luchamos por una verdadera libertad. Porque la libertad implica poder acceder al trabajo, a la vivienda, a la salud y a la autodeterminación tanto sexual como corporal que incluyen por supuesto, el derecho a la fiesta, el documento y la hormonización ¡Pero no son nuestro eje!

En esta picadora de carne llamada la Unión Europea nos venden la mentira de una sociedad “abierta” a nuestras existencias cuando la única forma que tienen de darnos libertad es la libertad que conoce el neoliberalismo: La libertad de comprarnos y vendernos en el mercado, la libertad de ser objetos de consumo.

Para las disidencias sexuales, la libertad sexual no es solamente decidir con quienes tener sexo sino también cuestionarnos e intentar deconstruir los sistemas de deseo racistas, xenofóbicos, transfóbicos, gordofóbicos, etc inculcados en nuestras matrices.

Libertad sexual es que dejen de categorizarnos y asignarnos sexo según nuestros genitales o performatividad.

Libertad sexual es que mi única salida laboral no sea transformar mi sexualidad en un objeto de consumo del mercado.

Libertad sexual no es someterme a un sistema médico que me violente cuestionando mi autopercepción.

Libertad sexual es también poder vivir libre y en legalidad a donde quiera que quiera estar en el mundo.


Libertad sexual es vivir, follar, abortar y morir como cada unx quiera.

Libertad sexual es lo que vamos a conquistar una vez que nos libremos de este sistema capitalista y hetero-cis-patriarcal y, solo lo vamos a conquistar tomando a grandes referentes de nuestro movimiento como Diana y Lohana, que nos demostraron algo muy clarito: Luchar sirve y organizarse da frutos.

Contra el ALC Mercosur-EU

[Discurso pronunciado frente a BMWi, mayo de 2021]

Buenos días a todxs,


Los saludo en nombre del Bloque Latinoamericano Berlín, una organización migrante que se considera antirracista, antiimperialista y anticapitalista.
Estamos aquí para manifestarnos en contra del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE, porque sabemos lo que implica para nuestros pueblos y países.

El acuerdo profundiza no sólo la destrucción de la economía de nuestros países, sino también la destrucción de la producción campesina en Alemania y en Europa.

Por esta razón debemos enlazar y conectar las luchas. Las de aquí y las de allá. En Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil contra el acuerdo junto con los agricultores de ambos continentes.  

Como Latinxs sabemos lo que significa la explotación, la precariedad y la pobreza. Todos resultados de la desindustrialización y el estractivismo ocurrido durante décadas en nuestros territorios. Y también sabemos que esta situación empeorará si el acuerdo entra en vigor.

Para nosotros el resultado de la firma de este acuerdo está muy claro: la desigualdad entre América Latina y Europa se agravaría.

Debemos dejar muy en claro, que en nuestros países el problema no es sólo la deforestación de la selva, sino también la destrucción de los medios de vida de millones de personas.

Por eso tenemos que detener el acuerdo y al mismo tiempo desarrollar una nueva forma de economía. Aquí en Alemania y en América Latina.


¡Abajo el tratado de libre comercio entre EU-Mercosur!¡Arriba lxs que luchan!¡Venceremos!

Gegen das Freihandelsabkommen Mercosur-EU

[Rede vor dem BMWi, Mai 2021]

Guten Morgen an Alle

Ich grüße euch alle vom Bloque Latinoamericano, einer Organisation von Migranten*innen, die sich als antirassistisch, antiimperialistisch und antikapitalistisch versteht.

Wir sind hier gegen das Mercosur-EU Abkommen, weil wir wissen was es für unsere Leute und Länder bedeutet. Das Abkommen bedeutet nicht nur die Zerstörung der Ökonomie unserer Länder, sondern auch die Zerstörung der bäuerlichen Produktion in Deutschland und in Europa.

Wir müssen die Kämpfe vernetzen – hier und dort; in Argentinien, Paraguay, Uruguay und Brasilien gegen das Abkommen, zusammen mit den Bauern und Bäuerinnen.  

Als Latinxs wissen wir, was Ausbeutung, Prekarität und Armut bedeuten. Sie alle sind Ergebnisse von Deindustrialisierung und Extraktivismus. Und wir wissen auch, dass diese Situation verschlimmert werden würde, wenn das Abkommen in Kraft tritt.

Es ist für uns ganz klar:  Die Ungleichheit zwischen Lateinamerika und Europa würde verschärft werden.

Wir müssen laut sagen, dass in unseren Länder das Problem nicht nur die Regenwaldabholzung ist, sondern auch die Zerstörung der Lebensgrundlagen von Millionen von Menschen.

Deswegen müssen wir das Abkommen stoppen und gleichzeitig eine neue Form der Wirtschaft entwickeln. Hier in Deutschland und in Lateinamerika.

¡Abajo el tratado de libre comercio entre EU-Mercosur!¡Arriba lxs que luchan!¡Venceremos!

La seguridad del margen

Por Tamara Urquizo y Max Telias

Este fin de semana se llevarán a cabo en Chile las elecciones que definirán a les representantes de la Convención Constitucional para la redacción de una nueva carta magna. Un evento histórico para un país que nunca ha gozado de una asamblea constituyente elegida democráticamente, pero que no ha estado exento de controversias y críticas. 


Resultado de una negociación a puertas cerradas entre el gobierno y la oposición, el proceso constitucional ha sido puesto en cuestión desde sus inicios por un sector de la izquierda que no ve en estas elecciones más que un salvavidas a lo que fuera el inminente hundimiento de Piñera en plena revuelta social en noviembre de 2019. La tesis opositora es clara: la actual convención constitucional no es un reflejo del poder constituyente originario y popular, por lo que debe ser rechazada y reemplazada por un nuevo volcamiento a las calles en post de un proceso revolucionario y transformador real.


Frente a los momentos de definición que se avecinan, es indudable que las transformaciones que nos imaginamos van a ser puestas en cuestión. No sólo por el evidente interés de actores que con el estatus quo mantienen sus condiciones de reproducción, sino por quienes deciden que, frente a un escenario de dificultades a las que nos enfrentamos por primera vez, recorren los contornos para vaticinar el desastre. Qué más fácil, qué más cómodo, que asumir desde ya la derrota y definir desde ese lugar que todo esfuerzo es fútil, insensato y, por tanto, sólo ayuda a la consolidación de los vicios que han dominado la acción política de los últimos 30 años.


Evidentemente el escenario es difícil. A pesar de ello, y sin ánimo de interpretaciones abstractas, les invitamos a pronunciar lo siguiente: se redactará una nueva Constitución en Chile, definida por personas electas, que se ajustará por paridad de género, que exige la presencia de personas con discapacidad en las listas de candidates, y que tendrá cupos para todos los pueblos que cohabitan el territorio. Lógico, un proceso de democratización no es un “check list”. El mecanismo de selección tiene sesgos, hay pueblos no representados y, como es sencillo de reconocer a simple vista, ni la paridad de género ni las exigencias en torno a las discapacidades aseguran por sí mismas un proceso más democrático. Por si fuera poco, el quorum de dos tercios para la aprobación de normas y reglamentos impuesto por la derecha es un claro freno para un ejercicio popular y de mayorías. Resulta ingenuo pensar que el pinochetismo soltaría tan fácilmente su férrea defensa del modelo transicional de un día para otro.


A pesar de dichas trabas, la elección que se desarrollará este fin de semana dará inicio a una reconfiguración del mapa que organizará de una manera desconocida el marco de acción política en Chile. Es probable que la derecha conservadora goce de una sobre representación en la Asamblea, pero también es cierto que el liberalismo está viviendo su propia crisis. Por una parte, se verá enfrentado a la posibilidad de sacar definitivamente su lastre dictatorial, quizás algo esperado por muches dentro de las corrientes más liberales. Por otro lado, la conveniencia de avanzar junto a la coyuntura nacional hace bastante impredecible el comportamiento en bloque de la derecha (el apoyo transversal a los retiros del 10% son una prueba de ello). Por su parte, a la crisis de la propia derecha se suma la irrupción de independientes en el proceso, la desfiguración del centro político comandado por la alianza Concertacionista (DC , PPD, PS y PR) con el Partido Comunista, la constante crisis dentro del conglomerado de izquierda del Frente Amplio, y la gran experiencia de diferentes movimientos sociales que después de años de articulación han construido organización territorial. Así, es de esperar que este escenario deje las puertas abiertas a nuevos espacios de construcción colectiva, en el que actores del mundo social y político puedan articular horizontes comunes a través de proyectos que partan desde una posición anti-neoliberal.


Es difícil asegurar que la elección de este fin de semana será el evento político más importante de la historia de Chile. Es más, resulta ingenuo creer que un proceso electoral pueda ocupar dicho título. La ya famosa frase «nuestros sueños no caben en sus urnas» es una tautología en sí. Quien de una elección espera una revolución siempre se llevará decepciones. Sin embargo, lo que acontecerá este fin de semana sea quizás el proceso institucional más importante de nuestra época, pues definirá en gran medida la forma en que se organizará la política de nuestro período. No es revolucionario, pero dará espacio, tanto dentro como fuera de la Convención, a la construcción de alianzas y visiones de mundo e ideales de sociedad. No extirpará al legado fascista de Pinochet de raíz, pero permitirá articular espacios de formación política a generaciones que fuimos amputadas, primero por la dictadura y luego por la devoción al tecnicismo liberal, de pensar y construir la sociedad que queremos habitar. 


Todo ello requiere que entendamos el espíritu de época. Actores como Pamela Jiles o Julio César Rodríguez, fieles representantes de la farándula nacional, no aparecen corriendo con ventaja en las encuestas ni por sus virtudes ni por nuestras debilidades. Son el producto de años de individualismo neoliberal, de ignorancia estratégica, de consumo puramente estético de la política. Son, en otras palabras, síntoma de la renuncia a la construcción de un proyecto político que fue dejado a la deriva de las relaciones instrumentales que resultan de la hegemonía de la libertad individual y el interés por el bienestar personal. Por desgracia para muches, esto no se resuelve desde el margen, desde el panfletarismo twittero o la publicación sagaz. Se resuelve desde dentro, y no nos referimos sólo a la Convención. Se resuelve volviendo a esa actividad tan denostada por el establishment neoliberal como por quienes practican una radicalidad sectorial: se resuelve volviendo a hacer política, política entendida como la acción pública orientada a la convivencia, cuestión ineludible de la diferencia. Política que, sin lugar a dudas, es difícil, incómoda y llena de ripios, como es de esperar cuando diversos mundos buscan encontrarse en sus disensos y diferencias.


Este fin de semana son las elecciones para los representantes de la Convención Constitucional. ¿Cómo dialogará el proceso constituyente con los territorios? ¿Cuál será el rol de los movimientos sociales en el espacio de discusión? ¿Será posible reconstruir una política con horizontes hacia una democracia radical? Por más que a muches les sea cómodo tomar una posición periférica y derrotista, el devenir que soñamos requiere de la incomodidad que implica estar dentro.

Kolumbien im Zangengriff zwischen Pandemie, neoliberalen Reformen und Polizeigewalt

von Andrés Rodríguez und Verena Günther

Am 28 April riefen soziale Bewegungen und Gewerkschaften in Kolumbien zum landesweiten Streik gegen neoliberale Reformen der Regierung von Ivan Duque auf. Sie sagten „Nein zur niederträchtigen Steuerreform, zum fatalen Umgang mit der Pandemie, und zur miserablen Regierung.“ Millionen von Menschen folgten dem Aufruf zum landesweiten Streik auf den Straßen oder machten ihrem Unmut mit Topfschlagen („cacerolazo“) am geöffneten Fenster Luft. In über 500 Städten und Gemeinden des Landes wurde protestiert und zentrale Infrastruktur blockiert, wie der Hafen in Buenaventura oder die südliche Verkehrsachse Panamericana. Auch in den folgenden Tagen und am 1. Mai gingen die Proteste weiter. Derzeit marschiert eine Gruppe indigener Gemeinschaften aus dem Südwesten des Landes in die Hauptstadt Bogotá.

Die Regierung versuchte den Protest mit Verweis auf das überlastete Gesundheitssystem zu verbieten, das mit einer anhaltend hohen Zahl an Corona-Infektionen überfordert sei. Doch das Streikkomitee berief sich auf die verfassungsrechtliche Garantie des Versammlungsrechts und betonte, dass der Protest auch aufgrund des Regierungsversagens in der Pandemie notwendig sei. Während die Infektionszahlen steigen und immer mehr Intensivstationen keinen Platz mehr haben, fehlen wirksame Maßnahmen der Regierung und Millionen von Impfdosen. Die Pandemie trifft in Kolumbien auf ein gescheitertes Gesundheitssystem, in dem sich fast 22 Millionen Menschen die privatisierte Krankenversicherung nicht leisten können und damit auf die staatliche Basisversorgung „zweiter Klasse“ zurückfallen.

In diesen Tagen keimt der Protest wieder auf, der im November 2019 begann. Damals gingen zehntausende Menschen auf die Straße, weil die Regierung zentrale Versprechen des Friedenvertrages nicht einhielt. Seit Unterzeichnung im Jahr 2016 nahm die Gewalt gegen Aktivist*innen und gegen ehemalige Kämpfer*innen der FARC-Guerilla immer weiter zu. Bis zum heutigen Tag wurden mehr als 1180 von ihnen von staatlichen oder paramilitärischen Kräften ermordet. Die Situation hat sich seit 2019 noch verschlimmert, mit zunehmender Gewalt gegen die Zivilgesellschaft ebenso wie höheren Arbeitslosigkeits- und Armutsraten.

Laut staatlichen Angaben ist die Zahl der in Armut lebenden Menschen im vergangenen Jahr auf 42% gestiegen, wobei die Dunkelziffer heute, nach fast einem halben Jahr weiterer Corona- und Wirtschaftskrise, noch höher sein wird. In dieser Situation, in der schon jetzt viele Familien nur mit Not noch ihre Wohnung und Lebensmittel bezahlen können, will die Regierung die Mehrwertsteuer auf Grundnahrungsmittel erhöhen und niedrige Einkommen stärker besteuern. Während beispielsweise beim Einkauf zukünftig 19% statt 8% Mehrwertsteuer auf Eier erhoben werden, sollen Unternehmen und Banken weniger Steuern zahlen. Damit werden die Leittragenden der aktuellen Gesundheits- und Wirtschaftskrise zur Kasse gebeten, um die internationalen Schuldenlast Kolumbiens und horrende Ausgaben für den Militärhaushalt zu bezahlen. Das teuer bezahlte Kriegsgerät wird dann, wie bei den aktuellen Demonstrationen zu sehen ist, gegen die eigene Bevölkerung eingesetzt. Die Schreckensbilanz nach nur 4 Protesttagen sind 9 Tote (und weitere zwanzig ungeklärte Fälle), eine Vergewaltigung, 31 Verschwunde, und 45 verletzte Menschenrechtsaktivist*innen. Nach dem gescheiterten Verbotsversuch mobilisierte die Regierung Polizei und Militär sowie die Spezialkräfte der Aufstandsbekämpfung, die für ihr gewaltsames Vorgehen berühmt sind. Über einzelne Fälle von Vandalismus wird in den Medien lautstark berichtet, während die überwiegende Mehrheit der Protestierenden friedlich durch die Straßen zog. So wird eine Debatte befeuert, die die brutale Gewalt gegen Protestierende, vor allem junge Menschen, rechtfertigt und das harsche Vorgehen der ultra-rechten Regierung bestätigen soll. Die großen Medienhäuser sind mit der Machtelite des Landes eng verknüpft und unterstützen den Präsidenten Iván Duque. Dieser wird ein Jahr vor den nächsten Präsidentschaftswahlen immer unbeliebter und verkündete am gestrigen Tag kurzerhand die Reform überarbeiten zu wollen. Solange die Reform aber nicht komplett aufgegeben wird, werden die Menschen weiter ihre Verzweiflung auf die Straßen tragen. Sie klagen an: „Wenn wir inmitten einer Pandemie zahlreich auf die Straße gehen dann nur, weil die Regierung tödlicher ist als das Virus“. Die Initiator*innen riefen für den 19 Mai zum erneuten landesweiten Streik auf.

Intervención del 8M 2021

El pasado día internacional de la mujer*, lxs compañerxs de diferentes grupos feministas cercanos a Abya Yala participamos en la movilización «Nuestra vida, nuestra resistencia. Rompamos el silencio, rompamos el sistema.» visibilizando las luchas de las mujeres* en nuestros distintos territorios y de mujeres* migrantes en Alemania y Europa. Acá les compartimos el discurso que fue leído allí:

Como todos los años, nos unimos una vez más al paro del 8m. Las políticas de muerte y exclusión en las que estamos sumergidxs se agravan en tiempos de pandemia y la crisis global golpea doble a mujeres* y disidencias sexuales, y aún con mayor fuerza a lxs migrantes, empobrecidxs, racializadxs e ilegalizadxs. La Pandemia ha dejado visible que el sistema en que vivimos es un sistema que transgrede los derechos humanos y la naturaleza. Los Estados fingen detener un virus, pero a quienes detienen y limitan es a la población que siempre ha sido marginada. Los estados patriarcales y neoliberales, en su infinita mezquindad, boicotean y criminalizan nuestra lucha feminista.Los estados han obligado a millones de mujeres y niñas a estar encerradas con sus abusadores, soportando la sobrecarga del trabajo doméstico y de cuidados reproductivos. Han obligado a refugiadxs a estar encerradxs en condiciones miserables, con frío y hambre, sin agua potable ni la mínima protección sanitaria. El problema no es la pandemia. Es el sistema.Este sistema que nos ha demostrado que existen „buenxs“ y „malxs“ migrantes. „Buenxs“ porque podemos migrar y „malxs“ porque tuvimos que hacerlo. En la estadística somos “diversidad”, “integración” y “multiculturalidad”, pero en la realidad nos enfrentamos al estigma hacia ciertas nacionalidades, culturas y costumbres; a trabajos precarizados, un sistema con migrantes de «primera» y «segunda» clase. Escuchamos discursos de bienvenida, y sin embargo no tenemos derecho a voz, a voto ni representación, a muchxs se nos ilegaliza, y deporta en la mitad de la noche para que nadie se entere; como mal dijo Seehofer ”la madre de todos los problemas es la migración”… Somos coloridxs y ruidosxs, y lo somos también acá para exigir nuestros derechos. ¡La migración es un derecho humano!Con furia latina también denunciamos las prácticas colonialistas que se renuevan para mantenerse intactas.

El estado alemán es cómplice de los asesinatos a luchadorxs sociales de Abya Yala, sabemos que sus balas mataron a Marielle Franco y muchxs más, y que brindan entrenamiento a las policías corruptas que cada día son más fascistas.Gritamos BASTA DE AGRANDAR SUS RIQUEZAS EXPLOTANDO NUESTRAS TIERRAS Y NUESTRAS CUERPAS! Nos cansamos de su cinismo ecológico con políticas extractivistas, el litio para sus autos eléctricos nos mata, la industria papelera y forestal nos seca y destruye, Bayer-Monsanto nos envenena, sus sellos Fair Trade no tienen nada de justos!Repudiamos la apropiación cultural que solo exotizan nuestra existencia, NI LA TIERRA NI LAS CUERPAS SOMOS TERRITORIO DE CONQUISTA. Volvemos a nuestras cosmovisiones rechazando sus categorías binarias y heteronormadas impuestas a punta de violencia y despojo hace más de 500 años.Desde la conquista occidental el abuso sexual y la violación se han usado como métodos de opresión y castigo a la insurrección. El adoctrinamiento e imposición de los roles de género es utilizado por gobiernos con instrumentos que se oponen a los avances de la lucha feminista, como el de la marea verde que legalizó el aborto libre y gratis en Argentina. Además invisibilizan los feminicidos tanto en Abya Yala como en Alemania, como si no fuera un problema. Es indespensable tematizar el sesgo de género, el abuso y acoso sexual hacia mujeres, niñas y disidencias, los cuales no se limitan a espacios conservadores o de derecha. Tenemos que tratar el problema desde la raíz, erradicando la mentalidad de castigo que no fomenta la autoreflexión y cambio de conducta sexista, racista, lesbofóbica y transfóbica. Nuestra respuesta es una lucha colectiva, de autocuidado, de denuncia, rompiendo el silencio para quebrar el sistema patriarcal. Las mujeres y disidencias luchamos internacionalmente para un nuevo orden mundial, y nuestra lucha feminista tiene que ser también antiracial y anticolonial.Luchamos por la liberación de los territorios, lxs cuerpxs y los afectos. Solidarizamos con la lucha y resistencia antipatriarcal y anticapitalista en Palestina, Sudán, Kurdistan, India, Vietnam, Polonia, España, Turquía, estamos con nuestrxs hermanxs por sobre todas las fronteras.

Si el cuerpo es lo que nos queda, si el cuerpo es lo que nos quitan y nos violan, es el cuerpo con el que nos vamos a cuidar, vamos a gritar por justicia, vamos a llorar y vamos a resurgir de las cenizas. Es lo único que nos queda, es lo último que nos quitan, es todo con lo que sabemos sanar.

Asamblea de Mujeres* y disidencias sexuales/Bloque Latinoamericano

Ni Una Menos Berlin

Sor Juanas

Kabilda- Berlin

Lafi

Xochicuicatl e.V.

Sorora

Sobre Hanau

El 19 de febrero de 2021, se realizó en Berlín una marcha impulsada por diferentes grupos migrantes para conmemorar a las víctimas del atentado terrorista y racista de Hanau, acontecido hace un año. Les compartimos la intervención leída por compañerxs del Bloque durante la manifestación:

No existe el capitalismo sin racismo!

No existe el imperialismo sin racismo!

No existe el patriarcado sin racismo!

No existe el colonialismo sin racismo!

Hoy, el racismo continúa afectando estructuralmente la vida y muerte de nuestras comunidades. El racismo nace aquí en Europa, nace con el colonialismo europeo como instrumento deshumanizador a mano del capitalismo y se convierte en una estructura de poder, legitimada hoy por los Estados-Nación, entidades responsables por la aniquilación de la vida.
La historia del racismo nunca dejó de estar ligada con el despojo colonial, ni con las geografías del capital construídas bajo régimenes raciales que aún pretenden eliminar la soberanía de nuestras vidas y nuestros territorios. Esta es la verdadera cara de la ilustración europea. 


Aquí y ahora, vemos también como la violencia racista es un problema estructural y no es solo parte de su pasado. El racismo continua oprimiendo a las comunidades racializadas, diferenciadas a partir de la construcción de una supremacía blanca, como un lugar de poder. Pero el funcionamiento del racismo solo es posible a partir de sus poderes políticos, de todo su aparato estatal, incluída la naturaleza de la violencia y represión policial, el régimen migratorio y la criminalización de la migración. El Estado es donde se cristaliza la realidad de su sistema político y económico que mantiene las estructuras de dominación racial, reflejadas en la ideología social, la violencia y el terrorismo supremacista blanco. Ante esta historia, se hace cada vez más urgente articular respuestas más amplias, colectivas, autónomas, democráticas y radicalmente transformadoras. Es momento de de cambiarlo todo!

Hoy, estamos aquí porque nos negamos a que la violencia sobre nuestros cuerpxs continue siendo normalizada. Nos negamos a que las relaciones estructurales del racismo sigan siendo encubiertas y se siga ocultando su origen colonial y esclavista. Nos negamos a recibir como respuesta reformas neoliberales que banalizan el racismo y lo perpetúan. Estamos aqui para cuestionar por qué a los cuerpos racializados se les imponen fronteras mientras que al capital no.
 

Desde el Bloque Latinoamericano nos sumamos al acto de memoria del atentado racista en Hanau. Hanau es hoy también parte de nuestra memoria colectiva. Lo acontecido en Hanau evidencia la decadencia de un sistema colonial, capitalista y patriarcal que da forma a esta sociedad. Atentados como Hanau nos llaman siempre a auto-organizarnos colectivamente desde nuestro territorio-cuerpo, para crear nuevos mundos, transformar y sanar relaciones sociales, construir nuevas geografías decoloniales, antipatriarcales, que defiendan la vida, aqui y ahora. Creemos que los cuerpos y las comunidades racializadas, migrantes y diaspóricas, también somos territorios en resistencia, interconectadas por una historia similar de colonización y por un presente en común. Cuando matan a unx, nos matan a todxs. El dolor de sus familias es el nuestro. Su lucha por la dignidad es nuestra lucha. Es ahí donde radica la fuerza y la importancia de tejer nuestras alianzas. Desde el Bloque estamos creando espacios colectivos de reflexión y acción directa, que nos ayuden a construir relaciones que confronten todas las formas y todos los símbolos del racismo estructural, en donde no exista un valor diferenciado de nuestras vidas y nuestros mundos, ni las “inmigraciones ilegales”, ni la violencia policial, y donde creemos comunidad en contraposición a la individualidad de un sistema moderno y neoliberal. Nos acuerpamos en la lucha. Llamamos a la resistencia, a la acción y a la agitación. Llamamos a no olvidar Hanau. Recordar a Hanau colectivamente significa sanar los traumas de esta sociedad racista. Hanau es parte de nuestra memoria colectiva y vive para siempre en nuestros cuerpos!

Por una minga popular, plurinacional y antineoliberal: ¿Cómo entender el rompecabezas de las elecciones en Ecuador?

por Ecuadorminka

Collage: Diana Almeida/Fotografía: Lucas Bustamante

La minka

Después de una semana convulsa y saturada de información, llegamos el viernes a una minka virtual para compartir nuestras lecturas sobre las elecciones del domingo 7 de febrero en Ecuador. Cada quien trajo sus análisis, dudas, miedos y esperanzas para ponerlas en común. Poner en común, para nosotrxs, no significa homogeneizar nuestros puntos de vista. Lo lindo de espacios colectivos como Ecuadorminka es que confluimos seres con diversas miradas e historias. Con nuestros pensares y sentires entrelazados, sin aplanar las diferencias, vamos interpretando el rompecabezas político. ¿Nuestro horizonte común? Simple, un país en el cual la oligarquía deje de atentar contra el pueblo y una sociedad que luche contra el neoliberalismo hasta que la dignidad se haga costumbre. Las demandas históricas de justicia social, que ruedan y se acumulan como una gran bola de nieve, nos inspiran a honrar de dónde venimos y a pincelar hacia dónde queremos caminar.     

El viernes por la noche, también llegamos a la minga emocionadxs. Nuestrxs compañerxs de otros rincones de América Latina/Abya Yala han latido con nosotrxs en estos días queriendo entender qué está pasando y cómo será la segunda vuelta en Ecuador. De primera, algo nos queda muy claro: Perdieron las derechas tradicionales. Fracasó la sagrada alianza entre las rancias oligarquías banqueras-agroexportadoras y los intereses fondomonetaristas. La marea popular sintió en carne propia y entendió bien quiénes vulneran sus derechos, quiénes precarizan el trabajo e imponen inhumanamente despidos sin liquidación, quiénes entregaron a Julian Assange al imperio, quiénes privatizaron los bienes públicos, quiénes prefirieron pagar anticipadamente la deuda externa en vez de invertir en salud, quiénes organizaron la repartición de hospitales a usurerxs del dolor…La indolencia mayor: Toda esta embestida antipopular se dio ¡en medio de la pandemia! Con memoria y decisión gritamos NO a la precarización de la vida, en las calles y en las urnas.

Las derechas fondomonetaristas derrotadas

En el 2017, Lenín Moreno asume la presidencia desconociendo rápidamente el proyecto progresista por el que fue electo y se vuelca a (des)gobernar ilegítimamente de la mano de Jaime Nebot, jerarca del socialcristianismo, y de Guillermo Lasso, artífice del «feriado bancario» cuando fue ministro de economía del gobierno de Jamil Mahuad en 1999. Dicha crisis económica, política y social sin precedentes expulsó del país a cientos de miles de compatriotas. Hoy, a pesar del bombardeo mediático apoyando su candidatura, la memoria histórica del pueblo venció en las urnas a la alianza entre estos actores nefastos encabezada por el candidato de la banca (19,74%, cifra sujeta al reconteo actual). El pueblo también rechazó el vergonzoso desfile de representantes pírricos de la clase política en decadencia (13 candidatos que no llegaron ni al 2% individualmente).

No era para menos, la masiva movilización popular e indígena de octubre de 2019 contra la imposición de la agenda de austeridad del FMI vive y nos inculca la urgencia de combatir a las élites político-económicas que, armadas hasta los dientes, no tuvieron reparos en masacrar a los sectores populares. Mientras las fuerzas represoras asesinaban a ocho manifestantes, herían gravemente a más de 1500 personas y detenían irregularmente a 1228 movilizadxs en las calles, la ministra de gobierno María Paula Romo y el ministro de defensa Oswaldo Jarrín, tildaban de vándalos y terroristas a miembros de la CONAIE, correístas, estudiantes, feministas, transportistas y comunicadorxs de medios alternativos. Con la maquinaria mediática hegemónica a su favor, intentaron imponer el odio a un supuesto enemigo interno que, según ellxs, era comandado por el «correísmo» y el «castro-chavismo», mientras en las calles, en realidad, se articulaba una lucha común por los derechos sociales y la vida digna. Los resultados del sufragio del domingo 7 de febrero demuestran que el co-gobierno de las derechas no logró martillar el libreto «anticomunista», cuyas infames consecuencias conocemos bien a raíz de la sangrienta historia de nuestro continente. 

Las izquierdas y la lucha por la vida digna

El candidato progresista de la Unión por la Esperanza, Andrés Arauz, quedó en primer lugar con el 32,70% de votos. Por su parte, Yaku Pérez Guartambel, candidato de Pachakutik, alcanzó una votación histórica para el brazo electoral del movimiento indígena con el 19,38% (cifra sujeta al reconteo). Para la Asamblea Nacional compuesta por 137 curules, fueron elegidxs 49 candidatxs de la Unión por la Esperanza, 27 de Pachakutik y 18 de la Izquierda Democrática, frente a las fuerzas de derecha con 18 asambleístas del Partido Social Cristiano y 12 de CREO. Desde las organizaciones sociales exigiremos que este apoyo mayoritario a las fuerzas desde el centro hacia la izquierda se traduzca en alianzas antineoliberales que trabajen en pos de la vida digna y no en pactos antipopulares a favor del capital. 

Al llegar a este punto de la minga para descifrar las elecciones, entramos en las arenas políticas movedizas que caracterizan la disputa por el estado. Entender lo que está en juego demanda de nosotrxs suma honestidad intelectual. Por un lado, Arauz deberá profundizar su agenda progresista de ampliación de derechos sociales, alejándose firmemente del conservadurismo machista y la arremetida extractivista de Rafael Correa, y planteando diálogos respetuosos con los sectores que luchan por la defensa de los territorios. Por el otro lado, Yaku Pérez deberá retractarse de propuestas como la eliminación del impuesto a la salida de divisas —que pondría en riesgo la estabilidad monetaria y el flujo de circulante al interior del país, facilitando la fuga de capitales— y acatar el mandato antineoliberal de las bases para respetar el proyecto colectivo histórico del movimiento indígena. En ambos casos, será vital que los sectores más a la izquierda impulsen la radicalización de los proyectos de cambio y no se dejen amilanar. Desde Ecuadorminka, hacemos eco de las palabras de Leonidas Iza, presidente del Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi y líder del paro de octubre de 2019: «¡Combatiremos a la derecha venga de donde venga!»

Únicamente el respeto a la voluntad antineoliberal, de la que octubre 2019 fue el más reciente y combativo episodio, puede asegurarles legitimidad a las organizaciones políticas que, sin duda, necesitarán apoyo popular para enfrentar el potencial bloqueo político y económico por parte de las élites oligárquicas y los países del llamado «primer mundo». No olvidemos que la dolarización hace al Ecuador dependiente de Estados Unidos, sin capacidad para definir soberanamente su política monetaria. Ante este escenario, la radicalización de un proyecto de cambio nos exige mantenernos movilizadxs y tejer lazos fuertes de solidaridad internacional. ¿Está la sociedad preparada para transformaciones estructurales más profundas, existe acumulación de fuerzas revolucionarias? ¿Cómo organizarnos para caminar en esta dirección? 

Un proceso electoral lleno de turbulencias

La primera vuelta tomó un giro inesperado cuando la diferencia de votos entre los candidatos que disputan el segundo lugar se tornó muy estrecha y Lasso superó a Pérez por 0,36% el viernes 12 de febrero. Ante esta situación, ambos pidieron el reconteo de votos. Es de vital importancia que se respete la voluntad del pueblo ecuatoriano depositada en las urnas. Para ello, el Consejo Nacional Electoral tiene el deber de revisar y corregir cualquier tipo de irregularidades que se hayan podido dar, siempre guiándose según el Código de la Democracia. Sin embargo, el extenso debate público entre Lasso y Pérez, promovido por el CNE en sus instalaciones el 12 de febrero, desconoce toda ley. La función del máximo organismo de sufragio del país no es facilitar un acuerdo entre dos candidatos particulares, cual «pacto entre caballeros»,[1] sino garantizar la voluntad de todo un pueblo expresada en un proceso electoral del que participaron dieciséis candidatos. Es por esto que debió convocarse al Consejo Consultivo de Organizaciones Políticas para decidir cómo proceder con la posible revisión de las actas y reconteo de votos. 

La observación electoral, de igual manera, deberá estar salvaguardada para lxs veedores de todas las siglas políticas, lxs observadorxs ciudadanxs y todas las delegaciones internacionales. Las organizaciones sociales nos declaramos en máxima alerta ante el rol prominente que el CNE le atribuye a la Organización de Estados Americanos para la observación electoral en el «Acuerdo de diálogo entre candidatos Yaku Pérez y Guillermo Lasso» del 12 de febrero. No olvidamos la repudiable actuación antidemocrática y antisoberana que tuvo la OEA en provocar y luego avalar el golpe de estado en Bolivia en octubre de 2019. Asimismo, condenamos los intereses intervencionistas e intimidatorios que se esconden detrás de la llegada del fiscal general de Colombia en estos momentos de alta tensión con supuestas pruebas de apoyo económico del ELN a la campaña de Arauz. Hacemos un llamado a lxs compañerxs internacionalistas a estar pendientes de que se respete la voluntad popular en Ecuador sin ningún tipo de injerencia desestabilizadora. 

Tejiendo sueños colectivos de colores y dignidad

Estamos conscientes de que los procesos electorales son solo una parcela en la colorida montaña de las luchas por la transformación social. Sin embargo, sabemos que las elecciones marcan la cancha donde expresaremos y profundizaremos nuestras luchas y procesos organizativos desde abajo. El camino es empinado y está lleno de desafíos. Por eso, apostamos por juntar las fuerzas sociales movilizadoras de las organizaciones populares: indígenas, afrodescendientes, estudiantiles, feministas, ecologistas, antirracistas, contrahegemónicas, entre otras. Es hora de ejercitar el diálogo tolerante y (auto)crítico para superar dicotomías inútiles que únicamente nos dividen. Solo así podremos impulsar la unidad y renovación de las izquierdas, con bases sociales fortalecidas que legitimen la construcción de un proyecto político antineoliberal, sin sectarismos ni egos. Desde Ecuadorminka, les invitamos a soñar y acompañarnos en una gran minka popular, plurinacional y antineoliberal para experimentar nuevas prácticas políticas y dibujar nuevos horizontes del Sumak Kawsay, tanto en Ecuador como más allá: un horizonte que se extienda por toda Abya Yala.

«Nosotrxs somos como los granos de quinua, si estamos solxs, el viento lleva lejos. Pero si estamos unidos en un costal, nada hace el viento. Bamboleará, pero no nos hará caer. Somos como la paja de páramo que se arranca y vuelve a crecer…y de paja de páramo sembraremos el mundo.»

Dolores Cacuango (1881-1971, lideresa indígena, dirigenta del Partido Comunista Ecuatoriano)


[1] Los acontecimientos de los siguientes días se han sucedido vertiginosamente. El encuentro entre Pérez y Lasso terminó convirtiéndose en desencuentro. Los candidatos al segundo lugar emitieron cartas unilaterales al CNE durante el fin de semana pidiendo modificaciones del «acuerdo» y han incurrido en descalificaciones mutuas en redes sociales.