De Buenos Aires a Berlín. A 20 años del 2001.

Por Dario Farcy

Se ha escrito mucho sobre las jornadas del 19-20 de Diciembre 2001. Muchxs han relatado lo que sucedió en las barricadas, algunxs lo que sucedía a nivel económico y social, otrxs como las organizaciones se fueron preparando sin saberlo conscientemente para esas jornadas, y muchxs sobre las consecuencias directas que tuvo el estallido social sobre la política de nuestro país. 

No aportaremos grandes datos o análisis que cambien la perspectiva que se tiene sobre la vinculación entre hechos, historias, presentes y futuros en las tierras donde cientos de miles un día rompieron con el posibilismo de la realpolitik y, represión mediante, pusieron un freno al proyecto neoliberal en la Argentina.

La política argentina fue una antes y otra después de aquellas fechas. La posibilidad de una rebelión popular exitosa no era algo nuevo para la historia política. Paradójicamente, el nacimiento de la Unión Cívica Radical, partido que llevó al gobierno a De la Rua, sucedió en el marco de la Revolución del Parque en 1890 y de los sucesivos estallidos sociales en pos de instaurar un sistema electoral democrático. Al mismo tiempo, el 17 de Octubre de 1945, también se trató de la irrupción de un nuevo sujeto social en la vida política argentina: los sectores obreros y migrantes que hasta ese momento estaban fuera del juego político institucional. 

Estos tres momentos fueron el punto álgido del ascenso de nuevos sectores políticos-sociales-económicos que pugnaban por ser incluidos en la vida política, a través de lo cual afectaron directamente la configuración del Estado: Las clases medias, los sectores obreros y rurales y finalmente los sectores desocupados, informales y precarizados respectivamente. 

La situación económico-social expuesta por la rebelión popular de Diciembre 2001 sigue estando vigente y dando sentido a la política actual. Los sujetxs sociales, las formas y prácticas políticas, así como también las reacciones desde los sectores dominantes, siguen siendo las variables desde donde pensar no solo la realidad sino también nuestra identidad como actores políticos.   

El corrimiento del Estado en Argentina tuvo un efecto paradojal. Por un lado, alentó la generación de espacios autogestionados y auto-organizados en pos de responder a las necesidades acuciantes de la población. Por el otro, debido al histórico rol del Estado en la vida cotidiana de las personas (algo similar a lo que sucede en Francia o Alemania), los reclamos siguieron estando orientados hacia las estructuras públicas y siempre se entendió que la responsabilidad final de asegurar los derechos básicos recaía en las instituciones públicas.  

Para lxs que hemos migrado, la influencia de aquellas jornadas sigue siendo muy concreta. No solo nos permitió pensar una sociedad diferente, un país que tuviera otro orden de prioridades o una forma de hacer política diferente, sino que corrió el eje desde donde se piensa la política. Si antes la política solo se encontraba en el Estado, en los partidos políticos o en las elecciones, el estallido social nos permitió descubrir que eso que se venia construyendo por lo bajo, de a poco y desde el llano también se llamaba Política (si, con mayúscula) y que también tenia el poder de transformar la realidad cotidiana empujando a millones a cambiar sus concepciones sobre la forma de organizar una sociedad.

La clásica ruptura entre trabajo político y trabajo social se desdibujó para enriquecerse, ahora en lo social había mucho de político y también a la inversa. La militancia social-política desde los margenes interrumpió las miradas hacia el centro político simbólico del poder, llevándose puesto el acuerdo de lo posible. Si algo llevamos todavía impreso en nuestros cuerpos y mentes es que toda actividad encierra la potencialidad de convertirse en un hecho político y de la mano de la organización en un hecho revolucionario.

También lo que nos enseñó ese proceso que se vuelve interrupción del orden establecido es que la política no puede esperar a las condiciones perfectas para desarrollarse, en que primero hay que planificar y hacer para luego ver los marcos legales o institucionales de lo que se hace. Lo que ahora parece como propiedad exclusiva de la derecha, la transgresión de lo aceptable, fue la clave de un momento de infinita creatividad política.

Como migrantes nos vemos constantemente presionadxs para ocupar el rol que nos tienen asignado de antemano: ser la cuota de color en las mesas de debate sobre política latinoamericana. Rebelarse ante esta posición subordinada es un homenaje a esa tradición militante que aprendimos de lxs millones que decidieron correrse del lugar pasivo que les habían asignado lxs que estaban desguazando nuestra sociedad.

Ante la destrucción de los grandes relatos y de las grandes organizaciones políticas durante los años previos al 2001 lxs militantes buscaron nuevas referencias para poder imaginar futuros posibles. La influencia de la experiencia zapatista y del MST de Brasil, entre otras, moldearon formas de hacer política sui generis cruzando las enseñanzas de otras latitudes con la realidad argentina. Para nosotrxs esta es una de las mayores enseñanzas de la etapa: mirar desde afuera estando adentro. 

Esa caja de herramientas que utiliza instrumentos importados para interpretar la realidad que habitamos cotidianamente, es la que hemos desarrollado en nuestra experiencia en Berlín. Hemos aprendido de las grandes batallas cotidianas y sistemáticas previas al 2001 que ese sincretismo es una de las potencialidades de la migración, permitiéndonos mirar la realidad berlinesa con una perspectiva aprehendida al calor de las organizaciones que parieron el Argentinazo.

El venir de otros territorios pero estar organizadxs aquí nos habilita a mirar desde otro lugar, no para hacer calco y copia, sino para hacer creación histórica. 

Conmoción del pueblo de Rawson por la represión y el silencio del poder político

Ayer, 14 legisladores y legisladoras de Chubut aprobaron la zonificación minera que modifica la ley 5001 que prohíbe la megaminería a cielo abierto y con cianuro. Con esa noticia las movilizaciones se hicieron más multitudinarias y la represión más cruenta. Mientras circulan videos de Infantería, policía provincial, y de civil disparando desde camionetas y entrando a comercios para reprimir, se reportan personas desaparecidas, heridas con impactos de bala de goma, golpeadas, gaseadas y detenidas. Durante ésta noche los y las asambleístas informan un escenario de violencia policial peor que el miércoles. Frente a esta política el gobernador Mariano Arcioni no atendió a la prensa y hay escasa información oficial. Hace algunas horas tanto el Superior Tribunal de Justicia como el Banco del Chubut anunciaron que resolvieron la suspensión de actividades para el día viernes 17 de diciembre en Rawson.: ANRed – https://www.anred.org/2021/12/17/conmocion-del-pueblo-de-rawson-por-la-represion-y-el-silencio-del-poder-politico/

Algunas claves para entender el problema contra la minería a cielo abierto

-En la mayoría de los yacimientos metálicos de Argentina, el metal no se encuentra en forma de vetas, sino disperso en la roca.

En estos casos, para separar el metal de la roca, hay que volar enormes áreas con explosivos, y posteriormente lavar el metal utilizando grandes cantidades de agua y productos químicos (cianuro, xantato, entre otros).

Se consume una gran cantidad de agua y se crean presas donde se deja el agua contaminada para siempre. Cuando estas presas empiezan a tener fugas o se rompen, el agua con veneno llega a las capas subterráneas de agua o incluso a los ríos, contaminando lo que queda.

-Este sistema se conoce como minería a cielo abierto, y está prohibido en prácticamente todo el mundo. Los países del «norte global» no la permiten en sus territorios, por lo que las empresas transnacionales buscan hacerla en países como Argentina, a través de sobornos y lobby.

-La gran minería es una actividad extractiva: se exporta la materia prima, genera muy poco empleo y deja un eterno e inmanejable pasivo ambiental (contaminación). Por eso está prohibida en todas partes.

-No hay un solo caso en el mundo de una zona con un proyecto de «megaminería» que haya prosperado económicamente: es el equivalente a alquilar tu casa por monedas y que te la devuelvan demolida.

-Las empresas de megaminería se aseguran enormes exenciones fiscales, acceso ilimitado al agua y al gasóleo a un coste insignificante. Agua y combustible que ya no están disponibles para los demás.

Pagan impuestos de exportación según lo que ellos mismos declaran que exportan, con cero controles.

-Además, sólo el 3% de los metales extraídos se utilizan en tecnología, el resto se utiliza en joyería. Esta industria arruina provincias enteras, ecosistemas y comunidades, para hacer anillos y lingotes para especular.

-Chubut tiene un solo río y está en sequía desde hace años (en verano hay cortes de agua cada tres días porque el río no alcanza para abastecer la demanda). Hay muchos pueblos en los que el agua ya se ha secado y se les lleva agua en camiones. El consumo de agua de las empresas mineras es desorbitado y la posibilidad de contaminar lo que queda es enorme. Por eso las zonas afectadas por esta actividad se llaman «zonas de sacrificio»: al poco tiempo deben ser abandonadas.

-El actual gobierno de Chubut hizo una campaña en contra de la megaminería, y después de ganar, tardaron menos de un mes en admitir que era una mentira. No tienen otro interés que las coimas que tienen y van a seguir recibiendo.

Outrage in Chubut-Argentina over repression and the silence of political power

On the 16th of December, large-scale open-pit mining was made legal in Chubut, Argentina, thanks to the government. Thousands of people mobilized against the decision, the government building was set on fire in Rawson and police is detaining people just for walking on the streets: A scenario that needs internationalist solidarity.

Outrage in Chubut-Argentina over repression and the silence of political power

On 16.12.2021 14 legislators of Chubut approved the mining zoning that modifies law 5001 that prohibits open-pit and cyanide mega-mining. With this news, the mobilizations became more massive and the repression more bloody. While videos are circulating of Infantry, provincial police, and civilian police shooting from vans and entering shops to repress, people are reported missing, injured with rubber bullet impacts, beaten, gassed, and arrested. During this night the assembly members report a scenario of police violence worse than on Wednesday. In the face of this policy, Governor Mariano Arcioni did not attend to the press and there is little official information. A few hours ago, both the Superior Court of Justice and the Bank of Chubut announced that they had decided to suspend activities for Friday, December 17th in Rawson. (Full info: ANRed – https://www.anred.org/2021/12/17/conmocion-del-pueblo-de-rawson-por-la-represion-y-el-silencio-del-poder-politico/

Some keys to understanding the problem against Open-pit Mining

(Adaptation and translation of a text by Ramiro Torres)

•In most metal deposits of Argentina, the metal is not in the form of veins but dispersed in the rock.

In these cases, to separate the metal from the rock, huge areas have to be blown up with explosives, and the metal is later washed using large amounts of water and chemicals (cyanide, xanthate, among others).

A massive amount of water is consumed, and dams are created where the contaminated water is left for good. When these dams begin to leak or break, the water with poison reaches the underground layers of water or even rivers, contaminating what remains.

•This system is known as open-pit mining, and it is prohibited in practically the whole world. Countries of the «global north» do not allow it in their territories, so transnational companies seek to do it in countries like Argentina, through bribes and lobbying.

•Large-scale mining is an extractive activity: raw material is exported, generates very little employment, and leaves an eternal and unmanageable environmental liability (pollution). That is why it is prohibited everywhere.

•There is not a single case in the world of an area with a «mega-mining» project that has prospered economically: it is the equivalent of renting your house for coins and having it returned to you demolished.

•Mega-mining companies secure huge tax breaks, unrestricted access to water and diesel fuel at negligible cost. Water and fuel that is no longer available to others.

They pay export taxes according to what they themselves declare that they are exporting, with zero controls.

•Furthermore, only 3% of the extracted metals are used in technology, the rest is used in jewelry. This industry ruins entire provinces, ecosystems, and communities, to make rings and ingots to speculate.

•Chubut has only one river and it has been in drought for years (in summer there are water cuts every three days because the river is not enough to supply the demand). There are many towns in which the water has already dried up and water is brought to them in trucks. The water consumption of the mining companies is exorbitant and the possibility of contaminating what remains is enormous. That is why the areas affected by this activity are called «sacrifice zones»: after a short time, they must be abandoned.

•The current government of Chubut campaigned against mega-mining, and after winning, it took them less than a month to admit that it was a lie. They have no other interest than the bribes they have and are going to keep receiving.

Essen ist politisch

«Ökologie ohne sozialen Kampf, ist einfach nur Gärtnern» ♥ 

Chico Mendes

Eine der ersten Sachen, die uns lateinamerikanische Migrant*innen in Deutschland überrascht, sind die Supermarktregale voll mit Produkten aus unseren Herkunftsgebieten. Gleichzeitig beobachten wir eine wachsende Sensibilität für die Auswirkungen der Nahrungsmittelproduktion auf das Klima, für die Verschlechterung der Lebensqualität durch den Einsatz von Düngemitteln und Pestiziden und für die Zerstörung der Lebensräume von Mensch und Tier. Diese Bedenken wurden jedoch in eine Marktnische verwandelt, die von Konzernen kapitalisiert wird. Sie monopolisieren den Markt, indem sie Produkte vermarkten, die als «ökologischer» oder «gesünder» gelten. So bruhigen die Sorgen ihrer lokalen Verbraucher auf Kosten einer  Ausbeutungsstruktur.

Es fehlt also eine Reflexion über die Auswirkungen des derzeitigen agroindustriellen Produktionssystems auf Leben, Gesellschaft und Natur.

Der globale Lebensmittelmarkt funktioniert nach einer Dynamik, die für exportorientierte Regionen wie Lateinamerika schwerwiegende Folgen hat: Entwaldung und das Verschwinden kleiner und mittlerer ländlicher Ökonomien. Auch in Europa fördert das Produktionssystem die Zerstörung von Wäldern und das Vordringen von Monokulturen, wodurch Kleinbauer*innen verdrängt und der Klimawandel vorangetrieben wird.

Wie wird unsere Nahrung produziert?

In Berlin weiß man wenig über die Bedingungen, unter denen die Lebensmittel, die wir konsumieren, produziert werden. Damit meinen wir nicht nur die Verhältnisse in Lateinamerika oder Afrika, sondern auch jene auf diesem Kontinent und sogar ein paar Kilometer von Berlin entfernt, in den ländlichen Gebieten Brandenburgs.

Die Pandemie hat deutlicher denn je gezeigt, wie fragil die Nahrungsmittelkette in Deutschland ist, die zu einem großen Teil von Importen und der Arbeit von Migrant*innen aus Osteuropa und Lateinamerika, um nur einige zu nennen, abhängig ist, welche in prekären Verhältnissen bei den saisonalen Ernten arbeiten. 

Wie kommt das Essen nach Berlin?

Die Konzentration findet nicht nur in der Produktion statt, sondern auch im Vertrieb und in der Vermarktung, wo Unternehmen wie Lidl und Edeka ein Oligopol über den Vertrieb von Lebensmitteln haben und die Erzeuger*innen zwingen, zu niedrigen Preisen an ihre Franchises zu verkaufen.

Kleine und mittlere Produzent*innen, die an «bewusstere» Supermärkte wie Bio-Company und LPG verkaufen, müssen ihre Produkte oft wegwerfen, weil die Ästhetik der Lebensmittel nicht den Anforderungen der Verbraucher*innen entspricht. 

Bio-Supermärkte oder Supermärkte mit Regalen voller vermeintlich gesunder Produkte bieten keine Lösung für die Probleme der Bevölkerung und der Erzeuger*innen, und ihre Preise machen sie für Menschen mit geringem Einkommen unzugänglich.

Die Alternative ist nicht in «Bio»-Supermärkten zu kaufen.

Bei unserer Suche nach Alternativen dürfen wir nicht dazu beitragen, die gleichen Logiken von Produktion und Konsum aufrechtzuerhalten. Stattdessen sollten wir kollektive Wege der Ernährung entwickeln und fördern, die im Einklang mit der natürlichen und sozialen Umwelt stehen.

In Lateinamerika, aber auch in Deutschland, gibt es viele Beispiele, wie dies erreicht werden kann.

Die «Unión de Trabajadores de la Tierra» [etwa: Vereinigung der Arbeiter*innen der Erde] in Argentinien oder das Movimiento de los Trabajadores sin Tierra [etwa: Bewegung landloser Arbeiter*innen] in Brasilien sind ikonische Beispiele dafür, wie es möglich ist, nachhaltige Produktion in den Händen von Kleinproduzent*innen mit urbanem Konsum zu verbinden, der sich der aktuellen sozialen und ökologischen Probleme bewusst ist. Internationale Netzwerke wie Via Campesina [etwa: der bäuerliche Weg] zeigen, wie globale Alternativen geschaffen werden können, indem sie Ernährungssouveränität als Vorschlag für Autonomie und Dekommodifizierung von Nahrung ins Zentrum stellen. 

In Berlin und Brandenburg gibt es hunderte von solidarischen Wirtschaftskernen (SoLaWi) und Produktionsketten. Diese verteilen ihre Produkte einzeln, wodurch die Kosten der Verteilung in jeder SoLaWi internalisiert werden. Es ist mehr Koordination und Solidarität zwischen den Betrieben erforderlich. Auch in Berlin und anderen urbanen Zentren ist es notwendig, kooperative Formen des lokalen und regionalen Konsums zu organisieren.

Vom Bloque Latinoamericano glauben wir, dass es ohne alternative Formen des Landbesitzes, der Produktion und des Konsums keine wirkliche Veränderung geben kann. Wir bauen Verbindungen der Solidarität und des Austauschs zwischen dem Land und der Stadt auf, durch einen fließenden Kontakt mit ländlichen Produzent*innen, die um die ABL (Arbeitsgemeinschaft bäuerliche Landwirtschaft) assoziiert sind, und durch die Förderung von Punkten solidarischen Konsums im Rahmen des SolaWi-Netzwerks. Schließ dich uns an, um kollektive Formen zu finden, uns zu ernähren!

Comer es político

«la ecologia sin lucha social, es simplimente jardineria» ♥ 

Chico Mendes

Una de las primeras cosas que nos sorprenden a lxs migrantes latinoamericanxs al llegar a Alemania es ver las góndolas de los supermercados repletas de productos provenientes de nuestros territorios. Al mismo tiempo, observamos una creciente sensibilidad por el impacto climático de la producción de alimentos, por el deterioro de la calidad de vida, consecuencia del uso de fertilizantes y pesticidas y la destrucción del hábitat de animales y personas. Sin embargo, estas preocupaciones se han transformado en un nicho que es capitalizado por corporaciones que monopolizan el mercado comerciando productos catalogados como más «ecológicos» o «saludables», calmando las sensibilidades de sus consumidores locales a expensa de una estructura de explotación planetaria. 

Hay pues una reflexión ausente acerca de las consecuencias que el actual sistema productivo agroindustrial tiene sobre la vida, la crisis ecológica y las clases sociales que lo sostienen.

 El mercado global de alimentos funciona de acuerdo a dinámicas que tienen graves consecuencias para regiones con una matriz exportadora, como lo es América Latina: la deforestación y la desaparición de economías rurales de pequeña y mediana escala. También en Europa el sistema de producción fomenta la destrucción de los bosques y el avance de la monocultura, eliminando a lxs agricultorxs pequeñxs y facilitando el cambio clímatico.

¿Cómo se producen los alimentos que comemos?

Poco se sabe en Berlín acerca de las condiciones de producción de los alimentos que consumimos. Con esto no hablamos sólo de las condiciones en América Latina o África, sino también en este continente e incluso a pocos kilómetros de la ciudad, en las zonas rurales de Brandenburgo. 

La pandemia mostró más claramente que nunca la fragilidad de la cadena de alimentos en Alemania, dependiente en gran medida de la importación y del trabajo de personas migrantes de Europa del Este y Latinoamérica, para nombrar algunxs, quienes trabajan de forma precaria en las cosechas de forma estacional. 

¿Cómo llegan los alimentos a Berlín?

La concentración no solo se da en el proceso de producción sino también en la distribución y la comercialización, en donde empresas como Lidl y Edeka tienen el oligopolio sobre la distribución de alimentos, imponiendo a productorxs a venderle a sus franquicias, pagando precios bajos.

Lxs productorxs pequeñxs y medianxs que le venden a supermercados «más conscientes» como el Bio company y LPG muchas veces tienen que tirar su producto por que la estética del alimento no cumple los requisitos de sus consumidorxs. El alimento es bueno y comestible, pero no en términos de belleza para los altos precios que pagan las clases sociales media altas y altas en Alemania.

Los supermercados BIO o con góndolas llenas de productos supuestamente saludables no aportan una solución a los problemas de la población y lxs productorxs, además de tener precios que los hacen inaccesibles para las personas de bajos ingresos.

La alternativa no es comprar en supermercados «bio»

Nuestra búsqueda de alternativas debe intentar desarrollar y potenciar formas colectivas de alimentarse, en armonía con el entorno natural y también social. 

En América Latina, pero también en Alemania, existen multiples ejemplos de como conseguirlo.

 La Unión de Trabajadores de la Tierra en la Argentina o el Movimiento de los Trabajadores sin Tierra en Brasil son ejemplos icónicos de cómo es posible vincular producciones sustentables, en manos de pequeñxs productorxs, con un consumo urbano consciente de las problematicas sociales y ambientales actuales. Redes internacionales como la Vía Campesina muestran cómo se pueden generar alternativas planetarias, poniendo en el centro a la Soberanía Alimentaria como una propuesta de autonomía y desmercantilización de los alimentos. 

 En Berlín y Brandenburgo existen cientos de núcleos de economía solidaria (Solidarische Landwirtschaft – SoLaWi) y cadenas de producción que resisten al sistema concentrado actual en una dirección similar. Estas se ven forzadas a distribuir su producto individualmente, internalizando el costo de distribución en cada SoLaWi. Más coordinación y solidaridad entre las granjas es necesaria. Asimismo, en Berlin y otros centros urbanos, es necesario organizar formas cooperativas de consumo local y regional.

Desde el Bloque Latinoamericano creemos que no puede haber cambio verdadero sin una formas alternativas de propiedad de la tierra, de producción y de consumo.  Estamos construyendo vínculos de solidaridad e intercambio entre el campo y la ciudad, a través de un contacto fluido con productorxs rurales asociados en torno de ABL (Arbeitsgemeinschaft bäuerliche Landwirtshcaft, organización vinculada a la Via Campesina) y a través del impulso de núcleos de consumo solidario en el marco de la red SolaWi. Sumate a construir formas colectivas de alimentarnos!

El cupo laboral travesti trans ya es una realidad en Argentina

Por Ryan della Sala

El 24.06.2021 Argentina se convirtió en uno de los primeros países en el mundo (si no es el primero) en establecer  un cupo travesti-trans del 1% en la administración pública, así como también, incentivar la integración de personas travesti-trans en el ámbito privado. Esto implica un avance gigante en materia de derechos. Estamos hablando de poner en crisis a un sistema que arroja a las travestis-trans a la prostitución como única salida para sustentarse. Estamos hablando que a partir de la aprobación de esta ley podamos comenzar a ver y a pensar en personas trans en las oficinas de impuestos, en las recepciones, en más noticieros, atendiendo consultorios, manejando un bus….

¿Cómo llegamos a conquistar esta ley?

No podemos pensar en el movimiento travesti-trans en Argentina sin que se nos venga a la mente la imagen de Lohana Berkins o de Diana Sacayan, dos referentes del movimiento trava con una fuerte militancia comunista y abolicionista.

En la incansable lucha por los derechos de las personas travesti-trans, una anécdota que se conoce de Diana en espacios de educación popular, cuenta sobre un ejercicio pedagógico con personas cis donde las invitaba a hacer un dibujo sobre como se imaginaban a una persona trans. La gran mayoría respondía a los dibujos con personas hiper sexualizadas, polleras cortas, curvas exuberantes, cuerpos a los que se imaginaban ejerciendo la prostitución.

Cuando Diana invitaba a las mismas personas a dibujar a una persona trans masculina, estas personas quedaban anonadadas. No sabían qué dibujar, cómo dibujar, no tenían una representación simbólica, esas personas para ellxs no existían.

Con este pequeño ejercicio pedagógico se demostraba algo que sucede en la sociedad Argentina: la invisibilización y negación de ciertas identidades travesti-trans y que otros grupos sociales definidos por la identidad social y de género se ven con pocas sino un asola posibilidad de inserción laboral: la prostitución.

Es esta idea de la prostitución como única salida laboral asociada a una identidad sexo-genérica a lo que se denomina, en parte, al “sistema prostituyente”.

A su vez, sabemos que la prostitución y el trabajo sexual están fuertemente criminalizados (a nivel social y, en Argentina, contravencional). Esta criminalización se suma al estigma, el no reconocimiento institucional, la violencia policial y el muchas veces tener que huir de los hogares para poder siquiera existir por la violencia intrafamiliar. Además, para poder acceder a tratamientos médicos para transformar su cuerpo según como se autoperciben muchas personas travesti-trans entran un círculo donde el único trabajo que consiguen es la prostitución en las peores condiciones, acceden a tratamientos muchas veces precarios  y una muchas veces no pueden esperar a terminar de recuperarse sin tener que volver a salir a “hacer la calle” para poder pagar también su hogar, su día a día, los tratamientos.

Como si todo esto fuese poco, se suma la violencia callejera y policial que sufren,generando que la expectativa de vida en Argentina de una persona travesti-trans ronde los 35 años.

A toda esta violencia estructural, el movimiento de disidencias sexuales le hizo frente con auto-organización política, cooperativas, espacios de cuidados y protección mutua al mismo tiempo de un programa de reivindicaciones políticas muy claras: una ley que reconozca las identidades sexo-genéricas en todo su espectro, una ley de Educación Sexual Integral, la posibilidad de salir del sistema prostituyente así como el desmantelamiento de los códigos contravencionales que criminalizan la prostitución y al trabajo sexual.

Luchar sirve: las conquistas históricas de los últimos 15 años

La ley de identidad de género -aprobada en Argentina en el 2013-reconoce al género de las personas como el que autoperciben, esto implica además, la posibilidad de poder tener  salud pública que respalde los tratamientos (si se necesitase) que acompañen la autopercepción sin una mirada patologizante.

La ley de Educación Sexual Integral -aprobada en el 2006- para dejar de naturalizar la violencia sistemática que viven las identidades LGBT+ en la sociedad así como la posibilidad de poder educar a nuestres niñes en libertad y como política de vanguardia para la prevención de abusos sexuales.

Una ley de cupo laboral travesti trans -aprobada en el día de ayer-que de acceso a las personas trans a puestos de trabajo en contra de la sociedad prostituyente, para poder intentar que las personas trans tengan reales posibilidades de inserción laboral más allá de la prostitución.

El desmantelamiento de los códigos contravencionales que penalizan la prostitución para que tanto trabajadorxs sexuales como personas en situación de prostitución dejen de enfrentarse a la violencia policial. A su vez, que esta sea acompañada por la desmantelación efectiva de las redes de trata y el reconocimiento de los derechos de las personas que se nombran como trabajadoras sexuales.

Todas estas leyes no son menos que Derechos Humanos. Es el piso mínimo que intenta hacer frente desde los marcos legislativos a la profunda y estructural desigualdad a la que arroja el sistema hetero-cis-capitalista y patriarcal.

Es hora de reconocer el trabajo político de las travas y trans de Argentina, es hora a nivel global de conocer los métodos de organización que venimos construyendo  las disidencias sexuales en nuestro trabajo de hormiga, día a día, de los  colectivos desde abajo y a la izquierda, de manera independiente a los gobiernos y a los estados pero entendiendo que hay una disputa institucional necesaria y, sobre todas las cosas, tejiendo alianzas con otros sectores oprimidos… ¡No hay que olvidar que en las revueltas populares del 2001 fueron las travestis-trans las que estuvieron a la vanguardia del argentinazo junto a muchas mujeres cis! Es una lucha de género, de clase y contra la xenofobia y el racismo.

Berlín, Europa y la mentira de la libertad

Si bien el reconocimiento de derechos humanos básicos a personas travesti-trans, como el derecho a la autopercepción y el acceso a la medicina pública y gratuita para acompañarla, la inserción laboral, la educación sexual integral para romper con la estigmatización y la no violencia policial está legislado en Argentina (aunque no realmente implementado) no quiere decir que en el mundo la realidad sea igual.

En la Unión Europea así como muchos otros países de América Latina y el mundo- para poder acceder al “cambio de sexo” en un documento, las personas trans deben someterse a procesos absolutamente patologizantes donde psiquiatras afirmen que tienen “disforia de género”, donde la única posibilidad sexo-genérica que existe es la de este sistema binario varón-mujer. Donde las derechas fascistas siguen ganando escaños en los parlamentos y quieren atentar contra la existencia del colectivo LGBT+.

Además, es importante mencionar el hecho de que las empresas y la burocracia LGBT+ nos hacen creer que la libertad sexual es poder acceder a bienes de consumo, a cruceros, hoteles, clubes y drogas. Es divertirnos en una gran orgía capitalista donde los cuerpos delgados, blancos y europeos son la aspiración máxima de nuestras identidades.

Nos quieren hacer creer que las reivindicaciones de nuestros colectivos solo pasan por un documento, una fiesta o la hormonización. Mientras que las disidencias sexuales luchamos por una verdadera libertad. Porque la libertad implica poder acceder al trabajo, a la vivienda, a la salud y a la autodeterminación tanto sexual como corporal que incluyen por supuesto, el derecho a la fiesta, el documento y la hormonización ¡Pero no son nuestro eje!

En esta picadora de carne llamada la Unión Europea nos venden la mentira de una sociedad “abierta” a nuestras existencias cuando la única forma que tienen de darnos libertad es la libertad que conoce el neoliberalismo: La libertad de comprarnos y vendernos en el mercado, la libertad de ser objetos de consumo.

Para las disidencias sexuales, la libertad sexual no es solamente decidir con quienes tener sexo sino también cuestionarnos e intentar deconstruir los sistemas de deseo racistas, xenofóbicos, transfóbicos, gordofóbicos, etc inculcados en nuestras matrices.

Libertad sexual es que dejen de categorizarnos y asignarnos sexo según nuestros genitales o performatividad.

Libertad sexual es que mi única salida laboral no sea transformar mi sexualidad en un objeto de consumo del mercado.

Libertad sexual no es someterme a un sistema médico que me violente cuestionando mi autopercepción.

Libertad sexual es también poder vivir libre y en legalidad a donde quiera que quiera estar en el mundo.


Libertad sexual es vivir, follar, abortar y morir como cada unx quiera.

Libertad sexual es lo que vamos a conquistar una vez que nos libremos de este sistema capitalista y hetero-cis-patriarcal y, solo lo vamos a conquistar tomando a grandes referentes de nuestro movimiento como Diana y Lohana, que nos demostraron algo muy clarito: Luchar sirve y organizarse da frutos.

Contra el ALC Mercosur-EU

[Discurso pronunciado frente a BMWi, mayo de 2021]

Buenos días a todxs,


Los saludo en nombre del Bloque Latinoamericano Berlín, una organización migrante que se considera antirracista, antiimperialista y anticapitalista.
Estamos aquí para manifestarnos en contra del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE, porque sabemos lo que implica para nuestros pueblos y países.

El acuerdo profundiza no sólo la destrucción de la economía de nuestros países, sino también la destrucción de la producción campesina en Alemania y en Europa.

Por esta razón debemos enlazar y conectar las luchas. Las de aquí y las de allá. En Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil contra el acuerdo junto con los agricultores de ambos continentes.  

Como Latinxs sabemos lo que significa la explotación, la precariedad y la pobreza. Todos resultados de la desindustrialización y el estractivismo ocurrido durante décadas en nuestros territorios. Y también sabemos que esta situación empeorará si el acuerdo entra en vigor.

Para nosotros el resultado de la firma de este acuerdo está muy claro: la desigualdad entre América Latina y Europa se agravaría.

Debemos dejar muy en claro, que en nuestros países el problema no es sólo la deforestación de la selva, sino también la destrucción de los medios de vida de millones de personas.

Por eso tenemos que detener el acuerdo y al mismo tiempo desarrollar una nueva forma de economía. Aquí en Alemania y en América Latina.


¡Abajo el tratado de libre comercio entre EU-Mercosur!¡Arriba lxs que luchan!¡Venceremos!

Gegen das Freihandelsabkommen Mercosur-EU

[Rede vor dem BMWi, Mai 2021]

Guten Morgen an Alle

Ich grüße euch alle vom Bloque Latinoamericano, einer Organisation von Migranten*innen, die sich als antirassistisch, antiimperialistisch und antikapitalistisch versteht.

Wir sind hier gegen das Mercosur-EU Abkommen, weil wir wissen was es für unsere Leute und Länder bedeutet. Das Abkommen bedeutet nicht nur die Zerstörung der Ökonomie unserer Länder, sondern auch die Zerstörung der bäuerlichen Produktion in Deutschland und in Europa.

Wir müssen die Kämpfe vernetzen – hier und dort; in Argentinien, Paraguay, Uruguay und Brasilien gegen das Abkommen, zusammen mit den Bauern und Bäuerinnen.  

Als Latinxs wissen wir, was Ausbeutung, Prekarität und Armut bedeuten. Sie alle sind Ergebnisse von Deindustrialisierung und Extraktivismus. Und wir wissen auch, dass diese Situation verschlimmert werden würde, wenn das Abkommen in Kraft tritt.

Es ist für uns ganz klar:  Die Ungleichheit zwischen Lateinamerika und Europa würde verschärft werden.

Wir müssen laut sagen, dass in unseren Länder das Problem nicht nur die Regenwaldabholzung ist, sondern auch die Zerstörung der Lebensgrundlagen von Millionen von Menschen.

Deswegen müssen wir das Abkommen stoppen und gleichzeitig eine neue Form der Wirtschaft entwickeln. Hier in Deutschland und in Lateinamerika.

¡Abajo el tratado de libre comercio entre EU-Mercosur!¡Arriba lxs que luchan!¡Venceremos!

La seguridad del margen

Por Tamara Urquizo y Max Telias

Este fin de semana se llevarán a cabo en Chile las elecciones que definirán a les representantes de la Convención Constitucional para la redacción de una nueva carta magna. Un evento histórico para un país que nunca ha gozado de una asamblea constituyente elegida democráticamente, pero que no ha estado exento de controversias y críticas. 


Resultado de una negociación a puertas cerradas entre el gobierno y la oposición, el proceso constitucional ha sido puesto en cuestión desde sus inicios por un sector de la izquierda que no ve en estas elecciones más que un salvavidas a lo que fuera el inminente hundimiento de Piñera en plena revuelta social en noviembre de 2019. La tesis opositora es clara: la actual convención constitucional no es un reflejo del poder constituyente originario y popular, por lo que debe ser rechazada y reemplazada por un nuevo volcamiento a las calles en post de un proceso revolucionario y transformador real.


Frente a los momentos de definición que se avecinan, es indudable que las transformaciones que nos imaginamos van a ser puestas en cuestión. No sólo por el evidente interés de actores que con el estatus quo mantienen sus condiciones de reproducción, sino por quienes deciden que, frente a un escenario de dificultades a las que nos enfrentamos por primera vez, recorren los contornos para vaticinar el desastre. Qué más fácil, qué más cómodo, que asumir desde ya la derrota y definir desde ese lugar que todo esfuerzo es fútil, insensato y, por tanto, sólo ayuda a la consolidación de los vicios que han dominado la acción política de los últimos 30 años.


Evidentemente el escenario es difícil. A pesar de ello, y sin ánimo de interpretaciones abstractas, les invitamos a pronunciar lo siguiente: se redactará una nueva Constitución en Chile, definida por personas electas, que se ajustará por paridad de género, que exige la presencia de personas con discapacidad en las listas de candidates, y que tendrá cupos para todos los pueblos que cohabitan el territorio. Lógico, un proceso de democratización no es un “check list”. El mecanismo de selección tiene sesgos, hay pueblos no representados y, como es sencillo de reconocer a simple vista, ni la paridad de género ni las exigencias en torno a las discapacidades aseguran por sí mismas un proceso más democrático. Por si fuera poco, el quorum de dos tercios para la aprobación de normas y reglamentos impuesto por la derecha es un claro freno para un ejercicio popular y de mayorías. Resulta ingenuo pensar que el pinochetismo soltaría tan fácilmente su férrea defensa del modelo transicional de un día para otro.


A pesar de dichas trabas, la elección que se desarrollará este fin de semana dará inicio a una reconfiguración del mapa que organizará de una manera desconocida el marco de acción política en Chile. Es probable que la derecha conservadora goce de una sobre representación en la Asamblea, pero también es cierto que el liberalismo está viviendo su propia crisis. Por una parte, se verá enfrentado a la posibilidad de sacar definitivamente su lastre dictatorial, quizás algo esperado por muches dentro de las corrientes más liberales. Por otro lado, la conveniencia de avanzar junto a la coyuntura nacional hace bastante impredecible el comportamiento en bloque de la derecha (el apoyo transversal a los retiros del 10% son una prueba de ello). Por su parte, a la crisis de la propia derecha se suma la irrupción de independientes en el proceso, la desfiguración del centro político comandado por la alianza Concertacionista (DC , PPD, PS y PR) con el Partido Comunista, la constante crisis dentro del conglomerado de izquierda del Frente Amplio, y la gran experiencia de diferentes movimientos sociales que después de años de articulación han construido organización territorial. Así, es de esperar que este escenario deje las puertas abiertas a nuevos espacios de construcción colectiva, en el que actores del mundo social y político puedan articular horizontes comunes a través de proyectos que partan desde una posición anti-neoliberal.


Es difícil asegurar que la elección de este fin de semana será el evento político más importante de la historia de Chile. Es más, resulta ingenuo creer que un proceso electoral pueda ocupar dicho título. La ya famosa frase «nuestros sueños no caben en sus urnas» es una tautología en sí. Quien de una elección espera una revolución siempre se llevará decepciones. Sin embargo, lo que acontecerá este fin de semana sea quizás el proceso institucional más importante de nuestra época, pues definirá en gran medida la forma en que se organizará la política de nuestro período. No es revolucionario, pero dará espacio, tanto dentro como fuera de la Convención, a la construcción de alianzas y visiones de mundo e ideales de sociedad. No extirpará al legado fascista de Pinochet de raíz, pero permitirá articular espacios de formación política a generaciones que fuimos amputadas, primero por la dictadura y luego por la devoción al tecnicismo liberal, de pensar y construir la sociedad que queremos habitar. 


Todo ello requiere que entendamos el espíritu de época. Actores como Pamela Jiles o Julio César Rodríguez, fieles representantes de la farándula nacional, no aparecen corriendo con ventaja en las encuestas ni por sus virtudes ni por nuestras debilidades. Son el producto de años de individualismo neoliberal, de ignorancia estratégica, de consumo puramente estético de la política. Son, en otras palabras, síntoma de la renuncia a la construcción de un proyecto político que fue dejado a la deriva de las relaciones instrumentales que resultan de la hegemonía de la libertad individual y el interés por el bienestar personal. Por desgracia para muches, esto no se resuelve desde el margen, desde el panfletarismo twittero o la publicación sagaz. Se resuelve desde dentro, y no nos referimos sólo a la Convención. Se resuelve volviendo a esa actividad tan denostada por el establishment neoliberal como por quienes practican una radicalidad sectorial: se resuelve volviendo a hacer política, política entendida como la acción pública orientada a la convivencia, cuestión ineludible de la diferencia. Política que, sin lugar a dudas, es difícil, incómoda y llena de ripios, como es de esperar cuando diversos mundos buscan encontrarse en sus disensos y diferencias.


Este fin de semana son las elecciones para los representantes de la Convención Constitucional. ¿Cómo dialogará el proceso constituyente con los territorios? ¿Cuál será el rol de los movimientos sociales en el espacio de discusión? ¿Será posible reconstruir una política con horizontes hacia una democracia radical? Por más que a muches les sea cómodo tomar una posición periférica y derrotista, el devenir que soñamos requiere de la incomodidad que implica estar dentro.

Kolumbien im Zangengriff zwischen Pandemie, neoliberalen Reformen und Polizeigewalt

von Andrés Rodríguez und Verena Günther

Am 28 April riefen soziale Bewegungen und Gewerkschaften in Kolumbien zum landesweiten Streik gegen neoliberale Reformen der Regierung von Ivan Duque auf. Sie sagten „Nein zur niederträchtigen Steuerreform, zum fatalen Umgang mit der Pandemie, und zur miserablen Regierung.“ Millionen von Menschen folgten dem Aufruf zum landesweiten Streik auf den Straßen oder machten ihrem Unmut mit Topfschlagen („cacerolazo“) am geöffneten Fenster Luft. In über 500 Städten und Gemeinden des Landes wurde protestiert und zentrale Infrastruktur blockiert, wie der Hafen in Buenaventura oder die südliche Verkehrsachse Panamericana. Auch in den folgenden Tagen und am 1. Mai gingen die Proteste weiter. Derzeit marschiert eine Gruppe indigener Gemeinschaften aus dem Südwesten des Landes in die Hauptstadt Bogotá.

Die Regierung versuchte den Protest mit Verweis auf das überlastete Gesundheitssystem zu verbieten, das mit einer anhaltend hohen Zahl an Corona-Infektionen überfordert sei. Doch das Streikkomitee berief sich auf die verfassungsrechtliche Garantie des Versammlungsrechts und betonte, dass der Protest auch aufgrund des Regierungsversagens in der Pandemie notwendig sei. Während die Infektionszahlen steigen und immer mehr Intensivstationen keinen Platz mehr haben, fehlen wirksame Maßnahmen der Regierung und Millionen von Impfdosen. Die Pandemie trifft in Kolumbien auf ein gescheitertes Gesundheitssystem, in dem sich fast 22 Millionen Menschen die privatisierte Krankenversicherung nicht leisten können und damit auf die staatliche Basisversorgung „zweiter Klasse“ zurückfallen.

In diesen Tagen keimt der Protest wieder auf, der im November 2019 begann. Damals gingen zehntausende Menschen auf die Straße, weil die Regierung zentrale Versprechen des Friedenvertrages nicht einhielt. Seit Unterzeichnung im Jahr 2016 nahm die Gewalt gegen Aktivist*innen und gegen ehemalige Kämpfer*innen der FARC-Guerilla immer weiter zu. Bis zum heutigen Tag wurden mehr als 1180 von ihnen von staatlichen oder paramilitärischen Kräften ermordet. Die Situation hat sich seit 2019 noch verschlimmert, mit zunehmender Gewalt gegen die Zivilgesellschaft ebenso wie höheren Arbeitslosigkeits- und Armutsraten.

Laut staatlichen Angaben ist die Zahl der in Armut lebenden Menschen im vergangenen Jahr auf 42% gestiegen, wobei die Dunkelziffer heute, nach fast einem halben Jahr weiterer Corona- und Wirtschaftskrise, noch höher sein wird. In dieser Situation, in der schon jetzt viele Familien nur mit Not noch ihre Wohnung und Lebensmittel bezahlen können, will die Regierung die Mehrwertsteuer auf Grundnahrungsmittel erhöhen und niedrige Einkommen stärker besteuern. Während beispielsweise beim Einkauf zukünftig 19% statt 8% Mehrwertsteuer auf Eier erhoben werden, sollen Unternehmen und Banken weniger Steuern zahlen. Damit werden die Leittragenden der aktuellen Gesundheits- und Wirtschaftskrise zur Kasse gebeten, um die internationalen Schuldenlast Kolumbiens und horrende Ausgaben für den Militärhaushalt zu bezahlen. Das teuer bezahlte Kriegsgerät wird dann, wie bei den aktuellen Demonstrationen zu sehen ist, gegen die eigene Bevölkerung eingesetzt. Die Schreckensbilanz nach nur 4 Protesttagen sind 9 Tote (und weitere zwanzig ungeklärte Fälle), eine Vergewaltigung, 31 Verschwunde, und 45 verletzte Menschenrechtsaktivist*innen. Nach dem gescheiterten Verbotsversuch mobilisierte die Regierung Polizei und Militär sowie die Spezialkräfte der Aufstandsbekämpfung, die für ihr gewaltsames Vorgehen berühmt sind. Über einzelne Fälle von Vandalismus wird in den Medien lautstark berichtet, während die überwiegende Mehrheit der Protestierenden friedlich durch die Straßen zog. So wird eine Debatte befeuert, die die brutale Gewalt gegen Protestierende, vor allem junge Menschen, rechtfertigt und das harsche Vorgehen der ultra-rechten Regierung bestätigen soll. Die großen Medienhäuser sind mit der Machtelite des Landes eng verknüpft und unterstützen den Präsidenten Iván Duque. Dieser wird ein Jahr vor den nächsten Präsidentschaftswahlen immer unbeliebter und verkündete am gestrigen Tag kurzerhand die Reform überarbeiten zu wollen. Solange die Reform aber nicht komplett aufgegeben wird, werden die Menschen weiter ihre Verzweiflung auf die Straßen tragen. Sie klagen an: „Wenn wir inmitten einer Pandemie zahlreich auf die Straße gehen dann nur, weil die Regierung tödlicher ist als das Virus“. Die Initiator*innen riefen für den 19 Mai zum erneuten landesweiten Streik auf.