Contra el ALC Mercosur-EU

[Discurso pronunciado frente a BMWi, mayo de 2021]

Buenos días a todxs,


Los saludo en nombre del Bloque Latinoamericano Berlín, una organización migrante que se considera antirracista, antiimperialista y anticapitalista.
Estamos aquí para manifestarnos en contra del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la UE, porque sabemos lo que implica para nuestros pueblos y países.

El acuerdo profundiza no sólo la destrucción de la economía de nuestros países, sino también la destrucción de la producción campesina en Alemania y en Europa.

Por esta razón debemos enlazar y conectar las luchas. Las de aquí y las de allá. En Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil contra el acuerdo junto con los agricultores de ambos continentes.  

Como Latinxs sabemos lo que significa la explotación, la precariedad y la pobreza. Todos resultados de la desindustrialización y el estractivismo ocurrido durante décadas en nuestros territorios. Y también sabemos que esta situación empeorará si el acuerdo entra en vigor.

Para nosotros el resultado de la firma de este acuerdo está muy claro: la desigualdad entre América Latina y Europa se agravaría.

Debemos dejar muy en claro, que en nuestros países el problema no es sólo la deforestación de la selva, sino también la destrucción de los medios de vida de millones de personas.

Por eso tenemos que detener el acuerdo y al mismo tiempo desarrollar una nueva forma de economía. Aquí en Alemania y en América Latina.


¡Abajo el tratado de libre comercio entre EU-Mercosur!¡Arriba lxs que luchan!¡Venceremos!

Gegen das Freihandelsabkommen Mercosur-EU

[Rede vor dem BMWi, Mai 2021]

Guten Morgen an Alle

Ich grüße euch alle vom Bloque Latinoamericano, einer Organisation von Migranten*innen, die sich als antirassistisch, antiimperialistisch und antikapitalistisch versteht.

Wir sind hier gegen das Mercosur-EU Abkommen, weil wir wissen was es für unsere Leute und Länder bedeutet. Das Abkommen bedeutet nicht nur die Zerstörung der Ökonomie unserer Länder, sondern auch die Zerstörung der bäuerlichen Produktion in Deutschland und in Europa.

Wir müssen die Kämpfe vernetzen – hier und dort; in Argentinien, Paraguay, Uruguay und Brasilien gegen das Abkommen, zusammen mit den Bauern und Bäuerinnen.  

Als Latinxs wissen wir, was Ausbeutung, Prekarität und Armut bedeuten. Sie alle sind Ergebnisse von Deindustrialisierung und Extraktivismus. Und wir wissen auch, dass diese Situation verschlimmert werden würde, wenn das Abkommen in Kraft tritt.

Es ist für uns ganz klar:  Die Ungleichheit zwischen Lateinamerika und Europa würde verschärft werden.

Wir müssen laut sagen, dass in unseren Länder das Problem nicht nur die Regenwaldabholzung ist, sondern auch die Zerstörung der Lebensgrundlagen von Millionen von Menschen.

Deswegen müssen wir das Abkommen stoppen und gleichzeitig eine neue Form der Wirtschaft entwickeln. Hier in Deutschland und in Lateinamerika.

¡Abajo el tratado de libre comercio entre EU-Mercosur!¡Arriba lxs que luchan!¡Venceremos!

La seguridad del margen

Por Tamara Urquizo y Max Telias

Este fin de semana se llevarán a cabo en Chile las elecciones que definirán a les representantes de la Convención Constitucional para la redacción de una nueva carta magna. Un evento histórico para un país que nunca ha gozado de una asamblea constituyente elegida democráticamente, pero que no ha estado exento de controversias y críticas. 


Resultado de una negociación a puertas cerradas entre el gobierno y la oposición, el proceso constitucional ha sido puesto en cuestión desde sus inicios por un sector de la izquierda que no ve en estas elecciones más que un salvavidas a lo que fuera el inminente hundimiento de Piñera en plena revuelta social en noviembre de 2019. La tesis opositora es clara: la actual convención constitucional no es un reflejo del poder constituyente originario y popular, por lo que debe ser rechazada y reemplazada por un nuevo volcamiento a las calles en post de un proceso revolucionario y transformador real.


Frente a los momentos de definición que se avecinan, es indudable que las transformaciones que nos imaginamos van a ser puestas en cuestión. No sólo por el evidente interés de actores que con el estatus quo mantienen sus condiciones de reproducción, sino por quienes deciden que, frente a un escenario de dificultades a las que nos enfrentamos por primera vez, recorren los contornos para vaticinar el desastre. Qué más fácil, qué más cómodo, que asumir desde ya la derrota y definir desde ese lugar que todo esfuerzo es fútil, insensato y, por tanto, sólo ayuda a la consolidación de los vicios que han dominado la acción política de los últimos 30 años.


Evidentemente el escenario es difícil. A pesar de ello, y sin ánimo de interpretaciones abstractas, les invitamos a pronunciar lo siguiente: se redactará una nueva Constitución en Chile, definida por personas electas, que se ajustará por paridad de género, que exige la presencia de personas con discapacidad en las listas de candidates, y que tendrá cupos para todos los pueblos que cohabitan el territorio. Lógico, un proceso de democratización no es un “check list”. El mecanismo de selección tiene sesgos, hay pueblos no representados y, como es sencillo de reconocer a simple vista, ni la paridad de género ni las exigencias en torno a las discapacidades aseguran por sí mismas un proceso más democrático. Por si fuera poco, el quorum de dos tercios para la aprobación de normas y reglamentos impuesto por la derecha es un claro freno para un ejercicio popular y de mayorías. Resulta ingenuo pensar que el pinochetismo soltaría tan fácilmente su férrea defensa del modelo transicional de un día para otro.


A pesar de dichas trabas, la elección que se desarrollará este fin de semana dará inicio a una reconfiguración del mapa que organizará de una manera desconocida el marco de acción política en Chile. Es probable que la derecha conservadora goce de una sobre representación en la Asamblea, pero también es cierto que el liberalismo está viviendo su propia crisis. Por una parte, se verá enfrentado a la posibilidad de sacar definitivamente su lastre dictatorial, quizás algo esperado por muches dentro de las corrientes más liberales. Por otro lado, la conveniencia de avanzar junto a la coyuntura nacional hace bastante impredecible el comportamiento en bloque de la derecha (el apoyo transversal a los retiros del 10% son una prueba de ello). Por su parte, a la crisis de la propia derecha se suma la irrupción de independientes en el proceso, la desfiguración del centro político comandado por la alianza Concertacionista (DC , PPD, PS y PR) con el Partido Comunista, la constante crisis dentro del conglomerado de izquierda del Frente Amplio, y la gran experiencia de diferentes movimientos sociales que después de años de articulación han construido organización territorial. Así, es de esperar que este escenario deje las puertas abiertas a nuevos espacios de construcción colectiva, en el que actores del mundo social y político puedan articular horizontes comunes a través de proyectos que partan desde una posición anti-neoliberal.


Es difícil asegurar que la elección de este fin de semana será el evento político más importante de la historia de Chile. Es más, resulta ingenuo creer que un proceso electoral pueda ocupar dicho título. La ya famosa frase «nuestros sueños no caben en sus urnas» es una tautología en sí. Quien de una elección espera una revolución siempre se llevará decepciones. Sin embargo, lo que acontecerá este fin de semana sea quizás el proceso institucional más importante de nuestra época, pues definirá en gran medida la forma en que se organizará la política de nuestro período. No es revolucionario, pero dará espacio, tanto dentro como fuera de la Convención, a la construcción de alianzas y visiones de mundo e ideales de sociedad. No extirpará al legado fascista de Pinochet de raíz, pero permitirá articular espacios de formación política a generaciones que fuimos amputadas, primero por la dictadura y luego por la devoción al tecnicismo liberal, de pensar y construir la sociedad que queremos habitar. 


Todo ello requiere que entendamos el espíritu de época. Actores como Pamela Jiles o Julio César Rodríguez, fieles representantes de la farándula nacional, no aparecen corriendo con ventaja en las encuestas ni por sus virtudes ni por nuestras debilidades. Son el producto de años de individualismo neoliberal, de ignorancia estratégica, de consumo puramente estético de la política. Son, en otras palabras, síntoma de la renuncia a la construcción de un proyecto político que fue dejado a la deriva de las relaciones instrumentales que resultan de la hegemonía de la libertad individual y el interés por el bienestar personal. Por desgracia para muches, esto no se resuelve desde el margen, desde el panfletarismo twittero o la publicación sagaz. Se resuelve desde dentro, y no nos referimos sólo a la Convención. Se resuelve volviendo a esa actividad tan denostada por el establishment neoliberal como por quienes practican una radicalidad sectorial: se resuelve volviendo a hacer política, política entendida como la acción pública orientada a la convivencia, cuestión ineludible de la diferencia. Política que, sin lugar a dudas, es difícil, incómoda y llena de ripios, como es de esperar cuando diversos mundos buscan encontrarse en sus disensos y diferencias.


Este fin de semana son las elecciones para los representantes de la Convención Constitucional. ¿Cómo dialogará el proceso constituyente con los territorios? ¿Cuál será el rol de los movimientos sociales en el espacio de discusión? ¿Será posible reconstruir una política con horizontes hacia una democracia radical? Por más que a muches les sea cómodo tomar una posición periférica y derrotista, el devenir que soñamos requiere de la incomodidad que implica estar dentro.

Kolumbien im Zangengriff zwischen Pandemie, neoliberalen Reformen und Polizeigewalt

von Andrés Rodríguez und Verena Günther

Am 28 April riefen soziale Bewegungen und Gewerkschaften in Kolumbien zum landesweiten Streik gegen neoliberale Reformen der Regierung von Ivan Duque auf. Sie sagten „Nein zur niederträchtigen Steuerreform, zum fatalen Umgang mit der Pandemie, und zur miserablen Regierung.“ Millionen von Menschen folgten dem Aufruf zum landesweiten Streik auf den Straßen oder machten ihrem Unmut mit Topfschlagen („cacerolazo“) am geöffneten Fenster Luft. In über 500 Städten und Gemeinden des Landes wurde protestiert und zentrale Infrastruktur blockiert, wie der Hafen in Buenaventura oder die südliche Verkehrsachse Panamericana. Auch in den folgenden Tagen und am 1. Mai gingen die Proteste weiter. Derzeit marschiert eine Gruppe indigener Gemeinschaften aus dem Südwesten des Landes in die Hauptstadt Bogotá.

Die Regierung versuchte den Protest mit Verweis auf das überlastete Gesundheitssystem zu verbieten, das mit einer anhaltend hohen Zahl an Corona-Infektionen überfordert sei. Doch das Streikkomitee berief sich auf die verfassungsrechtliche Garantie des Versammlungsrechts und betonte, dass der Protest auch aufgrund des Regierungsversagens in der Pandemie notwendig sei. Während die Infektionszahlen steigen und immer mehr Intensivstationen keinen Platz mehr haben, fehlen wirksame Maßnahmen der Regierung und Millionen von Impfdosen. Die Pandemie trifft in Kolumbien auf ein gescheitertes Gesundheitssystem, in dem sich fast 22 Millionen Menschen die privatisierte Krankenversicherung nicht leisten können und damit auf die staatliche Basisversorgung „zweiter Klasse“ zurückfallen.

In diesen Tagen keimt der Protest wieder auf, der im November 2019 begann. Damals gingen zehntausende Menschen auf die Straße, weil die Regierung zentrale Versprechen des Friedenvertrages nicht einhielt. Seit Unterzeichnung im Jahr 2016 nahm die Gewalt gegen Aktivist*innen und gegen ehemalige Kämpfer*innen der FARC-Guerilla immer weiter zu. Bis zum heutigen Tag wurden mehr als 1180 von ihnen von staatlichen oder paramilitärischen Kräften ermordet. Die Situation hat sich seit 2019 noch verschlimmert, mit zunehmender Gewalt gegen die Zivilgesellschaft ebenso wie höheren Arbeitslosigkeits- und Armutsraten.

Laut staatlichen Angaben ist die Zahl der in Armut lebenden Menschen im vergangenen Jahr auf 42% gestiegen, wobei die Dunkelziffer heute, nach fast einem halben Jahr weiterer Corona- und Wirtschaftskrise, noch höher sein wird. In dieser Situation, in der schon jetzt viele Familien nur mit Not noch ihre Wohnung und Lebensmittel bezahlen können, will die Regierung die Mehrwertsteuer auf Grundnahrungsmittel erhöhen und niedrige Einkommen stärker besteuern. Während beispielsweise beim Einkauf zukünftig 19% statt 8% Mehrwertsteuer auf Eier erhoben werden, sollen Unternehmen und Banken weniger Steuern zahlen. Damit werden die Leittragenden der aktuellen Gesundheits- und Wirtschaftskrise zur Kasse gebeten, um die internationalen Schuldenlast Kolumbiens und horrende Ausgaben für den Militärhaushalt zu bezahlen. Das teuer bezahlte Kriegsgerät wird dann, wie bei den aktuellen Demonstrationen zu sehen ist, gegen die eigene Bevölkerung eingesetzt. Die Schreckensbilanz nach nur 4 Protesttagen sind 9 Tote (und weitere zwanzig ungeklärte Fälle), eine Vergewaltigung, 31 Verschwunde, und 45 verletzte Menschenrechtsaktivist*innen. Nach dem gescheiterten Verbotsversuch mobilisierte die Regierung Polizei und Militär sowie die Spezialkräfte der Aufstandsbekämpfung, die für ihr gewaltsames Vorgehen berühmt sind. Über einzelne Fälle von Vandalismus wird in den Medien lautstark berichtet, während die überwiegende Mehrheit der Protestierenden friedlich durch die Straßen zog. So wird eine Debatte befeuert, die die brutale Gewalt gegen Protestierende, vor allem junge Menschen, rechtfertigt und das harsche Vorgehen der ultra-rechten Regierung bestätigen soll. Die großen Medienhäuser sind mit der Machtelite des Landes eng verknüpft und unterstützen den Präsidenten Iván Duque. Dieser wird ein Jahr vor den nächsten Präsidentschaftswahlen immer unbeliebter und verkündete am gestrigen Tag kurzerhand die Reform überarbeiten zu wollen. Solange die Reform aber nicht komplett aufgegeben wird, werden die Menschen weiter ihre Verzweiflung auf die Straßen tragen. Sie klagen an: „Wenn wir inmitten einer Pandemie zahlreich auf die Straße gehen dann nur, weil die Regierung tödlicher ist als das Virus“. Die Initiator*innen riefen für den 19 Mai zum erneuten landesweiten Streik auf.

Intervención del 8M 2021

El pasado día internacional de la mujer*, lxs compañerxs de diferentes grupos feministas cercanos a Abya Yala participamos en la movilización «Nuestra vida, nuestra resistencia. Rompamos el silencio, rompamos el sistema.» visibilizando las luchas de las mujeres* en nuestros distintos territorios y de mujeres* migrantes en Alemania y Europa. Acá les compartimos el discurso que fue leído allí:

Como todos los años, nos unimos una vez más al paro del 8m. Las políticas de muerte y exclusión en las que estamos sumergidxs se agravan en tiempos de pandemia y la crisis global golpea doble a mujeres* y disidencias sexuales, y aún con mayor fuerza a lxs migrantes, empobrecidxs, racializadxs e ilegalizadxs. La Pandemia ha dejado visible que el sistema en que vivimos es un sistema que transgrede los derechos humanos y la naturaleza. Los Estados fingen detener un virus, pero a quienes detienen y limitan es a la población que siempre ha sido marginada. Los estados patriarcales y neoliberales, en su infinita mezquindad, boicotean y criminalizan nuestra lucha feminista.Los estados han obligado a millones de mujeres y niñas a estar encerradas con sus abusadores, soportando la sobrecarga del trabajo doméstico y de cuidados reproductivos. Han obligado a refugiadxs a estar encerradxs en condiciones miserables, con frío y hambre, sin agua potable ni la mínima protección sanitaria. El problema no es la pandemia. Es el sistema.Este sistema que nos ha demostrado que existen „buenxs“ y „malxs“ migrantes. „Buenxs“ porque podemos migrar y „malxs“ porque tuvimos que hacerlo. En la estadística somos “diversidad”, “integración” y “multiculturalidad”, pero en la realidad nos enfrentamos al estigma hacia ciertas nacionalidades, culturas y costumbres; a trabajos precarizados, un sistema con migrantes de «primera» y «segunda» clase. Escuchamos discursos de bienvenida, y sin embargo no tenemos derecho a voz, a voto ni representación, a muchxs se nos ilegaliza, y deporta en la mitad de la noche para que nadie se entere; como mal dijo Seehofer ”la madre de todos los problemas es la migración”… Somos coloridxs y ruidosxs, y lo somos también acá para exigir nuestros derechos. ¡La migración es un derecho humano!Con furia latina también denunciamos las prácticas colonialistas que se renuevan para mantenerse intactas.

El estado alemán es cómplice de los asesinatos a luchadorxs sociales de Abya Yala, sabemos que sus balas mataron a Marielle Franco y muchxs más, y que brindan entrenamiento a las policías corruptas que cada día son más fascistas.Gritamos BASTA DE AGRANDAR SUS RIQUEZAS EXPLOTANDO NUESTRAS TIERRAS Y NUESTRAS CUERPAS! Nos cansamos de su cinismo ecológico con políticas extractivistas, el litio para sus autos eléctricos nos mata, la industria papelera y forestal nos seca y destruye, Bayer-Monsanto nos envenena, sus sellos Fair Trade no tienen nada de justos!Repudiamos la apropiación cultural que solo exotizan nuestra existencia, NI LA TIERRA NI LAS CUERPAS SOMOS TERRITORIO DE CONQUISTA. Volvemos a nuestras cosmovisiones rechazando sus categorías binarias y heteronormadas impuestas a punta de violencia y despojo hace más de 500 años.Desde la conquista occidental el abuso sexual y la violación se han usado como métodos de opresión y castigo a la insurrección. El adoctrinamiento e imposición de los roles de género es utilizado por gobiernos con instrumentos que se oponen a los avances de la lucha feminista, como el de la marea verde que legalizó el aborto libre y gratis en Argentina. Además invisibilizan los feminicidos tanto en Abya Yala como en Alemania, como si no fuera un problema. Es indespensable tematizar el sesgo de género, el abuso y acoso sexual hacia mujeres, niñas y disidencias, los cuales no se limitan a espacios conservadores o de derecha. Tenemos que tratar el problema desde la raíz, erradicando la mentalidad de castigo que no fomenta la autoreflexión y cambio de conducta sexista, racista, lesbofóbica y transfóbica. Nuestra respuesta es una lucha colectiva, de autocuidado, de denuncia, rompiendo el silencio para quebrar el sistema patriarcal. Las mujeres y disidencias luchamos internacionalmente para un nuevo orden mundial, y nuestra lucha feminista tiene que ser también antiracial y anticolonial.Luchamos por la liberación de los territorios, lxs cuerpxs y los afectos. Solidarizamos con la lucha y resistencia antipatriarcal y anticapitalista en Palestina, Sudán, Kurdistan, India, Vietnam, Polonia, España, Turquía, estamos con nuestrxs hermanxs por sobre todas las fronteras.

Si el cuerpo es lo que nos queda, si el cuerpo es lo que nos quitan y nos violan, es el cuerpo con el que nos vamos a cuidar, vamos a gritar por justicia, vamos a llorar y vamos a resurgir de las cenizas. Es lo único que nos queda, es lo último que nos quitan, es todo con lo que sabemos sanar.

Asamblea de Mujeres* y disidencias sexuales/Bloque Latinoamericano

Ni Una Menos Berlin

Sor Juanas

Kabilda- Berlin

Lafi

Xochicuicatl e.V.

Sorora

Sobre Hanau

El 19 de febrero de 2021, se realizó en Berlín una marcha impulsada por diferentes grupos migrantes para conmemorar a las víctimas del atentado terrorista y racista de Hanau, acontecido hace un año. Les compartimos la intervención leída por compañerxs del Bloque durante la manifestación:

No existe el capitalismo sin racismo!

No existe el imperialismo sin racismo!

No existe el patriarcado sin racismo!

No existe el colonialismo sin racismo!

Hoy, el racismo continúa afectando estructuralmente la vida y muerte de nuestras comunidades. El racismo nace aquí en Europa, nace con el colonialismo europeo como instrumento deshumanizador a mano del capitalismo y se convierte en una estructura de poder, legitimada hoy por los Estados-Nación, entidades responsables por la aniquilación de la vida.
La historia del racismo nunca dejó de estar ligada con el despojo colonial, ni con las geografías del capital construídas bajo régimenes raciales que aún pretenden eliminar la soberanía de nuestras vidas y nuestros territorios. Esta es la verdadera cara de la ilustración europea. 


Aquí y ahora, vemos también como la violencia racista es un problema estructural y no es solo parte de su pasado. El racismo continua oprimiendo a las comunidades racializadas, diferenciadas a partir de la construcción de una supremacía blanca, como un lugar de poder. Pero el funcionamiento del racismo solo es posible a partir de sus poderes políticos, de todo su aparato estatal, incluída la naturaleza de la violencia y represión policial, el régimen migratorio y la criminalización de la migración. El Estado es donde se cristaliza la realidad de su sistema político y económico que mantiene las estructuras de dominación racial, reflejadas en la ideología social, la violencia y el terrorismo supremacista blanco. Ante esta historia, se hace cada vez más urgente articular respuestas más amplias, colectivas, autónomas, democráticas y radicalmente transformadoras. Es momento de de cambiarlo todo!

Hoy, estamos aquí porque nos negamos a que la violencia sobre nuestros cuerpxs continue siendo normalizada. Nos negamos a que las relaciones estructurales del racismo sigan siendo encubiertas y se siga ocultando su origen colonial y esclavista. Nos negamos a recibir como respuesta reformas neoliberales que banalizan el racismo y lo perpetúan. Estamos aqui para cuestionar por qué a los cuerpos racializados se les imponen fronteras mientras que al capital no.
 

Desde el Bloque Latinoamericano nos sumamos al acto de memoria del atentado racista en Hanau. Hanau es hoy también parte de nuestra memoria colectiva. Lo acontecido en Hanau evidencia la decadencia de un sistema colonial, capitalista y patriarcal que da forma a esta sociedad. Atentados como Hanau nos llaman siempre a auto-organizarnos colectivamente desde nuestro territorio-cuerpo, para crear nuevos mundos, transformar y sanar relaciones sociales, construir nuevas geografías decoloniales, antipatriarcales, que defiendan la vida, aqui y ahora. Creemos que los cuerpos y las comunidades racializadas, migrantes y diaspóricas, también somos territorios en resistencia, interconectadas por una historia similar de colonización y por un presente en común. Cuando matan a unx, nos matan a todxs. El dolor de sus familias es el nuestro. Su lucha por la dignidad es nuestra lucha. Es ahí donde radica la fuerza y la importancia de tejer nuestras alianzas. Desde el Bloque estamos creando espacios colectivos de reflexión y acción directa, que nos ayuden a construir relaciones que confronten todas las formas y todos los símbolos del racismo estructural, en donde no exista un valor diferenciado de nuestras vidas y nuestros mundos, ni las “inmigraciones ilegales”, ni la violencia policial, y donde creemos comunidad en contraposición a la individualidad de un sistema moderno y neoliberal. Nos acuerpamos en la lucha. Llamamos a la resistencia, a la acción y a la agitación. Llamamos a no olvidar Hanau. Recordar a Hanau colectivamente significa sanar los traumas de esta sociedad racista. Hanau es parte de nuestra memoria colectiva y vive para siempre en nuestros cuerpos!

Por una minga popular, plurinacional y antineoliberal: ¿Cómo entender el rompecabezas de las elecciones en Ecuador?

por Ecuadorminka

Collage: Diana Almeida/Fotografía: Lucas Bustamante

La minka

Después de una semana convulsa y saturada de información, llegamos el viernes a una minka virtual para compartir nuestras lecturas sobre las elecciones del domingo 7 de febrero en Ecuador. Cada quien trajo sus análisis, dudas, miedos y esperanzas para ponerlas en común. Poner en común, para nosotrxs, no significa homogeneizar nuestros puntos de vista. Lo lindo de espacios colectivos como Ecuadorminka es que confluimos seres con diversas miradas e historias. Con nuestros pensares y sentires entrelazados, sin aplanar las diferencias, vamos interpretando el rompecabezas político. ¿Nuestro horizonte común? Simple, un país en el cual la oligarquía deje de atentar contra el pueblo y una sociedad que luche contra el neoliberalismo hasta que la dignidad se haga costumbre. Las demandas históricas de justicia social, que ruedan y se acumulan como una gran bola de nieve, nos inspiran a honrar de dónde venimos y a pincelar hacia dónde queremos caminar.     

El viernes por la noche, también llegamos a la minga emocionadxs. Nuestrxs compañerxs de otros rincones de América Latina/Abya Yala han latido con nosotrxs en estos días queriendo entender qué está pasando y cómo será la segunda vuelta en Ecuador. De primera, algo nos queda muy claro: Perdieron las derechas tradicionales. Fracasó la sagrada alianza entre las rancias oligarquías banqueras-agroexportadoras y los intereses fondomonetaristas. La marea popular sintió en carne propia y entendió bien quiénes vulneran sus derechos, quiénes precarizan el trabajo e imponen inhumanamente despidos sin liquidación, quiénes entregaron a Julian Assange al imperio, quiénes privatizaron los bienes públicos, quiénes prefirieron pagar anticipadamente la deuda externa en vez de invertir en salud, quiénes organizaron la repartición de hospitales a usurerxs del dolor…La indolencia mayor: Toda esta embestida antipopular se dio ¡en medio de la pandemia! Con memoria y decisión gritamos NO a la precarización de la vida, en las calles y en las urnas.

Las derechas fondomonetaristas derrotadas

En el 2017, Lenín Moreno asume la presidencia desconociendo rápidamente el proyecto progresista por el que fue electo y se vuelca a (des)gobernar ilegítimamente de la mano de Jaime Nebot, jerarca del socialcristianismo, y de Guillermo Lasso, artífice del «feriado bancario» cuando fue ministro de economía del gobierno de Jamil Mahuad en 1999. Dicha crisis económica, política y social sin precedentes expulsó del país a cientos de miles de compatriotas. Hoy, a pesar del bombardeo mediático apoyando su candidatura, la memoria histórica del pueblo venció en las urnas a la alianza entre estos actores nefastos encabezada por el candidato de la banca (19,74%, cifra sujeta al reconteo actual). El pueblo también rechazó el vergonzoso desfile de representantes pírricos de la clase política en decadencia (13 candidatos que no llegaron ni al 2% individualmente).

No era para menos, la masiva movilización popular e indígena de octubre de 2019 contra la imposición de la agenda de austeridad del FMI vive y nos inculca la urgencia de combatir a las élites político-económicas que, armadas hasta los dientes, no tuvieron reparos en masacrar a los sectores populares. Mientras las fuerzas represoras asesinaban a ocho manifestantes, herían gravemente a más de 1500 personas y detenían irregularmente a 1228 movilizadxs en las calles, la ministra de gobierno María Paula Romo y el ministro de defensa Oswaldo Jarrín, tildaban de vándalos y terroristas a miembros de la CONAIE, correístas, estudiantes, feministas, transportistas y comunicadorxs de medios alternativos. Con la maquinaria mediática hegemónica a su favor, intentaron imponer el odio a un supuesto enemigo interno que, según ellxs, era comandado por el «correísmo» y el «castro-chavismo», mientras en las calles, en realidad, se articulaba una lucha común por los derechos sociales y la vida digna. Los resultados del sufragio del domingo 7 de febrero demuestran que el co-gobierno de las derechas no logró martillar el libreto «anticomunista», cuyas infames consecuencias conocemos bien a raíz de la sangrienta historia de nuestro continente. 

Las izquierdas y la lucha por la vida digna

El candidato progresista de la Unión por la Esperanza, Andrés Arauz, quedó en primer lugar con el 32,70% de votos. Por su parte, Yaku Pérez Guartambel, candidato de Pachakutik, alcanzó una votación histórica para el brazo electoral del movimiento indígena con el 19,38% (cifra sujeta al reconteo). Para la Asamblea Nacional compuesta por 137 curules, fueron elegidxs 49 candidatxs de la Unión por la Esperanza, 27 de Pachakutik y 18 de la Izquierda Democrática, frente a las fuerzas de derecha con 18 asambleístas del Partido Social Cristiano y 12 de CREO. Desde las organizaciones sociales exigiremos que este apoyo mayoritario a las fuerzas desde el centro hacia la izquierda se traduzca en alianzas antineoliberales que trabajen en pos de la vida digna y no en pactos antipopulares a favor del capital. 

Al llegar a este punto de la minga para descifrar las elecciones, entramos en las arenas políticas movedizas que caracterizan la disputa por el estado. Entender lo que está en juego demanda de nosotrxs suma honestidad intelectual. Por un lado, Arauz deberá profundizar su agenda progresista de ampliación de derechos sociales, alejándose firmemente del conservadurismo machista y la arremetida extractivista de Rafael Correa, y planteando diálogos respetuosos con los sectores que luchan por la defensa de los territorios. Por el otro lado, Yaku Pérez deberá retractarse de propuestas como la eliminación del impuesto a la salida de divisas —que pondría en riesgo la estabilidad monetaria y el flujo de circulante al interior del país, facilitando la fuga de capitales— y acatar el mandato antineoliberal de las bases para respetar el proyecto colectivo histórico del movimiento indígena. En ambos casos, será vital que los sectores más a la izquierda impulsen la radicalización de los proyectos de cambio y no se dejen amilanar. Desde Ecuadorminka, hacemos eco de las palabras de Leonidas Iza, presidente del Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi y líder del paro de octubre de 2019: «¡Combatiremos a la derecha venga de donde venga!»

Únicamente el respeto a la voluntad antineoliberal, de la que octubre 2019 fue el más reciente y combativo episodio, puede asegurarles legitimidad a las organizaciones políticas que, sin duda, necesitarán apoyo popular para enfrentar el potencial bloqueo político y económico por parte de las élites oligárquicas y los países del llamado «primer mundo». No olvidemos que la dolarización hace al Ecuador dependiente de Estados Unidos, sin capacidad para definir soberanamente su política monetaria. Ante este escenario, la radicalización de un proyecto de cambio nos exige mantenernos movilizadxs y tejer lazos fuertes de solidaridad internacional. ¿Está la sociedad preparada para transformaciones estructurales más profundas, existe acumulación de fuerzas revolucionarias? ¿Cómo organizarnos para caminar en esta dirección? 

Un proceso electoral lleno de turbulencias

La primera vuelta tomó un giro inesperado cuando la diferencia de votos entre los candidatos que disputan el segundo lugar se tornó muy estrecha y Lasso superó a Pérez por 0,36% el viernes 12 de febrero. Ante esta situación, ambos pidieron el reconteo de votos. Es de vital importancia que se respete la voluntad del pueblo ecuatoriano depositada en las urnas. Para ello, el Consejo Nacional Electoral tiene el deber de revisar y corregir cualquier tipo de irregularidades que se hayan podido dar, siempre guiándose según el Código de la Democracia. Sin embargo, el extenso debate público entre Lasso y Pérez, promovido por el CNE en sus instalaciones el 12 de febrero, desconoce toda ley. La función del máximo organismo de sufragio del país no es facilitar un acuerdo entre dos candidatos particulares, cual «pacto entre caballeros»,[1] sino garantizar la voluntad de todo un pueblo expresada en un proceso electoral del que participaron dieciséis candidatos. Es por esto que debió convocarse al Consejo Consultivo de Organizaciones Políticas para decidir cómo proceder con la posible revisión de las actas y reconteo de votos. 

La observación electoral, de igual manera, deberá estar salvaguardada para lxs veedores de todas las siglas políticas, lxs observadorxs ciudadanxs y todas las delegaciones internacionales. Las organizaciones sociales nos declaramos en máxima alerta ante el rol prominente que el CNE le atribuye a la Organización de Estados Americanos para la observación electoral en el «Acuerdo de diálogo entre candidatos Yaku Pérez y Guillermo Lasso» del 12 de febrero. No olvidamos la repudiable actuación antidemocrática y antisoberana que tuvo la OEA en provocar y luego avalar el golpe de estado en Bolivia en octubre de 2019. Asimismo, condenamos los intereses intervencionistas e intimidatorios que se esconden detrás de la llegada del fiscal general de Colombia en estos momentos de alta tensión con supuestas pruebas de apoyo económico del ELN a la campaña de Arauz. Hacemos un llamado a lxs compañerxs internacionalistas a estar pendientes de que se respete la voluntad popular en Ecuador sin ningún tipo de injerencia desestabilizadora. 

Tejiendo sueños colectivos de colores y dignidad

Estamos conscientes de que los procesos electorales son solo una parcela en la colorida montaña de las luchas por la transformación social. Sin embargo, sabemos que las elecciones marcan la cancha donde expresaremos y profundizaremos nuestras luchas y procesos organizativos desde abajo. El camino es empinado y está lleno de desafíos. Por eso, apostamos por juntar las fuerzas sociales movilizadoras de las organizaciones populares: indígenas, afrodescendientes, estudiantiles, feministas, ecologistas, antirracistas, contrahegemónicas, entre otras. Es hora de ejercitar el diálogo tolerante y (auto)crítico para superar dicotomías inútiles que únicamente nos dividen. Solo así podremos impulsar la unidad y renovación de las izquierdas, con bases sociales fortalecidas que legitimen la construcción de un proyecto político antineoliberal, sin sectarismos ni egos. Desde Ecuadorminka, les invitamos a soñar y acompañarnos en una gran minka popular, plurinacional y antineoliberal para experimentar nuevas prácticas políticas y dibujar nuevos horizontes del Sumak Kawsay, tanto en Ecuador como más allá: un horizonte que se extienda por toda Abya Yala.

«Nosotrxs somos como los granos de quinua, si estamos solxs, el viento lleva lejos. Pero si estamos unidos en un costal, nada hace el viento. Bamboleará, pero no nos hará caer. Somos como la paja de páramo que se arranca y vuelve a crecer…y de paja de páramo sembraremos el mundo.»

Dolores Cacuango (1881-1971, lideresa indígena, dirigenta del Partido Comunista Ecuatoriano)


[1] Los acontecimientos de los siguientes días se han sucedido vertiginosamente. El encuentro entre Pérez y Lasso terminó convirtiéndose en desencuentro. Los candidatos al segundo lugar emitieron cartas unilaterales al CNE durante el fin de semana pidiendo modificaciones del «acuerdo» y han incurrido en descalificaciones mutuas en redes sociales.

No solo aborto legal: por aborto libre y autonomía sexual. Diálogos entre Alemania y Argentina

Por Cecilia M y Ryan della Salla[1]

Como migrantes en Berlín, nos atraviesa tanto la lucha por el acceso al aborto que acaba de dar un gran paso consiguiendo la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en Argentina, como también la necesidad de comprender y posicionarnos frente a las condiciones existentes en Alemania para el acceso a los derechos sexuales y reproductivos. Un diálogo entre las experiencias de los dos territorios nos permite ver los puntos de contacto y los aprendizajes mutuos de las luchas aquí y allá. 

Aborto en Alemania: ilegal y muy lejos de lo autónomo

La imagen de la serie ‘Poco ortodoxa’ donde una mujer al quedar embarazada en Berlín es atendida por una médica que, con muchísima naturalidad, le pregunta si quiere hacerse un aborto, refleja el imaginario que tienen/tenemos muchas personas acerca de Berlín como un lugar donde el aborto es libre, legal, y accesible.

La realidad es muy distinta: el aborto en Alemania está tipificado como un crimen. Existen excepciones en las cuales el aborto puede practicarse de forma legal: que exista una indicación médica, que el embarazo haya sido resultado de una violación, o que la persona gestante pase por una consultoría (Beratung) en una instancia acreditada por el estado y en ese marco exprese su decisión de no proseguir el embarazo.[2] En caso de abortos por indicación médica o violación, el costo es asumido por el seguro de salud, mientras que en el caso del paso por la consultoría, el costo debe ser pagado por la persona gestante, a menos que reciba ayuda social del estado. El paso por la consultoría es la que habilita a la mayoría de los abortos que se realizan en Alemania y funciona en muchos casos una instancia de enorme violencia psicológica al intentar en ocasiones persuadir a quien acude de no abortar.[3] Estas regulaciones excluyen desde ya a personas que se encuentran ilegalizadas por no tener permisos de residencia o no tienen seguro de salud. A todo esto se le suma el hecho de que muchos de los abortos no se realizan con pastillas, como recomienda la Organización Mundial de la Salud, sino mediante aspiración o inclusive legrado (raspaje), métodos muchos más violentos e invasivos. 

Existe en Alemania un movimiento conformado por diversas organizaciones políticas que reclama la derogación del artículo que tipifica al aborto como un crimen, así como del parágrafo que penaliza a médicxs que informen/publiciten que en ese consultorio/clínica se practican abortos.[4] Sin embargo, pese a que la ley en Alemania es similar a muchos países de América Latina, donde el movimiento por el acceso al aborto es masivo y ocupa la agenda pública hace años, en Alemania se trata de un movimiento minoritario y el tema tiene un lugar muy marginal en el debate político y la agenda feminista. ¿Por qué se sabe tan poco de esto? ¿Por qué se tiende a creer que el aborto es legal? ¿Por qué no se tematizan las violencias que hay que atravesar para acceder a un aborto? ¿Por qué no es parte central de las luchas anti-sistémicas? 

El debate que nos falta: la autonomía sexual 

Para entender el debate sobre la necesidad de ir mas allá de la legalidad-ilegalidad nos interesa reflexionar acerca de las diferencias y similitudes entre las situaciones en Argentina y Alemania. En un país como Alemania donde la clandestinidad no es una realidad más que minoritaria, la ilegalidad del aborto no figura en la agenda. Sin embargo, que para grandes sectores de la sociedad haya una ausencia de clandestinidad no significa ausencia de violencias o pérdida de autonomía. La oposición entre clandestinidad y legalidad que muchas veces se ha construido como una estrategia en Argentina para tener mayor impacto, pero deja de lado uno de los ejes más importantes en este debate que es el de la posibilidad de avanzar en una vida libre de violencias. 

Nos preguntamos, ¿es posible construir una vida libre de violencias cuando el sistema médico está dominado por mandatos patriarcales que reproducen la violencia sobre quienes deciden por fuera de la moral religiosa? ¿Realmente confiamos en que el estado genere las instituciones que nos permitan abortar libremente?  Nos preguntamos si es posible, contando con la importante conquista del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, imaginar un acceso al aborto por fuera de las violencias estructurales representadas en el sistema médico. 

Muchas de estas experiencias que se sitúan por fuera de los sistemas que generan violencias estructurales están cruzadas por el debate de la autonomía sexual, es decir, la discusión acerca de cómo generar espacios donde podamos ejercer de manera libre nuestras decisiones sexuales y reproductivas. 

Prácticas de autonomía colectiva: las experiencias de autorganización en las consejerías pre y post aborto en Argentina

A lo largo de la historia hubo siempre grupos de personas que acompañaron la realización de abortos, desde las llamadas «brujas» con sus conocimientos sobre hierbas abortivas en la Edad Media, hasta los grupos activistas que hoy acompañan la práctica de abortos con medicamentos.[5] El movimiento feminista argentino aporta algunos ejemplos dentro de esta historia y nos muestra cómo la autonomía se construye en la práctica política.

Hacia el año 2009 el colectivo Lesbianas y feministas por el derecho al aborto montó una red de información en torno de la línea telefónica “Más información, menos riesgos” para informar acerca de cómo realizarse un aborto seguro con pastillas de oxaprost/misoprostol.[6] Las líneas telefónicas y los espacios de organización para el acompañamiento de abortos se fueron multiplicando. Gracias a estas redes, muchas personas pudieron y pueden practicarse abortos libres de violencias y con un adecuado acceso a la información necesaria, incluso de forma autónoma respecto del sistema médico. Estas experiencias nos permiten pensar en un avance a espacios organizativos que generan una autonomía colectiva. Lo que aparece en principio como una reivindicación individual («mi cuerpo, mi decisión») se convierte en colectivo cuando se evidencia que la politización y la organización son el único camino para lograr el ejercicio de un derecho. 

La autonomía corporal como horizonte: cruces entre las luchas trans y el movimiento feminista 

El aborto es un derecho que debe ser conseguido como parte de la lucha para seguir generando autonomía y libertad sobre nuestra sexualidad, y en este sentido es una de las muchas reivindicaciones que tanto mujeres como disidencias sexuales compartimos. En el marco de la llamada «marea verde» que se hizo presente en Argentina desde 2018, cuando la lucha por el derecho al aborto tomó las calles de forma masiva, la presencia de varones trans y personas no binarias en el movimiento dejó en claro que existen diversas identidades con capacidad de gestar y, por lo tanto, de abortar. Pero los cruces entre las luchas travesti trans y el movimiento por el aborto son incluso anteriores.  Activistas travestis como Lohanna Berkins y Diana Sacayán apoyaron tempranamente la lucha por el aborto, planteando claramente que más allá de no gestar, la autonomía corporal es un horizonte común en la posibilidad de una alianza entre mujeres y disidencias sexuales. [7]

No solo los avances en la lucha por el aborto sientan precedentes para las reivindicaciones del movimiento trans, sino que los logros de este aportan resultados fundamentales a la lucha de los feminismos. La ley de identidad de género sancionada en Argentina constituye un avance en la autonomía al no solo despatologizar las identidades trans y prescindir de la autorización de médicxs y jueces/as para declarar la identidad auto-percibida sino que da espacio también a que existan múltiples maneras de vivir las experiencias trans/no binarias. De esta manera, al permitir reconocer como varones o a personas que se sitúan mas allá de la norma binaria a personas con capacidad de gestar, muestra lógicamente las limitaciones de la idea de las mujeres como sujeto político único en la lucha por el acceso al aborto. [8]  

Cruzando fronteras por la autonomía sexual 

La autonomía sexual es un eje clave para pensar no solo la politización de las luchas por la libertad sexual, sino también la sexualización de la práctica política, en tanto implica pensar cómo construir políticamente al margen de las instituciones reproductoras del patriarcado. Las posibilidades para ejercer autonomía están a su vez atravesadas por el clasismo, el racismo y la xenofobia. Esto lo vemos claramente en Alemania desde nuestra perspectiva migrante: si ya de por sí es difícil para todxs decidir sobre nuestros cuerpos y ejercer nuestros derechos de forma autónoma, lo es más aun para personas ilegalizadas, o con una situación migratoria precaria, o para quienes debemos comunicarnos con médicxs en un idioma que no es el propio. La lucha por el acceso al aborto en Alemania debe pensarse como una causa común de todos estos sectores.

Si la lucha por la autonomía es, como muestra el caso de Argentina, un eje compartido por el movimiento feminista y las disidencias sexuales, entonces Berlín es un terreno muy fértil para construir estas alianzas. Retomamos las experiencias de las luchas desde el colectivo LGBT* y disidencias sexuales así como de las feministas en Argentina para pensar una agenda  política que los cruce. Un ejemplo clarificador es el del colectivo travesti/trans en la UE donde para poder cambiar de género frente a las instituciones públicas deben enfrentarse a un sin fin de violencias (incluyendo  presentar certificados psiquiátricos que diagnostiquen «disforia de género»). En Argentina, por ejemplo, la Ley de Identidad de Género le comenzó a poner fin a estas prácticas violentas. Ley conquistada fundamentalmente gracias a la organización independiente de las instituciones estatales pero sin olvidar la necesidad de seguir disputándolas.

Reafirmamos nuestra convicción de seguir cruzando nuestra experiencia como migrantes con las locales no para romantizar a los movimientos sociales en América Latina sino como una oportunidad para repensarnos y poder impulsarnos a una acción política mas efectiva y que nos lleve a transformar todo lo que tenga que ser transformado para demoler las prácticas hetero-cis-patriarcales de todos los aspectos de nuestras vidas.

[1] Este texto es el resultado de la síntesis que quienes escriben la nota realizaron a partir de un encuentro tenido el 17.12.2020 con Francisco Fernandez (activista transmasculino), Camila Delia (integrante de la Consejería Pre y post aborto de la Asamblea de Villa Urquiza, Buenos Aires) y Derya Derya Binışık  (asesora en autonomía sexual y justicia reproductiva, Gunda-Werner-Institut) alrededor de un cruce en la lucha por el derecho al aborto entre Argentina y Berlín. 

[2] https://www.bmfsfj.de/bmfsfj/themen/familie/schwangerschaft-und-kinderwunsch/schwangerschaftsabbruch-nach—218-strafgesetzbuch/81020

[3] https://www.buzzfeed.com/de/julianeloeffler/schwanger-profemina-beratung-abtreibung-218

[4] referencias artículos 218 y 219, y referencias al movimiento por la derogación, por ejemplo https://www.sexuelle-selbstbestimmung.de/ y https://whatthefuck.noblogs.org/

[5] Por ejemplo https://en.wikipedia.org/wiki/Jane_Collective 

https://www.womenonwaves.org/

[6] Línea «Más información, menos riesgos» https://www.womenonwaves.org/es/page/1032/safe-abortion-hotline-argentina-july-2009

[7] https://lanotatucuman.com/lohana-berkins-y-el-derecho-al-aborto/actualidad/16/06/2018/16913/

[8] ver Francisco Fernández Romero “‘We Can Conceive Another History’: Trans Activism Around Abortion Rights in Argentina”, en International Journal of Transgender Health. https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/26895269.2020.1838391?fbclid=IwAR3HNJqPaP_exKjDldBKHykc1vKTuhWv7dpjnEhpH8KJjjpzBkOlbRfbwvg&journalCode=wijt21

Descolonialidad del discurso y lucha política en el Sur: una charla con Noel Padilla-Fernández

En febrero y marzo de 2021, el Bloque Latinoamericano estará co-organizando un seminario con Noel Padilla-Fernández, intercambiando conocimientos sobre la teoría y práctica de la descolonialidad del saber. A manera de preparación, platicamos con Noel sobre sus intereses epistemológicos, su trayectoria, y la coyuntura política en Nuestra América. Acá les presentamos la charla. (Las inscripciones para el seminario están abiertas hasta el 27 de enero bajo semioticasdelsur@protonmail.com)

¿Cuáles han sido los enfoques más importantes de tu trabajo académico en los últimos años? ¿A qué se debe ese interés?

Antes de estar vinculado a la formación y la investigación en la academia, vengo de experiencias en el movimiento de la comunicación alternativa y popular (radio, fotografía, video, cine), allí en el trabajo popular surgió la preocupación por el estudio de los discursos;  por una parte el  análisis crítico de los medios masivos, y por otra la preocupación por la elaboración estética de discursos que representaran nuestras voces, nuestros cuerpos y territorios;  durante varios años estuve dedicado a la realización documental. Ello hizo que mi incorporación a la academia (hace 19 años), la hiciera con una pragmática semiótica devenida de la acción cotidiana en el movimiento popular.

Desde esa preocupación comienzo a transitar dimensiones reflexivas, diálogos con autores y autoras, en las que voy encontrando y construyendo categorías para comprender complejamente y nombrar la práctica colectiva desarrollada en la comunicación popular.  Ya en la academia, en el Centro de Experimentación para el Aprendizaje Permanente (CEPAP) de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, me incorporo a procesos de investigación y formación en educación popular y sistematización de experiencias como método para la generación de conocimiento, y en vínculo con estas metódicas, junto a profesores y profesoras desarrollamos procesos de formación e investigación en el área de la educomunicación (este es un campo que tiene importantes orígenes en las experiencias de comunicación alternativa y educación popular en América Latina, en los años 60, 70, 80, allí van a ser emblemáticos los aportes de Mario Kaplún y Paulo Freire). La educomunicación como campo da cuenta de los procesos de formación, de aprendizajes, vinculados o mediados con prácticas comunicacionales (consumos mediáticos, hábitos tecnoculturales, y al reconocimiento del carácter textual de los discursos simbólicos audiovisuales, sonoros, transmedia).

Podemos decir que este ha sido un enfoque importante del trabajo académico que he realizado, y otro es el relacionado de manera más focal con la semiótica cinematográfica, área de formación en la que me desempeño como profesor en la Universidad Nacional Experimental de las Artes; esta formación en semiótica comenzó a ser transversalizada con la perspectiva del pensamiento crítico descolonial y una preocupación investigativa por reconocer el lugar de enunciación del discurso, como un lugar ontoepistémico, es decir los discursos cinematográficos proyectan una forma de ser y pensar el mundo. En ese sentido, los discursos cinematográficos hegemónicos, van universalizando las formas de ser y pensar propias del sistema mundo/moderno/colonial/patriarcal/capitalista que van configurando los imaginarios de los públicos que asisten a esos discursos de manera acrítica o complaciente. La preocupación formativa que moviliza mi accionar docente es propiciar problematizaciones para develar las formas de ser y pensar el mundo proyectadas en los discursos, pero también problematizar las formas hegemónicas de ser y pensar que están en nuestras maneras de producir sentido.

En la puesta en práctica de estas reflexiones semióticas, comprendí que se trataba de una semiósis que transcendía el discurso cinematográfico y audiovisual, y que podía ser una práctica problematizadora para otros géneros discursivos, e inclusive para la vida cotidiana. Allí podría ubicar el interés de mi trabajo, desarrollar un practica semiótica como ejercicio cotidiano, para problematizar las marcas del poder y la dominación en los discursos, en la producción de sentido y en las formas de relacionarnos.    

Noel Padilla-Fernández es doctor en Artes y Culturas del Sur, profesor-investigador asociado de la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR) y Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE) en Venezuela, así como investigador externo de la Universidade do Vale do Rio dos Sinos (UNISINOS) en Brasil.

En tus aportes teóricos hablas de una semiótica del Sur. ¿Quién y cómo se construye una semiótica del Sur? 

Decía anteriormente que los discursos enuncian formas de ser y pensar el mundo, en nuestras experiencias hemos estado circundades por discursos, escolares, religiosos, mediáticos, institucionales, familiares, que han universalizado las formas de la vida moderna (me refiero a la ontogénesis y al episteme del sistema mundo/moderno/colonial/patriarcal/capitalista impuesto por los imperios europeos desde 1492 y continuado por las elites del eje del Atlántico Norte, siendo su hegemon más importante los Estados Unidos); estas formas de ser y pensar sexistas, patriarcales, racistas, individualistas, antropocéntricas, heteronormadas, se han impuesto secularmente por sobre otras maneras de relacionarse y de vivir que aún existen en vetas de resistencia en los pueblos ocupados, dominados, pero no vencidos, del sur global, y en los pueblos que resisten al capital en los países del norte; porque no se trata de un sur geográfico, se trata de un Sur ontoepistémico, de un sentipensar distinto y antagónico a la subjetividad moderna.  Una semiótica del sur implica promover el reconocimiento de epistemes y cosmogonías que hacen posible la solidaridad, la sororidad, lo comunitario como relación, la transubjetividad como condición existencial de la vida no posible sin el otro/otra, incluso con el otro no humano (el espacio vital del que formamos parte, y que el pensamiento fragmentador moderno nombró cosificadoramente como naturaleza); como referente  problematizador del poder y las jerarquías de dominación presentes en los discursos y en nuestras formas de producir sentido y relacionarnos.  

¿Quién puede hacer una semiótica del sur? Tode aquel que asuma la problematización y transformación de las formas de vida promovidas por el capitalismo. Considero que una semiótica del sur permite cuestionar lo que hemos dado por absoluto, lo que el sistema mundo moderno/colonial/patriarcal/capitalista impuso como natural. Una semiótica del sur puede contribuir a una reflexión transformadora y superadora de los lastres modernos que arrastramos en las maneras de relacionarnos jerárquicamente en la vida cotidiana y en las formas de hacer política desde las izquierdas y desde los movimientos.    

En el plano político continental, diferentes eventos colectivos con ejemplos en Chile, Bolivia, Ecuador aparentan una renovación y recuperación de fuerza de los movimientos sociales populares. ¿Se puede avizorar en esto un posible fin de la avanzada reaccionaria de derecha extrema que inicio a mediados de la década? ¿Cómo se reciben estas luchas frente a la memoria de los movimientos sociales de inicios del siglo, que fueron clave en la llegada al poder de la izquierda y/o mantenimiento del mismo en Ecuador, Bolivia, Venezuela, Argentina? 

En América Latina vivimos profundos procesos de enfrentamiento con el capital, fueron fundamentales la llegada de gobiernos progresistas a países de la región. En el comienzo del siglo irrumpe un proceso importante de reivindicación de derechos, de justicia social y redistribución de las riquezas en Venezuela con la llegada a la presidencia del comandante Chávez, pudiéramos decir que esta irrupción inicia una ola de gobiernos de izquierda que cambia en esa primera década las condiciones geopolíticas a favor de nuestros pueblos. Este cambio geopolítico implicó el impulso de iniciativas de integración regional desde una perspectiva bolivariana promovidas en gran medida por el presidente Chávez.  La respuesta del imperialismo y las oligarquías regionales lograron reveses de esta ola progresista, retomando el poder en Paraguay, Argentina, Brasil, Ecuador y Bolivia, e implementando políticas coordinadas de agresión, de asedio y bloqueo económico hacia Venezuela. Sin duda alguna que las políticas de Washington y el coro de la oligarquía continental han sido efectivas para el reacomodo de la derecha neofascista. Sin embargo, no podemos perder de vista que la conducción de los gobiernos de izquierda se fue alejando, o no consideró la participación protagónica de los sectores del pueblo organizado en la toma de decisiones en la implementación y conducción de las políticas.

«Una semiótica del sur puede contribuir a una reflexión transformadora y superadora de los lastres modernos que arrastramos en las maneras de relacionarnos jerárquicamente en la vida cotidiana y en las formas de hacer política desde las izquierdas y desde los movimientos.»

Podemos decir que han persistido las formas modernas de hacer política, imposibilitando el ejercicio colectivo/comunitario del poder, la visión de la vanguardia ha prevalecido impidiendo que las demandas del pueblo organizado (campesinos, indígenas, mujeres, afrodescendientes, y otros) sean incorporadas a las agendas de las políticas nacionales. En algunos casos se incorporaron a las agendas gubernamentales las exigencias de los sectores financieros y empresariales, no así con el pueblo.  Las demandas que hoy se plantean colectivamente en las calles de nuestro continente, proponen saltos cuánticos para el hacer político, estas convocan a otras formas de relación, para la crisis civilizatoria que se evidencia, son insuficientes las transformaciones político-económicas que tradicionalmente han planteado las izquierdas. El problema no es solo la contradicción capital-trabajo. El problema no es solo el sistema económico capitalista, es fundamentalmente su modelo civilizatorio. Para detener la avanzada de la derecha neofascista, es fundamental colocar, promover, construir, desplegar en la acción política otras formas de ser, pensar y relacionarnos. Las agendas políticas de nuestros pueblos deben ser de carácter anticapitalista, antiimperialista, anticolonial y descolonial, antipatriarcal y despatriarcal, des-heterocentrada, reconfiguradora de la relación humanidad-naturaleza y subversiva a todas las formas jerárquicas del poder.    

 Siguiendo lo que acabas de decir: Venezuela se encuentra en una condición socioeconómica extrema, producida en gran medida por el asedio imperialista y criminal sobre el país, y empeorada por una serie de errores y conductas heredadas de la cultura capitalista en parte importante de la dirigencia de la revolución. Como académico comprometido, ¿cómo percibes la realidad y complejidad del proceso venezolano en la actualidad? 

 El proceso venezolano ha sido muy particular. En el año 1999 llega a la presidencia un militar nacionalista, que fue capaz de escuchar a los sectores históricamente explotados, porque de eso sectores venía, y vivir junto al pueblo que ha acompañado este proceso un proceso de radicalización hacia una perspectiva de izquierda antiimperialista. Ese fue el eje de la política de la revolución bolivariana en los últimos años de vida del presidente Chávez. A partir de este momento el imperialismo norteamericano agudizó sus políticas de asedio, ataque a la moneda nacional, cerco financiero que imposibilita la compra de alimentos, medicinas, repuestos para el mantenimiento y tecnificación de nuestras industrias básicas, compra de combustible, ataques y sabotajes terroristas a la industria petrolera y al sistema eléctrico nacional, explican en buena medida, el deterioro de las condiciones de vida del pueblo venezolano. Creo que este escenario político convoca a la participación del pueblo organizado en la conducción de las políticas de Estado. Sin embargo, los lastres modernos en las formas de hacer política por parte del gobierno actual impiden esta participación. Considero que las revoluciones son esencialmente ontoepistémicas, y ante la actual crisis del modelo civilizatorio un gobierno revolucionario debe avanzar estratégicamente hacia la construcción de otras formas de relación y de poder, unas que subviertan y trasformen el ejercicio moderno y de colonialidad del poder. Frente a esta necesidad, me parece fundamental que los gobiernos de izquierda o revolucionarios del continente escuchen el grito cosmogónico de Mandar Obedeciendo

Berlín-Hanóver-Caracas, Enero 2021. 

Destrucción creativa. O lo que ya sabíamos del futuro.

Desde  el Bloque Latinoamericano, consideramos que la acción política y el análisis coyuntural son ejercicios que se complementan mutuamente, para así tejer horizontes de lucha. Por ello, queremos presentar estas importantes reflexiones de nuestro compañero Dario Farcy, a propósito del reacomodo actual del capital frente a la contingencia (post)pandémica. 

El capitalismo se ha caracterizado históricamente por externalizar, o ubicar fuera del ámbito de valorización del capital los resultados indeseados de la producción, así los costos vinculados al pago de los trabajos de cuidados, las consecuencias medio ambientales de la producción y la infraestructura necesaria para el traslado de las mercancías y personas siempre fueron relegadas al ámbito familiar o público. Como ya sabemos, incluyendo todos estos costos en el proceso de acumulación el capitalismo no tendría la mas mínima chance de defender su sostenibilidad. La plusvalía, que es la base de la acumulación, esta compuesto entonces no solo por la fuerza de trabajo que se aplica en la esfera productiva, sino también por todos esos recursos (también fuerza de trabajo pretérita) que son aplicados en esos ámbitos donde el capital decide no mirar pero si aprovechar el resultado.

Durante mucho tiempo se discutió como llegó el capitalismo a ser el sistema global que hoy conocemos, y más allá de las diferentes posturas sobre la incidencia en términos políticos, culturales y militares una variable se impone por sobre las otras. Los saltos tecnológicos producidos por el conjunto de la sociedad humana fueron aprovechados para profundizar el proceso de acumulación; así el desarrollo de la computación, originado como un elemento de cifrado militar, fue puesto al servicio de las transacciones internacionales haciendo mucho más cortos los tiempos para la movilidad del capital.

También estos saltos tecnológicos fueron acompañados de una reorientación de los esfuerzos colectivos hacia la acumulación de capital. Las fuerzas productivas desarrolladas durante la segunda guerra mundial dieron inicio a la etapa de mayor crecimiento del capitalismo en su historia bajo el formato del Estado de bienestar y el modelo fordista. La destrucción de capital, relaciones sociales e instituciones permitió al capitalismo lanzarse en la construcción de un modelo global como nunca antes. Hubiera sido imposible para el capitalismo lograr ese nuevo régimen de acumulación sin el nuevo orden de prioridades que imprimió la destrucción generalizada de la segunda guerra mundial.

El Banco Mundial prevé que la caída del producto bruto mundial sera en 2020 de por lo menos 5,2%, más del doble de la caída sufrida a nivel mundial en el 2009 luego de la crisis financiera. En las economías centrales el impacto sera aún mayor, en torno al 7%. Siguiendo estos datos estamos ante la crisis mundial más grande desde el estallido de la segunda guerra mundial. En la mayoría de los países se ha incrementado la pobreza y la desigualdad. Los Estados se han endeudado para hacer frente a las nuevas demandas sanitarias de la sociedad.

Por su parte los empresarios más importantes del mundo han amasado millones de dólares gracias a los aportes que han hecho los Estados para evitar que la crisis sea aún peor; millones de personas han perdido sus empleos y sus formas de vida; al mismo tiempo los empresarios vinculados al comercio online han embolsado sumas astronómicas de dinero. Del otro lado, millones de pequeños productores y comerciantes han tenido que cerrar sus puertas en todo el mundo ante la imposibilidad de comercializar sus productos. Miles de millones de trabajadorxs han perdido su empleo durante la pandemia.

La demanda de petroleo, y de la industria vinculada a este producto (como la automotriz) han caído  debido a la mayor caída de la demanda de la historia. Ante una batalla feroz con las nuevas energías renovables este puede ser el comienzo del fin de las tecnologías vinculadas con el petroleo. No resulta casual, que en la batalla electoral de este año en EUA se hayan alineado claramente dos sectores de la industria global en torno a cada candidato; por un lado los partidarios del capitalismo verde siguieron la agenda demócrata, mientras que las principales industrias del petroleo se alinearon con Trump. Cierto es que para entender la derrota del presidente naranja hay que tener en cuenta otras variables, pero si se puede afirmar que los sectores populares que Trump buscó interpelar con sus políticas son los perdedores del avance del capitalismo globalizado en su etapa financiera. Los demócratas por su parte, parecen ya estar anunciando el nuevo giro de la moda del capital: el capitalismo ecologista.  

Si como dijimos la segunda guerra mundial (como corolario de la segunda revolución industrial que definió al petroleo como principal motor del capitalismo) permitió la acumulación y destrucción necesaria para la construcción de un sistema civilizatorio basado en la acumulación del trabajo ajeno, no sería descabellado pensar en que este nuevo ordenamiento siente las bases para la siguiente fase del capitalismo.

Mientras discutimos medidas sanitarias, lockdowns y números de fallecidos se erige ante nuestros ojos una reorganización del capital. Los grandes fondos de inversión y multinacionales que venían hace varias décadas hablando de la “robotización” han encontrado un aliado perfecto e inesperado para terminar de imponer las “bondades” de un capitalismo sin fabricas y de fabricas sin trabajadores. Sin embargo, por más autos eléctricos que haya siempre alguien tendrá que recolectar el litio en América del Sur. La desesperación global por la llegada de un virus mortalmente vinculado con la dinámica interna del sistema capitalista, parece haber establecido un futuro en donde nuestras sociedades ya no tendrán que debatirse entre explotadxs y explotadorxs, sino que el objetivo al cual aspirar sea el de encontrarse entre el grupo selecto de lxs incluidxs.

Dario Farcy

Berlin, Diciembre de 2020.