Migrar y trabajar en Berlín

Migrar no tiene que ser sinónimo de explotación y precariedad. 

El día Sábado 17 de Julio nos reunimos para profundizar, conocer y buscar alternativas a la precariedad laboral que vivimos cotidianamente como migrantes. 

Junto a compañerxs de diversos ámbitos, procedencias y experiencias, discutimos las condiciones y las posibles respuestas en tres ejes: la precariedad del trabajo migrante, el trabajo en plataformas/aplicaciones y las respuestas ante el vaciamiento.  

Pudimos ver como las nuevas formas de migración (por ejemplo la visa Working Holiday) son formas de precariedad que reproducen y profundización la asimetría entre trabajadorxs alemanxs, europexs y migrantes. 

Escuchamos por un lado la experiencia de lxs trabajadorxs de Helpling, en donde la situación de explotación no es solo laboral sino que reviste formas neocoloniales en donde lxs trabajadorxs deben vender su amor por el modo de vida berlines y aceptar ponerse en condiciones de vulnerabilidad. Esto redunda en situaciones de acoso y violencia simbólica.   

Por su parte las compañeras migrantes de Polonia organizadas en Initiative der Betreuer*innen nos dejaron en claro que la precariedad no está solo reservada para lxs latinxs, sino que también la sufren lxs migrantes del este europeo. La mayoría de ellas se dedican a realizar tareas de cuidado en la informalidad y bajo condiciones laborales muy por debajo de los convenios alemanes. Y sufren también del estigma que recae sobre lxs migrantes del Este en un país colonial como Alemania. 

De esta forma seguimos organizándonos en el territorio que hoy habitamos para luchar por nuestros derechos, para desenmascarar la propaganda oficial que oculta las profundas desigualdades e injusticias que son la base del sistema económico de este país y del sistema mundo. Sabemos que no habrá fin a la injusticia en un solo país, por eso  para construir sociedades sin explotadxs ni explotadores debemos continuar construyendo espacios de resistencia, de creación y de solidaridad en todos los lugares que habitamos.

Essen ist politisch

«Ökologie ohne sozialen Kampf, ist einfach nur Gärtnern» ♥ 

Chico Mendes

Eine der ersten Sachen, die uns lateinamerikanische Migrant*innen in Deutschland überrascht, sind die Supermarktregale voll mit Produkten aus unseren Herkunftsgebieten. Gleichzeitig beobachten wir eine wachsende Sensibilität für die Auswirkungen der Nahrungsmittelproduktion auf das Klima, für die Verschlechterung der Lebensqualität durch den Einsatz von Düngemitteln und Pestiziden und für die Zerstörung der Lebensräume von Mensch und Tier. Diese Bedenken wurden jedoch in eine Marktnische verwandelt, die von Konzernen kapitalisiert wird. Sie monopolisieren den Markt, indem sie Produkte vermarkten, die als «ökologischer» oder «gesünder» gelten. So bruhigen die Sorgen ihrer lokalen Verbraucher auf Kosten einer  Ausbeutungsstruktur.

Es fehlt also eine Reflexion über die Auswirkungen des derzeitigen agroindustriellen Produktionssystems auf Leben, Gesellschaft und Natur.

Der globale Lebensmittelmarkt funktioniert nach einer Dynamik, die für exportorientierte Regionen wie Lateinamerika schwerwiegende Folgen hat: Entwaldung und das Verschwinden kleiner und mittlerer ländlicher Ökonomien. Auch in Europa fördert das Produktionssystem die Zerstörung von Wäldern und das Vordringen von Monokulturen, wodurch Kleinbauer*innen verdrängt und der Klimawandel vorangetrieben wird.

Wie wird unsere Nahrung produziert?

In Berlin weiß man wenig über die Bedingungen, unter denen die Lebensmittel, die wir konsumieren, produziert werden. Damit meinen wir nicht nur die Verhältnisse in Lateinamerika oder Afrika, sondern auch jene auf diesem Kontinent und sogar ein paar Kilometer von Berlin entfernt, in den ländlichen Gebieten Brandenburgs.

Die Pandemie hat deutlicher denn je gezeigt, wie fragil die Nahrungsmittelkette in Deutschland ist, die zu einem großen Teil von Importen und der Arbeit von Migrant*innen aus Osteuropa und Lateinamerika, um nur einige zu nennen, abhängig ist, welche in prekären Verhältnissen bei den saisonalen Ernten arbeiten. 

Wie kommt das Essen nach Berlin?

Die Konzentration findet nicht nur in der Produktion statt, sondern auch im Vertrieb und in der Vermarktung, wo Unternehmen wie Lidl und Edeka ein Oligopol über den Vertrieb von Lebensmitteln haben und die Erzeuger*innen zwingen, zu niedrigen Preisen an ihre Franchises zu verkaufen.

Kleine und mittlere Produzent*innen, die an «bewusstere» Supermärkte wie Bio-Company und LPG verkaufen, müssen ihre Produkte oft wegwerfen, weil die Ästhetik der Lebensmittel nicht den Anforderungen der Verbraucher*innen entspricht. 

Bio-Supermärkte oder Supermärkte mit Regalen voller vermeintlich gesunder Produkte bieten keine Lösung für die Probleme der Bevölkerung und der Erzeuger*innen, und ihre Preise machen sie für Menschen mit geringem Einkommen unzugänglich.

Die Alternative ist nicht in «Bio»-Supermärkten zu kaufen.

Bei unserer Suche nach Alternativen dürfen wir nicht dazu beitragen, die gleichen Logiken von Produktion und Konsum aufrechtzuerhalten. Stattdessen sollten wir kollektive Wege der Ernährung entwickeln und fördern, die im Einklang mit der natürlichen und sozialen Umwelt stehen.

In Lateinamerika, aber auch in Deutschland, gibt es viele Beispiele, wie dies erreicht werden kann.

Die «Unión de Trabajadores de la Tierra» [etwa: Vereinigung der Arbeiter*innen der Erde] in Argentinien oder das Movimiento de los Trabajadores sin Tierra [etwa: Bewegung landloser Arbeiter*innen] in Brasilien sind ikonische Beispiele dafür, wie es möglich ist, nachhaltige Produktion in den Händen von Kleinproduzent*innen mit urbanem Konsum zu verbinden, der sich der aktuellen sozialen und ökologischen Probleme bewusst ist. Internationale Netzwerke wie Via Campesina [etwa: der bäuerliche Weg] zeigen, wie globale Alternativen geschaffen werden können, indem sie Ernährungssouveränität als Vorschlag für Autonomie und Dekommodifizierung von Nahrung ins Zentrum stellen. 

In Berlin und Brandenburg gibt es hunderte von solidarischen Wirtschaftskernen (SoLaWi) und Produktionsketten. Diese verteilen ihre Produkte einzeln, wodurch die Kosten der Verteilung in jeder SoLaWi internalisiert werden. Es ist mehr Koordination und Solidarität zwischen den Betrieben erforderlich. Auch in Berlin und anderen urbanen Zentren ist es notwendig, kooperative Formen des lokalen und regionalen Konsums zu organisieren.

Vom Bloque Latinoamericano glauben wir, dass es ohne alternative Formen des Landbesitzes, der Produktion und des Konsums keine wirkliche Veränderung geben kann. Wir bauen Verbindungen der Solidarität und des Austauschs zwischen dem Land und der Stadt auf, durch einen fließenden Kontakt mit ländlichen Produzent*innen, die um die ABL (Arbeitsgemeinschaft bäuerliche Landwirtschaft) assoziiert sind, und durch die Förderung von Punkten solidarischen Konsums im Rahmen des SolaWi-Netzwerks. Schließ dich uns an, um kollektive Formen zu finden, uns zu ernähren!

Comer es político

«la ecologia sin lucha social, es simplimente jardineria» ♥ 

Chico Mendes

Una de las primeras cosas que nos sorprenden a lxs migrantes latinoamericanxs al llegar a Alemania es ver las góndolas de los supermercados repletas de productos provenientes de nuestros territorios. Al mismo tiempo, observamos una creciente sensibilidad por el impacto climático de la producción de alimentos, por el deterioro de la calidad de vida, consecuencia del uso de fertilizantes y pesticidas y la destrucción del hábitat de animales y personas. Sin embargo, estas preocupaciones se han transformado en un nicho que es capitalizado por corporaciones que monopolizan el mercado comerciando productos catalogados como más «ecológicos» o «saludables», calmando las sensibilidades de sus consumidores locales a expensa de una estructura de explotación planetaria. 

Hay pues una reflexión ausente acerca de las consecuencias que el actual sistema productivo agroindustrial tiene sobre la vida, la crisis ecológica y las clases sociales que lo sostienen.

 El mercado global de alimentos funciona de acuerdo a dinámicas que tienen graves consecuencias para regiones con una matriz exportadora, como lo es América Latina: la deforestación y la desaparición de economías rurales de pequeña y mediana escala. También en Europa el sistema de producción fomenta la destrucción de los bosques y el avance de la monocultura, eliminando a lxs agricultorxs pequeñxs y facilitando el cambio clímatico.

¿Cómo se producen los alimentos que comemos?

Poco se sabe en Berlín acerca de las condiciones de producción de los alimentos que consumimos. Con esto no hablamos sólo de las condiciones en América Latina o África, sino también en este continente e incluso a pocos kilómetros de la ciudad, en las zonas rurales de Brandenburgo. 

La pandemia mostró más claramente que nunca la fragilidad de la cadena de alimentos en Alemania, dependiente en gran medida de la importación y del trabajo de personas migrantes de Europa del Este y Latinoamérica, para nombrar algunxs, quienes trabajan de forma precaria en las cosechas de forma estacional. 

¿Cómo llegan los alimentos a Berlín?

La concentración no solo se da en el proceso de producción sino también en la distribución y la comercialización, en donde empresas como Lidl y Edeka tienen el oligopolio sobre la distribución de alimentos, imponiendo a productorxs a venderle a sus franquicias, pagando precios bajos.

Lxs productorxs pequeñxs y medianxs que le venden a supermercados «más conscientes» como el Bio company y LPG muchas veces tienen que tirar su producto por que la estética del alimento no cumple los requisitos de sus consumidorxs. El alimento es bueno y comestible, pero no en términos de belleza para los altos precios que pagan las clases sociales media altas y altas en Alemania.

Los supermercados BIO o con góndolas llenas de productos supuestamente saludables no aportan una solución a los problemas de la población y lxs productorxs, además de tener precios que los hacen inaccesibles para las personas de bajos ingresos.

La alternativa no es comprar en supermercados «bio»

Nuestra búsqueda de alternativas debe intentar desarrollar y potenciar formas colectivas de alimentarse, en armonía con el entorno natural y también social. 

En América Latina, pero también en Alemania, existen multiples ejemplos de como conseguirlo.

 La Unión de Trabajadores de la Tierra en la Argentina o el Movimiento de los Trabajadores sin Tierra en Brasil son ejemplos icónicos de cómo es posible vincular producciones sustentables, en manos de pequeñxs productorxs, con un consumo urbano consciente de las problematicas sociales y ambientales actuales. Redes internacionales como la Vía Campesina muestran cómo se pueden generar alternativas planetarias, poniendo en el centro a la Soberanía Alimentaria como una propuesta de autonomía y desmercantilización de los alimentos. 

 En Berlín y Brandenburgo existen cientos de núcleos de economía solidaria (Solidarische Landwirtschaft – SoLaWi) y cadenas de producción que resisten al sistema concentrado actual en una dirección similar. Estas se ven forzadas a distribuir su producto individualmente, internalizando el costo de distribución en cada SoLaWi. Más coordinación y solidaridad entre las granjas es necesaria. Asimismo, en Berlin y otros centros urbanos, es necesario organizar formas cooperativas de consumo local y regional.

Desde el Bloque Latinoamericano creemos que no puede haber cambio verdadero sin una formas alternativas de propiedad de la tierra, de producción y de consumo.  Estamos construyendo vínculos de solidaridad e intercambio entre el campo y la ciudad, a través de un contacto fluido con productorxs rurales asociados en torno de ABL (Arbeitsgemeinschaft bäuerliche Landwirtshcaft, organización vinculada a la Via Campesina) y a través del impulso de núcleos de consumo solidario en el marco de la red SolaWi. Sumate a construir formas colectivas de alimentarnos!

Gegen das Freihandelsabkommen Mercosur-EU

[Rede vor dem BMWi, Mai 2021]

Guten Morgen an Alle

Ich grüße euch alle vom Bloque Latinoamericano, einer Organisation von Migranten*innen, die sich als antirassistisch, antiimperialistisch und antikapitalistisch versteht.

Wir sind hier gegen das Mercosur-EU Abkommen, weil wir wissen was es für unsere Leute und Länder bedeutet. Das Abkommen bedeutet nicht nur die Zerstörung der Ökonomie unserer Länder, sondern auch die Zerstörung der bäuerlichen Produktion in Deutschland und in Europa.

Wir müssen die Kämpfe vernetzen – hier und dort; in Argentinien, Paraguay, Uruguay und Brasilien gegen das Abkommen, zusammen mit den Bauern und Bäuerinnen.  

Als Latinxs wissen wir, was Ausbeutung, Prekarität und Armut bedeuten. Sie alle sind Ergebnisse von Deindustrialisierung und Extraktivismus. Und wir wissen auch, dass diese Situation verschlimmert werden würde, wenn das Abkommen in Kraft tritt.

Es ist für uns ganz klar:  Die Ungleichheit zwischen Lateinamerika und Europa würde verschärft werden.

Wir müssen laut sagen, dass in unseren Länder das Problem nicht nur die Regenwaldabholzung ist, sondern auch die Zerstörung der Lebensgrundlagen von Millionen von Menschen.

Deswegen müssen wir das Abkommen stoppen und gleichzeitig eine neue Form der Wirtschaft entwickeln. Hier in Deutschland und in Lateinamerika.

¡Abajo el tratado de libre comercio entre EU-Mercosur!¡Arriba lxs que luchan!¡Venceremos!

Seamos un río y no una isla. Resistencias migrantes en Berlin y Brandenburgo.

Bloque Latinoamericano Berlín – Grupo de trabajo territorial

El siguiente texto es nuestra cotribución desde el grupo de trabajo territorial del Bloque Latinoamericano al períodico Die Kommunne, editado por Kiezkommune con ocasión del 1ro de mayo, con reflexiones acerca de las potencialidades de la auto-organización local.  Para quienes lean alemán, les invitamos a leer el períodico completo, que se encuentra disponible para descargar acá https://lowerclassmag.com/2021/04/14/print-die-kommune-kommunaler-widerstand-gegen-die-krise/ En papel se puede conseguir en el Kiezkommune Wedding (Stadtteilbüro Kommune65, Buttmannstr. 1a) los Viernes de 14 a 18hs o en la demo del 1ro de mayo.

La crisis desatada por el Covid19 nos mostró la cara oculta de Alemania. Puso de manifiesto que, lejos de tratarse de una economía tecnificada donde «el capitalismo funciona bien», basa su desarrollo en la explotación del trabajo migrante. Como activistas en Berlín nos vimos ante la tarea de seguir articulando resistencias en una ciudad que más que nunca nos coloca entre la precarización y la expulsión. Encontramos que «quedarse en casa» nos era imposible frente a la precarización que sufrimos les migrantes en la gastronomía, delivery, limpieza, cuidados, o la producción y distribución de alimentos.

Berlin no es una isla

Quizás esta crisis le haya recordado a muchxs que Alemania no está al margen de la destrucción impuesta por el sistema capitalista. Quizás incluso hasta haya dejado claro que Berlín no es una isla, aislada del resto del país. Ninguna ciudad es una isla. Mientras en Alemania veíamos vaciarse los supermercados por las prácticas de «hamsterkaufen», vimos cómo en muchos lugares de América Latina se activaron aún más las redes de consumo local y solidario. Un ejemplo claro lo ofrecen las ferias y redes de distribución organizadas por trabajadorxs agrícolas en distintos puntos de América Latina para hacer llegar alimentos agroecológicos a precios justos directo de lxs productores a lxs consumidores, como las ferias de la Central de cooperativias de Servicios Sociales Lara (Cecosesola) en Venezuela o las iniciativas de la Unión de Trabajadores de la Tierra en Argentina, que se realizan a lo largo y ancho del país. Estas prácticas nos invitan a repensar nuestro rol como migrantes organizadxs desde la ciudad, pero sin aislarnos del entorno que nos rodea. Como migrantes organizadxs en el Bloque Latinoamericano queremos ser la corriente que conecte las luchas en América Latina con las que tienen lugar en Alemania.

Latinxs en Brandenburgo?

Podría parecer sorpresivo que migrantes latinoamericanxs pensemos nuestro trabajo político (también) en las zonas rurales de Brandenburgo, pero no lo es: uno de nuestros objetivos como Bloque Latinoamericano es construir vínculos entre las luchas progresivas de las áreas rurales de Brandenburgo con luchas en Berlín, a la vez que tender puentes entre estas y las luchas populares en América Latina.  Es por eso que nos hacemos presentes allí como migrantes e internacionalistas, conversamos e intercambiamos con productorxs agropecuarixs en Brandenburgo. En conjunto con el Ernährungsrat de Brandenburgo organisamos un encuentro en Müncheber, para discutir acerca de los problemas de la producción y distirbución de alimentos en Berlín y sus alrededores.

Queremos derribar los mitos que existen sobre Brandenburgo. Por eso compartimos lo que aprendemos de las luchas de lxs productores de la región con compañerxs en la ciudad.

En Brandenburgo también hay un ojo que mira hacia Latinoamérica. El tratado de libre comercio entre la Unión Europea y el MERCOSUR significa el aumento del hambre, la desocupación y la concentración de tierras en América Latina, al tiempo que generaría la pérdida de producción campesina en Brandenburgo y con ella la destrucción de sus modos de vida. Es de esta manera una oportunidad para el diálogo entre iniciativas populares en los dos continentes y la búsqueda de alternativas frente a las formas de producción que despojan el medioambiente y concentran la riqueza. Mediante la construcción de redes transatlánticas en contra del tratado de libre comercio, ayudamos a construir este diálogo.

Seamos un río: por un internacionalismo local

Uno de nuestros horizontes como Bloque Latinoamericano es apoyar, conectar y visibilizar luchas en los territorios de América Latina. Pero esto lo hacemos siempre desde nuestra presencia física en Alemania. Pensamos que la política está donde está el cuerpo. Migramos con nuestras historias, experiencias y luchas. Somos internacionalistas en el territorio que habitamos, y sabemos que solo apostando a reforzar las luchas aquí y ahora podemos construir alianzas y movimientos que constituyan alternativas emancipatorias a ambos lados del Atlántico. 

Rede zum 1.5.21: Bloque Latinoamericano

Liebe Genossinnen und Genossen!

Wir, der Lateinamerikanische Block und die Arbeiter_innenversammlung von Helpling begrüßen euch ganz herzlich.

Als lateinamerikanische Migrant_innen spüren wir die Konsequenzen kapitalistischer Nekropolitik am eigenen Körper: jene Politik, die uns hier, ebenso wie unsere Geschwister in unseren Territorien, in prekären Beschäftigungen ausbeutet. Die Politik des Todes ist das, was die Waffen-, Pharma- und Rohstoffunternehmen des Nordens dem Globalen Süden gewaltsam aufzwingen.Während die Eliten unsere Länder skrupellos dem IWF ausliefern, richten die neoliberalen Sparmaßnahmen unsere Völker mehr und mehr zu Grunde.

In Lateinamerika hat die Taktik der verbrannten Erde zu Unmengen überschüssiger Arbeitskraft geführt.Leider leben wir in einer Zeit, in der sich diese perverse Dynamik des Kapitals in jeder Ecke der Welt festgesetzt hat, so dass Unterdrückung und eine permanente Krisensituation vorherrschen. Es schmerzt uns zu sehen, wie die Corona-Krise seit einem Jahr die brutalen Ungleichheiten verschlimmert, die der Kapitalismus verursacht. Diese turbulente Zeit ähnelt jener, die auch unsere liebe Rosa erlebte und die sie mit ihrem berühmten Satz „Sozialismus oder Barbarei“ bezeichnete. Es bleiben keine Zweifel mehr: Wir leben in einer Zeit der Barbarei, die vom Kapital diktiert wird.

Aus diesem Grund sind wir heute hier zusammen: um einen breiten Widerstand aufzubauen, der sich auf der Straße kämpferisch manifestiert!

Warum tolerieren wir weiterhin, dass Krisen auf dem Rücken der Arbeiter_innen getragen werden? Warum müssen Kleinhändler_innen, Künstler_innen und Selbstständige ihre Geschäfte schließen, während die Minen, Agrarunternehmen und Fabriken weiterhin auf Hochtouren laufen? Warum waren die Profite von Großunternehmen wie Amazon noch nie so hoch wie jetzt?

Was wir gerade erleben ist keine Solidarität für die globale Gesundheit, nein! Es ist ein neuer Prozess der Kapitalakkumulation und der Ausbeutung, die keine Grenzen kennt.

Wir dürfen nicht vergessen, dass wir alle, die von unserer Arbeit leben, im Gegensatz zu den großen Unternehmern, Teil der Arbeiter_innenklasse sind.

Deshalb ist es unsere Pflicht, die erzwungene Proletarisierung aufgrund der Pandemie klar zu benennen und anzuprangern.

Those of us who have migrated know that we are not considered essential, and that we are always the last ones to be taken into account, since we do not even have minimal working conditions.

It is us who come asap into your house to clean, but Helpling does not provide any kind of preventive measures for our health! Apparently, we are only essential to maintain the profits of these “digital” companies, but not essential enough to have a work contract or social security. We also know that the most precarious jobs are the ones that have been developed the most during the pandemic. These jobs are largely feminized tasks performed by migrants, especially women and LGBTI people. Against this background, staying at home and doing home office is a class privilege.

Faced with these conditions, we have found it necessary to organize in the workplace in order to raise our demands.

We strongly condemn that Helpling has always done everything possible to prevent us from mobilizing! They have persecuted and fired comrades who were politically active, while selling a “migration friendly” face to society. We reject that we are treated as mere disposable workforce by these companies!

They exploit us, because they know that the migratory flow is not going to stop thanks to the unequal distribution of global wealth. We know that many people who have come to Europe do so in search of better working conditions and a happy life for their families, but they find a harsh reality here. We must perform the tasks that Germans do not want to. And we do so in a brutal context where wealth has been historically accumulated at the expense of our peoples!

What was sold to us as labor inclusion for women in the «first world», in reality means the exploitation of others to perform the necessary care work for the reproduction of capital.

It is not only a question of gender, but also of inequalities because of class and race! Therefore, we believe that patriarchy cannot be defeated without ending imperialism and capitalism altogether!!

Wir träumen von einer Gesellschaft, in der ein Leben in Würde nicht zu viel verlangt ist. Einer Gesellschaft, in der, Wohnraum ein grundlegendes Recht ist und kein Spekulationsgegenstand von Immobilienhaien wie Deutsche Wohnen!

Der Plan der Mächtigen ist klar: Sie wollen, dass wir arm und unterwürfig bleiben, dass wir ständig gegeneinander ums Überleben kämpfen, anstatt dass wir uns gemeinsam gegen sie richten. Aber auch WIR haben einen klaren Plan: denn es ist der soziale Widerstand, durch den wir mögliche Alternativen verwirklichen werden! 

Dafür schaffen wir politische Werkzeuge, mit denen wir den nekropolitischen Krieg gegen uns beenden und eine neue gerechte Gesellschaft aufbauen werden. Doch für diese Aufgabe benötigen wir jede und jeden einzelnen von euch!

Wir brauchen ein breites Bündnis, um die kapitalistische Politik des Todes zu besiegen. Es ist diese Allianz, die wir heute auf den Straßen bilden und es wird eben diese Allianz sein, die das Unterdrückungssystem erschüttern wird!!

So wie sie uns täglich angreifen, wenn sie uns rassistisch fragen: „Wo kommst du eigentlich her?“, nehmen viele unsere organisatorischen Prozesse als Migrant_innen nicht ernst und infantilisieren uns. Diesen Menschen antworten wir laut und deutlich: Als Migrant_innen sind wir uns sehr bewusst darüber, dass wir uns dort, wo wir leben, aktiv und kämpferisch organisieren müssen!

Wir haben unsere Träume von einer Veränderung weder zurückgelassen noch vergessen, als wir den Atlantik überquerten. Deswegen akzeptieren wir auf keinen Fall, zu Demonstrationen eingeladen zu werden, um diese „bunter“ zu machen und zur „Diversitätsquote“ beizutragen! Wir wollen und fordern gleichberechtigt in der Küche des Widerstands zu sein!

Wir verschwenden keine Zeit mit den oberflächlichen Moden einiger Linken und sind Null daran interessiert, uns in Subkulturen abzukoppeln, die isoliert von der Gesellschaft für sich selbst existieren. Wir sind hierhergekommen, um die Welt weiter zu verändern!

Wir sind gekommen, um starke linke Organisationen aufzubauen, die um den Alltagsverstand kämpfen und sich mit den populären Sektoren zusammenschließen.

Nur somit werden wir eine gegenhegemoniale Macht in dieser Gesellschaft verfestigen können. Gerade in Zeiten, in denen rechte Kräfte auf den Straßen, in Parlamenten und Regierungen voranschreiten, können wir nicht erlauben, dass unsere Mitmenschen aus den Mittel und Arbeiter_innenklassen von ihren ausschließenden Diskursen beeinflusst werden.

Dabei müssen wir die Empörung der Menschen verstehen, denn nur so können wir ihre und unsere Wut auf diejenigen da oben lenken, welche die wahren Verantwortlichen für die neoliberale Prekarität sind. Wir wissen, dass es keine Revolution ohne eine kämpferische, widerständige Praxis geben kann. Aus diesem Grund begrüßen wir im Lateinamerikanischen Block diese pluralistische aber einheitliche Revolutionäre Erste Mai Demo mit großer Freude.

Deshalb, Genossinnen und Genossen, feiern wir diesen Zusammenschluss auf der Straße zwischen linken migrantischen und deutschen Kollektiven. Es ist ein historischer Moment und wir reagieren auf den Ruf unserer Zeit. Hier und heute bauen wir zusammen eine massive Bewegung und internationalistische Solidarität auf.

Jeder Schritt, den wir heute Abend unternehmen, eröffnet kollektive Wege der Befreiung für ein würdiges Leben!

Ein Hoch auf alle, die kämpfen! Es lebe der internationalistische, migrantische Block! ¡Que viva el bloque migrante internacionalista! ¡Hasta la victoria siempre!

Mietendeckel: ¿El final o el comienzo?

Con las particularidades que les da ser metrópolis del poder mundial, la precarización social y la explotación laboral son también en Berlín y Europa el motor que mueve los capitales empresariales hegemónicos. La semana pasada, miles salimos a las calles a mostrar nuestra rabia contra la anulación de la ley de control de precios de alquileres, que protegía, en primera línea, a la clase trabajadora y a la población migrante. A propósito de esta coyuntura, que pone en entredicho el mito del estado de bienestar alemán, presentamos un análisis del compañero Dario Farcy.

Por Dario Farcy

El jueves 15 de abril del 2021 fue un día de contrapuntos. Un día de injusticia, un día en donde los que gobiernan al mundo dejaron en claro quién gobierna, pero también fue un día de furia y de esperanza para lo que viene. Fue un día de esos que no abundan en Berlín. 

Ese día la Corte Suprema de Alemania (Bundesverfassungsgericht) decidió que la ley que imponía un límite al aumento irregular de alquileres (Mietendeckelgesetz) en Berlín es inconstitucional. Ningún valor tiene, al parecer, que esta medida afecte a más de 1.5 millones de habitantes de la ciudad capital[1]. Tampoco parece importar que la Ley fue aprobada en enero de 2020 en el Senado de Berlín con votos de la mayoría de lxs diputadxs elegidxs por el pueblo. Quedó claro que el Estado sigue manteniendo esa variable escrita en piedra desde sus orígenes: defender los intereses de los que más tienen.   

«Desde Latinoamérica sabemos muy claramente lo que significa la colusión entre el poder judicial y los partidos defensores del estatus quo. En nuestras tierras el llamado lawfare ha logrado destruir leyes ampliamente debatidas por el pueblo y votadas por una gran mayoría de lxs diputadxs y senadorxs, como la Ley de Medios en Argentina, o han logrado perseguir y encarcelar a líderes populares como Lula en Brasil.»

La decisión judicial reabre la posibilidad para que los grandes jugadores del sector (entre ellos la gigante inmobiliaria “Deutsche Wohnen” que tiene un total de 110.000 departamentos solo en la capital alemana y es la segunda empresa más importante del sector a nivel nacional, por debajo de “Vonovia”)[2] impongan condiciones y precios con el único límite de su imaginación, al mismo tiempo que puedan cobrar retroactivamente los alquileres desde diciembre hasta la fecha.

Es un día triste para la gran mayoría de lxs habitantes de Berlín, incluso para esxs que hoy en día piensan que esta medida no los afecta pero que más rápido que tarde verán su nivel de vida decaer ante el aumento generalizado de precios (desde el año 2009 los alquileres han aumentado un 40% en Berlín, mientras que la inflación acumulada en esos años fue de solo 14,1%)[3]. No es menor tener en cuenta que la medida afecta a 9 de cada 10 departamentos en alquiler en la ciudad[4]. Pocas veces quedo tan claro el efecto negativo directo de una medida sobre las mayorías, también pocas veces ha quedado más claro la connivencia entre partidos políticos de derecha y el poder judicial. 

Desde Latinoamérica sabemos muy claramente lo que significa la colusión entre el poder judicial y los partidos defensores del estatus quo. En nuestras tierras el llamado lawfare ha logrado destruir leyes ampliamente debatidas por el pueblo y votadas por una gran mayoría de lxs diputadxs y senadorxs, como la Ley de Medios en Argentina, o han logrado perseguir y encarcelar a líderes populares como Lula en Brasil. Son solo algunos ejemplos de cómo la supuesta imparcialidad de la justicia y la división de poderes solo funcionan cuando se trata de defender los intereses de las grandes corporaciones.

En el caso alemán esta alianza entre grupos empresarios, partidos de derecha y sistema judicial quedó demostrada sin sutilezas en el proceso contra la Mietendeckel. Desde la aplicación de la normativa los partidos representantes de las corporaciones, es decir la CDU y el FDP, comenzaron una campaña en contra de la misma, llegando al extremo de que 284 diputadxs de estas fuerzas presentaron la demanda sobre la cual se expidió la Bundesverfassungsgericht.[5]

Como si esto no fuera suficiente, el presidente de la Bundesverfassungsgericht es un miembro reconocido de la CDU y fue diputado en el Bundestag por más de diez años en representación de ese partido. Así el actual partido gobernante, que posiblemente también lo será en el futuro, cierra el círculo de intereses privados. Haciendo lobby, presentando la demanda y teniendo entre sus filas al   juez “imparcial” definen públicamente, lo que ya han decidido de espaldas al pueblo: defender los intereses de los empresarios del negocio inmobiliario. Razones de sobra tienen para accionar de esta manera: el 80% de los aportes económicos de la CDU provienen de las empresas inmobiliarias.[6]

No hay que olvidarse de esta terrible historia, ya que los grandes medios de comunicación, de la mano de los partidos de las inmobiliarias, están lanzando una campaña para desligar de la culpa que les compete a esos partidos por empeorar significativamente los niveles de vida de la población. A nadie se le escapa que la decisión de la Bundesverfassungsgericht es una de las más controversiales de los últimos años, y que implica un gran costo político para los partidos que la apoyan. En septiembre de este año habrá elecciones nacionales, y allí se encuentra la razón para intencionalmente confundir a la opinión pública sobre quien tiene la responsabilidad política de esta decisión. 

Enfrente del poder judicial está el pueblo

Al mismo tiempo ese día fue uno de lucha y de expresión de rabia popular frente a estas medidas en contra de millones de personas. Espontáneamente entre 15.000 y 20.000 se movilizaron en contra de la resolución de la corte suprema. Se movilizaron diferentes sectores que habitualmente no comparten consignas o banderas en común, pero que entienden claramente que la lucha contra la especulación financiera es uno de los puntos centrales de la situación actual. En una ciudad y en una sociedad donde lo espontaneo no abunda y las formas de intervenir en la escena pública se encuentran hiper-reglamentadas, es algo que vale la pena remarcar.

A su vez, existen diferentes propuestas para lanzar una campaña a nivel nacional similar a la que llevó a la ley de Mietendeckel en Berlín. 

En un contexto en donde la vida social y política debido a las medidas tomadas ante la pandemia global han quedado fuertemente restringidas, y donde ha quedado al descubierto quienes son los que efectivamente gobiernan nuestros Estados, esto puede ser la chispa que inicie un nuevo ciclo ascendente de luchas populares.

«Al mismo tiempo ese día fue uno de lucha y de expresión de rabia popular frente a estas medidas en contra de millones de personas. Espontáneamente entre 15.000 y 20.000 se movilizaron en contra de la resolución de la corte suprema.»

Hasta ahora, el Estado alemán ha dejado claro que defenderá los intereses privados por sobre el de las mayorías; con pandemia, o sin ella. Y la perspectiva de un nuevo gobierno de la CDU liderado por su ala más extrema parece configurar un escenario de mayor debate, unidad y organización de los sectores progresistas y de izquierda en pos de encontrar respuestas colectivas a esta pandemia llamada capitalismo. 

La decisión de las elites de ir en contra de la Mietendeckel puede haber sido el punto de inflexión para que muchxs ya no depositen sus confianzas en los partidos tradicionales y en el sistema en general. Podemos estar asistiendo a un aumento de la desconfianza que las mayorías tienen frente a las instituciones públicas, y eso implica una tarea ardua para la izquierda en búsqueda de respuestas innovadoras y creativas en aras de construir mayorías que permitan transformar la realidad.


[1]https://www.sueddeutsche.de/politik/berlin-mietendeckel-karlsruhe-1.5265936

[2]https://www.tagesspiegel.de/berlin/deutsche-wohnen-in-berlin-110-000-wohnungen-110-000-renditeobjekte/20425844.html

[3] https://www.inflationsrate.com

[4]Bundesverfassungsgericht: Berliner Mietendeckel verfassungswidrig | tagesschau.de

[5]https://www.tagesschau.de/inland/innenpolitik/mietendeckel-klage-101.html

[6]https://www.spiegel.de/politik/deutschland/lobbyismus-immobilienwirtschaft-ist-groesster-cdu-spender-a-e7fb0d5d-28a0-4532-b4a4-a3a8bbab75f4-amp?fbclid=IwAR0CayI-EsATvLCxlG_ia4BKcLJD8q6Zdbe1CetykcBGqSJi3fD-k-ifnu8

Intervención del 8M 2021

El pasado día internacional de la mujer*, lxs compañerxs de diferentes grupos feministas cercanos a Abya Yala participamos en la movilización «Nuestra vida, nuestra resistencia. Rompamos el silencio, rompamos el sistema.» visibilizando las luchas de las mujeres* en nuestros distintos territorios y de mujeres* migrantes en Alemania y Europa. Acá les compartimos el discurso que fue leído allí:

Como todos los años, nos unimos una vez más al paro del 8m. Las políticas de muerte y exclusión en las que estamos sumergidxs se agravan en tiempos de pandemia y la crisis global golpea doble a mujeres* y disidencias sexuales, y aún con mayor fuerza a lxs migrantes, empobrecidxs, racializadxs e ilegalizadxs. La Pandemia ha dejado visible que el sistema en que vivimos es un sistema que transgrede los derechos humanos y la naturaleza. Los Estados fingen detener un virus, pero a quienes detienen y limitan es a la población que siempre ha sido marginada. Los estados patriarcales y neoliberales, en su infinita mezquindad, boicotean y criminalizan nuestra lucha feminista.Los estados han obligado a millones de mujeres y niñas a estar encerradas con sus abusadores, soportando la sobrecarga del trabajo doméstico y de cuidados reproductivos. Han obligado a refugiadxs a estar encerradxs en condiciones miserables, con frío y hambre, sin agua potable ni la mínima protección sanitaria. El problema no es la pandemia. Es el sistema.Este sistema que nos ha demostrado que existen „buenxs“ y „malxs“ migrantes. „Buenxs“ porque podemos migrar y „malxs“ porque tuvimos que hacerlo. En la estadística somos “diversidad”, “integración” y “multiculturalidad”, pero en la realidad nos enfrentamos al estigma hacia ciertas nacionalidades, culturas y costumbres; a trabajos precarizados, un sistema con migrantes de «primera» y «segunda» clase. Escuchamos discursos de bienvenida, y sin embargo no tenemos derecho a voz, a voto ni representación, a muchxs se nos ilegaliza, y deporta en la mitad de la noche para que nadie se entere; como mal dijo Seehofer ”la madre de todos los problemas es la migración”… Somos coloridxs y ruidosxs, y lo somos también acá para exigir nuestros derechos. ¡La migración es un derecho humano!Con furia latina también denunciamos las prácticas colonialistas que se renuevan para mantenerse intactas.

El estado alemán es cómplice de los asesinatos a luchadorxs sociales de Abya Yala, sabemos que sus balas mataron a Marielle Franco y muchxs más, y que brindan entrenamiento a las policías corruptas que cada día son más fascistas.Gritamos BASTA DE AGRANDAR SUS RIQUEZAS EXPLOTANDO NUESTRAS TIERRAS Y NUESTRAS CUERPAS! Nos cansamos de su cinismo ecológico con políticas extractivistas, el litio para sus autos eléctricos nos mata, la industria papelera y forestal nos seca y destruye, Bayer-Monsanto nos envenena, sus sellos Fair Trade no tienen nada de justos!Repudiamos la apropiación cultural que solo exotizan nuestra existencia, NI LA TIERRA NI LAS CUERPAS SOMOS TERRITORIO DE CONQUISTA. Volvemos a nuestras cosmovisiones rechazando sus categorías binarias y heteronormadas impuestas a punta de violencia y despojo hace más de 500 años.Desde la conquista occidental el abuso sexual y la violación se han usado como métodos de opresión y castigo a la insurrección. El adoctrinamiento e imposición de los roles de género es utilizado por gobiernos con instrumentos que se oponen a los avances de la lucha feminista, como el de la marea verde que legalizó el aborto libre y gratis en Argentina. Además invisibilizan los feminicidos tanto en Abya Yala como en Alemania, como si no fuera un problema. Es indespensable tematizar el sesgo de género, el abuso y acoso sexual hacia mujeres, niñas y disidencias, los cuales no se limitan a espacios conservadores o de derecha. Tenemos que tratar el problema desde la raíz, erradicando la mentalidad de castigo que no fomenta la autoreflexión y cambio de conducta sexista, racista, lesbofóbica y transfóbica. Nuestra respuesta es una lucha colectiva, de autocuidado, de denuncia, rompiendo el silencio para quebrar el sistema patriarcal. Las mujeres y disidencias luchamos internacionalmente para un nuevo orden mundial, y nuestra lucha feminista tiene que ser también antiracial y anticolonial.Luchamos por la liberación de los territorios, lxs cuerpxs y los afectos. Solidarizamos con la lucha y resistencia antipatriarcal y anticapitalista en Palestina, Sudán, Kurdistan, India, Vietnam, Polonia, España, Turquía, estamos con nuestrxs hermanxs por sobre todas las fronteras.

Si el cuerpo es lo que nos queda, si el cuerpo es lo que nos quitan y nos violan, es el cuerpo con el que nos vamos a cuidar, vamos a gritar por justicia, vamos a llorar y vamos a resurgir de las cenizas. Es lo único que nos queda, es lo último que nos quitan, es todo con lo que sabemos sanar.

Asamblea de Mujeres* y disidencias sexuales/Bloque Latinoamericano

Ni Una Menos Berlin

Sor Juanas

Kabilda- Berlin

Lafi

Xochicuicatl e.V.

Sorora

Sobre Hanau

El 19 de febrero de 2021, se realizó en Berlín una marcha impulsada por diferentes grupos migrantes para conmemorar a las víctimas del atentado terrorista y racista de Hanau, acontecido hace un año. Les compartimos la intervención leída por compañerxs del Bloque durante la manifestación:

No existe el capitalismo sin racismo!

No existe el imperialismo sin racismo!

No existe el patriarcado sin racismo!

No existe el colonialismo sin racismo!

Hoy, el racismo continúa afectando estructuralmente la vida y muerte de nuestras comunidades. El racismo nace aquí en Europa, nace con el colonialismo europeo como instrumento deshumanizador a mano del capitalismo y se convierte en una estructura de poder, legitimada hoy por los Estados-Nación, entidades responsables por la aniquilación de la vida.
La historia del racismo nunca dejó de estar ligada con el despojo colonial, ni con las geografías del capital construídas bajo régimenes raciales que aún pretenden eliminar la soberanía de nuestras vidas y nuestros territorios. Esta es la verdadera cara de la ilustración europea. 


Aquí y ahora, vemos también como la violencia racista es un problema estructural y no es solo parte de su pasado. El racismo continua oprimiendo a las comunidades racializadas, diferenciadas a partir de la construcción de una supremacía blanca, como un lugar de poder. Pero el funcionamiento del racismo solo es posible a partir de sus poderes políticos, de todo su aparato estatal, incluída la naturaleza de la violencia y represión policial, el régimen migratorio y la criminalización de la migración. El Estado es donde se cristaliza la realidad de su sistema político y económico que mantiene las estructuras de dominación racial, reflejadas en la ideología social, la violencia y el terrorismo supremacista blanco. Ante esta historia, se hace cada vez más urgente articular respuestas más amplias, colectivas, autónomas, democráticas y radicalmente transformadoras. Es momento de de cambiarlo todo!

Hoy, estamos aquí porque nos negamos a que la violencia sobre nuestros cuerpxs continue siendo normalizada. Nos negamos a que las relaciones estructurales del racismo sigan siendo encubiertas y se siga ocultando su origen colonial y esclavista. Nos negamos a recibir como respuesta reformas neoliberales que banalizan el racismo y lo perpetúan. Estamos aqui para cuestionar por qué a los cuerpos racializados se les imponen fronteras mientras que al capital no.
 

Desde el Bloque Latinoamericano nos sumamos al acto de memoria del atentado racista en Hanau. Hanau es hoy también parte de nuestra memoria colectiva. Lo acontecido en Hanau evidencia la decadencia de un sistema colonial, capitalista y patriarcal que da forma a esta sociedad. Atentados como Hanau nos llaman siempre a auto-organizarnos colectivamente desde nuestro territorio-cuerpo, para crear nuevos mundos, transformar y sanar relaciones sociales, construir nuevas geografías decoloniales, antipatriarcales, que defiendan la vida, aqui y ahora. Creemos que los cuerpos y las comunidades racializadas, migrantes y diaspóricas, también somos territorios en resistencia, interconectadas por una historia similar de colonización y por un presente en común. Cuando matan a unx, nos matan a todxs. El dolor de sus familias es el nuestro. Su lucha por la dignidad es nuestra lucha. Es ahí donde radica la fuerza y la importancia de tejer nuestras alianzas. Desde el Bloque estamos creando espacios colectivos de reflexión y acción directa, que nos ayuden a construir relaciones que confronten todas las formas y todos los símbolos del racismo estructural, en donde no exista un valor diferenciado de nuestras vidas y nuestros mundos, ni las “inmigraciones ilegales”, ni la violencia policial, y donde creemos comunidad en contraposición a la individualidad de un sistema moderno y neoliberal. Nos acuerpamos en la lucha. Llamamos a la resistencia, a la acción y a la agitación. Llamamos a no olvidar Hanau. Recordar a Hanau colectivamente significa sanar los traumas de esta sociedad racista. Hanau es parte de nuestra memoria colectiva y vive para siempre en nuestros cuerpos!

Explorando el potencial contrahegemónico de la migración

Para sobrevivir en la Frontera
debes vivir sin fronteras
ser un cruce de caminos

Gloria Anzaldúa

Como migrantes nos cuestionamos y problematizamos diversos aspectos del migrar, desde lo que vivimos en las calles, las interminables burocracias para obtener nuestros papeles, pasando por tener que escuchar y leer discursos ¨antimigración¨ en la prensa, hasta -en otros extremos- encarnar el potencial de conectar luchas desde los más remotos lugares del mundo. Sentimos y atestiguamos el potencial contrahegemónico de la migración.

Queremos compartir algunas breves reflexiones sobre cómo problematizamos la ¨crisis¨ migratoria, los mensajes confusos que entrega Alemania en términos de su apertura y a la vez necesidad de la migración, qué tipo de migración sería ésta y cómo las políticas migratorias se tornan prácticas racistas. Luego, de qué forma en este escenario el migrar se convierte en un acto político, y qué potencial vemos en ello. Presentamos estas ideas en una modalidad de entrevista, en conversación con Alex, compañera que activa también en el Bloque Latinoamericano.

Se habla en general de la ¨crisis¨ Migratoria, suponiendo y estigmatizando de por sí el ejercicio de migrar. Sabemos que una crisis en sí misma no es necesariamente algo negativo, puede ser una ruptura que posibilite nuevas oportunidades, pero entendemos también que cuando se habla de ¨la crisis migratoria¨ se le está enmarcando como una problemática en sí misma, posicionando a migrantes en un rincón indeseado y complicado de la sociedad. Frente a esto, el problema no vendría siendo la migración, sino la apertura y capacidad que tienen los estados frente a esto. ¿Cómo ves el manejo de este discurso, el de la supuesta ¨crisis migratoria¨ en Alemania?

Primero, es importante contextualizar el momento actual, el proceso de globalización neoliberal está reconfigurando un nuevo régimen de fronteras que permite la libre circulación de capitales y a la vez regula el flujo de fuerza de trabajo para los intereses políticos, económicos y sociales que exigen países del norte global en estos momentos.

Hay que tener claro, que la llamada crisis migratoria fue y es producida mediáticamente, sobre todo en torno a lo acontecido en el Mediterráneo en años pasados.  Aunque vemos un agravamiento los efectos de las políticas de la muerte provocadas por las fronteras sobre todo en cuerpos y personas racializadas, quienes por motivos del despojo quieren llegar a tierras del norte; en el 2015 esos hechos recibieron la atención de los medios occidentales, lo cual fue manipulado para crear una situación de emergencia que requeriría de la intervención de la UE para frenar una supuesta ola masiva de refugiades por tierra y por mar. El discurso liberal humanitarista que nace en este marco de “crisis” permitió que se implementen de manera justificada nuevas políticas aún más conservadoras de control de fronteras y que se dé paso a la privatización de su administración, es decir la vieja administración por parte de los estados nación se ve suplantada por empresas contratadas por la UE por sumas millonarias, el más claro ejemplo de ello es la agencia Frontex.

Hay que tener claro que las regulaciones de la migración surgen sobre todo como reacción a la fuerza incontenible que tiene ésta, misma que para el sistema actual es altamente amenazante por su potencialidad. La forma en que se regula ese flujo es mediante regímenes de fronteras que son siempre procesos que responden a determinados contextos, es decir, no son homogéneos ni estáticos, aunque siempre llevan el sello del racismo, sexismo, clasismo, etarismo y habilismo por nombrar algunos. Entonces respondiendo a tu pregunta, no es un problema de capacidad o apertura sino de control sobre la movilidad de cuerpos, lo cual es un acto político de dominación. ¨

En términos de cifras, Alemania vendría siendo un país de migración, entran más personas de las que salen. El sistema necesita de migrantes para sostener la vida a la que están acostumbrades. Entonces, en lugar de regularizar la situación migratoria de miles de personas que ya están viviendo y trabajando en el país, se observa cómo se realizan nuevos convenios de visas para que lleguen ciertes migrantes, que se correspondan a un perfil bien específico de criterios económicos y académicos. ¿Qué te parecen estas señales del gobierno alemán, que se presentan por un lado con una supuesta apertura migratoria, pero por otro, con fuertes trabas a migrantes y a residentes en el país que necesitan resolver su situación migratoria?

Al tener que responder a un mercado laboral “formal” específico que demanda por un lado de mano de obra calificada y clasificada; el mercado laboral “informal” necesita justamente de mano de obra ilegalizada de la que pueda usufructuar de forma intensiva sin tener que garantizar ningún tipo de derecho. Al estado, como aparato de dominación de clase por decirlo de alguna manera, no le conviene la regularización de personas indocumentadas, al contrario, la implementación de la visa Shengen por ejemplo muestra cómo la visa de turismo para ciertos países del sur global, fortalecieron los mecanismos de ilegalización de personas para la explotación laboral, pues muches logran cruzar “legalmente” la frontera y luego son ilegalizades.

Escuchamos que migrantes deben integrarse en la sociedad alemana, se cuestiona y se habla sobre cómo personas de ciertos lugares del mundo se integran ¨mejor¨ y cómo a otras personas les cuesta más trabajo. Pero ¿cuál es la visión que tenemos de esto si consideramos que hay un ¨elles¨ que deben comportarse como ¨nosotres¨? No se trata de que un invitade siga las reglas de la casa, estamos hablando de encuentros de personas y mundos. Ante este encuentro aparecen miradas y discursos fuertemente racistas y xenófobos, escuchamos que hay migrantes de ¨primera¨ y ¨segunda¨ categoría. ¿Qué opinión tienes respecto a este asunto de que migrantes deben integrarse a la sociedad alemana y cómo aparece el racismo en esa lógica?

Respecto al tema integración, este resulta aún polémico y complicado, soy de la idea de que la integración parte del presupuesto de la nación y su cultura en singular, lo cual es como tal una narrativa ficticia. Debes integrar al extraño a la cultura alemana, pero ¿qué es la cultura alemana, se refiere al idioma o a qué? El punto central es que la diversidad en esta lógica de asimilación e integración es vista como una amenaza, por ende, como algo que administrar y/o combatir.

Para abordar el tema de racismo y xenofobia, los cuales son temas enormes y muy importantes de tematizar, lo que puedo señalar en relación a la migración, es que desde una perspectiva decolonial podemos afirmar que Europa consolida una y mil veces dispositivos coloniales para fijar la otredad y así forjar la supremacía blanca; le migrante en este sentido, es lo otro, lo extraño, lo ajeno. En sus figuras en tanto refugiades, ilegalizades se construyen y se adscriben determinadas narrativas que crean una identidad muchas veces amenazante, vemos cómo a partir de ésta se construyen subjetividades del terrorista o del violador racializado, así como de la víctima cuando hablamos de cuerpos feminizados o de refugiades. El racismo y la xenofobia se basan, en este sentido, en un régimen de fronteras que no sólo es territorial sino también simbólico pues nos marca o nos etiqueta de tal o cual manera, lo que en principio es necesario para luego legitimar en orden violento de discriminación, opresión al que día a día nos enfrentamos como migrantes, de diferentes formas por supuesto, pues nos afecta de diferentes maneras según nuestras materialidades e identidades. Estas violencias están sin duda muy presentes en este contexto reaccionario de claros rasgos fascistas, pero así mismo las formas de resistencia por parte de cuerpo colectivo migrante se fortalecen y se reinventan permanentemente y eso nos da esperanza.

Justamente, en todo este escenario es que una vez más la organización colectiva y los entrelazados de luchas y resistencias, nos inundan de solidaridad, creación y aprendizajes. Tenemos en común la necesidad de visibilizar y problematizar injusticias que ocurren aquí y en otros territorios, para poder también aportar en las demandas de los cambios estructurales que nos urgen. ¿Qué rol consideras que tienen las resistencias y organización de cuerpos migrantes?

En términos generales la migración como fuerza social – incontenible- es de por sí un acto político, el movernos por el mundo con nuestros cuerpos es un acto político altamente potente que frente a la lógica del control se torna en una lucha constante.  Ante los regímenes de fronteras instalados, les migrantes reinventamos nuevas formas de movilidad (y reconocimiento de nuestra existencia) en busca de supervivencia, lo que trae como consecuencia que desafiemos permanentemente elementos de esos regímenes, eso implica también luchas cotidianas. En el contexto global, las luchas de les migrantes son expresiones directa o indirectamente anti racistas pues están cuestionando a un orden impuesto por la supremacía blanca y a sus reglas del juego; vale decir que cuando esas luchas se intencionan también como anti-sexistas, anticapitalistas están con ello cuestionando el carácter colonial y las relaciones de poder que se han consolidado desde entonces. En estos momentos estamos como movimiento migrante tematizando el carácter anticolonial de nuestras luchas: las luchas por la legalización de personas, por la abolición de los campos de refugiades, contra la precarización de la vida, etc. Esto implica activar redes en cada rincón de Europa y nuestros territorios de origen para evidenciar ese orden neo colonial, derribar la fortaleza europea y re apropiarnos de nuestra movilidad cueste lo que nos cueste, por supuesto como migrantes estamos aún más expuestos a la violencia del estado pues se nos impide la participación política plena e “igualitaria”, sin embargo, como cualquier otro movimiento político, la necesidad y búsqueda de justicia supera cualquier intento de desmovilización.