Alemania y el virus del trabajo precario

La crisis del COVID-19 nos llena de frustración y rabia, no solo por lo que implica la pandemia en sí, sino porque pone de relieve más que nunca las precarias condiciones laborales en las que nos encontramos la mayoría de las personas migrantes.

Hace poco tiempo supimos que el gobierno de Alemania envió un avión a buscar a trabajadorxs rumanxs – en el momento más intenso de las medidas de prevención contra el corona virus – para levantar la cosecha de espárragos saltándose las restricciones de acceso al país. Esta nos parece una imagen que condensa la cara oculta de la economía alemana: su desarrollo se apoya en nuestras espaldas como trabajadorxs migrantes.

La pandemia pone en evidencia cuáles son los trabajos esenciales para el funcionamiento de la vida. Mientras muchos trabajos se realizan en modalidad home office o se suspenden, otros trabajos deben seguir realizándose: en el sector del cuidado, en hospitales, en las cosechas, en el transporte de productos, en los supermercados, etc. Paradójicamente se trata en su mayoría de trabajos mal pagos y con las peores condiciones laborales. Aunque a muchas personas les sorprenda, a nosotrxs no: una gran parte de estos “trabajos relevantes para el sistema” los realizamos las personas migrantes.

Un ejemplo claro de cómo se logra conseguir trabajo barato para tareas esenciales es la visa con la que muchas personas de Latinoamérica llegamos a Alemania: la Working Holidays. Para muchxs, es la única forma de poder trabajar e incluso ahorrar dinero en condiciones más estables que las de nuestros países de origen. Para la economía alemana, es una forma de conseguir que alguien haga el trabajo que muchxs alemanxs no querrían hacer: limpieza, cuidado de personas, delivery, etc. Así, naturalizamos que empresas como Helpling (aplicación para limpieza de casas) nos quiten hasta un 40% de los ingresos que generamos por día limpiando casas y oficinas, a cambio de poder ahorrar unos euros.

Esta visa demuestra la desigualdad entre países: muchas de las personas que accedemos a esta visa venimos de sectores privilegiados (podemos demostrar ahorros en euros, muchxs pasamos por estudios universitarios o de idiomas, etc), pero en Alemania estamos entre los últimos eslabones de la cadena laboral. No es casual que la visa esté disponible para personas de entre 18 y 35 años, rango para el cual los índices de desocupación son más altos en todo el mundo(1). Claro está, esa visa solo permite estar en Alemania un año, pues si estuviésemos más tiempo probablemente querríamos acceder a otro tipo de trabajos y organizarnos por mejores condiciones laborales.

Saquémosle la careta a la economía alemana: no es una nación industrial y tecnificada donde “el capitalismo funciona perfectamente” y “está todo bien”. Es un Estado que, por su posición en el capitalismo mundial, saquea y explota a otros, priorizando su desarrollo a costa de los sectores más vulnerables.

Alemania y sus vecinos, una relación tóxica

Pero no hay nada nuevo en esto. Desde la Segunda Guerra Mundial, Alemania hizo pasar su desarrollo por las manos de trabajadorxs migrantes precarixs. Grandes contingentes de personas de Turquía, Italia y España construyeron el boom económico de los ’60, para dejarnos paso luego a lxs migrantes de países de América Latina, del Este europeo, Medio Oriente y África.

El cierre de fronteras producto del Covid-19 puso de manifiesto la asimetría en las relaciones económicas al interior de Europa, y puso en jaque la idea de “comunidad” europea. Lo que sale a la luz es el rol que cumplen lxs trabajadorxs precarixs de Europa del Este desde hace más de 30 años. Luego de la caída del muro de Berlín, los países occidentales promovieron en el Este europeo una política de privatización masiva de empresas. Esta y otras medidas neoliberales resultaron en una caída de la producción industrial, pérdida de fuentes de trabajo y caída de los salarios. Esto llevó a que el salario promedio en Alemania sea entre cuatro y hasta nueve veces mayor que en países como Polonia, Rumanía y Bulgaria (2), alentando a que las personas de esos países migren. ¿Suena conocido? Es la misma lógica que los países centrales impusieron en distintos territorios del “tercer mundo”, así la periferia mundial se complementa con una periferia europea para satisfacer las necesidades del capital en Europa Occidental.

Este proceso no se detuvo con la llegada del nuevo milenio, y no nos debería sorprender que los países más afectados por la actual crisis en Europa sean Italia y España, donde a partir de la crisis del 2008 se vienen aplicando estrictos programas de «austeridad fiscal» (recortes de beneficios estatales y masivas privatizaciones), que incluyen entre otras cosas fuertes reducciones en la inversión pública en el sistema sanitario(3). Esto actualiza la discusión acerca de si Europa hace frente al impacto de la crisis como una unidad, o si es un “sálvese quien pueda” donde cada país hace frente con su propia economía.

Subsidios durante la pandemia, ¿Para qué?

Si hay una ley de hierro en la sociedad capitalista es que lxs trabajadorxs no somos solo cuerpos para ser explotados sino también seres que consumen. Esto explica por qué la capacidad de consumo en Alemania, aún con los sueldos mas bajos, es mayor a la de otros países.

Uno de los aspectos que más preocupa a gobiernos y empresarixs es la caída de la propensión al consumo, que ronda los 22 puntos y es la más fuerte desde la crisis del 2008(4). Si analizamos las ayudas que se aplicaron en estas ultimas semanas podemos ver que su objetivo es mantener la rueda del consumo girando. El total de dinero invertido en la economía alemana, solo en subsidios directos, se eleva a 254.000 millones de euros (para tener un equivalente es más del 60% del PBI de Argentina, más del 100% del de Perú y de Chile). También se extendieron créditos con condiciones favorables por un monto de casi 800.000 millones de euros, principalmente destinados a empresas medianas y grandes para que mantengan el empleo y la producción en condiciones relativamente normales (5).

Las ayudas directas van dirigidas a una población que no tiene condiciones laborales que le permitan mantener su salario durante esta crisis, y sobre todo a personas que se encargan de trabajos informales o estacionales. Casualmente las condiciones laborales típicas de lxs migrantes. Podemos ver que las personas migrantes desarrollamos un rol central en la economía, no solo porque realizamos trabajos en condiciones precarias, sino también porque formamos parte de la rueda del consumo.

Más allá de la política de subsidios coyuntural por la pandemia sabemos que existen diferentes miradas sobre las posibles salidas a la crisis a mediano plazo, la mayoría de las cuales pronostican una mayor precariedad laboral, un profundo endeudamiento estatal y un mayor control de la movilidad de las personas migrantes, con especial foco en los países más pobres a nivel global6. Sin embargo una crisis prolongada como parece ser la actual llevará a un aumento mayor de la migración, como sucedió con cada crisis en el pasado, lo que nos lleva a la pregunta ¿Cuál será la política europea frente a esta problemática? ¿Cuál será el rol de lxs migrantes en el futuro? ¿Qué herramientas necesitaremos para enfrentar la situación que se avecina?.

Seguimos construyendo redes

Aunque dentro de nuestras comunidades migrantes tenemos experiencias muy diversas, es mucho lo que nos une. Nos unen el dolor y la bronca por el saqueo histórico de nuestros países de origen, que agrava los efectos devastadores de esta crisis. Nos une la experiencia de migración y los esfuerzos por traer aquí las enseñanzas de diversas experiencias de resistencia.

Desde el Bloque Latinoamericano nos proponemos dar comienzo a un trabajo en torno a la precarización de las condiciones de trabajo de la población latina migrante en Berlín. Pretendemos caminar a la par de organizaciones que vienen trabajando hace tiempo por la visibilización de las condiciones de vida y de trabajo de las personas ilegalizadas, por los derechos de las personas refugiadas, apoyando a migrantes en el acceso a derechos laborales y seguridad social, y que luchan por el acceso a la educación y a la salud en igualdad de oportunidades.

Creemos que todxs podemos contribuir a que la salida de esta crisis no deje a nadie afuera y sea realmente solidaria.

Declaración del grupo “Trabajo y migración” del Bloque Latinoamericano Berlín 26 de abril de 2020.

1 http://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_513736/lang–es/index.htm

2 Elaboración propia a partir de datos obtenidos en https://datosmacro.expansion.com/

3 https://www.elancasti.com.ar/internacional/2020/3/12/los-recortes-en-salud-publica-explican-el-drama-italiano-428813.html

4https://www.gfk.com/insights/press-release/german-consumer-climate-suffering-heavily-as-a-result-of-coronavirus/

5 https://www.imf.org/en/Topics/imf-and-covid19/Policy-Responses-to-COVID-19#G

6 https://blogs.imf.org/2020/04/14/the-great-lockdown-worst-economic-downturn-since-the-great-depression/