Comunicado ante el atentado terrorista en Hanau

Desde la profunda indignación y coraje, de quienes desde diferentes latitudes de Latinoamérica y Europa conformamos el Bloque Latinoamericano Berlin, alzamos nuestra voz para, en primer lugar, solidarizarnos con las familias de lxs asesinadxs. Les acompañamos en su dolor y condenamos enérgicamente la ola de atentados y ataques racistas que han venido sucediendo de forma sistemática, desde hace ya varios años, en toda Alemania y cuya última atrocidad se cobró con la vida de:

Ferhat Unvar
Mercedes Kierpacz
Sedat Gürbüz
Gökhan Gültekin
Hamza Kurtović
Kalojan Velkov
Vili Viorel Păun
Said Nesar Hashemi
Fatih Saraçoğlu
además de 5 heridxs, en Hanau.

Nueve personas que se encontraban simplemente conviviendo en un bar de shisha y cuya condición de tener “Migrationshintergrund” bastó para volverse víctimas del racismo y la xenofobia que campea en la sociedad alemana y que se cristalizó en el terrible y macabro atentado, perpetrado no sólo por “un hombre con problemas mentales”, sino desde el discurso irracional y abiertamente nazi-fascista que, de manera acelerada, se ha ido implantando sistemáticamente en Alemania -y en Europa- con la ayuda cómplice de los partidos políticos de centro y de derecha, así como por los medios de comunicación masivos.

La masacre de Hanau no es un hecho aislado, por el contrario, es el reflejo de la permisividad y de la complicidad de un estado que está basado en el racismo institucional, elemento constitutivo de la forma colonialista de gobierno a la que debe su existencia. Ese mismo Estado que se jacta de ser demócrata, inclusivo y de respetar los Derechos Humanos, mientras no vacila en violentar los mismos en otros países, o mientras permite, e incluso fomenta y legaliza, la existencia de agrupaciones políticas de corte neonazi en su propio territorio (NSU, AfD, PEGIDA, etc). Un Estado que sistemáticamente, ya sea por comisión u omisión, deja en la total impunidad a los perpretadores neonazis de dichos atentados, al tiempo que deja en el desamparo a la gran mayoría de víctimas, como cuando los funcionarios públicos, aun teniendo en frente a una persona herida agonizando, producto de un atentado racista, no hacen nada (tal y como quedó evidenciado en la actuación de la policía y de los funcionarios estatales alemanes en el atentado de Halle en el 2019). Tal Estado, que al privilegiar a un sector de la sociedad por su pertenencia “racial”, en detrimento de otra, y que, además, como es de sobra conocido, solapa agrupaciones terroristas de extrema derecha como los anteriormente mencionados, sólo puede ser nombrado como racista y terrorista.

El atentado de Hanau, así como el racismo cotidiano en la sociedad y en las instituciones alemanas, no son una excepción, sino la norma. Una norma que sólo existe para los migrantes, para los “de color” o los que no encajan en el fenotipo “europeo”, para los que profesan una religión “ajena”, para los “de afuera”, para los “Ausländer”. Esos mismos a los que se nos suele pagar menos o a los que se nos suelen negar los “Derechos Humanos Universales” básicos, cuya “defensa” es utilizada en el extranjero, de forma hipócrita, por parte del Estado alemán para imponer su intereses económicos y geopolíticos; como cuando condena, siguiendo la propaganda y los intereses bélicos imperialistas estadounidenses, la “dictadura de Chávez-Maduro” en Venezuela, como cuando vende armas a los gobiernos para que con ellas se asesinen a personas, o como cuando legitima golpes de estado y gobiernos asesinos espurios en América Latina, en Medio Oriente, en África …

Es díficil de creer, entonces, que todas estas cosas son “casualidades”, “errores” o un producto arbitrario de la sinergia universal, no. Esto es un problema estructural, que forma parte de un proyecto colonial y capitalista, que día a día crece y cuyos responsables tienen nombre y apellido. Por todo ello exigimos:

1. El esclarecimiento y el acceso a la justicia de forma completa, expedita y pronta para las víctimas, heridos y familiares de este indignante suceso, así como para todos aquellos casos de violencia y atentados racistas.
2. Que el Estado alemán deje de financiar y/o avalar grupos, organizaciones, movimientos o partidos de extrema derecha, con o sin registro legal.
3. El desmantelamiento y enjuiciamiento de todas las organizaciones, movimientos o partidos de extrema derecha, así como el castigo a los funcionarios estatales que han sido cómplices por permitir que dichas organizaciones sigan existiendo bajo el amparo del Estado alemán.
4. Alto a la criminalización de las organizaciones de migrantes y de izquierda en Alemania.
5. Invitamos a los compañerxs de izquierda alemanes a reflexionar sobre esta situación, a tejer redes para confrontar conjuntamente, desde las diversas experiencias de los grupos de migrantes y multiculturales, el racismo que prevalece, aún a veces, en los espacios comunes de lucha.