Hacia una descolonización de los derechos humanos

Más de quinientos años de violaciones de los derechos humanos

Desde una perspectiva feminista decolonial de los derechos humanos cuesitonamos su principio de universalidad al considerar que aquellos fueron el resultado de un proyecto eurocéntrico planteado desde y para un determinado grupo social, sus intereses como propietarios; así como su forma de ver el mundo. Es por eso que nos acogemos al paradigma del buen vivir o sumak kawsay  que en defensa de la  vida  reivindica los principios de complementariedad, reciprocidad y solidaridad como base de convivencia entre seres humanos en su diversidad y en armonía con su entorno natural y social. 


Los sectores más marginados de la sociedad quedan invisibilizados por la perspectiva eurocétrica de derechos humanos que avala las consecuencias perversas de las prácticas neoliberales y extractivistas que repercuten sobre estas poblaciones al privarles su derecho a la autodeterminación de sus tierras, culturas y cuerpos y que pone en riesgo la supervivencia de los mismos. 


Creemos que el enfoque de los derechos humanos debe suscribirse a aquel de los derechos de la naturaleza y  los derechos colectivos, los cuales descentran al individuo para considerar por un  lado a la comunidad o grupos sociales históricamente marginados así como a la naturaleza como sujetos de derechos.  El derecho a la soberanía alimentaria, a un ambiente sano y ecologicamente equilibrado son en este sentido parte de esta propuesta, y a ella adherimos también hoy más que nunca el derecho a una vida libre de violencias y a la defensa de nuestros cuerpos/territorios como espacios soberanos. 

En este sentido, desde el Bloque Latinomericano denunciamos:   

1. El continuo  despojo

Las diferentes prácticas extractivistas que azotan al Abya Yala como lo son los megaproyectos eólicos, hidroeléctricos, de monocultivo y mineros que provocan desforestación de bosque nativo y contaminación de suelo, aire y agua, la sequía, agotamiento de los recursos de subsistencia, el uso de agrotóxicos, la ganadería, la piscicultura, la explotación de glaciares, la extracción de petróleo, el turismo no sostenible, han menoscavado la calidad de vida de las comunidades, expropiado territorios y empobrecido a la gente, especialmente de los sectores rurales.


2. La criminalización de las protestas y luchas

A pesar que toda persona tiene el derecho a la libre expresión y a la libre asociación, los Gobiernos actuales en Abya Yala olentan este derecho criminalizando las protestas sociales y  luchas legítimas de grupos que han sufrido desigualdad e injusticia por  parte delas políticas neoliberales ejecutadas desde hace ya más de 40 años en la región. Al mismo tiempo, violentando los derechos más fundamentales como el derecho a la vida, a la libertad de pensamiento, a la libre información  y a la integridad personal. 

3. Los mecanismos de coacción, control y violencia de los pueblos y los cuerpos

Frente a las multiples maneras que ésta imposición toma forma, condenamos firmemente la intervención militar, el control mediático, el uso de redes sociales y la utilización del aparato institucional como estrategias de dominación de la región. Así mismo, condenamos todas las formas de violencia patriarcal, en muchos países incrementadas, que se expresa en políticas misóginas como la penalización del aborto aún en casos de violación. Condenamos firmemente el silencio selectivo de la comunidad internacional sobre todas aquellas formas en que, de manera manifiesta, se violan los derechos de los pueblos, que dejan en la impunididad a las personas e instituciones responsables.