¿Construcción de un nuevo modelo productivo o continuación de la pandemia capitalista?

Declaración del grupo de trabajo territorial del Bloque Latinoamericano en torno a la crisis del COVID 19

La actual situación ha demostrado que la economía de Alemania, y en general la europea, es sumamente dependiente de las cadenas de valor internacionales. Al mismo tiempo, ha demostrado la fragilidad de nuestro sistema de producción de alimentos y su relación directa con el desarrollo de plagas que se trasmiten de animales a humanos. La forma actual del sector agropecuario expone a las especies animales y al entorno a un enorme estrés productivo, que en combinación con las malas condiciones habitacionales en las grandes urbes son el caldo de cultivo de posibles pandemias.

Como lo describe la Coordinación de la Via Campesina Europa: «El actual sistema globalizado ha causado una gran dependencia y fragilidad. Tras años de medidas de austeridad y recortes, vemos más que nunca la necesidad de reforzar los servicios públicos, especialmente en el ámbito de la atención sanitaria y otras áreas vitales, para que puedan hacer frente a las graves dificultades que se están produciendo. Del mismo modo, también vemos que es esencial contar con un suministro seguro y suficiente de alimentos sanos y locales para toda la población».

Vemos cómo el cierre de fronteras está afectando a la producción agraria en el país, especialmente en las zonas cercanas a las grandes ciudades, con especial foco en Berlín y alrededores. Sin embargo, la información oculta es la relación entre el trabajo en el campo y los derechos laborales. Gran parte de la producción se sustenta en trabajadorxs migrantes, que desempeñan sus tareas de forma estacional. No sólo los campos se han quedado sin trabajadorxs sino que estos últimos se han quedado también sin ingreso, sin trabajo en sus países de origen, mayoritariamente Europa del este, y sin seguro social alemán. Ingresos que, por otra parte, son normalmente bajos y en condiciones precarias. Es imprescindible señalar, así mismo, que la actual crisis no sólo afecta en la producción, por falta de mano de obra, sino también en su venta, puesto que los mercados y lugares habituales de distribución han sido cerrados.

La crisis del Covid-19 nos enseña así que no podemos dejar de ignorar el campo, su situación y las demandas de lxs campesinxs. Es importante destacar que luego de esta pandemia las cosas no puede seguir como venían hasta ahora. La alimentación de los pueblos no puede ser objeto de la especulación de los mercados, al igual que la salud pública no puede estar en manos de grandes empresas productoras de medicamentos o prestadoras de servicios médicos. En este sentido, creemos que es necesario consolidar y priorizar las cadenas de producción y distribución locales, así como re-estructurar las cadenas internacionales de manera justa y democrática.

Como bien expone la declaración de la Via Campesina en Europa, es momento de destacar el rol central de lxs campesinxs en la producción de alimentos que consumimos diariamente: «En 2016, el 95,2% de las explotaciones agrícolas de la UE estaban clasificadas como explotaciones agrícolas familiares. En otros países europeos, el porcentaje es aún mayor. En otras palabras, Europa está llena de productores de alimentos a pequeña escala que ofrecen una solución ya preparada a los problemas que preocupan al mundo entero: disponer de alimentos locales y sanos que no dependan de las largas cadenas de suministro que corren el riesgo de verse afectadas tan drásticamente por esta pandemia». Su existencia, no obstante, peligra debido al acuerdo, en proceso de debate, entre los países del Mercosur -Argentina, Brasil, Paraguay e Uruguay- y la UE.

Este acuerdo, que lleva más de 20 años de negociaciones, no sólo atenta contra lxs campesinxs que producen a pequeña escala, sino que hace peligrar el propio territorio, ecosistemas y recursos naturales, como la experiencia de los últimos 30 años de América Latina nos enseña. El acuerdo, en pocas palabras, significa una profundización de la privatización de la tierra y todas sus consecuencias: lógicas de explotación y saqueo de la tierra en pos de la máxima rentabilidad, ningún tipo de cuidado hacia el territorio, el medio ambiente y los propios alimentos -tala de bosques, uso de pesticidas, etc.-, acumulación de los recursos naturales en manos de unxs pocxs y mayor precarización de las condiciones de lxs trabajadorxs, el modelo de plantaciones transgénicas, el uso masivo de pesticidas y la producción para la exportación de comoditties (modelo Monsanto) ha generado desde su aplicación en América Latina, con especial foco en el Cono Sur, la paulatina desaparición del entramado productivo local y campesino. Lo que ha implicado una pérdida de soberanía y seguridad alimentaria sin precedentes. Éste es el modelo que las grandes corporaciones de la industria alimentaria y los gobiernos quieren implementar como el modelo agrario del Siglo XXI para Europa y el planeta. 

Ademas de la profundización de las ya difíciles condiciones de producción de lxs campesinxs en toda Europa y América Latina, el acuerdo promoverá una destrucción de la industria en los países de América del Sur.

La salida a la crisis humanitaria y económica que está desencadenando el Covid-19 no puede ser de ninguna manera una mayor profundización de las recetas neoliberales que imponen más ajuste público, aumento del libre comercio y recorte de los derechos laborales. El acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur es equivalente a profundizar las razones –exacerbadas ante la situación crítica de la actual pandemia– que nos llevaron a estar en esta situación en primer lugar.

Es momento de encontrar salidas colectivas a la crisis social, política,económica y ambiental que el Covid-19 ha visibilizado. La forma en que producimos y vivimos viene demostrando sus límites hace mucho tiempo, por lo cual hoy más que nunca urge encontrar nuevos caminos. Para ello, debemos tomar en consideración los modelos de producción contra-hegemónicos que ya existen en varias regiones del mundo, pero que son sistemáticamente ocultados, menospreciados e imposibilitados por acuerdos de libre comercio. La producción de alimentos en armonía con el entorno tanto social como ambiental es posible, porque ya es la base de nuestra alimentación cotidiana. Ahora tenemos que dar el salto para que esa forma de producción sea el centro de una nueva forma de producción más humana, sostenible y socializada. 

Carta a Fridays For Future Berlin y el movimiento ecologista alemán: ¡Descolonízate!

Esta es una crítica a lxs activistas del movimiento Fridays For Future alemán. Una crítica solidaria para que puedan reconocer sus propios errores y así fortalecer su lucha que también es la nuestra.

Desde el Bloque Latinoamericano de Berlín fuimos invitados a contribuir con nuestras perspectivas a la manifestación de la huelga climática del 29.11.19. Nos invitaron a dar nuestras reflexiones al Fridays for Future. Escribimos un discurso en colectivo donde queríamos hacer llegar hasta acá las voces que han sido sistemáticamente ignoradas, silenciadas y romantizadas por la prepotencia de un sistema de dominación colonial, que incluso forma parte de las dinámicas de aquellos que en nombre del ecologismo convocan a luchar en contra de la crisis ecológica mundial.

Queríamos mostrar el vínculo entre las crisis sociales actuales en el Sur Global y la crisis climática mundial. Pero olvidamos que la prioridad de la gran mayoría de los movimientos ecologistas en Alemania está en escucharse a sí mismos invisibilizando y acallando a quienes no son como ellos.

Hoy nos citaron a las 12:30 horas en la Puerta de Brandenburgo para que leyeramos nuestro discurso en la concentración inicial pero luego de esperar más de una hora se nos pidió que habláramos al finalizar la marcha. Les dijimos que podíamos hasta cierta hora debido a nuestros horarios laborales. Marchamos y esperamos por casi cuatro horas, a pesar del frío y el viento. Finalmente, a sabiendas de que teníamos que ir a trabajar, nos dijeron que no podíamos subir al escenario debido a que era más importante dejar que continuaran los actos de música para entretener al público que ya se iba a casa.

Buscábamos solidaridad y hermandad con el sufrimiento de los seres humanos en otros territorios que están siendo azotados ferozmente por la crisis medioambiental que aqueja al mundo. Territorios con luchadorxs y activistas que hacen del ecologismo no una moda pasajera, ni un botín político o mediático, sino una forma de vida y resistencia en la que luchan ofrendando sus vidas en contra de un sistema de explotación, cuyos responsables principales son las empresas trasnacionales oriundas de los países colonialistas como Alemania. Pero los pocos a quienes dieron el micrófono eran solamente oradorxs blancxs, alemanxs. No dejaron espacio para que habláramos lxs otrxs, los sin voz, aquellos que somos bienvenidxs siempre y cuando amenicemos con nuestro “folklor” y exotismo, pero a quienes se nos censura al momento de expresar su visión y crítica sobre un tema que toca más profundamente a nuestras comunidades y países desde hace siglos. Hubo personas racializadas que estuvieron en el escenario pero solamente como parte del entretenimiento musical.

Nos preguntamos, ¿escuchan y aprenden de las historias contadas por los pueblos oprimidos? A algunas les “roban” la infancia; a otras, mujeres, niñxs, comunidades y pueblos, les roban el agua, la salud, el territorio, la vida. ¿No será momento ya de reconocer y romper la autorreferencialidad y prepotencia de sus luchas?

A raíz de esto les extendemos nuevamente nuestra mano. Sabemos que es un proceso largo combatir la ceguera y la sordera que nace de los privilegios, aprender a poner estos privilegios al servicio de todes, del cambio real y revolucionario aún más. Pero no se puede descolonizar el “activismo climático”, sin un análisis crítico a las estructuras de su movimiento, quién habla, por quién lo hace, etc. Que esta mala experiencia sea un llamado a la reflexión entre sus líneas. Reconocemos que el territorio de lucha es el planeta entero y en tiempos de polarización es más importante que nunca tejer puentes firmes entre nosotrxs. En señal de respeto esperamos una disculpa pública y la publicación del comunicado que no pudimos leer. ¡Creemos que otro mundo es posible y que construirlo es tarea conjunta!

¡Arriba lxs que luchan!


Discurso del Bloque Latinoamericano Berlín preparado para la marcha climatica del 29 de Noviembre 2019

Buenos días. Gracias por la invitación que le han dado al Bloque Latinoamericano Berlín. Hoy nos unimos a esta marcha para protestar contra el desastre medioambiental, pero también para hacer eco de las voces de los pueblos de nuestro continente, esas voces que han sido ignoradas, silenciadas y romantizadas.

Un movimiento que se toma en serio la extinción de gran parte de nuestra biodiversidad debe abordar los problemas de raíz: el capitalismo y el colonialismo, el sistema industrial, la cultura que ve los seres vivos como un recurso que hay que explotar, y la infraestructura que lo mantiene todo unido. Es fundamental darse cuenta que existe un estrecho vínculo entre las crisis sociales actuales en el Sur Global y la crisis climática.

Situándonos en el contexto latinoamericano, en Ecuador, el pueblo salió a protestar hace un mes contra los dictados de austeridad impuestos a través del FMI y el Banco Mundial, medidas que afectarían a muchos trabajadores, entre ellos, a quienes viven de la agricultura. Mataron a 7 personas.

En Chile, millones de personas han salido a defender derechos sociales básicos: jubilaciones justas, estabilización de tarifas eléctricas, y la no privatización de las aguas, entre otras cosas. Han muerto 24 personas.

En Bolivia, gran cantidad de indígenas han marchado para manifestarse en contra del Golpe de Estado – tristemente legitimado por el gobierno alemán- y la quema de la whipala, bandera que representa la filosofía de los pueblos andinos y ancestrales del continente. Han matado a 32 personas desde hace un mes.

En Haití son 77 muertos desde que empezaron a principios de año las revueltas.

En Colombia, solo en 2018, fueron asesinados 226 líderes sociales por defender sus derechos territoriales y apoyar la implementación del acuerdo de paz.

Todxs lxs asesinadxs salieron a protestar por sus derechos tal como lo estamos haciendo nosotros hoy en día. Quizás algunas de esas personas se consideraban a sí mismas activistas, quizás otros no. Algo así como tú y yo. Como nosotros. Una estudiante, un padre, una profesora, una abuela,un amante del fútbol o del hip-hop, el que tiene pareja y quiere un futuro justo.

Pero la diferencia entre ustedes y ellos radica en que en Latinoamérica hay una historia de 527 años de colonización, de despojo, de negación, de silenciamiento, y de crueles e injustos asesinatos que se puede rastrear por todo el continente. La diferencia está en que ellos son campesinos, pequeños y medianos agricultores, personas sin tierra, mujeres y jóvenes del campo, pueblos indígenas, migrantes y trabajadorxs agrícolas. Personas racializadas y normalmente pobres. Personas que viven de sus ríos, de sus mares y animales. Personas que viven y conservan la biodiversidad que se está perdiendo y que son parte de las comunidades que migran forzosamente debido al cambio climático y las guerras internas, gran parte de ellas económicas.

Algunas de estas personas han sido asesinadas con armas producidas en Alemania y en otras partes de Europa. Algunos asesinados por gobiernos latinoamericanos a los cuales los mercados financieros europeos y norteamericanos les imponen usureras reglas de cómo deben pagar sus deudas y manejar sus economías.Han tratado de imponer un discurso en el que el ser humano está por encima de la naturaleza, el hombre por encima de la mujer, la razón por encima de la emoción, la mente por encima del cuerpo, el individuo por encima de la comunidad. Un discurso binario que no estamos dispuestos a escuchar más. Guerras, violencia, pobreza, alienación, explotación laboral, racismo, enfermedades físicas y mentales, individualismo, incendios forestales, contaminación de las fuentes hídricas, genocidios. Todos estos fenómenos son el resultado de esa misma mentalidad capitalista. Sépanlo, todo interconectado.

Pero hoy día no buscamos sentimientos de culpabilidad. Tenemos sed de justicia. Buscamos solidaridad y hermandad por el sufrimiento de los seres humanos en otros territorios que serán azotados por la crisis medioambiental que aqueja al mundo. No podemos ser ingenuos y tan sólo exigir que los gobiernos y las corporaciones cambien. Esos “cambios” sólo conducirán a “cambios” que les den más poder a ellos. Es necesario desmantelar toda la estructura social y jurídica que los coloca en una posición de poder. Estos acuerdos violentan y hacen peligrar la existencia de las próximas generaciones y, ya que no cuentan con la voz de las grandes mayorías, no merecen el respeto de demandas corteses y protestas pacíficas. Cuidado con el liberalismo elitista, el empoderamiento individual y la óptica de una diversidad mentirosa y cosmética. Necesitamos una agenda revolucionaria para la liberación colectiva de los sistemas de opresión.

Debemos identificarnos con la ecología y sentir el planeta como una parte de nosotrxs mismxs, pensando que la defensa de la naturaleza es un acto de autodefensa.

Luchemos por las energías limpias municipales, por la agricultura sustentable, por los transportes públicos más accesibles, por las vivienda sociales, por los espacios públicos verdes, por el aire y el agua limpia, por la restauración de la biodiversidad, por la reducción del número de horas de trabajo semanales, por la protección de las comunidades ante los desastres naturales y la revisión del pasado colonial europeo que ha producido contaminación por siglos y que hoy en día lo sigue haciendo, en nuestro continente, a través de empresas transnacionales. Establezcamos posiciones políticas claras: que no nos vendan la idea de un capitalismo verde y sostenible. ¡Es una farsa!Organícemonos aún más y mejor.

Participemos en acciones prácticas en lugar de teóricas y simbólicas.

Escuchemos y aprendamos de las historias contada por los pueblos oprimidos.

Nosotros confiamos en el movimiento Friday’s for Future y quienes optan por la desobediencia civil. Confiamos en ustedes porque le han dado inspiración a muchísimas personas alrededor del mundo. Confiamos también en otros movimientos sociales y de acción directa como quienes están por la paz, anti-armamento, anti-gentrificación, anti-austeridad, a favor de la soberanía alimentaria, en los feminismos plurales, por las fronteras abiertas, los medios de comunicación libre, en defensa de la naturaleza, y tantas otras luchas que nos inspiran.

¡Arriba lxs que luchan, porque el que lucha no muere!

Brief an Fridays For Future Berlin und die deutsche Klimabewegung: Dekolonisiert euch!

Dies ist eine Kritik an die Aktivist*innen der Fridays For Future-Bewegung. Eine Kritik im solidarischen Sinn, um euch die Möglichkeit zu geben eure eigenen Fehler zu erkennen und dadurch euren und unseren gemeinsamen Kampf zu stärken.

Wir vom Bloque Latinoamericano Berlin wurden eingeladen, unsere Perspektiven bei der Klimastreik-Demo am 29.11.19. einzubringen.

Gemeinsam haben wir eine Rede geschrieben, in der wir die Stimmen hörbar machen wollten, die durch das System kolonialer Herrschaft ignoriert, zum Schweigen gebracht oder romantisiert werden. Aber wir mussten einmal mehr feststellen, dass sogar jene Teil dieser Dynamik sind, die im Namen der Klimabewegung den Kampf gegen die globale ökologische Krise fordern.

Wir wollten den Zusammenhang zwischen den aktuellen sozialen Krisen im Globalen Süden und der globalen Klimakrise aufzeigen. Dabei haben wir vergessen, dass die Priorität der Mehrheit der Umweltbewegung in Deutschland darin besteht, zu sich selbst zu sprechen, indem man diejenigen, die nicht wie sie sind, unsichtbar macht und zum Schweigen bringt.

Was ist passiert? Wir wurden gestern um 12:30 Uhr zum Brandenburger Tor bestellt, um unsere Rede bei der Anfangskundgebung vorzutragen, aber nach einer Stunde Warten wurden wir gebeten, stattdessen auf der Abschlusskundgebung zu sprechen. Wir haben ihnen gesagt, dass wir aufgrund unserer Arbeitszeiten nur bis zu einem bestimmten Zeitpunkt sprechen könnten und uns wurde versichert, dass wir rechtzeitig an die Reihe kommen würden. Wir demonstrierten und warteten fast vier Stunden lang bei Kälte und Wind. Schließlich, in dem Wissen, dass wir zur Arbeit gehen mussten, wurde uns gesagt, dass wir nicht rechtzeitig auf die Bühne gehen könnten, weil es wichtiger sei, zunächst die Musik-Acts spielen zu lassen, damit sich das Publikum nicht weiter ausdünnt.

Wir bemühen uns um Solidarität und Geschwisterlichkeit mit dem Leid der Menschen anderer Länder, die von der Umweltkrise, die die Welt heimsucht, am heftigsten betroffen sind. Ländern und kämpfenden Menschen, welche die Ökologie nicht zu einer vorübergehenden Modeerscheinung machen, noch politischen oder medial ausbeuten. Im Gegenteil ist es für sie eine Lebens- und Widerstandsart, mit der sie kämpfen, und mit der sie ihr Leben und ihr Territorium gegen ein System der Ausbeutung einsetzen, dessen Verantwortliche transnationale Unternehmen aus kolonialistischen Ländern wie Deutschland sind. Den wenigen, denen auf der Bühne das Mikrofon gegeben wurde, waren allesamt und ausschließlich weiße Deutsche. Sie ließen uns keinen Raum, um die Anderen sprechen zu lassen, die Stimmlosen, die wir nur dann willkommen sind, wenn wir unsere “Folklore” und “Exotik” zur Schau stellen, die aber sofort kritisiert oder zensiert werden, wenn sie ihre Perspektive und Kritik zu einem Thema äußern, das unsere Gemeinschaften und Länder seit Jahrhunderten tief berührt. Die einzigen rassifizierten Menschen, die auf der Bühne standen, waren dort nur im Rahmen der musikalischen Bespaßung.

Wir fragen uns: Hören sie uns wirklich zu und lernen aus den Erzählungen der unterdrückten Völker? Einige werden ihrer Kindheit “beraubt”, andere – Frauen, Kinder, Gemeinschaften und Nationen, werden ihres Wassers, ihrer Gesundheit, ihres Territoriums und ihres Lebens beraubt. Ist es nicht an der Zeit, die Selbstbezogenheit und Arroganz der deutschen Klimabewegung anzuerkennen und zu brechen?

Trotz alledem strecken wir euch erneut unsere Hand aus. Wir wissen, dass es ein langer Prozess ist, um die Blindheit und Taubheit zu bekämpfen, die aus Privilegien entstanden sind. Dass es lange dauert zu lernen, diese Privilegien in den Dienst aller zu stellen, insbesondere in den Dienst eines revolutionären Wandels. Wir erkennen an, dass der ganze Planet der Schauplatz des Kampfes ist, und es in der jetzigen Zeit der Polarisierung wichtiger denn je ist, feste Brücken zwischen uns zu bauen. Als Zeichen des Respekts hoffen wir auf eine öffentliche Entschuldigung durch FFF und die Veröffentlichung des Redebeitrags, den wir nicht verlesen durften. Denn wir glauben, dass eine andere Welt möglich ist und dass ihr Aufbau unsere gemeinsame Aufgabe ist!

Hoch leben die Kämpfenden!


Geplanter Redebeitrag des Bloque Latinoamericano Berlin zum Globalen Klimastreik am 29. November 2019

Wir schließen uns dieser Demo an, um gegen die Umweltkatastrophe zu protestieren, aber auch, um die Stimmen der Völker unseres Kontinents wiederzugeben, jene Stimmen, die ignoriert, zum Schweigen gebracht und romantisiert werden.

Eine Bewegung, die das Aussterben eines Großteils unserer biologischen Vielfalt ernst nimmt, muss die grundlegenden Probleme ihrer Zeit angehen: Kapitalismus und Kolonialismus, das industrielle System, eine Kultur, die Lebewesen als zu nutzende Ressource betrachtet, und die Infrastruktur, die all das zusammenhält. Es ist von grundlegender Bedeutung zu erkennen, dass es einen engen Zusammenhang zwischen den gegenwärtigen sozialen Krisen im globalen Süden und der Klimakrise gibt: Jahrhunderte der extraktivistischen Entwicklung, die nur einigen wenigen auf Kosten der Schwächsten zugute kommt, und außerdem unsere einzige Heimat, den Planeten Erde, irreversibel beschädigt.

In Ecuador, stand das Volk vor einem Monat auf, um gegen die vom IWF und der Weltbank ihrem Land auferlegte Wirtschaftsordnung der Sparmaßnahmen zu protestieren, die viele Arbeitnehmer*innen treffen würde, auch diejenigen, die von der Landwirtschaft leben. Sie töteten 7 Menschen.

In Chile haben sich Millionen von Menschen für die Verteidigung sozialer Grundrechte eingesetzt: faire Renten, Stabilisierung der Strompreise, Nicht-Privatisierung von Wasser und vielem mehr. Mindestens 24 Menschen wurden bislang ermordet.

In Bolivien hat eine große Zahl indigener Völker gegen den Staatsstreich und die Verbrennung der whipala demonstriert, der Flagge, die die Philosophie der Andenvölker repräsentiert. Mindestens 32 Menschen sind im vergangenen Monat ermordet worden.

In Haiti sind seit den Revolten, die Anfang des Jahres begannen, 77 Menschen gestorben. Allein 2018 wurden in Kolumbien 226 soziale Anführer*innen ermordet.

Sie alle gingen hinaus, um für ihre Rechte zu protestieren, so wie wir es heute tun. Vielleicht halten sich einige für Aktivisten, vielleicht andere nicht. So wie wir. Es sind Menschen die in Frieden leben wollen und nach Selbstbestimmung streben. Einige dieser Menschen wurden mit in Europa hergestellten Waffen getötet. Einige wurden von lateinamerikanischen Regierungen getötet, denen die europäischen Finanzmärkte die Regeln auferlegen, wie sie ihre Schulden begleichen und ihre Wirtschaft verwalten sollen.

Aber der Kapitalismus ist nicht nur eine Wirtschaftsform, er ist ebenso eine Form der Beziehung:zu sich selbst, zu seinen Mitmenschen und zur Natur – der Kapitalismus ist eine Kultur, eine Mentalität.

Diese Mentalität trichtert uns ein, dass der Mensch über der Natur steht, der Mann über der Frau, die Vernunft über der Emotion, der Geist über dem Körper, das Individuum über der Gemeinschaft. Kriege, Gewalt, Armut, Entfremdung, Rassismus, körperliche und psychische Erkrankungen, Individualismus, Waldbrände, Völkermord. All diese Phänomene sind das Ergebnis derselben kapitalistischen Mentalität. Wir müssen verstehen, dass all dies eng miteinander verbunden ist.

Aber heute sind wir nicht auf der Suche nach Schuld. Wir suchen den Durst nach Gerechtigkeit. Wir suchen Solidarität und Geschwisterlichkeit für das Leid der Menschen in anderen Regionen der Welt, die von der Umweltkrise am stärksten betroffen sind. Wir dürfen nicht naiv sein und nur fordern, dass sich Regierungen und Unternehmen ändern. Solche Veränderungen werden stets Veränderungen sein, die ihnen noch mehr Macht geben. Es ist notwendig, die gesamte soziale und rechtliche Struktur zu demontieren, die sie überhaupt in eine Machtposition bringt. Der gewalttätige Zusammenschluss des Kapitals verdient nicht die Achtung höflicher Forderungen und braver Proteste. Wir brauchen eine revolutionäre Agenda für die kollektive Befreiung von Systemen der Unterdrückung. Wir müssen das Vertrauen in die Obrigkeit verlieren, um das Vertrauen in uns selbst wiederzufinden.

Wir müssen uns mit der Ökologie und dem Planeten als Erweiterung unserer selbst identifizieren und verstehen, dass die Verteidigung der Natur ein Akt der Selbstverteidigung ist.

Wir müssen eigene politische Positionen entwickeln: Wir dürfen nicht der Idee des „grünen Kapitalismus“ auf den Leim gehen. Kapitalismus wird immer auf der Ausbeutung von Mensch und Natur basieren.

Wir müssen uns organisieren und neue Formen des gesellschaftlichen Zusammenlebens entwickeln.

Wir müssen Aktionen durchführen, die tatsächliche materielle Veränderungen mit sich bringen und nicht nur symbolische Aktionen.

Lernen wir aus der Geschichte, die von den unterdrückten Völkern erzählt wird.

Wir vertrauen in die Fridays For Future – Bewegung und denen, die sich für zivilen Ungehorsam entscheiden. Wir appellieren auch an die globale Reflexion, um eine echte, tiefgreifende und langfristige Veränderung des Systems zu bewirken. Wir vertrauen in euch, weil ihr so viele Menschen auf der ganzen Welt inspiriert habt. Wir vertrauen auch in andere soziale Bewegungen der direkten Aktion: Der Friedensbewegung, der Anti-Gentrifizierungs-Bewegung, der Anti-Austeritäts-Bewegung, der Bewegung für Ernährungssouveränität, der feministischen Bewegung, der Bewegung für offene Grenzen, der Bewegung für freie Medien. All diese Kämpfe inspirieren uns.

Wir verstehen sie als den unseren Kampf. Wir müssen Wege finden, ihre tägliche territoriale Verteidigung aus den Zentren des Kapitalismus heraus zu unterstützen und zu ergänzen – in einem gemeinsamen Kampf für das Leben!

Widerstand ist Leben!
Hoch leben die Kämpfenden!
Hoch die internationale Solidarität!

“En Chile las bases de la desigualdad tienen que ver con la apropiación de los bienes naturales comunes”

Charla con Rodrigo Mundaca en Berlin

Les presentamos la charla junto a Rodrigo Mundaca, organizada por el Bloque Latinoamericano Berlín junto a la Asociación Salvador Allende Berlín, el viernes 27 de septiembre en el FDCL. Mundaca es ingeniero agrónomo y vocero del Movimiento por la Defensa del Agua, Protección de la Tierra y Respecto al Medio Ambiente (MODATIMA). En su paso por Alemania recibió el Premio Internacional de Derechos Humanos de Nuremberg 2019, y luego estuvo en Berlín para conversar acerca de la lucha por el derecho al agua en Chile, la persecución a activistas, y sobre posibles estrategias para apoyar esta lucha desde el extranjero.

Para más información sobre Modatima: http://modatima.cl/

Charla realizada en FDCL Berlin – Moderación: Maite Borda
Cámara, sonido y montaje: Daniela Carvajal