“La historia se repite dos veces: primero como tragedia, la segunda como farsa”
Karl Marx.
El gobierno de Milei es reconocido internacionalmente como el intento más ambicioso de nuestros tiempos por parte de las elites en pos de defender los privilegios obtenidos bajo el neoliberalismo clásico. De forma resumida el plan implica la eliminación de cualquier derecho que haya sobrevivido del Estado de Bienestar, la eliminación de cualquier restricción a la extracción de plusvalor y sobre todo la desarticulación de las resistencias a través de la represión y la persecución política.
Las grandes corporaciones y sus magnates (Musk, Thiel, Bezos und Co), ese 1% de la población mundial que acumula la mayor cantidad de la riqueza, abandonaron, luego de la pandemia, la alianza entre el Estado de derecho y liberalismo económico para construir una nueva propuesta política planteando lo costoso de la democracia y lo conveniente del absolutismo político.
A pesar de que esto sea un nuevo capítulo en la historia del capitalismo, no es algo nuevo. En los años 70 con la dictadura en Chile o en Argentina, y luego en los años 80 de la mano de Reagan y Thatcher la aplicación de un nuevo régimen de acumulación implicó un proceso violento de destrucción de las capacidades productivas sociales y económicas para dar paso a un nuevo orden.

En el caso argentino, el proceso iniciado en diciembre de 2023 tiene muchas similitudes con el proceso de Carlos Menem que gobernó desde 1989 hasta 1999. Esa década estuvo marcada por la privatización masiva de empresas, desregulación de los mercados, reformas laborales y previsionales, re-primarización de la economía y un abandono de las funciones sociales del Estado. La principal diferencia con el proceso actual radica en la velocidad de los cambios, la agresividad de los mismos y el punto de partida. Argentina se encontraba en 1989 en una posición económica y social mucho más firme que la que se encontraba en 2023.
El modelo menemista y el modelo de Milei comparten a su vez otro rasgo fundamental: la compra y venta de favores políticos para acelerar los cambios y aceitar los procesos de concentración de la riqueza. Estos escándalos a todos los niveles del Estado e involucrando a figuras de todas las jerarquías, desde casos de estafas cripto hasta narcotráfico, reviste algo mucho más profundo que clásicos casos de “corrupción”. Implica una forma específica de vínculo entre sociedad civil, Estado y empresas privadas basada en la idea de que todos los componentes de la vida humana son una mercancía. Como dijo Milei en su momento su idea es “destruir al Estado desde adentro”, sin embargo, lo que se estaría llevando adelante, además, es una destrucción total de los acuerdos mínimos de confianza que necesita una sociedad para convivir en democracia.
Al igual que sucedió a fines de la década menemista, el modelo de Milei ya fracasó. A pesar de que los medios internacionales ocultan este hecho, el proyecto de darle estabilidad a la Argentina y mostrar que el modelo de un neoliberalismo del SXXI es viable para otros países (como la Alemania de Merz), ha fracasado. No una, sino dos veces. De la mano de la fuga de capitales, del bajo nivel de reservas y del parate casi total de la producción nacional, el gobierno de los hermanos Milei tuvo que recurrir a un préstamo de 20.000 millones de dólares con el FMI luego de solo un año de gestión. No debemos olvidar que desde el año 2018, bajo la gestión del empresario Mauricio Macri, Argentina se convierto en el mayor deudor de la historia del FMI.
A pesar de esta catástrofe económica y política, hacia fines del año 2025 nuevamente el gobierno tuvo que ser salvado, esta vez ya no por un organismo internacional sino por el mismísimo Secretario del Tesoro de los EEUU. Scott Bessent, bajo orden directa de Trump, le giró a Argentina otros 20.000 millones de dólares para que pudiera ganar las elecciones legislativas de septiembre.
De esta forma en solo 6 meses el gobierno de Milei recibió del FMI y de EEUU 40.000 millones de dólares para salvar lo que él considera el “mejor gobierno de la historia”.
Además del fracaso del proyecto y el modelo del mileismo estos datos demuestran que Milei para llevar adelante la violenta desarticulación de la economía argentina y la ofensiva del capital sobre el trabajo, cuenta con el total apoyo del poder económico, judicial y político a nivel nacional e internacional. Desde el apoyo abierto de Trump y magnates como Musk o Thiel, pasando por los directivos del FMI[1], hasta personajes como Christian Lindner u Orban. Y a pesar de las criticas públicas, Merz, intenta llevar adelante un modelo similar al aplicado por la Libertad Avanza en Argentina: recortes en salud, educación e infraestructura mientras aseguran las ganancias del capital financiero y especulativo. La nueva ley laboral promovida por Milei estipula el aumento de la jornada laboral, mayor flexibilización, reducción de las vacaciones pagas y de la seguridad social de les trabajadores[2].
De la mano de la profundidad de la crisis económica, del aumento del desempleo y el multiempleo, de la inflación, la crisis en la infraestructura urbana y rural y el aumento de la concentración, así como también de los innumerables casos de corrupción, se han comenzado a ver grietas en el bloque en el poder en Argentina. Un grupo de empresarios industriales y mediáticos comenzaron a plantear el “mileismo sin Milei”, argumentando que es necesario un cambio de personajes pero manteniendo las mismas políticas. También la vicepresidente ya ha manifestado su deseo de competir en las siguientes elecciones e incluso la ex-ministra de seguridad comenzó a armar su campaña en paralelo a Milei para el 2027.
El escenario político y social en la Argentina es profundamente dinámico y plantea diferentes posibles resoluciones a la situación actual.
Durante estos dos años de gestión el gobierno ha tenido que enfrentar resistencias de diferente grado y combatividad: el movimiento educativo, la comunidad LGTBIQ+, los jubilados y jubiladas, el movimiento feminista y, con inconsistencias, el movimiento sindical. Estos sectores se han movilizado en contra de los recortes a la educación, a la ciencia y a la salud, así como también frente a las reformas legales que borran años de organización y de derechos conquistados.
A pesar de la gran cantidad de reformas legales y administrativas llevadas adelante por el gobierno, en los únicos casos que se logró revertir sus decisiones, como en el caso de la no aplicación de la Ley Universitaria o la expulsión del Jefe de Gabinete por casos de corrupción[3], fue gracias a la movilización popular y la creciente desconfianza hacia el gobierno de amplios sectores de la población, y no como resultado del accionar judicial o del parlamento.
Esto demuestra por un lado la ruptura entre un poder concentrado en las elites (esfera institucional, política, judicial, empresas privadas) y una sociedad que día a día cree menos en sus representantes, y por el otro, la persistencia de grandes movimientos sociales en el país con la potencialidad de frenar el avance de las derechas, con la convicción de que ninguna victoria es total, así como tampoco ninguna derrota.
[1] https://www.reuters.com/world/americas/argentina-secures-1-billion-imf-disbursement-2026-05-21/
[2] https://asambleaargentinaberlin.org/recursos/reforma-laboral/
[3] https://www.dw.com/en/argentina-manuel-adorni-resigns-milei/a-77740299
