
En el día de ayer, 25 de julio, ocurrió un atentado en la ciudad de Berlín en el famoso Christopher Street Day, más conocido como “la marcha del orgullo LGBTQIA+”.
Un auto se dirigió contra una multitud de personas, dejando por lo menos una persona muerta y varias heridas. Rápidamente, varios medios de comunicación apuntaron contra un sospechoso y están instalando la idea de que se trata de un “extremista vinculado a las comunidades islámicas”.
El actual canciller de Alemania, Friederich Merz, calificó lo ocurrido como un “hecho horrible”, mientras los medios tradicionales están enfatizando la investigación del sospechoso, individualizando la acción y construyendo un perfil racial del presunto culpable.
Encontrar a la(s) persona(s) responsables es esencial. Sin embargo, es urgente denunciar que no se trata solo de “un hecho horrible”. Lo ocurrido es un ataque de odio dirigido contra una población específica: la comunidad LGBTQIA+ y es consecuencia directa del incremento de la violencia política y el discurso anti LGBTQIA+ impulsados por la ultra-derecha, encabezada por la AfD y secundada por la democracia cristiana (CDU), que hoy gobiernan distintos gobiernos locales y el gobierno federal, esta última.
Los líderes de la democracia cristiana intentan individualizar lo ocurrido y enmarcarlo dentro de un perfil racial para intentar desligarse de la responsabilidad política que les corresponde como gobierno. Responsabilidad política que, en Berlín, está liderada por Kai Wegner, el actual alcalde de una administración que invierte cada día más presupuesto en las fuerzas policiales que reprimen, cada vez con mayor intensidad, la protesta social y la solidaridad con Palestina, en lugar de prevenir que estos ataques de odio contra nuestra comunidad ocurran. También es responsable política de esta institución de vigilancia que en lugar de proteger, busca disciplinar a les racializades, migrantizades y queers. La misma que ayer, en el Internationalist Queer Pride Berlin -la demo internacionalista y anti-imperialista del orgullo queer de la que el Bloque Latinoamericano históricamente hace parte- violentamente detuvo a por lo menos siete manifestantes.

Esta responsabilidad se extiende a aquellas políticas que están llevando a la sociedad alemana a un clima de creciente y cada vez más normalizada violencia. Por un lado, porque desmantelan los derechos del pueblo trabajador: los hospitales están mas saturados, les trabajadores laboramos en situaciones cada vez más precarias, los salarios no alcanzan y nuestro acceso a servicios sociales está completamente desfinanciado. Por otro lado, porque intentan construir un enemigo interno al que responsabilizar de todos estos problemas: la comunidad migrante y las personas LGBTQIA+.
Asimismo, el partido de ultraderecha AfD alimenta un discurso de odio que llega incluso a expresarse en la quema de banderas de la comunidad LGBTQIA+. Al mismo tiempo, intenta convertir a les migrantes y, sobre todo, a les migrantes queers en chivos expiatorios de los problemas de la clase trabajadora, cuando son ellos mismos quienes impulsan y apoyan las políticas de ajuste que generan esas condiciones.
Las políticas de odio instaladas en el discurso político, sumadas a la precariedad sistemática a la que nos somete el gobierno de turno, junto con el desmantelamiento de las políticas de prevención y acompañamiento contra las violencias a las mujeres, personas migrantes y personas queer en Alemania, provocan un aumento de la violencia callejera contra nosotres mismes.
En este contexto en que la política tradicional nos instrumentaliza cuando la “diversidad” da réditos políticos y el gobierno de turno no tiene como prioridad nuestra protección, nos queda cuidarnos a nosotres mismes. Organizarnos como movimientos independientes se vuelve, entonces, una tarea estratégica.
No olvidemos que lo que estaba ocurriendo en la calle ayer era una manifestación política por los derechos, la libertad y autonomía sexual de la comunidad LGBTQIA+ y, que el canciller no pueda siquiera nombrarnos como comunidad, habla de una clara falta de voluntad política de generar políticas públicas para prevenir estos ataques. Claramente, la ausencia de políticas de prevención y la ausencia total de nuestra comunidad en el discurso del canciller hablan de una sola cosa: quieren utilizar un ataque contra nuestra comunidad para instalar un clima de miedo y caos para justificar sus políticas represivas y persecutorias.
No nos sorprende que teniendo a la izquierda (Die Linke) creciendo en las encuestas en Berlín, tanto el gobierno de turno como los medios de comunicación tradicionales estén intentando utilizar un crimen de odio para ofrecer un perfil racial de la persona e intentar posicionarse.
Solamente vamos a poder vencer a estos atentados con la lucha y la organización, poniendo el cuerpo para impedir que la CDU, la AfD y todos los partidos neoliberales sigan gobernando Alemania.
Nuestra solidaridad con las víctimas y nuestra comunidad.
Nuestro llamado a organizarnos e impedir que vuelvan a gobernar quienes nos oprimen.
Al miedo respondemos con orgullo, lucha y organización.
Es ahora.
¡No en nuestro nombre!
