Categorías
Comunicados (es) Feminismos (es)

Este 8M, marchamos por la soberanía de los cuerpos y los territorios

Por un transfeminismo antiimperialista

8M con la Marea Abya Yala (Berlin, 2025). Foto: Mora Dreszman (@moridresz)

Tras décadas de colonialismo e injerencia, hoy el imperialismo regresa con toda su fuerza a nuestros territorios, imponiendo su control, no solo sobre nuestras economías, nuestros recursos naturales y procesos políticos – el control imperial se extiende sobre nuestros cuerpos y nuestro bienestar, amenazando a la vida misma. Por eso vemos hoy más que nunca la necesidad de que nuestra lucha en contra del patriarcado sea también una lucha revolucionaria internacionalista y anti-imperial.

Nueva geopolítica – viejo imperialismo

La nueva estrategia hemisférica publicada por EE. UU. en diciembre 2025, la intervención militar a Venezuela en enero 2026 y el refuerzo del bloqueo a Cuba hacen evidente que hemos entrado en una nueva fase geopolítica. Frente a potencias emergentes como China, Estados Unidos percibe su supremacía en peligro. Su respuesta es un imperialismo reforzado, qué se despliega, sobre todo, en América Latina y el Caribe, dónde China se ha convertido en un principal socio comercial. Nuestros territorios se están convirtiendo en un campo de batalla por recursos estratégicos como el petróleo, el cobre y el litio.

No es la primera vez que el imperio estadounidense pretende definir nuestros destinos para garantizar, a toda costa, la explotación de la naturaleza y el control político de lo que, en su desprecio hacia el resto del continente, denomina su “patio trasero”. Tanto la Doctrina Monroe como el Plan Condor han dejado, en los últimos dos siglos, miles de víctimas – victimas por diferentes motivos, pero causadas por la misma injerencia. Con el financiamiento de guerras civiles, intervenciones militares directas, golpes de Estado y sanciones económicas, Estados Unidos ha protagonizado una masacre en América Latina. Nunca olvidaremos como promovió desapariciones, tortura, exterminio y saqueo bajo la supuesta defensa de la democracia. Nunca olvidaremos la anexión de Puerto Rico, la intervención militar en Panama, la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba, las guerras civiles en Nicaragua, Guatemala y El Salvador, el golpe de Estado en Chile y tantas otras miserias provocadas por el imperio estadounidense.

La intervención militar a Venezuela el 3 de enero y el recrudecimiento brutal de las sanciones y embargos contra Cuba demuestra que hoy enfrentamos la misma amenaza de entonces: Una amenaza contra la soberanía de nuestros pueblos y territorios. El extractivismo, las sanciones económicas, las bases militares y los tratados de libre comercio son todas caras de la misma moneda. Advertimos: la militarización no trae paz. Las sanciones no traen democracia. El extractivismo no trae desarrollo.

El control territorial es control de los cuerpos

Cuando violentan a nuestros territorios, también violentan a nuestros cuerpos. Las mujeres y disidencias sufrimos primero las consecuencias de sanciones y bloqueos – como en Cuba o Venezuela. En la mayoría de los casos somos las mujeres quienes asumimos la reproducción de la vida: la alimentación, el cuidado de personas enfermas y la educación de les niñes. Cuando escasean las necesidades básicas, aumentan las tareas de cuidado y se intensifica el esfuerzo para sostener la comunidad y el tejido social. El deterioro de los sistemas sanitarios afecta gravemente la salud sexual y reproductiva, incrementando los riesgos en embarazos, abortos y enfermedades de transmisión sexual. El bloqueo a Cuba muestra con claridad como el imperialismo golpea con mayor fuerza a los cuerpos más vulnerables – adultos mayores, niñes y mujeres. El control del territorio es control sobre la vida.

El sistema capitalista es un sistema patriarcal – promete prosperidad para todes a través de acuerdos de libre comercio como el MERCOSUR, mientras que en realidad consolida las desigualdades. Las empresas multinacionales que impulsan proyectos de megaminería, explotación petrolera y monocultivo intensivo suelen beneficiar únicamente a la acumulación de capital en el norte global. En nuestros territorios estos extractivismos vienen acompañados de militarización y reforzamiento del orden patriarcal, consolidando los roles tradicionalmente asignados a hombres y mujeres. En contextos donde el impacto ambiental pone en peligro el sustento de la vida, las tareas de cuidado se dificultan, mientras la violencia patriarcal se intensifica. Con frecuencia, las multinacionales cuentan con el respaldo de fuerzas policiales o paramilitares que reprimen cualquier intento de resistencia.

La militarización y las guerras imperialistas constituyen una amenaza directa para nuestras vidas. El militarismo está profundamente vinculado a la conservación del sistema capitalista y patriarcal, promoviendo una visión de la sociedad en la que los conflictos se resuelven mediante la violencia, confrontación y eliminación del “enemigo”. Basado en jerarquías extremas y la exaltación de la superioridad masculina, el sistema militar pretende garantizar seguridad, cuando en realidad normaliza lógicas de violencia.

Estas lógicas de violencia patriarcal se reflejan en el aumento de los femicidios y crímenes contra personas queer. En los últimos cinco años alrededor de 20.000 mujeres han sido víctimas de femicidio en America Latina y el Caribe1 y, aproximadamente una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual2. En 2024, cada 24 horas fue asesinada una persona LGBTIQ+ en Abya Yala.3 El aumento de la violencia está vinculado al ascenso de gobiernos autoritarios y regresivos, tal como Milei en Argentina o Kast en Chile, que se posicionan abiertamente transfóbicos. La suspensión de fondos como Global Equality Fund y USAID de parte de EE. UU. junto al fortalecimiento de discursos de odio, afectan directamente la seguridad y el bienestar de disidencias en América Latina. La violencia estructural que vivimos no es casual: es producto de un sistema que prioriza la acumulación de capital por encima de la vida.

8M con la Marea Abya Yala (Berlin, 2025). Foto: Mora Dreszman (@moridresz)

¿Y qué tiene que ver Alemania?

La extracción de recursos, el neocolonialismo disfrazado de tratados de libre comercio y la precarización de la vida impulsada por el capitalismo neoliberal nos empujan a migrar del Sur al Norte global. Aquí muchas veces somos las mujeres migrantes quienes sostenemos las tareas de cuidado y reproducción social – como Au pairs, enfermeras, educadoras o trabajadoras domésticas – frecuentemente en condiciones precarias y con salarios bajos. Sin embargo, y a pesar de que el trabajo migrante es indispensable para la economía alemana, enfrentamos un creciente discurso xenofóbico y misógino. Desde hace tiempo no solo el partido ultraderechista AfD promueve posiciones antimigratorias. El gobierno alemán adopta el mismo discurso. Un eje central es la distinción entre “migrante productivo” y “migrante ineficaz”, donde las tareas reproductivas realizadas en los hogares no son reconocidas como contribución productiva al capital alemán.
Como consecuencia, migrantes dedicados a tales tareas, enfrentan cada vez más obstáculos para obtener o renovar sus visados.

En un contexto político marcado por el avance de las fuerzas de ultraderecha, les migrantes hoy en día somos convertidos en chivos expiatorios de la mala gestión económica, la escasez de viviendas, la inseguridad y el antisemitismo. Sin embargo, esta narrativa oculta los problemas reales que enfrenta hoy la mayoría de la población en Alemania: recortes al Estado social y un aumento de desigualdad. Estos recortes amenazan a la seguridad social y el bienestar afectandonos a todes, pero particularmente a quienes viven en condiciones precarias o son víctimas de discriminación. En un país en el que la violencia doméstica ha alcanzado un nuevo récord, las medidas de ahorro en áreas como la renta básica o la asistencia parental agravan desigualdades y golpean aún más a grupos ya vulnerables. Cabe señalar que la priorización del gasto militar por encima del bienestar colectivo es el verdadero responsable de la precarización social.

Arriba el transfeminismo antiimperialista

8M con la Marea Abya Yala (Berlin, 2025). Foto: Mora Dreszman (@moridresz)

Este 8 de marzo nuestra posición es clara: Defendemos a la soberanía de nuestros cuerpos y territorios. Junto a la Marea feminista Abya Yala…

  • … rechazamos toda forma de intervención militar y sanción económica que atente contra la soberanía de los pueblos. Demandamos el cese inmediato de las sanciones económicas y el bloqueo a Cuba. Exigimos solidaridad y apoyo internacionalista para poner fin a la crisis humanitaria en Cuba.
  • … gritamos alto y fuerte: “¡Fuera Yanquis de América Latina!” Exigimos un posicionamiento claro y conciso del gobierno alemán frente a la injerencia e invasión de Estados Unidos en nuestros territorios. Invitamos al pueblo alemán de solidarizarse con nuestra lucha por una América Latina libre e independiente.
  • … nos oponemos a la financiación de guerras y políticas bélicas. Exigimos al estado alemán el fin de la militarización y la exportación de armas para promover guerras y genocidio. ¡Basta de guerras y genocidio!
  • … rechazamos los recortes al estado social y demandamos medidas contra la precarización de la vida, el aumento de desigualdad y violencia doméstica. ¡Basta de precarización de trabajos feminizados! Exigimos salarios justos y condiciones de trabajos dignos, para los trabajos reproductivos.
  • exigimos más estructuras de protección para mujeres y disidencias en Abya Yala y Alemania. ¡Alto a la violencia y los feminicidios!

Defendemos una política centrada en la sostenibilidad de la vida, la justicia social y la autodeterminación de los pueblos. Reafirmamos que la defensa del territorio es defensa del cuerpo. Que la lucha en contra del patriarcado es antimilitarista y anticolonial. Que la vida está por encima del capital.

Frente a la guerra, defendemos la vida.
Frente al saqueo, organizamos resistencia.
Frente al odio, construimos unidad.
Porque ni nuestros territorios, ni nuestros cuerpos son zonas de sacrificio.
¡Seguiremos libres, rebeldes y soberanes!

  1. https://www.cepal.org/es/comunicados/cepal-al-menos-19254-feminicidios-se-han-registrado-ultimos-cinco-anos-america-latina ↩︎
  2. https://www.paho.org/es/temas/violencia-contra-mujer ↩︎
  3. Informe Anual Homicidios de personas LGBTIQ+ en América Latina y el Caribe 2024, https://sinviolencia.lgbt/. ↩︎

Una respuesta a «Este 8M, marchamos por la soberanía de los cuerpos y los territorios»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *