A 11 años del primer Ni Una Menos
El 3 de junio de 2015, las calles de Argentina se inundaban bajo una ola que exigía políticas públicas para acabar con la violencia de género y los femicidios. La movilización se hizo masiva a raíz de la difusión del femicidio de Chiara Páez. Hoy, 11 años después, las calles vuelven a teñirse de violeta y verde, impulsadas por los femicidios de Agostina Vega, de 14 años; Dulce María Beatriz Candia, de 17 años; y Noelia Carolina Romero. Para entender por qué se vuelve a prender la chispa, es interesante analizar el rol de los medios de comunicación en todo esto. Tanto en el 2015 con Chiara Paéz, como hoy con Agostina Vega, el periodismo, subido a la narrativa de que “las feministas se pasaron tres pueblos” buscan correr el eje del asesinato de las dos adolescentes de 14 años, intentando establecer el sentido común de la “mala víctima”: “¿qué llevaba puesto? ¿Cuáles eran sus notas en la escuela? ¿Dónde estaba la madre? ¿Cómo va a tener novio siendo tan chica? ¿Cómo la policía se va a tomar en serio una denuncia de desaparición sí estaba con un familiar o alguien cercano?”1 Son algunas de las (falsas) preguntas que se quisieron instalar en el sentido común a la hora de cubrir (y justificar) ambos femicidios y la completa ineptitud del sistema judicial.
Otro punto fuerte de indignación fue el nivel de cinismo con el que el fiscal Raúl Garzón felicitó a los perros que encontraron el cuerpo asesinado de Agostina. Momento que se hizo mediático gracias a la reacción de la legisladora feminista Laura Vilches.2
Frente a tal nivel de irresponsabilidad, cinismo y morbosidad por parte del periodismo y del sistema judicial, miles de personas vuelven a pintar las calles de violeta y verde, en un grito desesperado y colectivo por un derecho mínimo: estar vivas.

¿Por qué ahora? Hablemos del contexto…
La Argentina actual, gobernada por Javier Milei, se encuentra en una de las crisis económicas más profundas de su historia.
El actual gobierno de La Libertad Avanza (LLA), sabiendo que pierde legitimidad por su terrible gestión en términos económicos, construyó un enemigo político que le permite quedarse tranquilo y justificar todas sus políticas de vaciamiento del Estado: el feminismo. La “batalla cultural” contra “las feministas” queda declarada, públicamente y globalmente, en el discurso de Javier Milei en Davos a principios de este año.3 Y se concretiza en el desfinanciamiento de todas las políticas públicas que buscan erradicar la violencia de género.4
Es importante recalcar esto porque tras un fracaso rotundo en mejorar las condiciones materiales de vida de la población, sumado a masivas movilizaciones en contra del desfinanciamiento de la educación, la ciencia y la cultura, el actual gobierno recibe otra cachetada en su batalla cultural en el momento en el que miles de personas se encuentran en las calles de todo el país indignadas por escuchar en la televisión cómo malas notas en el colegio, una forma de caminar y vestir, o una vida sexual activa justifican un asesinato.
Sin embargo, esto no es solo responsabilidad de La Libertad Avanza, sino de un arco político más amplio, sus debates y sus balances. Son incontables las veces que en estos últimos años de reacción machista, quienes formamos parte de la Marea Verde tuvimos que discutir con el peronismo, la idea de que “nos pasamos tres pueblos” o de que la lucha feminista fue la culpable de la victoria electoral de la ultraderecha en el país.
Al mismo tiempo, mientras vemos un peronismo en crisis y con muchísimas internas, la candidata presidencial con mejor imagen pública es Myriam Bregman del Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT), conocida militante y abogada por los derechos humanos y figura central del feminismo en el parlamento.

Pero entonces, ¿qué nos dice esta movilización masiva?
Es difícil poder sacar conclusiones acertadas en una Argentina que pasa del adormecimiento total, producto de la profunda crisis económica, a la movilización masiva. Pero podemos nombrar algunos puntos que, de mínima, nos llaman la atención. Por un lado el rol de los varones y la línea de debate que surgió en relación a eso en las calles, en las redes sociales, en los grupos de amigxs. Cientos de organizaciones y personas de a pie salieron a plantear este debate públicamente. En cuanto a los varones concretamente, quienes hasta hace unas semanas sostenían que las feministas nos habíamos pasado tres pueblos, hoy se sienten más interpelados, se hacen preguntas, postean en Instagram sobre los femicidios, acompañan la lucha, hablan con sus amigos, tematizan el problema y hasta parece haber una marcha atrás en la idea de que la ultraderecha ganó porque las feministas no supimos medirnos. ¿Será que se abre la puerta para discutir un proyecto político feminista que incluya al 99% de la población?
Para quienes compartimos espacios, organizaciones, casas y criamos varones, estos son datos para nada menores. A veces pasa que cuando vemos que en los medios de comunicación sigue vigente el mismo mensaje reaccionario y culpabilizador que hace 11 años, sentimos que la lucha no sirvió de nada. Pero cuando vemos las calles y la reacción del, aparentemente, no tan anestesiado movimiento feminista, e incluso cuando vemos a los varones compartiendo en redes sociales, confirmamos que algo habremos hecho bien.
Aún es muy temprano para afirmar si este movimiento feminista, hijo del que en el 2016 le hizo el primer paro general al neoliberal Mauricio Macri y se plantó en contra de la deuda con el FMI, seguirá ese camino. Es difícil saber si la movilización de ayer y el asesinato de Agostina, Dulce y Noelia marcarán un antes y un después en la lucha política. Pero sí me animo a afirmar que el movimiento feminista volvió a entrar a la cancha de la batalla cultural contra los negacionistas que nos quieren sumisas y endeudadas. Sí me animo a festejar la búsqueda de que el debate interpele a toda la sociedad. Sí me animo a creer que, aún con el adormecimiento que genera la crisis, el movimiento que nació hace 11 años es más fuerte de lo que pensábamos.
La lucha siempre sigue.
Por Agostina, Dulce, Noelia y por cada víctima cada 30 horas.
Por las que ya no están y por lxs que vendrán.
Vivas, libres y desendeudadxs nos queremos.

- Esta última pregunta es especialmente indignante cuando sabemos que entre el 85% y 95% de los
femicidios son causados por conocidos de la víctima. ↩︎ - https://www.youtube.com/watch?v=TTo8wLpHjac ↩︎
- Discurso completo de Javier Milei en Davos: https://www.youtube.com/watch?v=yu2ERAfvroA ↩︎
- ¿Cómo se construye un sistema cómplice de los femicidios?:
https://www.instagram.com/p/DZD2J01kUSA/ ↩︎
