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Situación del trabajo de cuidados en Alemania

“Las trabajadoras migrantes del sector de trabajos de cuidados llegan al norte global para satisfacer la demanda de servicios de cuidados. Se crean cadenas globales de cuidados que reflejan patrones de privilegio y precarización”.

¿Cómo se organiza el trabajo de cuidados en Alemania?

El trabajo de cuidados, es decir el cuidado de niñes y personas dependientes, pero también tareas como limpiar, hacer la compra y cocinar, se realiza en Alemania principalmente en hogares privados y de manera no renumerada. Según la encuesta sobre la cantidad de tiempo dedicado en el 2022, las personas mayores de 18 años en Alemania realizan una media de 25 horas de trabajo no remunerado a la semana, a la par que la mayoría también realiza un trabajo remunerado1. El cuidado de personas mayores dependientes, por ejemplo, también se lleva a cabo principalmente en el ámbito privado: en 2023, según las estadísticas actuales sobre cuidados, 4.9 de los 5.7 millones de personas dependientes en Alemania recibían cuidados en su domicilio. De los 4.9 millones de personas atendidas en su domicilio, 3.1 recibían cuidados de familiares cuidadores2.

Todo ello es un trabajo muy feminizado: Dependiente de la metodología estadística, hasta el 80 % de los familiares cuidadores son mujeres3. La diferencia entre el trabajo de cuidados no remunerado que realizan las mujeres y los hombres se describe como la «Gender Care Gap». Según la Oficina Federal de Estadística, las mujeres realizan un 44,3 % más de trabajo no remunerado que los hombres4. Esto supone casi diez horas más de trabajo no remunerado a la semana. En los hogares con hijos, este patrón se acentúa aún más, con 15 horas más a la semana. En el ámbito público, la infraestructura de servicios de cuidado se caracteriza principalmente por la orientación hacia principios económicos como la eficiencia: mientras que las Kitas (guarderías) muchas veces son gestionadas por organismos públicos como las iglesias, que al menos no tienen ánimo de lucro, la gran mayoría de los hospitales y centros de atención a personas mayores son empresas privadas. Sin embargo, porque la prestación de cuidados no genera ningún valor económico, los costos deben mantenerse lo más bajos posible. Esto se refleja sobre todo en los bajos salarios de los empleados. Además, esto da lugar a costos de cuidado en algunos casos extremadamente elevados. Por ejemplo, en 2025, una habitación en una residencia de ancianos cuesta una media de 3100 euros al mes para una persona que necesite cuidados5.

La filósofa y socióloga feminista Nancy Fraser (2016) ve en ello la contradicción entre el cuidado y el capital en el capitalismo (Fraser 2016: Contradictions of Capital and Care). Por un lado, el trabajo de cuidado no remunerado es indispensable para la reproducción y disponibilidad de mano de obra. Todes tenemos que comer, descansar, tener una casa más o menos limpia para poder otra vez salir a trabajar. Al mismo tiempo, el capitalismo le quita su base al cuidado: Uno, por la integración de las mujeres en el mercado laboral y dos, por la mercantilización del trabajo de cuidados, lo que dificulta el acceso a las personas de bajos recursos. Por un lado entonces, el capital tiene interés en trasladar las actividades de cuidado (es decir, la reproducción de la mano de obra) al ámbito privado, porque allí se realizan de forma gratuita. Por otro lado, esto dificulta la integración de más mano de obra al mercado laboral.

Desde los años 70, la tasa de empleo femenino ha aumentado de manera constante. Mientras que en la década de los 70 era del 47,2 % en Alemania Occidental, actualmente está en el 74,1 %6. Una de las razones es que un solo salario ya no es suficiente para cubrir los gastos actuales de un hogar. Las múltiples crisis del capitalismo hacen que se necesite más mano de obra para realizar trabajos que generen valor económico, para poder seguir garantizando la productividad y el crecimiento económico. Por ello, muchas de las medidas políticas de las últimas décadas han tenido como objetivo incorporar a las mujeres al mercado laboral. Por supuesto, esto ha contribuido de manera significativa a la independencia económica de las mujeres en Alemania. Pero el trabajo que hay que realizar y que antes realizaba una persona (mujer) a tiempo completo, cuando aún se podía vivir de un solo salario, no ha desaparecido. Tampoco se ha producido una expansión masiva de las infraestructuras públicas que pudiera compensar esta situación. Los modelos colectivos de cuidado y de vida, en los que se reparten las tareas reproductivas y se reduce así la carga de trabajo de cada individuo, tampoco están muy extendidos en Alemania. La familia nuclear heteropatriarcal en el capitalismo juega un papel importante en crear y mantener esta situación: El problema del “déficit de cuidados” también surge porque en las familias los hombres no han asumido el mismo grado de trabajo de cuidados que las mujeres han asumido en el trabajo remunerado. Así pues, en Alemania, el trabajo de cuidados se realiza de forma privada (por cuerpos feminizados en la familia nuclear) o se mercantiliza.

Entonces, ¿quién se encarga del trabajo que «dejan» las mujeres que trabajan en Alemania y que, por el cambio demográfico, es cada vez mayor?

Migración y trabajo de cuidados en Alemania

Se está produciendo una externalización del trabajo doméstico de cuidados. Según un estudio del Instituto de Economía Alemana de Colonia, más de 3.3 millones de hogares alemanes reciben ayuda doméstica de forma regular u ocasional por una “Haushaltshilfe” o “Putzkraft”. Casi el 90 % de estas empleadas domésticas se encuentran en situaciones laborales ilegales y la mayoría de ellas son mujeres7. En el sector de los cuidados mercantilizados, cuatro de cada cinco empleados son mujeres. Una cuarta parte de los empleados de este sector tiene historia familiar de migración, lo que es una proporción mayor que en la mayoría de los demás sectores laborales8. Por lo tanto, el sector de los cuidados está muy feminizado y también migrante/racializado.

Desde una perspectiva global, para cerrar la “Gender Care Gap” se está produciendo una redistribución global del trabajo de cuidados, sobre todo entre las mujeres. Las trabajadoras migrantes del sector de trabajos de cuidados llegan al norte global (entre otros, a Alemania) para satisfacer la demanda de servicios de cuidados. Se crean cadenas globales de cuidados (Global Care Chains) que reflejan patrones de privilegio y precarización: es decir, de sur a norte o, dentro de Europa, del oriente al occidente9. La cadena se define así: «Una mujer cuida en casa a los hijos de una persona migrante, otra cuida a los hijos de la que cuida a los hijos de la migrante y una tercera, la propia madre emigrada, cuida a los hijos de los trabajadores del país de destino»10. En el país de destino, las trabajadoras migrantes del sector de trabajos de cuidados se enfrentan a menudo a malas condiciones laborales y, en algunos casos, trabajan de forma ilegal o en condiciones precarias, como au pairs o en el marco del FSJ (año social voluntario), en las que no se aplican los derechos laborales ni el salario mínimo y tampoco tienen cobertura social. Muchas llegan a través de agencias de trabajo temporal, en las que solo tienen que cumplir los requisitos laborales del país de origen.

Este es el caso, por ejemplo, de las cuidadoras “live-in”, muchas de las cuales llegan a Alemania desde Polonia y Ucrania. Las mujeres migrantes con una cualificación profesional superior también muchas veces se encuentran en profesiones relacionadas con la limpieza y los cuidados. Eso va consolidando las desigualdades en el futuro entre países y personas. Cuando acá ponen a las Au Pair a trabajar para que las infancias en el norte tengan una educación y atención progresista, sin pantallas y con mucho más tiempo para les niños, allá, en los países del sur global y Europa occidental, la niñera es el celular.

Las mujeres de países empobrecidos, por su parte, tienen un incentivo evidente para emigrar: la pobreza relativa y absoluta. El «déficit de cuidados» en los países más ricos atrae a migrantes del Sur Global y de los países poscomunistas. Mientras que los países ricos se han vuelto cada vez más ricos en los últimos treinta años, los países empobrecidos se han empobrecido tanto en términos absolutos como relativos. Las diferencias salariales globales son especialmente notables. ¿Por qué es así?

Una respuesta, además del extractivismo y la explotación de los países del Sur Global por parte del Norte Global, es que los países empobrecidos que solicitan préstamos al Fondo Monetario Internacional o al Banco Mundial muchas veces son obligados a adoptar ciertas medidas de ajuste estructural. Para obtener créditos, los gobiernos tienen que devaluar sus monedas, lo que provoca una revalorización de las monedas fuertes de los países ricos y una devaluación de las monedas débiles de los países empobrecidos. Los programas de ajuste estructural también exigen la reducción de los servicios públicos, como los servicios de salud y las subvenciones alimentarias para la población pobre. Esto supone un fuerte incentivo para que las personas de los países del Sur Global busquen trabajo en las partes más ricas del mundo.

Fachkräftemangel” (Escasez de personal calificado) en Alemania

Esto nos lleva a la pregunta: ¿Es realmente «personal calificado» lo que busca Alemania, como sugieren los debates sobre la supuesta «Fachkräftemangel»?

El hecho es que Alemania es y ha sido un país con una fuerte presencia migratoria. Sin embargo, el tipo de migración que se permite es muy selectivo. La Cámara de Industria y Comercio Alemana (DIHK) afirma actualmente que el 48 % de las empresas no pueden cubrir puestos de trabajo a largo plazo11. Sin embargo, en realidad no hay tanta escasez de personal calificado como falta de disposición a pagar por parte de los empleadores. Los sectores con una grave «escasez de personal calificado» son, precisamente, el sector de los trabajadores temporales (del cual los servicios de trabajo de cuidados forman parte), el sector de la seguridad y el sector de gastro, donde las condiciones de trabajo son especialmente precarias. Por lo tanto, no hay escasez de «personal cualificado», sino de personas que, por sus circunstancias en sus países de origen o en Alemania, tienen fuertes incentivos para trabajar en estas condiciones o se ven obligadas a hacerlo porque no encuentran otro empleo.

Esto se respalda además por el complicado proceso de reconocimiento de títulos extranjeros, que impide a las personas trabajar en su profesión, y por visados como el visado Au Pair o el visado Working Holiday, que permiten a las personas emigrar sin seguridad social y sin estar sujetas a la legislación laboral. Por lo tanto, se podría suponer que la «escasez de personal cualificado» se refiere a la migración de personas que, después de haber realizado su trabajo no remunerado como au pair o con un visado de Working Holiday, están disponibles para el sector de bajos salarios o para empleos informales. Es decir, que representan una mano de obra especialmente barata para cubrir la falta de cuidados que se produce por la ausencia de infraestructura pública y el trabajo remunerado de las mujeres en las familias de Alemania.

¿Qué significa esto entonces para nuestra perspectiva política?

Mientras vivamos en el capitalismo, no podremos emanciparnos. El feminismo no puede significar que las mujeres alemanas realicen menos tareas de cuidado y las externalicen a las migrantes, incluso si estas recibieran un pago justo (por lo que, evidentemente aún tenemos que luchar). El feminismo tampoco puede significar asumir este trabajo nosotras mismas las que vivimos en el norte global y colapsar bajo su peso. Las situaciones en el norte global – en el centro del imperialismo – y en los países del Sur Global deben considerarse en conjunto: La pobreza de los jubilados en Alemania que no pueden pagar para que los cuiden está vinculada a la ausencia de les que migran en sus propios países, que a su vez no pueden cuidar de sus ancianos. Una práctica política internacionalista y feminista debe entonces implicar, en primer lugar, la defensa de los derechos de las poblaciones más oprimidas y explotadas por los grupos industriales y el capital imperialista y, por lo tanto, una lucha contra el racismo y la xenofobia que se ciernen sobre los trabajadores extranjeros, contra las políticas de cierre de fronteras y la «ilegalización» de las personas. Esto no es solo una cuestión de solidaridad y derechos humanos: Cuanto más se explota y oprime a los trabajadores extranjeros, más se divide la clase obrera en su conjunto y más vulnerable se vuelve a los ataques de los patrones. Cuanto más domina la clase capitalista imperialista las regiones del mundo, más influyente es a nivel nacional, imponiéndose no solo a los pueblos oprimidos y a sus rivales imperialistas, sino también a los trabajadores de sus propios países, quienes logra explotar con más facilidad y eficacia. Los recortes actuales en el ámbito social en Alemania, entre ellos el ataque al grado de dependencia 1 (Pflegestufe 1), igual que las actuales políticas migratorias cada vez más restrictivas – aunque estén separados a propósito – deben entenderse como ataques contra todes nosotres y tratarse como tal12.

¿Por qué seguir recortando servicios sociales y destruyendo lo público para financiar la fabricación de tanques, en lugar de gravar a quienes más tienen y así construir políticas que beneficien a todas?

¿No sería más justo habilitar la migración con derechos laborales plenos, en vez de perpetuar la precarización, la externalización de costos y que, al final, sean las mujeres y niñeces quienes paguen las consecuencias?

Si la reproducción de la vida es la base de todo, ¿cómo es posible que siga siendo una carga invisibilizada y feminizada, en lugar de un eje central que nos corresponda a todas las personas sostener?

Súmate a Kali Feminists o al Bloque Latinoamericano Berlín para organizar la fuerza necesaria para un mundo donde por fin nos podemos hacer otras preguntas.

  1. Zeitverwendungserhebung (ZVE) 2022 – Statistisches Bundesamt ↩︎
  2. Pflege: Pflegebedürftige in Deutschland – Statistisches Bundesamt ↩︎
  3. Angehörige – Stiftung ZQP ↩︎
  4. Gender Care Gap – Bundesstiftung Gleichstellung ↩︎
  5. https://www.pflege.de/altenpflege/pflegeheim-altenheim/kosten/ ↩︎
  6. https://www.sozialpolitik-aktuell.de/files/sozialpolitik-aktuell/_Politikfelder/Arbeitsmarkt/Datensammlung/PDF-Dateien/tabIV31.pdf ↩︎
  7. Care-Arbeit im Kapitalismus: Keine Emanzipation | taz.de ↩︎
  8. https://www.svr-migration.de/wp-content/uploads/2022/10/SVR_Factsheet_Jahresgutachten_2022.pdf ↩︎
  9. Hochschild 2022: Global Woman: Nannies, Maids, and Sex Workers in the New Economy ↩︎
  10. Apitzsch/Schmidbaur 2011: Care und Migration: Die Ent-Sorgung menschlicher Reproduktionsarbeit entlang von Geschlechter- und Armutsgrenzen ↩︎
  11. Fachkräftemangel: „Es kursieren falsche Zahlen” – Hans-Böckler-Stiftung ↩︎
  12. Pflegegrad 1 bleibt, doch Leistungen werden überprüft – Mehr Belastung für Betroffene und Angehörige » Perspektive ↩︎

Authors: Trabajo Migrante, Kali Feminists

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