Berlín, 1° de mayo de 2026: trampa policial y una tragedia evitada por el pueblo
Declaración conjunta del Bloque Migrante Internacionalista.

El 1° de mayo es una conmemoración que históricamente ha unido a la clase trabajadora del mundo en sus distintas tradiciones: sindicatos, cooperativas y partidos políticos, anarquistas, socialistas y comunistas. Una fecha de lucha y festejo, de discusión y resignificación. Y también un día que, por encima de las diferencias, nos une frente a un enemigo común: las clases dominantes que se enriquecen con nuestra fuerza de trabajo. Este 1° de mayo en Berlín, ese enemigo común actuó con una irresponsabilidad inédita que pudo haber causado una tragedia.
En Berlín, las movilizaciones por el día de les trabajadores se vienen desarrollando de manera pacífica desde el año 2021. Desde la organización de la marcha Revolucionaria se plantea oficialmente la no confrontación y la no escalación frente a las agresiones policiales. Desde hace años la represión existente viene siendo generada por la policía con el objetivo de demonizar la movilización, pero con cada año que pasa, esta táctica muestra su incapacidad para evitar que decenas de miles salgan a las calles, y queda ante la sociedad civil como un gasto de valiosos recursos que podrían destinarse a otros sectores (salud, asistencia, educación, etc.).
Sin embargo, lo que vimos este 1° de mayo de 2026 es algo completamente novedoso en términos de la irresponsabilidad, la inoperancia y la violencia que las clases dominantes y sus representantes en el Senado berlinés y en la policía están dispuestos a llevar adelante con tal de evitar que el pueblo exprese su opinión.
Una manifestación cuya ruta había sido aprobada por la policía y por la administración de Berlín, encontró en su camino fiestas y conciertos que bloquearon su paso generando que decenas de miles de personas se amontonaran en pocos metros cuadrados y sin posibles salidas. El pánico se apoderó de las personas no organizadas, generando una situación que podría haber terminado en una tragedia. Gracias al accionar de las organizaciones presentes en la manifestación “Revolutionärer 1. Mai”, miles de personas pudieron salir de esta situación sin tener que lamentar ningún muerto o herido de gravedad.

Mientras tanto, el plan “pensado” por el gobierno de Berlín orientaba a las personas que salían del festival de Die Linke en Mariannenplatz hacia el lugar donde la marcha hacía su recorrido. Las calles laterales estaban abiertas, los autos estacionados sobre Oranienstraße y nadie controlaba hacia donde fluían miles de personas. Además, se aprobó un concierto desde la ventana de un departamento sobre la calle de la manifestación, lo cual intensificó el cuello de botella e incrementó el riesgo.
Al mismo tiempo, la policía esperaba a los manifestantes en Görlitzer Park y junto al canal, listos para reprimir, pero jamás para ayudar a nadie.
Son cientos los relatos de activistas y militantes ayudando a personas que caían desmayadas, personas que estaban en pánico o que simplemente no sabían cómo reaccionar ante una situación terrorífica. El pueblo ayudó al pueblo para defenderse de la inoperancia o la malicia de las fuerzas de represión y la administración de Berlín.
El 1 de mayo de 2026, en Kreuzberg, la policía y la administración de la ciudad liberaron el barrio y lo convirtieron en una trampa, conduciendo a la movilización deliberadamente hacia una potencial tragedia. Jamás antes nos habíamos visto enfrentados a un plan tan perverso como el que vivimos en esta fecha.
Ahora vemos con claridad que, ante el desprestigio que tenía ante la sociedad la represión de la policía a la demo del 1° de mayo, debían desarrollar otra táctica para deslegitimar a los manifestantes y evitar que se vea en el centro de la capital de Alemania (y de Europa) el descontento, la denuncia y la organización de los sectores populares que día a día viven los recortes y los resultados de la militarización.
Suena irrisorio, pero en Alemania y en Berlín bajo el gobierno de la CDU-SPD nos vemos forzados a recordar que manifestarse es un derecho consagrado en la constitución y que no debería ser objeto de manipulaciones, amenazas y represión. Tener un paso seguro garantizado, por la ruta aprobada por la policía ni más ni menos, también es parte de ese derecho. Sin embargo día a día este derecho, junto con otros como la libertad de expresión,se ve coartado por unas elites que, sabiéndose detestadas por el pueblo, intentan sostener un sistema cuya legitimidad es puesta en duda por los de abajo.

No obstante, lo sucedido no evitará que el pueblo salga a la calle. No evitará que les migrantes nos hagamos visibles con nuestras organizaciones y nuestras demandas. No evitará que nos sigamos organizando y que luchemos por lo que nos pertenece. Al igual que no lo dejamos de hacer cuando nos reprimían en las manifestaciones pasadas por el 1° de mayo o nos deportaban por participar de acciones en contra del genocidio en Palestina.
Y seguiremos luchando en los lugares en donde estemos: en nuestros trabajos, en las elecciones, en las escuelas, en las universidades y en las calles.
Solo el pueblo salvará al pueblo.
Declaración conjunta del Bloque Migrante Internacionalista
Alpas Pilipinas,
Auswärts Solidarity Group,
Bloque Latinoamericano Berlín,
Gabriela Germany,
Kali Feminists,
Solisur,
Todas las Sangres,
Worker’s Party of Turkey.
